rep VII
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REP VII
¿Son cristianas nuestras raíces?
Madrid-Atazar, 19-21 de noviembre de 2004.


PROGRAMA/METODOLOGÍA DEL ENCUENTRO:


Comenzaremos el viernes 19 por la tarde a las 18h (acogida y presentación del encuentro) hasta el domingo a medio día que acabaremos con la comida.

Además de la Oración Comunitaria y el compartir mutuo, vamos a profundizar en el tema de si las raíces que nos nutren y alimentan son verdaderamente cristianas y evangélicas, ¿Son cristianas nuestras raíces?. Para ello nos vamos a dejar iluminar por la Palabra de Dios, la realidad que vivimos y por la experiencias de distintos hermanos desde la vivencia en sus diferentes carismas y ministerios. La pregunta eje de todo el encuentro y a la que intentaremos aproximarnos es la siguiente:

¿EN EL SER Y EL HACER HOY DE NUESTRA IGLESIA SON CRISTIANAS SUS RAÍCES?

Nos ayudaran desde su vida y experiencia a reflexionar y a trascender de lo ya sabido:


PARA IR A UNA: HORARIO APROXIMATIVO

VIERNES 19:

18H: ACOGIDA
19H: PRESENTACIÓN del encuentro y de todos
21H: CENA
22,15H: 1ª REFLEXIÓN: Desde los ESPACIOS “TODOSUNO” O CASA PARA LA COMUNIÓN Y LA VIDA, una pequeña mesa redonda para tomar el pulso actual de estos espacios en Sevilla, Málaga, Salamanca, Huelva y Madrid.
24H: EN EL SILENCIO DE LA NOCHE.

SÁBADO 20:

7H: ORACIÓN COMUNITARIA
8H: DESAYUNO
9H: 2ª REFLEXIÓN: Desde los EXCLUIDOS Y EMPOBRECIDOS, Inmaculada Soler (Comunidad “Villa Teresita”. Trabajo con prostitutas)
10,30: Descanso
10,45H: 3ª REFLEXIÓN: Desde la MISIÓN, y P. JUAN BENJUMEA (Sevillano y misionero comboniano en Ecuador)
12,15H: Descanso
12,30: 4ª REFLEXIÓN: Desde la VIDA RELIGIOSA, Inma Eiba y Eva López (Hnas. Vedruna)
14H: COMIDA y CAFELITO
16H: 5ª FEFLEXIÓN: Desde las PARROQUIAS, José Manuel Iserte (párroco portavoz de la reflexión común realizada por 4 presbíteros -Hugo, Rafa, José Manuel y Antonio Martínez- de las diócesis de Zaragoza y Teruel)
17,30H: Cafelito y Descanso
18H: 6ª REFLEXIÓN: Desde las COMUNIDADES ECLESIALES, Cesar y Cristina - comunidades en Común-
19,30H: descanso
19,45H: 7ª REFLEXIÓN: Desde la TEOLOGÍA, Bonifacio Fernández (Dtor. Instituto Teológico de Vida Religiosa. Teólogo claretiano)
21H: Cena
22,30H: Celebración: COMUNIÓN DE Comuniones en clave de PALABRA DE DIOS y de IGLESIA DE JESÚS.

DOMINGO 21:

7H: ORACIÓN COMUNITARIA
8H: DESAYUNO
9H: 8ª REFLEXIÓN: Desde el PERSONALISMO COMUNITARIO Carlos Díaz (Profesor de historia y fenomenología de las religiones en la Universidad Complutense de Madrid. Impulsor del Instituto Emmanuel Mounier y director de la revista Acontecimiento)
10,30H: DESCANSO
11H: 9ª REFLEXIÓN: Desde el ARTE Y LA MÚSICA, Toño Casado (cantautor salesiano consagrado al mundo de los jóvenes
Conclusión del encuentro: PLURALIDAD DE pluralidades
12,30H: EUCARISTÍA
14H: COMIDA Y DESPEDIDA


APROXIMACIÓN AL TEMA: SOBRE EL RESCATE DE LAS RAÍCES EVANGÉLICAS.

Conocer significa penetrar a través de la superficie, llegar a las raíces, y por consiguiente a las causas de las cosas. Conocer significa “ver” la realidad desnuda, y no significa necesariamente poseer la verdad, sino penetrar bajo la superficie y esforzarse crítica y activamente por acercarse más a la verdad. Conocer auténticamente no es poseer más conocimientos, información e ideas, sino dejarse poseer por la verdad.

¿Son cristianas nuestras raíces?. Para contestar a esta pregunta -que centra esta Reflexión Eclesial Plural- según el Espíritu, el único camino necesario e imprescindibles, es el de volver a las fuentes y raíces de las que nació y se nutre la Iglesia y en las que debe continuar naciendo, siempre como en un parto continuo. El único camino que urge recorrer es recuperar la frescura de nuestra Tradición de fe. La Iglesia no tendrá poder para actuar o para crear, mientras no RECUPERE su Tradición más genuina de fe, no de una forma teórica sino experiencial. No hay para la Iglesia del siglo XXI, tarea más acuciante que la de rescatar y apropiarse de su Memoria, que la de volver a sus orígenes con toda su fuerza y su autenticidad. Esto no es una llamada al tradicionalismo (tradición con minúscula), sino a la Tradición primera que originó a la Iglesia (tradición con mayúscula). Hoy todo cristiano, de una o de otra forma, está llamado a ser un hijo de la Tradición.

Volver a las fuentes de las que nació la Iglesia y en las que debe continuar naciendo, es un tema Radical porque alude a las raíces y fundamentos puestos desde el principio, desde los que debe crecer y a los que debemos volver siempre. Esto obliga a hacer una Poda de todo aquello que no se nutra de esas raíces, incluso si es necesario cortar el tronco, incluso arrancar aquellas raíces no evangélicas que nos sustentan personal y eclesialmente.

El sentir vitalmente esta necesidad de volver a las raíces, es algo clave y esencial con vista al futuro, es algo que jamás deberíamos haber olvidado, ya que es una actitud-realidad constitutiva y permanente de la conciencia cristiana para todos los tiempos.

La fidelidad a los orígenes, nos hace volver la mirada continuamente –sin ningún tipo de nostalgia- a lo que era en el principio, pero siempre con vistas al futuro. La vuelta a los orígenes, es una exigencia básica y fundamental para la Iglesia de cualquier época histórica, y exige una autocrítica constructiva y una revisión a fondo y hasta un abandono de concepciones y formas de pensar y actuar, nacidas y creadas en clara infidelidad a inspiraciones esenciales que vienen de los orígenes. Para volver a las fuentes, se hace necesario e imprescindible realizar un “profetismo intraeclesial conjunto y misericordioso empezando por uno mismo”, que nos lleve a una conversión desde los pies a la cabeza.

“¡Cuanta necesidad tiene la Iglesia de renovarse continuamente, de reformarse, de volver a descubrir de forma cada vez más auténtica, la inagotable fecundidad del propio principio!” (Juan Pablo II, a los sacerdotes de comunión y liberación. Discurso de Castelgandolfo, el 12/9/85).
“ He repetido muchas veces en estos años la <<llamada>> a la nueva evangelización. La reitero ahora, sobre todo para indicar que hace falta reactivar en nosotros el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica después de Pentecostés.” (Novo Millenio Ineunte, nº 40).

Debemos desde la comprensión y la misericordia:

a) revisar todos los añadidos históricos que hemos ido asumiendo como voluntad de Dios en la Iglesia a lo largo de estos dos mil años y que más tarde hemos visto que verdaderamente no era voluntad de Dios.

b) eliminar la absolutización de lo relativo y circunstancial: siendo fieles al carisma particular, eliminar su absolutización, sin aparcar ni olvidar el Espíritu total presente en los demás. Ya que el totalizar el carisma particular primando el miembro por encima del cuerpo (proselitismo), es una de las causas de conflictos y confusiones graves e históricas en nuestra Iglesia. “Para definir a un dedo, debo contemplar la mano entera y desde el conjunto de la mano es como defino el dedo. Para definir la parte, debo contemplar el Todo y desde aquí poder definir la parte”.

Recuperar la vocación única y común de ser Cristiano, superando y desenmascarando el proceso histórico que ha elevado lo relativo a categoría de absoluto: el llamado proceso de “la absolutización de lo relativo” que consiste en:

- en convertir en esencial lo que es circunstancial y cambiable,

- convertir en sustantivo lo que es adjetivo o realidad relativa,

- convertir en verdad inmutable de la Iglesia o en institución divina, lo que es fruto de situaciones históricas perfectamente cambiables.

Esta confusión histórica anterior, por desgracia ha marcado toda la historia de la Iglesia hasta nuestros días, y aún continúa en la práctica, confundiéndose y convirtiendo lo esencial y permanente en relativo y temporal.