la llaga
¿compartir la vida y vida (de dios) en abundancia?

 


M. Sonia Sapena
Religiosa de la Congregación M. M de Desamparados y S. José de la Montaña.
Torredonjimeno. Jaén
madresonia2001@yahoo.es


Y es que aún hay quien piensa que nosotros no “pintamos” ná en este mundo moderno internauta y comprimido en vida Light, descafeinada, donde la vida consagrada parece un espejismo en medio del desierto de los hombres. Bueno pues, le invitamos a que lea y vea y… si encuentra algo mejor… ¡bendito sea Dios, que de todo se vale para sacar “palante” sus asuntos!.

¡Vaya!, ¿No será porque aparecemos un poco momificados y descoloridos? ¿seres aislados? ¿es posible la intercongregacionalidad y el gustar el buen Vino y la buena mesa del Pan de la Palabra compartida? ¿Sin sabor el menú que ofrecemos?, es posible.

Desde nuestro corazón joven nos late con fuerza el deseo de ser hoy “profetas” provocadores de libertad, de Vida en abundancia… ¿Qué si es posible esta chaladura? ¿Compartir la Vida en abundancia que Jesús nos regala cuando cada uno parece ir a la suya y para de contar? ¿Compartir este Pan que me alimenta las entrañas? ¿Compartir la mesa de la Vida en esta pensión de mala muerte?... Eso si que es tener fe.

Nosotros creemos que sí, por eso, unos cuantos de estos “locos” de Dios (jóvenes religiosos de muchas congregaciones, ¡viva la intercongregacionalidad fraterna!) nos congregamos en Madrid el pasado mes de julio, para poner sobre la mesa nuestras inquietudes, sueños, tropiezos y buenos deseos de responder a la llamada de ser y pertenecer, en la pequeña Grey de la Vida Consagrada, a Cristo y su Iglesia; sí, compartir mesa y ver qué plato habíamos de escoger para seguir caminando en la unidad.
Tres personajes, camareros del Reino: Lourdes Fernández (Religiosa Sdos Corazones), Bonifacio Fernández y Ángel de la Parte (misioneros claretianos), nos sirvieron los platos dentro de un menú variadísimo donde, claro, teníamos que elegir qué comer...

La mesa se quedó repleta de realidades que nos eran difíciles de digerir y lo teníamos que hacer, teníamos que “comer” de lo que había, pues, al fin y al cabo, siempre podríamos recurrir al remedio santo del Espíritu de Dios para que el próximo menú que tuviéramos que vivir nosotros tuviera más sabor auténtico del Evangelio… ¿rendirse en estos momentos de decisión?, eso no podía ser.

Uno de los platos fuertes fue el de la rutina, el cansancio y la monotonía que veíamos se está apoderando de la Vida Consagrada, esto chocaba con nuestra hambre joven de ilusiones y proyectos a los que nos sentimos llamados, cada uno, desde su gustoso Carisma y misión.
Otro plato algo soso era el que se nos presentaba con una oración pobre y escasa, fuera de tono. Luego, en una de las esquinas, estaba un plato grande de falta de coherencia que llamaba la atención, pero no nos dio por probarlo. También es verdad que habían unos cuantos entremeses de bondad y entrega, pero no eran suficientes para tantos comensales.

¿Qué solución se nos podía ofrecer?, había que comer hasta saciarse, pero… ¿de este potaje?..., estábamos a punto de irnos…, menos mal que al final nos sacaron a probar las suculencias del plato del Evangelio y descubrimos allí que es posible comer otro “Pan” capaz, esta vez sí, de saciarnos de veras y UNIRNOS en lo esencial de la Vida Consagrada, sin medios tonos, sin colores desfasados…, teníamos que escoger y escogimos este menú, duro, nada fácil, pero suave de llevar cuando hay confianza en el “Gran Chef”.

Nos pusimos a comer y no veas la que se montó, cogimos un “contagio” efervescente de salud y buen ánimo, tanto, que decidimos no salirnos del menú del Evangelio, “costara” lo que costara, aunque el precio fuera la misma vida… para ganar Vida y Vida en abundancia.
Después, saciados, nos marchamos a casa, cada uno va digiriendo el menú al ritmo de su estómago, pero de algo estamos seguros, de la fuerza y el coraje recibidos, para seguir caminando por el mundo anunciando el Gran Banquete del Reino que nosotros habíamos probado ya.
¿Es posible? Sí, ya ves que sí.


(Convivencias de preparación para la Profesión Perpetua un encuentro majo de religiosos y religiosas jóvenes: 2-10 de julio 2004. En vísperas de la profesión perpetua, esta convivencia ayudó a releer la historia vivida y a profundizar la decisión definitiva de seguir a Cristo en la vida consagrada desde los lazos de la intercongregacionalidad.)