Un poco de historia:
El
comienzo de los encuentros de La Casa para la Comunión y la Vida
en Madrid, se da por el mes de diciembre de 2002. Hace aproximadamente
dos años.
A
los encuentros semanales asisten de manera permanente entre 7 y 8 personas.
A los encuentros mensuales durante el primer año, asisten una
media de 30 personas. Durante el segundo año disminuye hasta
una media de 20. Tanto para los encuentros semanales como para los mensuales
se hace una convocatoria por correo electrónico y teléfono.
Nos hacemos conscientes que debajo de todos estos números, hay
una realidad secreta de presencias no cuantificables.
La
orientación básica de las reuniones van en la línea
de ofrecer un espacio abierto, de libertad y gratuito, donde todos podamos
reconocernos ante la Palabra.
Todo
el año movidos por las interrogantes que propone la misericordia
y la identidad.
Situados
en la búsqueda permanente de mostrar lo que va naciendo en nosotros
y de lo que supone como donación. Y SI ESTO LO HACEMOS VERDAD,
PORQUE COMPRENDEMOS SU TRANSCENDENCIA.
...Y,
¿ hasta donde nuestra disponibilidad?
...Y
DESDE LO COMÚN.
En un contexto de oración y en soledad, ante una propuesta de
universalidad que se hace cargo de toda la humanidad.
Lo colectivo nos crea crisis. Es lo que no sabemos digerir.
Nos
preguntamos que claves habría que rescatar o crear para ir haciendo
nacer ese espíritu donde quepa toda la humanidad.
Queremos
hacer operativa y real la acogida de las propuestas de los otros diferentes,
y que vaya siendo integrada en lo de cada uno. Para que así podamos
ir configurando el Todo entre todos.
Concreción:
Que cada uno recoja en una frase aquello que le parezca más significativo
de lo que se ha hablado en el último encuentro, y lo mande por
correo electrónico o por carta a la dirección de Pepe
Padilla. Él lo remitiría mas tarde y una vez agrupados
todos los comentarios a cada uno de nosotros.
De esa forma todos nos sentiríamos incluidos, tenidos en cuenta,
y así iríamos creando la conciencia de que somos complementarios.