hablamos con...
Hermanas de Nuestra Señora
de la Consolación


(Ecuador Guardería)

 

 

 

 

 

Sta María Rosa Molas

 

 

 

 

 

(Ctro. Sanitario, España)

 

 

 

 

 

(Ctro. Geriátrico, España)

 

 

 

 

 

 

(Noviciado, España)

 

 

 

 

 

 

(Colegio, España)

 

 

 

 

 

 

(Colegio, España)

 

 

 

 

 

 

(Residencia y Hermanas, Corea)

 

 

 

 

 

 

(Casa Madre)

 

 

 

 

 

(Casa Madre, Sepulcro Sta. Mª Rosa Molas)

 

 

 

 

 

(Burkina Faso, Colegio)

 

 

 

 

 

 

(Basilia, Ctro. prevención "niños de la calle")


"Percibimos que la Palabra está en el centro de la vida del Instituto, que marca la orientación de las decisiones en todos los campos y que los cambios buscaban más el fondo que la forma, quizá por esto no fueron espectaculares, ni llamativos y todavía hoy nos sentimos impulsadas a caminar en la misma dirección y a seguir cambiando para responder a los retos de cada lugar y de cada momento"


: El siglo XXI nos ha llegado no habiendo asimilado los tremendos cambios sociales y de mentalidad que comenzaron a mediados del XX y que han incidido sobre todas las instituciones, incluida por supuesto la Iglesia; ¿cómo ha evolucionado la Congregación en estos últimos 30 años? Habladnos de los cambios más relevantes.

El cambio más importante fue el generado por el Concilio Vaticano II. A nosotras nos cogió, como a la mayoría, si no de sorpresa, casi. Estaban en vigor las Constituciones de 1933 y nuestras costumbres no diferían de las conventuales de la época. Al Capítulo de 1969-70 le correspondió trabajar fuerte por interpretar lo que la Iglesia nos pedía como Congregación y lo que significaba para nosotras "volver a las fuentes". Todo el patrimonio documental y la tradición del Instituto fue sometido a estudio. El trabajo fue arduo pero creemos que bien hecho. De él vinieron las soluciones prácticas y las grandes líneas de acción. De ahí los cambios:
Se sometieron a discernimiento las costumbres monásticas, que a pesar de ser una Congregación de vida activa, se arrastraban desde antiguo, se buscó en el origen de la Congregación lo que pudiera ser más genuino y en sintonía con el Carisma y vivimos cambios notables, tanto en el ser como en el hacer, que podríamos sintetizar del siguiente modo:

1.El camino abierto a la toma de conciencia del valor de la persona y al logro de la unidad en la diversidad.

2.La fuerte inversión en la formación de las Hermanas a todos los niveles: humano, religioso, pastoral... que trajo como consecuencia una mayor apertura de mente a la hora de analizar la realidad y buscar solución a los problemas.

3.El compromiso evangélico con las realidades ambientales que tuvo como consecuencia la revisión del aspecto de la Justicia como fundamento de la caridad, tanto "ad intra" como "ad extra" y cambios apreciables en la administración de las Obras, los modos de trabajar, los horarios y contratos laborales, el compartir los bienes...


: En qué medida estos cambios han aproximado la vida a la Palabra... O han sido, vistos a toro pasado, cambios formales. Cambios de marco y no del cuadro.

En realidad la vida del Instituto en este tiempo creció en profundidad. El entusiasmo por dar vida al Carisma prendió en el corazón de las Hermanas más allá de los cambios externos y hemos asistido a una evolución paulatina de la que la nota más importante es la actitud de discernimiento a la hora de tomar las decisiones más importantes.
En realidad, percibimos que la Palabra está en el centro de la vida del Instituto, que marca la orientación de las decisiones en todos los campos y que los cambios buscaban más el fondo que la forma, quizá por esto no fueron espectaculares, ni llamativos y todavía hoy nos sentimos impulsadas a caminar en la misma dirección y a seguir cambiando para responder a los retos de cada lugar y de cada momento.

: Cómo empezó la Congregación. Cómo fueron los primeros años, la fuente a la que se invita constantemente a volver.


Muy sencillamente. En torno a una mujer carismática: Santa María Rosa Molas y un grupo de compañeras que compartían con ella el servicio a los más pobres en los establecimientos de beneficencia de una pequeña ciudad al sur de Cataluña: Tortosa.
Todo empezó cuando María Rosa descubrió que la Corporación de la que formaba parte no tenía vínculos eclesiales. Estaba constituida por una ex-religiosa de S. Vicente de Paúl y unas cuantas hermanas que la habían seguido en su escisión, a las que se habían unido con el tiempo otras jóvenes que buscaban servir a los más pobres y que, como María Rosa, ignoraban la situación que era en ese momento un tanto peculiar porque, al separarse, no habían abandonado sus hábitos ni las Constituciones de las Hijas de la Caridad. María Rosa habló con ellas, rogó, insistió para que volvieran a su Instituto o por lo menos se sometieran a la autoridad de la Iglesia. Todo fue en vano, es más, tuvo que soportar incomprensión y rechazo. La actitud del grupo y su negativa, llevó a María Rosa y a sus compañeras a tomar una determinación por su cuenta: el 24 de marzo de 1857, tras haberlo hablado y orado mucho, pidieron al Obispado de Tortosa las acogiera como nueva Congregación religiosa. Su nombre, Hermanas de la Consolación, evoca las obras a las que venían dedicándose desde su llegada a Tortosa en 1849 enviadas por la Corporación, pero no dice tanto de las obras cuanto del talante que, guiadas por María Rosa, las Hermanas saben imprimir a las mismas. Como consecuencia de ello resulta que los pobres, los huérfanos, los abandonados... son consolados.

Legalizada su situación en la Iglesia y ante los poderes civiles, las Hermanas continúan calladamente su labor, siguen curando, enseñando, buscando recursos para dar de comer a los asilados, levantándose a media noche para lavar y poder cambiar la ropa a los enfermos, defendiendo los derechos de los sin voz... y van recibiendo nuevas Hermanas, jóvenes que a la luz de la caridad consoladora quieren hacer como ellas, continuar la obra de Jesús de Nazaret, el Consolador de Israel.


: Contadnos una anécdota de la orden que tuviese trascendencia en la historia y la misión.

María Rosa alimentaba un sueño: construir un noviciado dónde poder acoger y formar a las muchas jóvenes que llamaban a sus puertas, pero los tiempos eran difíciles y no había recursos suficientes. El Sr. Obispo, Benito Vilamitjana, conocía, más que el sueño de la Madre, la necesidad del naciente Instituto y un buen día entrega a María Rosa un sobre con una cantidad respetable, acaba de cobrar una deuda que no esperaba y piensa que ¿qué mejor empleo que el de hacer posible que esas pobres hermanas tengan su propia casa-noviciado? María Rosa no sabe lo que le pasa, la Comunidad no acaba de dar gracias a Dios, las ilusiones se disparan, pero... el ayuntamiento no aporta las cantidades fijadas para el mantenimiento de sus instituciones de beneficencia, escasean los alimentos, cunde el hambre... ¿de dónde sacar los recursos necesarios? Y a María Rosa se le enciende una luz: ¡el dinero del Obispo! No lo duda, el noviciado puede esperar, los pobres están ahí, peligra su vida... Un gesto que abre caminos: Que el pobre sea servido y Dios alabado.


: La misión compartida, un vocablo actual en los congresos de la vida religiosa, se vive entre los religiosos/as de distintas órdenes - se comparten seminarios, formación, en algunos lugares misión...-; y también entre los seglares y los religiosos, compartiendo en este caso, sobre todo, la misión; ¿en qué medida vais viendo que esta nueva manera de actuar y de ser se basa en una convicción profunda, íntima, o en una manera simplemente de actuar ante la crisis de vocaciones y la imposibilidad de mantener misiones?

El Espíritu conduce nuestra vida a través de los hechos y aunque éstos tengan un significado ambivalente o sean vividos con ambivalencia por nuestra parte, más allá de los mismos, hay siempre un significado profundo orientado a una finalidad que a veces se nos escapa. Este puede ser el caso de la Misión compartida, igual que fue el de los "agiornamientos" de los años 60, o el de las motivaciones al inicio de una vocación religiosa. Quizá en un primer momento no todo es límpido y cristalino, el ideal puede estar empañado y acompañado de oportunismo o de "intereses"... Pero esto no es lo esencial, lo esencial es que todo son mediaciones para alcanzar el nivel siguiente de compromiso, de maduración, de vocación.

Es difícil dilucidar hasta que punto se trata de una convicción profunda o de algo forzado por la realidad. Es más, puede haber un poco de ambas cosas, pero lo que si es cierto es que cada vez se es más consciente del significado y de la riqueza que supone la misión compartida y que muchas de las decisiones tomadas en ese campo lo son más por convencimiento que por necesidad inmediata.
En el Instituto en estos momentos estamos haciendo un importante esfuerzo de formación por llegar a descubrir el alcance y significado de la misión compartida, ello nos lleva no sólo a compartir tareas y obras sino a cuidar las aportaciones que desde la distinta vocación personal de cada uno hacemos a la tarea y obra en la que trabajamos conjuntamente.

: ¿Dónde estáis las hermanas, tanto en España como en el mundo? Cómo se ha ido expandiendo la Congregación desde las primeras casas...

Actualmente estamos en 16 países y 4 continentes. Las circunstancias de la fundación y el hecho de su vinculación a la diócesis, no permitieron una expansión temprana. Las primeras fundaciones tienen lugar en el territorio de la diócesis de origen. Hay que esperar al año 1924 en que se recibe una llamada urgente de Venezuela para salir al mundo exterior. Después y a medida que llegan las vocaciones, sigue el éxodo: Bélgica, Italia, Argentina, Portugal, Brasil, Burkina Faso, Chile, Ecuador, Corea, México, Mozambique, Eslovaquia, Togo, Bolivia...

Las fundaciones son siempre una respuesta al grito de los más pobres. Es una constante. Cuando miramos a los distintos países la primera fundación no se hace nunca en la capital, responde a una llamada y atiende a necesidades esenciales: salud, hogar, educación, marginación... Las dos últimas fundaciones, el año pasado, son un centro de niños abandonados en Sucre (Bolivia) la mayoría pertenecientes a una etnia indígena del altiplano y otro que acoge a niños de la calle en São Paulo (Brasil).


: Qué es el Movimiento del COM? ¿Responde a las necesidades de Consagración del seglar?

Es el instrumento que posibilita vivir el carisma de María Rosa Molas en la vocación laical. El Movimiento se llama "Consolación para el Mundo" y tiene tres etapas: la infantil (MIC), la juvenil (COM) y la adulta (LC). El organismo coordinador es el Secretariado, constituido por los Coordinadores de país, una Comisión permanente que tiene su sede en Madrid y una Hermana Asesora.
Consolación para el mundo es un organismo vivo que está creciendo y configurándose y al menos en la intención intenta responder a las necesidades de la consagración secular y ser un ámbito vital dónde el seglar beba en las fuentes del evangelio y salga a darle vida en el espacio existencial en el que está comprometido como laico.


: Cómo ve la vida religiosa, y más concretamente las Religiosas de la Consolación, el cambio que ha experimentado la gente de a pie, tanto adultos como jóvenes. ¿Experimentáis que se entiende por el laicado la vida religiosa? ¿Os sentís solas, acompañadas por el Pueblo de Dios consciente e inconsciente, incomprendidas, observadas...?

El cambio experimentado en la gente supone un gran interrogante a nuestra vida y a nuestra pastoral. Nuestro mundo es una sociedad de la inmanencia, ha perdido los parámetros de trascendencia y esto nos pasa factura. Nos cuestiona el hecho de que el hombre abierto por naturaleza a la trascendencia no encuentre el camino que le ayude a abrir los ojos y ver más allá del aquí y ahora, de lo que se ve y se toca o que cuando lo busca, sea por caminos tan equivocados... Hay en todo ello una fuerte llamada a la vida religiosa que es por definición y tiene que serlo por vivencia "signo de trascendencia".

En cuanto a lo de entender la vida religiosa, el tema es muy complejo y la respuesta depende del alcance que demos a la expresión "Pueblo de Dios". Si nos referimos a la mayoría de nuestros conciudadanos, como la realidad es plural y la gente últimamente anda despistadísima en todo lo que se refiere al campo religioso, el significado profundo de la vida religiosa se escapa, no se entiende ni puede entenderse, ya que está situada en unos parámetros de fe que desbordan. En este caso tienen su prioridad las obras, las obras hablan por si mismas y siempre son un interrogante las personas capaces de dar la vida por los demás. Pueden no entenderse las motivaciones, el asunto de los votos sobre todo, pero, se admira, especialmente cuando se toca la realidad de cerca y se desmontan por vía de hecho los estereotipos en circulación, el servicio oculto, desinteresado, sin limitación.

Si nos referimos a la gente de Iglesia, hay de todo. Depende de la formación religiosa que se tenga. En general, también muchos de nuestros laicos e incluso en algunos casos hasta sacerdotes, poseen un insuficiente conocimiento de lo que representa la vida religiosa en el conjunto del Pueblo de Dios. En general no se valora lo que se desconoce y esto nos invita a dar respuesta a las insistentes llamadas de la Iglesia sobre la formación del Pueblo de Dios.

Nosotras en concreto no nos sentimos solas, ni incomprendidas ni observadas, normalmente tenemos con la gente un trato cordial y cercano y más bien nos sentimos acogidas y valoradas, por lo menos en los ambientes en los que desarrollamos nuestra misión. No obstante, percibimos que ciertos sectores de la sociedad consideran a la Vida religiosa en general como algo de otros tiempos o la valoran únicamente por lo que los religiosos somos capaces de hacer en los campos que los medios de comunicación presentan: tercer mundo, marginación, etc. Incluso para otros grupos percibimos que somos algo molesto que debería desaparecer.

Es de subrayar, a pesar de todo ello, que muchas personas seglares de todas las edades colaboran con las Obras del Instituto, bien insertos en la ONG "Delwende", bien ocupando su tiempo libre en ayudas concretas de voluntariado. En los últimos años también algunos jóvenes han querido iniciar un camino de vida religiosa masculina según el carisma de la Consolación y está naciendo la rama masculina del Instituto.

: Qué pasos de riesgo evangélico debería dar el cristiano hoy. Y la vida religiosa en particular...

Uno muy sencillo, pero quizá por eso mismo no sin dificultad, vivir lo que se es, con todas las consecuencias, evangélicamente y sin complejos esterilizantes.