rep VII
qué es y pretende

 

 

 

REP VII
¿Son cristianas nuestras raíces?
Madrid-Atazar, 19-21 de noviembre de 2004.


Nos ayudarán a reflexionar Antonio Martínez, Cesar y Cristina, Bonifacio Fernández, Carlos Díaz, CCV, Inmaculada Soler, Toño Casado..., más información abajo, en el programa de la VII REP.

Urge una conciencia eclesial plural “desapercibida” nacida del Único Espíritu de Dios, que nos haga concebir la iglesia como una PLURALIDAD de pluralidades que se comulgan recíprocamente.

La necesidad urgente de UNA IGLESIA que - dentro de la multiplicidad de sus partes y servicios - se sienta, participe y viva exclusivamente para una misma tarea, tanto en sus distintas partes como en los distintos miembros de cada una de ellas, es más que manifiesta. Esta reflexión se ofrece teniendo como fondo preferente la Misión de la Iglesia, el Reino de Dios y su Justicia y la Unidad necesaria e imprescindible para manifestarlo y vivirlo. Buscamos pobremente que vaya naciendo una “conciencia permanente de iglesia cuerpo y fraterna”.

Todas las tareas que todos hemos de desempeñar desde la raíz de cada carisma (¿son cristianas nuestras raíces?) están llamadas a encarnarse y comulgarse unas en otras, buscando permanentemente el espíritu de complementariedad que han de vivir, sin el cual jamás daremos razón de Iglesia abierta, acogedora y Universal.

REP es un encuentro en el que se trabaja en torno a una cuestión eclesial / evangélica que nos haga pensar y plantear más allá de lo que hasta ahora conocemos y nos planteamos . El objetivo es poner el dedo en la llaga en temas vivos y urgentes de ser abordados y meditados de muy distintas maneras. Así, lo que se obtiene finalmente tiene una objetividad mayor que si lo tratamos desde una sola visión.

En esta ocasión, nos interrogamos:

¿SON CRISTIANAS NUESTRAS RAÍCES?

¿SON CRISTIANAS LAS RAÍCES QUE ALIMENTAN NUESTRAS TAREAS, PENSAMIENTOS, REFLEXIONES Y PROYECTOS...?

La pregunta y el cuestionamiento puede aparecer improcedente, inoportuno, mal intencionado... pero es claro que de una u otra forma, quienes estamos al servicio de la Palabra de Dios en la Iglesia, no estamos todo lo contentos que quisiéramos, a la luz de los frutos que recoge el mundo y de los que se esperan del anuncio y vivencia de la Buena Noticia de Jesús de Nazaret. Según esto, ¿de qué raíces nos alimentamos?

No nos engañemos. El gran reto para la Iglesia -que es al mismo tiempo su gran problema- es la falta de referencias que muestren como iconos vivos que es posible vivir hoy la Buena Noticia del Evangelio. Hay referencias que hablan de Dios pero no todas son como Dios y la Palabra nos expresa. Y no hay referencias porque la fuente de las referencias es precisamente esa, LA PALABRA DE DIOS.

¿Por qué, entonces, si lo sabemos, no ponemos remedio...?

Nuestra humilde respuesta desde nuestra experiencia va en una doble dirección:

A) porque la Palabra que decimos todos que es nuestra referencia y norma de vida, la hemos traducido y adaptado, por tanto,

B) el sentido y los frutos de la Palabra están descartados de los resultados de nuestra tarea y de nuestra vida. Y está descartado por dos razones:

1ª.- Porque a nivel personal ponemos las circunstancias por delante del Reino de Dios.

2ª.- Y porque no hemos olido ni saboreado la Fuerza de lo Común, de lo comunitario.

Los espacios denominados “REFLEXIÓN ECLESIAL PLURAL” nacen y son “una llamada constante a la pluralidad, desde y con la participación de toda la pluralidad”. Por tanto es una convocatoria general abierta a todos los sectores de Iglesia y desde la meditación conjunta ante la Palabra de Dios, la realidad y los documentos eclesiales impulsar la Unidad, nacida de entre todos y para todos.. Teniendo esto como objetivo principal, miembros de Congregaciones, Asociaciones, Movimientos, Comunidades, Consagrados Religiosos de Vida Activa y Contemplativa, Parroquias, seglares en general…, se reúnen sin otro objetivo que el de reflexionar y orar en torno a todo lo que supone el “Mensaje y la figura de Jesús de Nazaret”. Tocamos temas urgentes, esenciales, teniendo como fondo preferente la Misión de la Iglesia (EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA) y la UNIDAD necesaria e imprescindible - que Jesucristo nos transmitió en su diálogo con el Padre al final de su paso por la tierra - necesaria para llevar a cabo esta misión. Unidad “sin un color predominante o específico concreto", que ofrece resultados y signos de comulgarse unos a otros y de estar en "clave de arco iris y de Reino”.