¿QUÉ
HACEN LAS MONJAS DE CLAUSURA?
Para
muchos las monjas de clausura no hacen nada que merezca la pena. Incluso
se critica que estén encerradas, mientras hay tantos enfermos que
cuidar o tantas obras de apostolado en medio del mundo. Nos parece injusto
y desacertado que se tenga un concepto equivocado de la visión que
muchos tienen de estas almas que han renunciado por completo al mundo y
han dedicado su vida a la adoración y oración continuas. Pasan
mucho tiempo como hemos dicho dedicadas a la oración y a la contemplación.
Hemos hablado con una de ellas, Sor Pilar, una dominica contemplativa que
lleva muchos años en nuestro Monasterio de la Piedad.
Sor
Pilar, ¿qué es para usted la oración?
La
oración es, para mí y sobre todo: hablar con Dios de tú
a Tú. En el Evangelio descubrimos dos clases de oraciones en las
que no podemos caer: la del publicano y la del fariseo. La oración
sitúa al corazón en una postura de búsqueda centrándose
en la voluntad del Padre.
Muchos
piensan que hay muchas cosas que hacer. En el mundo hay hambre, miseria...
Algunos piensan que ponerse a rezar es perder el tiempo, un tiempo precioso
que podríamos dedicar a aliviar tanto dolor. ¿Qué ganamos
orando, Sor Pilar?
Esa
puede ser la actitud, respetable. de los que no son cristianos, Pero quien
es cristiano sabe que orando, siempre se gana, En la oración vamos
a la raíz de los problemas. Ante el Señor, en tu hogar, en
el Sagrario, si rezas nacerá en ti el deseo por las cosas bellas,
te responsabilizarás con la sociedad y con tu Iglesia como miembro
activo y vivo que trabaja unido a la comunidad parroquia!, tu familia en
el Señor.
¿Es
muy difícil hacer oración? ¿Quién nos puede
enseñar a orar?
Orar
no es fácil, pero tampoco difícil cuando pones voluntad, perseverancia
en estar a solas con Dios y en comunión de hermanos creyentes. Los
discípulos, conociendo del Maestro su riqueza interior, le pidieron:
"Señor enséñanos a orar", Y Jesús
les enseñaba el Padrenuestro como modelo de oración por excelencia.
Los Santos Padres en la fe también nos pueden ayudar: San Agustín.
Santo Domingo de Guzmán, con sus nuevos modos de orar tan sencillos
y tan necesarios para nuestros tiempos, Lo que hay que hacer es ponerse
a ello.
¿Qué
dificultades encontramos al orar?
Somos
proclives a la rutina, a la superficialidad, y damos una imagen falsa de
nuestra realidad como criaturas e hijos de Dios. Conscientes dc nuestras
limitaciones pedimos, como la Samaritana, el Agua pura de su Costado para
jamás tener sed.
¿Qué
podemos hacer cuando nos sentimos angustiados, hundidos, por los problemas
que nos agobian?
No
te asustes, sólo encuentra el tesoro quien lo busca con interés
y no se asusta por nada, ¿En cuántos momentos dramáticos
de nuestra existencia no hemos llegado a desconfiar de todo: El hombre no
fue hecho para estar sólo a la esclavitud del mal. sino para la posesión
de una fuerza misteriosa de encuentros, de experiencias de fe, como verdaderos
adoradores de Dios. Eso lo da la oración.
CARISMA DE LAS DOMINICAS
SANTO
DOMINGO DE GUZMÁN
Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente
creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de
Guzmán y dona Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León,
Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes fundadores
de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.
LA DINAMICA ESPIRITUAL DE DOMINGO
Domingo era un hombre de Evangelio en palabras y acciones concretas de vida,
de entusiasmo, de pasión por conocer y experimentar la Palabra de
Dios en la verdad y desde esta experiencia anunciar el amor y la compasión
de Dios volcada a los hombres y mujeres.
EL SECRETO DE
SU VIDA DE ORACIÓN
Orar a partir de lo que constituye el alma de su espiritualidad de predicador:
la contemplación apostólica. Conociendo su relación
con la Santísima Trinidad, el Verbo Encarnado, entenderemos mejor
la Fuerza impulsora con que quiso formar a sus hijos y a la Orden.
“Tanto los frailes como las monjas tienden, por su manera de vivir,
hacia la perfecta caridad para con Dios y para con el prójimo, que
es eficaz para buscar y procurar la salvación de los hombres, conscientes
de que se convertirán en verdaderos miembros de Cristo cuando consagren
totalmente a ganar almas, a imitación del Señor Jesús,
el Salvador de todos, que se entregó totalmente a sí mismo
para nuestra Salvación” (constituciones de las monjas).
Convencido de la eficacia de la vida de oración funda, en primer
lugar, a las monjas como plataforma de lanzamiento de los Frailes a anunciar
su Palabra, porque la vida de oración determina la Predicación
y todo el carácter Sacerdotal del Fraile.
El papel que juega su oración secreta por las noches, que prolongaba
por los caminos del Sur de Francia, su carácter Mariano invocándola
constantemente sobre sí mismo, sobre sus frailes y para los corazones
que le necesitaban y los que le negaban le lleva a la oración de
intercesión constantemente. Domingo carismático en sus gestos,
en la variedad y riqueza de sus formas de orar demuestra sus actitudes orantes
y la sed de Dios.
Su entrega contemplativa es el “alma” que le moviliza, da forma
a su apostolado que lo impregna de una pura contemplación de Dios
hacia el hombre, y del hombre hacia Dios en una queja interior ante el Misterio
que lo desborda: ¿Señor mío, qué será
de los pobres sino te encuentran aquí…?. Con esta identificación
de todo su ser Domingo refleja un profundo equilibrio humano psicológico
y espiritual. Su contemplación es teológica, empapada de la
Sagrada Escritura y Patrística, centrada en la liturgia coral.
Les ofrecemos a través de un fotomensaje los nueve modos de orar
de Domingo de Guzmán.
CONVENTO
DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDA TORREDONJIMENO
Don Jerónimo López de Padilla Pacheco, hijo del Adelantado
de Castilla, Don Pedro López de Padilla y Doña Isabel Pacheco,
da sus bienes para fundar un convento en la villa de Torredonjimeno, conforme
al testamento que realiza el 7 de agosto de 1543.
El conjunto conventual costaba además de un segundo cuerpo de edificio
destinado para la instrucción de niñas, a las que debían
atender las monjas, de tal manera dispuesta que no interfiriera en la vida
de oración y silencio de las monjas.
EL ESPIRITU DE
LA COMUNIDAD
“ Las monjas, de acuerdo entre sí por la obediencia, asociadas
en un amor más elevado por la disciplina de la castidad y dependiendo
más estrechamente unas de otras por la pobreza, edifican primeramente
en su propio monasterio la Iglesia de Dios que, por la oblación de
sí mismas, han de extender por el mundo” (Constituciones de
las monjas…)
Los contenidos del mundo interior de Jesucristo es un desafío también
para nosotras como consagradas, la actitud constante de ser profecía
en este mundo de creencias esotéricas, neo-gnósticas que muchos
están acogiendo como una nueva forma de religiosidad nos lleva a
ser testigo de su Verdad y amor hecho carne de las purísimas entrañas
de María.
Como cristianas tenemos la tarea de todo creyente cultivar los buenos modales
que te acercan más al otro. Crecer en comunidad pese a lo que cuesta
comunicarse y comulgar día tras día, creando un cierto bienestar
emotivo de sus miembros para ser capaz de escucharnos y de aceptar las inevitables
diferencias que reconocidas y aceptadas purifican y combaten las adherencias
que pueden surgir de nuestro “ego” para manifestarnos transparentes
y luminosas de paciencia, de compasión hacia el otro/ otra que ve
las cosas desde otra vertiente que la mía.
·
El trabajo en comunidad es un clima oracional. bordamos en oro, se restaura
los enseres de cofradías y de culto. Con el trabajo además
de proveer nuestras necesidades, es por el cumplimiento de caridad fraterna
que nos permite compartir con otros, trabajar con nuestros misioneros y
proyectos de la Orden.
· La oración litúrgica y personal, donde alzamos nuestras
manos con toda la humanidad a una sola voz, para adorar, celebrar el encuentro
con el Señor que está entre nosotros y quiere seguir dándonos
el Pan Eucarístico de su Cuerpo, mantener nuestra alianza de amistad
con Él, disfrutar de su Presencia en todo y poder mostrar al hombre
de hoy la Verdadera Fuente de amor.
· La fe y la alegría de una comunidad dominicana que busca
novedades en la Luz de Cristo Resucitado para ofrecer a los que por cariño
o por necesidad confían en nosotras, se acercan en busca de una palabra
de fortaleza para seguir el camino, que necesita ser escuchado en su dignidad
de hijo de Dios. A los jóvenes y los niños que quieren aprender
a relacionarse con Dios en lo profundo de su corazón.
· Somos conscientes de la era digital que la Iglesia asume y utiliza
con eficacia las nuevas tecnologías con sereno equilibrio, junto
con el estudio de la Teología en la formación permanente,
para estar informadas y formadas según nuestro carisma.
Si deseas conocer
más de lo que hacemos, cómo somos, de qué forma lo
vivimos cualquier acontecimiento real de nuestra cultura, de nuestra sociedad.
El sentido de nuestras vidas consagradas al Dios Altísimo dispones
de un contacto:
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