¿SON
CRISTIANAS NUESTRAS RAICES?
Preguntarnos
por nuestras raíces es preguntarnos de dónde venimos, quiénes
somos, qué savia nos nutre........
Cuando
invocamos al Espíritu que conduce a la Iglesia no invocamos a cualquier
Espíritu, sino a aquel que condujo a de Jesús de Nazaret,
el Cristo, el resucitado de entre los muertos, el que se encarnó
por nosotros y vino y vivió de tal forma que acabó crucificado.
Nos
dirá la primera epístola de Juan “Queridos, no os fiéis
de cualquier espíritu. antes bien, examinad si los espíritus
son de Dios, pues muchos falsos profetas han venido al mundo. En esto reconoceréis
al espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo
venido en carne mortal, es de Dios y todo espíritu que no confiesa
a Jesús no es de Dios; ese tal es del Anticristo. (1 Jn 4, 1-3).
¿Por
qué digo esto? Porque puede haber muchos espiritualismos y espiritualidades
entre nosotros que tengan poco que ver con el Espíritu que confiesa
a Jesucristo venido en carne.
Cuando
nos planteamos la cuestión de los pobres o su significatividad para
nuestra iglesia no podemos menos de ir a buscar en nuestras raíces
para que lo que intuyamos hoy 20 Noviembre de 2004 no vaya desligado de
la Palabra y de la memoria de Jesucristo crucificado y resucitado.
El Espíritu de Jesús no va a desdecir lo que él ha
dicho, ni a conducirnos por caminos contrarios a los que él recorrió.
¿Qué caminos recorrió El?
No
es el momento para hacer el recorrido de su vida, del pesebre....... a la
cruz. Si de recordar que nuestro fundador, el fundador de nuestra iglesia,
situó a los pobres y marginales en el centro. Se puso de parte de
gentes que por una causa u otra eran tenidos por indeseables, despreciables,
impuros ante Dios y los hombres y les llamó dichosos, devolviéndoles
su dignidad de criaturas. 4 grupos: enfermos ( a los que se les relacionaba
con el pecado y la impureza); los pobres (que por su ignorancia religiosa
no podían cumplir con la ley divina); los publícanos y pecadores,
(que eran especialmente odiados) y las mujeres y niños.
El le puso en el primer plano de sus proyectos y preferencias. Y esto lo
expresó no sólo en sus palabras, discursos, parábolas
sino también en sus hechos. Jesús no sólo hablo del
Reino sino que hizo Reino. Toda su vida estuvo dedicada a la praxis del
Reino, ( y aquí el desde dónde, con quién... no son
accesorios) su andar por los caminos, a las afueras de las ciudades, sus
exorcismos y curaciones, su trato con leprosos, paganos, recaudadores de
impuestos, prostitutas, viudas, niños, gentes trabajadoras (pastores,
pescadores, agricultores,..), extranjeros, paralíticos, enfermos
mentales..., sus comidas compartidas (con toda la simbología para
la cultura mediterránea) le hicieron “amigo de publícanos
y pecadores”
RECORRIÓ UN CAMINO DE DESCENSO PARA MOSTRAR LA CERCANIA DE DIOS....
Y
nosotros ¿Qué caminos recorremos ?, ¿Con quien andamos?
¿Desde dónde miramos el mundo? No se ve el mundo igual desde
arriba que desde abajo , Jesús vino a nosotros desde lo más
bajo ( en fragilidad, en un pesebre) para incluirnos a todos, para no dejar
fuera a nadie .
Si así vivió nuestro fundador.....algunos rasgos de las primeras
comunidades.
“!Mirad
hermanos, quienes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según
la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza . Ha escogido Dios
a los débiles del mundo, para confundir a los fuertes. Lo plebeyo
y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es para reducir a lo
que es”.(1Co 1,26-28)
La
Iglesia queda constituida por los que tienen conciencia de ser pobres, aquellos
que ponen toda su esperanza en el Señor (anawin). No es que excluya
a los ricos sino que se le hace más difícil la disposición
de aceptar el Reino de Dios en las condiciones que se le ofrece.
¿Cómo
eran vistos desde fuera?
Algunos
comentarios de Celso (pagano del siglo segundo), dirá de Jesús
que “Cuando vivía no fue capaz de ganar más que a una
decena de pescadores y recaudadores de impuestos, gente de la más
abominable”, y de los cristianos dirá que rechazan a “
personas educadas, instruidas y dotadas de sensibilidad” mientras
que hallan sus adeptos entre “los necios, los indignos, los tontos,
esclavos, mujeres y niños”.En sus reuniones sólo se
ven “tejedores, zapateros, lavanderos, gente sin letras y tipos rústicos,
que no serían capaces de decir ni una palabra delante de sus mayores
y amos educados”· (cf. Orígenes, C. Celso I,46:III 41-58,
etc).
Aunque pensemos que Celso carga las tintas por su hostilidad contra el cristianismo,
cuando en las comunidades ya había gente importante y cristianos
de familias senatoriales, sabemos que su argumentación seguía
teniendo fuerza porque porque seguía siendo verdad que la Iglesia
era el lugar donde connaturalmente se encontraban los más desheredados
y despreciados.
Un
texto de un enemigo del cristianismo, el emperador Juliano el Apóstata,
viene a confirmar el valor de la solidaridad cristiana:
“Vemos que lo que más ha contribuido a desarrollar ese ateísmo
(=el cristianismo) es su humanidad para con los extranjeros, su acogida
para con toda clase de hombres...He aquí algo de lo cual debemos
preocuparnos, sin rebozo alguno. Pues cuando lo impíos galileos,
además de a sus propios mendigos, alimentan también a los
nuestros, sería vergonzoso que se pusiese en evidencia que nuestros
miserables carecen de aquellos socorros que nosotros les debemos”
(cf. Sozomeno, Hist. Ecl. 5,15)
Algunos
textos cristianos:
Sabemos
que sin llegar a abolir la propiedad privada , los cristianos ponían
de forma efectiva y habitual sus bienes al servicio de los más necesitados.
Hch 2,45 “vivían unidos y tenían todo en común:
vendían sus posesiones y sus bienes y repartían entre todos
según la necesidad de cada uno” y Hch 4,32 “No tenían
sino un solo corazón y una sóla alma: nadie llamaba suyos
a sus bienes, sino que todo lo tenían en común”.
Puede
que el autor de Hechos hubiera idealizado la vida de la comunidad, pero
Esta forma de argumentar la encontramos también después en
los escritos apologéticos del s. III y hasta más adelante.
En todos se señala la solidaridad que existía entre ellos
que hacía que el cristianismo se presentase como algo nuevo e inaudito,
digno de credibilidad.
Justino: “ponen mesa común pero no lecho”Carta Diogneto
“5,7
Continuará en la Didajé, Carta de Bernabé......
S. Basilio.: “Dime ¿qué cosas son tuyas? es lo mismo
que si uno, después de ocupar su puesto en el teatro para ver, impidiera
luego a los que entran, pensando que es suyo propio lo que está puesto
delante para utilidad de todos: así son tambien los ricos. Porque
se adelantan a coger las cosas comunes y se las apropian”.
“¿No eres tú un avaro, no eres tú un ladrón,
pues tomas como propias las cosas que recibiste para administrar? ¿O
es que vas a llamar ladrón al que desnuda al vestido y vas a poner
otro nombre al que pudiendo hacerlo no viste al desnudo?
“¿Qué vas a responder tú que revistes las paredes
y dejas desnudo al hombre, tú que adornas a los caballos y dejas
a tu hermano vestido de harapos?
S. Juan Crisóstomo “las riquezas son comunes y pertenecesn
también a tu consiervo, como el sol y el aire y la tierra y todo
lo demás”
“Dice el rico: mientras no haga cosa mal, no será mala mi riqueza.......Bien
dicho y ¿no es cosa mala que uno solo tenga los bienes del Señor
y disfrute él sólo de las cosas comunes?”
“Forzosamente en el principio y la raíz, tus riquezas proceden
de la injusticia. Porque Dios al principio no hizo al uno rico y al otro
pobre, sino que dejó a todos la misma tierra ¿Dé dónde
, pues, siendo la tierra común tienes tú tantas y tantas yugadas
de tierra y tu vecino ni un palmo de terreno?”
Cuando se produjo la primera confrontación dentro del cristianismo,
el llamado Concilio de Jerusalén , donde de alguna forma se llegará
a la admisión de lo que hoy llamaríamos un pluralismo religioso,
el signo de la unidad es la solidaridad entre las diversas iglesias “Sólo
nos impusieron que nosotros debíamos tener presentes a los pobres”(Gal.
2,10)
Con la conversión de Constantino, además de la expansión
numérica aquella solidaridad se hace cada vez menos efectiva y cada
vez más coexisten ricos y pobres en las comunidades delimitándose
las obligaciones de unos para los otros.
¿Qué lugar ocupan los pobres en nuestra iglesia?
Los
pobres ocupaban un lugar central en los primeros tiempos de la iglesia,
incluso literalmente.
La carta de Santiago denuncia severamente a los que sientan a los pobres
en peor lugar que a los ricos (Sant 2,1-4). Y en los evangelios; Jesús
rechaza con palabra durísimas a los que pretenden situarse los primeros
porque en eso consistía una de las pretensiones preferidas por los
fariseos (Lc 11,43;Mc 10,37-40; Mc 9,35; Mc12,38-39; Mt 20,21-23; Lc 20,46).
Todo lo contrario en la comunidad cristiana la tendencia tiene que ser estar
en el banquete no sentado cómodamente sino sirviendo a los demás
(Lc 22,27) o irse al último sitio(Lc 14,7-13)
Para Jesús “los últimos serán primeros y los
primeros últimos” (Mt 20,16)
A
principios del s.III la DidasKalía (un directorio litúrgico
y canónico de primera importancia) manda que cuando la comunidad
eclesial está reunida y no queda un asiento libre, si entra un pobre,
que el obispo se levante e su sede, que se coloque allí en mendigo
y que el obispo se siente en el suelo.
Dice J.M. Castillo, que ese radicalismo no pudo durar mucho tiempo en la
Iglesia, sobre todo tal como la Iglesia se organizó a partir del
s. cuarto. Los pobres volvieron a su sitio, el último. Y los notables
recuperaron su lugar preferente.
Ahora
mismo en nuestra iglesia ,el problema no está en los escritos sino
en la praxis (tenemos escritos preciosos sobre los pobres en nuestra iglesia).
Realmente no es un problema dogmático sino de sensibilidad:
Ej.
Inocencio III y Francisco de Asís profesaban el mismo “credo”
, las “verdades de fe” del uno y el otro eran las mismas. Pero
InocencioIII no tenía bastante con llamarse “vicario de Pedro”
y empezó a llamarse “vicario de Cristo” mientras que
Francisco de Asís decía que cuando se encontraba con un hombre
más pobre que él, se consideraba un ladrón. No es cuestión
de “dogmas” es una cuestión de “sensibilidad”.
“VENID BENDITOS DE MI PADRE, RECIBID LA HERENCIA DEL REINO PREPARADO
PARA VOSOTROS DESDE LA CREACIÓN DEL MUNDO. PORQUE TUVE HAMBRE Y ME
DISTEIS DE COMER, TUVE SED Y ME DISTEIS DE BEBER, ERA FORASTERO Y ME ACOGISTEIS;
ESTABA DESNUDO Y ME VESTISTEIS, EN LA CÁRCEL Y VINISTEIS A VERME”
(Mt 25, 34-36)
¿Qué influencia tienen los pobres en la Iglesia?.¿Qué
influencia tienen en la teología?
Desde
el Evangelio parece que los que entienden las cosas de Dios no son los “intelectuales”,
ni “los poderosos”, “ lo necio del mundo lo escogió
Dios para humillar a los sabios., a los débiles para confundir a
los fuertes. Lo plebeyo y despreciable del mundo a escogido Dios..”
(1Cor 1,26-29).
En el principio Jesús es “reconocido” en un pesebre por
unos pastores (gente marginal) donde otros sólo veían a un
bebé frágil y necesitado......al final en las afueras de la
ciudad, fue “reconocido” por un ladrón (otro marginal)
cuando otros sólo veían un fracasado moribundo colgado en
una cruz .
“TE DOY GRACIAS PADRE....PORQUE HAS ESCONDIDO ESTAS COSAS A LOS SABIOS
Y PRUDENTES Y SE LAS HAS DADO A CONOCER A LOS SENCILLOS. SI, PADRE, ASÍ
TE HA PARECIDO BIEN.” ( Mt. 11,25-26)
Parece
que sólo desde abajo es únicamente desde donde se puede conocer,
comprender las cosas de Dios y que sólo desde abajo podremos llegar
a construir la fraternidad, porque ahí nos encontramos todos, en
los más débil, en el mismo barro.
Por
ello los pobres tienen una palabra decisiva y central en el pensamiento
de la Iglesia, si esta está dispuesta a ser fiel a Jesús.
Jesús
proclamará: “DICHOSOS LOS POBRES PORQUE VUESTRO ES EL REINO
DE DIOS”(Lc.6,20) y al expresar su misión y presentarla en
público dirá “HE VENIDO A ANUNCIAR LA BUENA NOTICIA
A LOS POBRES” Lc 4,18-19.
y me pregunto: ¿Los pobres han recibido esa Buena Noticia?
Los
marginados tienen derecho a conocer el Evangelio (como dice una autor Romá
Fortuny “reclaman espiritualidad”). Y esta no es sólo
una cuestión de “evangelización” sino de encontrarnos
como humanos, como hermanos e iguales, de situarnos en fragilidad , necesitados
unos de otros.
Y tienen derecho a que les tratemos como sujetos , no como objetos de nuestra
caridad, de nuestra limosna, una limosna que en el fondo nos ayuda a”
estar a bien” con Dios.
En
ambientes eclesiásticos, hay mucha gente dispuesta a “ayuda”
a los pobres, incluso a “evangelizarlos” pero ¿cuántas
mujeres y hombres de iglesia estamos realmente convencidos de que tenemos
que “aprender” de los pobres? ¿Qué nos pueden
enseñar ellos a nosotros, sobre todo en asuntos de Dios, del Evangelio?
¿Qué protagonismo tienen los pobres y marginados socialmente
en nuestra iglesia, en nuestras parroquias, en nuestras comunidades?
Y
ante las injusticias........¿Dónde queda nuestro papel de
denuncia y profecía?
Hablar
de pobreza es hablar de millones de personas abocadas al exterminio por
el hambre a causa de un sistema económico mundial neoliberal, que
sabemos se podría evitar. Sabemos del ritmo acelerado de globalización
del mercado, no de las riquezas, la salud.....(porque la globalización
se ha organizado en beneficio de algunos a base de excluir a muchos.)
Todos
estamos de acuerdo en nuestra iglesia en que hay que “ayudar”
a los pobres, “socorrer” a los necesitados, organizar tal o
cual campaña de beneficencia, día del amor fraterno......pero
cuando queremos plantear el tema de los pobres en más profundidad,
nos puede pasar lo del obispo Don Helder Cámara “cuando doy
pan a un pobre me llaman santo, cuando pregunto por qué el pobre
no tiene pan, me llaman comunista”.
Hablar de los pobres siempre nos va a llevar a hablar de cómo gestionamos
el poder, la riqueza cada uno, en nuestra iglesia y cómo nos situamos
ante los poderes de este mundo .
Tenemos
por un lado documentos preciosos exigiendo justicia y respeto a los derechos
humanos y por otro organizamos las cosas de tal manera que tenemos que estar
a bien con los responsables más directos de las mayores injusticias
y de los atropellos más brutales a los derechos humanos.
¿Somos
una pieza más dentro del engranaje del mercado neoliberal? ¿Estamos
empujando hacia otro modelo de globalización?
Tendríamos que analizar más en profundidad la realidad, y
sus dinamismos de exclusión (detrás de los cuales hay personas
y mucho sufrimiento) ej. la prostitución
Trafico de personas para el placer, el consumo de los hombres del primer
mundo. Funciona igual que la trata de esclavos.
Y nosotros decimos son libres de elegir (para en el fondo justificarnos
y no cuestionarnos el sufrimiento que hay detrás). ¿Pero qué
casualidad que libremente sólo “elijan” la prostitución
mujeres que en su mayor parte son inmigrantes, pobres, indocumentadas y
con deudas enormes que pagar?
Tráfico de sufrimiento y aprovechamiento de la miseria y necesidad
de los otros.
Cuando
Jesús dijo a los “hombres de religión” de su tiempo
que “LOS PUBLICANOS Y LAS PROSTITUTAS ENTRAN ANTES QUE VOSOTROS EN
EL REINO DE DIOS “(Mt 21,31) cometió una terrible imprudencia
dice J.M. Castillo . Porque, además de insultar a aquellos hombres
respetables, puso lo de la religión al revés. Eso es lo que
no nos entra en la cabeza porque han pasado cientos de años y muchos
“hombres de Iglesia“ seguimos empeñados en entrar nosotros
los primeros. Y no se trata aquí de una mitificación de los
pobres- pueden ser tan pecadores como los publicanos,etc- Se trata de una
“desmitificación” ante Dios de nosotros mismos como hombres
y mujeres de iglesia.
........Para que todos los hombres y mujeres nos vivamos como hermanos.
La
Iglesia fiel a la memoria del crucificado tendrá que ser en todo
momento una Iglesia pobre, que no buscará la gloria terrena, que
sabrá renunciar al poder que se impone coactivamente para utilizar
el amor servicial que respeta siempre la libertad. Estará al servicio
de la dignificación y salvación liberadora de todos os seres
humanos más que al servicio del sábado. Estará centrada
en los pobres y excluidos y declarados sobrantes y renunciará a vincular
su suerte a los intereses de “los jefes de las naciones que dominan”
y de “los grandes que imponen su autoridad”. No permitirá
que en su seno haya algunos que se dejen llamar “rabí”,
pues tienen un solo maestro y tampoco “padre”, puesto que tienen
uno sólo que es el del cielo. Una Iglesia, en fin, en la que “el
más grande” ha de ser el servidor de todos.(Julio Lois)
Una iglesia en la que juntas y juntos vayamos descubriendo Dios, compartiendo
la Palabra y la fe, el pan eucarístico y el pan cotidiano, los bienes
y los males, el dolor y el gozo , la vida y la muerte... “porque fue
voluntad de Dios el santificar a los hombres y mujeres no aisladamente sin
conexión alguna unos de otros sino constituyendo un pueblo”
. L.G. 9
ALGUNAS
PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
§
¿Hemos convertido a los pobres en objeto de caridad? ¿Qué
lugar ocupan en nuestra iglesia?
§ ¿Qué nos pueden enseñar ellos ( los pequeños,
los oprimidos, los margidados, los últimos..) sobre los asuntos de
Dios, del Evangelio, de la vida?
§
Como iglesia ¿Dónde queda nuestro papel de denuncia y profecía?
¿Somos una pieza más que ayuda a engrasar el engranaje del
mercado neoliberal? ¿Estamos empujando hacia otro modelo de globalización?
§
Para poder caminar junt@s como herman@s ¿Qué debemos cambiar?