PROGRAMA/METODOLOGÍA DEL ENCUENTRO:
Comenzaremos el viernes 19 por la tarde a las 18h (acogida y presentación
del encuentro) hasta el domingo a medio día que acabaremos con
la comida.
Además
de la Oración Comunitaria y el compartir mutuo, vamos a profundizar
en el tema de si las raíces que nos nutren y alimentan son verdaderamente
cristianas y evangélicas, ¿Son cristianas nuestras raíces?.
Para ello nos vamos a dejar iluminar por la Palabra de Dios, la realidad
que vivimos y por la experiencias de distintos hermanos desde la vivencia
en sus diferentes carismas y ministerios. La pregunta eje de todo el encuentro
y a la que intentaremos aproximarnos es la siguiente:
¿EN
EL SER Y EL HACER HOY DE NUESTRA IGLESIA SON CRISTIANAS SUS RAÍCES?
Nos
ayudaran desde su vida y experiencia a reflexionar y a trascender de lo
ya sabido:
PARA IR A UNA: HORARIO APROXIMATIVO
VIERNES
19:
18H:
ACOGIDA
19H: PRESENTACIÓN del encuentro y de todos
21H: CENA
22,15H: 1ª REFLEXIÓN: Desde los ESPACIOS “TODOSUNO”
O CASA PARA LA COMUNIÓN Y LA VIDA, una pequeña mesa redonda
para tomar el pulso actual de estos espacios en Sevilla, Málaga,
Salamanca, Huelva y Madrid.
24H: EN EL SILENCIO DE LA NOCHE.
SÁBADO
20:
7H:
ORACIÓN COMUNITARIA
8H: DESAYUNO
9H: 2ª REFLEXIÓN: Desde los EXCLUIDOS Y EMPOBRECIDOS, Inmaculada
Soler (Comunidad “Villa Teresita”. Trabajo con prostitutas)
10,30: Descanso
10,45H: 3ª REFLEXIÓN: Desde la MISIÓN, y P. JUAN BENJUMEA
(Sevillano y misionero comboniano en Ecuador)
12,15H: Descanso
12,30: 4ª REFLEXIÓN: Desde la VIDA RELIGIOSA, Inma Eiba y
Eva López (Hnas. Vedruna)
14H: COMIDA y CAFELITO
16H: 5ª FEFLEXIÓN: Desde las PARROQUIAS, José Manuel
Iserte (párroco portavoz de la reflexión común realizada
por 4 presbíteros -Hugo, Rafa, José Manuel y Antonio Martínez-
de las diócesis de Zaragoza y Teruel)
17,30H: Cafelito y Descanso
18H: 6ª REFLEXIÓN: Desde las COMUNIDADES ECLESIALES, Cesar
y Cristina - comunidades en Común-
19,30H: descanso
19,45H: 7ª REFLEXIÓN: Desde la TEOLOGÍA, Bonifacio
Fernández (Dtor. Instituto Teológico de Vida Religiosa.
Teólogo claretiano)
21H: Cena
22,30H: Celebración: COMUNIÓN DE Comuniones en clave de
PALABRA DE DIOS y de IGLESIA DE JESÚS.
DOMINGO
21:
7H:
ORACIÓN COMUNITARIA
8H: DESAYUNO
9H: 8ª REFLEXIÓN: Desde el PERSONALISMO COMUNITARIO Carlos
Díaz (Profesor de historia y fenomenología de las religiones
en la Universidad Complutense de Madrid. Impulsor del Instituto Emmanuel
Mounier y director de la revista Acontecimiento)
10,30H: DESCANSO
11H: 9ª REFLEXIÓN: Desde el ARTE Y LA MÚSICA, Toño
Casado (cantautor salesiano consagrado al mundo de los jóvenes
Conclusión del encuentro: PLURALIDAD DE pluralidades
12,30H: EUCARISTÍA
14H: COMIDA Y DESPEDIDA
APROXIMACIÓN AL TEMA: SOBRE EL RESCATE DE
LAS RAÍCES EVANGÉLICAS.
Conocer
significa penetrar a través de la superficie, llegar a las raíces,
y por consiguiente a las causas de las cosas. Conocer significa “ver”
la realidad desnuda, y no significa necesariamente poseer la verdad, sino
penetrar bajo la superficie y esforzarse crítica y activamente
por acercarse más a la verdad. Conocer auténticamente no
es poseer más conocimientos, información e ideas, sino dejarse
poseer por la verdad.
¿Son
cristianas nuestras raíces?. Para contestar a esta pregunta -que
centra esta Reflexión Eclesial Plural- según el Espíritu,
el único camino necesario e imprescindibles, es el de volver a
las fuentes y raíces de las que nació y se nutre la Iglesia
y en las que debe continuar naciendo, siempre como en un parto continuo.
El único camino que urge recorrer es recuperar la frescura de nuestra
Tradición de fe. La Iglesia no tendrá poder para actuar
o para crear, mientras no RECUPERE su Tradición más genuina
de fe, no de una forma teórica sino experiencial. No hay para la
Iglesia del siglo XXI, tarea más acuciante que la de rescatar y
apropiarse de su Memoria, que la de volver a sus orígenes con toda
su fuerza y su autenticidad. Esto no es una llamada al tradicionalismo
(tradición con minúscula), sino a la Tradición primera
que originó a la Iglesia (tradición con mayúscula).
Hoy todo cristiano, de una o de otra forma, está llamado a ser
un hijo de la Tradición.
Volver
a las fuentes de las que nació la Iglesia y en las que debe continuar
naciendo, es un tema Radical porque alude a las raíces y fundamentos
puestos desde el principio, desde los que debe crecer y a los que debemos
volver siempre. Esto obliga a hacer una Poda de todo aquello que no se
nutra de esas raíces, incluso si es necesario cortar el tronco,
incluso arrancar aquellas raíces no evangélicas que nos
sustentan personal y eclesialmente.
El
sentir vitalmente esta necesidad de volver a las raíces, es algo
clave y esencial con vista al futuro, es algo que jamás deberíamos
haber olvidado, ya que es una actitud-realidad constitutiva y permanente
de la conciencia cristiana para todos los tiempos.
La
fidelidad a los orígenes, nos hace volver la mirada continuamente
–sin ningún tipo de nostalgia- a lo que era en el principio,
pero siempre con vistas al futuro. La vuelta a los orígenes, es
una exigencia básica y fundamental para la Iglesia de cualquier
época histórica, y exige una autocrítica constructiva
y una revisión a fondo y hasta un abandono de concepciones y formas
de pensar y actuar, nacidas y creadas en clara infidelidad a inspiraciones
esenciales que vienen de los orígenes. Para volver a las fuentes,
se hace necesario e imprescindible realizar un “profetismo intraeclesial
conjunto y misericordioso empezando por uno mismo”, que nos lleve
a una conversión desde los pies a la cabeza.
“¡Cuanta
necesidad tiene la Iglesia de renovarse continuamente, de reformarse,
de volver a descubrir de forma cada vez más auténtica, la
inagotable fecundidad del propio principio!” (Juan Pablo II, a los
sacerdotes de comunión y liberación. Discurso de Castelgandolfo,
el 12/9/85).
“ He repetido muchas veces en estos años la <<llamada>>
a la nueva evangelización. La reitero ahora, sobre todo para indicar
que hace falta reactivar en nosotros el impulso de los orígenes,
dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica
después de Pentecostés.” (Novo Millenio Ineunte, nº
40).
Debemos
desde la comprensión y la misericordia:
a) revisar todos los añadidos históricos que hemos ido asumiendo
como voluntad de Dios en la Iglesia a lo largo de estos dos mil años
y que más tarde hemos visto que verdaderamente no era voluntad
de Dios.
b) eliminar la absolutización de lo relativo y circunstancial:
siendo fieles al carisma particular, eliminar su absolutización,
sin aparcar ni olvidar el Espíritu total presente en los demás.
Ya que el totalizar el carisma particular primando el miembro por encima
del cuerpo (proselitismo), es una de las causas de conflictos y confusiones
graves e históricas en nuestra Iglesia. “Para definir a un
dedo, debo contemplar la mano entera y desde el conjunto de la mano es
como defino el dedo. Para definir la parte, debo contemplar el Todo y
desde aquí poder definir la parte”.
Recuperar
la vocación única y común de ser Cristiano, superando
y desenmascarando el proceso histórico que ha elevado lo relativo
a categoría de absoluto: el llamado proceso de “la absolutización
de lo relativo” que consiste en:
- en convertir en esencial lo que es circunstancial y cambiable,
- convertir en sustantivo lo que es adjetivo o realidad relativa,
- convertir en verdad inmutable de la Iglesia o en institución
divina, lo que es fruto de situaciones históricas perfectamente
cambiables.
Esta confusión histórica anterior, por desgracia ha marcado
toda la historia de la Iglesia hasta nuestros días, y aún
continúa en la práctica, confundiéndose y convirtiendo
lo esencial y permanente en relativo y temporal.