Sobre
los Espacios para la Comunión
La
clave está en dejarse invadir, en dejarse renovar, en convertirnos,
y que sea el encuentro con Dios el que lleve a la necesidad de unidad. Porque
Dios en esencia es Uno, y si estamos llamados a ser como Él, "ser
perfectos como mi Padre es perfecto", "ser Uno como mi Padre es
Uno", ese encuentro con Dios de verdad nos tiene que llevar a la unidad,
a querer ser Uno con nosotros mismos, con nuestra familia, dentro de nuestra
realidad. Yo creo que el encuentro con Dios nunca nos puede llevar a una
separación, nunca nos puede llevar a una ruptura, nos tiene que llevar
a un caminar hacia delante, no a una ausencia de conflictos. Cuando hablan
que la salud no es la ausencia de enfermedad, sino que es mucho más,
la Unidad no solamente es que hagamos cositas juntos, es mucho más.
Nunca me he sentido tan iglesia como ahora, porque es ahora cuando he comprendido,
cuando estoy comprendiendo, porque nunca lo termino de comprender, de alcanzar
(y ese es el morbo que me hace estar aquí), que esto si no es dentro
de la iglesia, si yo lo quiero hacer aparte, no tiene sentido. La iglesia
es de Dios y Dios está con su iglesia. Y a pesar de sus luces y sus
sombras, Dios cuenta con ella para llevar a cabo el Reino.
Me voy a centrar en el espacio Todos Uno en Sevilla. El simple hecho de
decir hoy "el espacio" es para mi un reto, porque hemos estado
un año diciendo "Bueno, somos un grupo
, ¡Grupo no!
es un espacio
" Yo, con mis cortas luces no lo terminaba
de entender, para mi un espacio me sonaba a otra cosa. A lo mejor si hubiéramos
hablado en lugar de espacio de "mesa camilla" lo habría
entendido mejor: "es la mesa camilla donde todos nos vamos a sentar
alrededor, donde vamos a compartir cada uno desde su generación,
su mentalidad". Un compartir desde la diversidad. Teniendo claro que,
a lo mejor, no es tanto a donde queríamos llegar, como lo que estábamos
compartiendo.
Dicho en el poema "Viaje a Itaca": a lo mejor lo importante no
es a dónde vamos a llegar, sino todas las experiencias que vamos
a vivir en el camino. Y a veces nos obsesionamos con a dónde queremos
llegar, qué vamos a conseguir, y se nos escapa muchas veces todo
lo que vamos viviendo en el camino.
Cuando me paro a hablar del espacio Todos Uno de Sevilla no voy a hacerlo
de hasta dónde hemos llegado, sino de todas las experiencias que
hemos vivido desde que nos reunimos por primera vez en noviembre del año
pasado. Fue una experiencia de lo más maravillosa, porque de todos
los que estábamos allí, ninguno tenía ni idea de nada.
Y yo estaba acostumbrada a llegar a un sitio donde uno, que lo tenía
todo muy claro, nos lo contaba, y después nosotros decíamos
"no es verdad". Y allí nos lo contaron, pero ¿quién
nos lo contaba?. Y como no entendíamos nada, pensamos que tenía
que ser de Dios. Y, como iba a costar mucho, tenía que ser de Dios.
Y, cuando fuimos por primera vez a hablar con el vicario del obispo, tenía
que ser de Dios.
De entrada: "Nombre:
" Y nosotros no tenemos nombre. "Tenéis
que tener un nombre: movimiento, grupo, reglas
algo escrito"
No tenemos nada de eso. "¿Qué pretendéis, si no
tenéis nombre?" Nosotros creemos que la iglesia es Uno. "Perdona,
eso ya lo sabemos. La Iglesia es Una, Santa y Apostólica.(si eso
casi lo he escrito yo)" Nosotros lo que pretendemos es
verá
como Dios es la unidad trinitaria
"Eso tampoco es nuevo, ya sabemos
que Dios es Padre, Hijo y espíritu Santo. A ver, ¿qué
es lo que queréis?" Verá, queremos crear un espacio donde
la gente pueda, donde todos lo movimiento y todos. Donde podamos sentarnos
todos y reflexionar.. "Pues eso es lo que ya hacemos ¿traéis
algo nuevo?....
Salimos como muy contentos, pensando que esto es de Dios. Es de Dios porque
parece que todo lo de Dios provoca incomprensión. Pero ¿cómo
nos iban a comprender, si yo, después de tantas experiencias vividas,
tampoco lo comprendía del todo? Pero sí había en nosotros
una gran ilusión. Nada de esto venía de un <iluminado>
que había escrito un libro y nos decía por dónde teníamos
que ir. Esto tenía que partir de todos. La clave está en lo
que de Dios y de unidad todos podemos aportar.
En ese sentido de igualdad, en esa línea de no ser más (pero
tampoco ser menos) todos tenemos algo que aportar. Y ahí se va creando
la unidad.
En Sevilla nos reunimos una vez a la semana. vamos, de vez en cuando a vernos
con el vicario, al que el Espíritu ha hecho cambiar mucho, ya no
se fija tanto en quién convoca, cómo nos llamamos, está
muy abierto a lo que le proponemos, ya dice "nosotros" en lugar
de "vosotros" . Vamos caminando, visitamos algunas parroquias,
hablamos con los párrocos, nos encontramos con la gente, con los
representantes de los distintos movimientos. Y lo único que pretendemos
es dejarles esa inquietud, para que la unidad sea fermento dentro de la
parroquia, de la diócesis, dentro de todos los grupos, las congregaciones.
Es verdad que cuando te encuentras con gente que sabe más, es más
difícil, porque es más difícil que se desprenda el
que tiene, que lo haga el que no tiene. Pero ahí está el reto.
Ha supuesto un cambio en lo personal, en mi vida muy fuerte, porque yo lo
intento ver ya todo en clave de unidad. En clave de una unidad que por un
lado es lucha y por otro lado es comerte tu orgullo, es bajarte. Creo que
uno de los puntos clave de la unidad es el servicio. Y por eso es tan importante
sentirnos en ese plano de igualdad y, a la vez, como mucho sentir que el
otro es más que yo.
Muchas veces vamos con una prepotencia, con un sentirnos dueños de
la verdad, "yo lo estoy haciendo bien", "vosotros lo estáis
haciendo mal", porque nos han educado en eso, en sentirnos a nosotros
mismos como la verdad. Y ¿quién es Jesús para venir
y decirnos que Él es la Verdad?, si algo de verdad tenéis
vosotros es a través de mí. ¿Cómo yo, si me
creo superior al otro, me voy a agachar y me voy a poner a lavarle los pies?
¿Cómo yo, si me creo superior al otro, voy a estar en un plano
de igualdad, de unidad? Como mucho diré: vamos a hacer cosas juntos
(y si las organizo yo, mejor).
A veces nos unimos para la foto de familia, pero ¿nos sentimos familia?
Yo no me llevo igual con todos los miembros de mi familia. Cuando decimos
hermanos no es que estemos todo el día dándonos besitos. ¿Dónde
están los sentimientos de fraternidad que nos faltan? De Fraternidad
con mayúsculas. Y sin embargo decimos todos los días el Padre
Nuestro. Y yo, de verdad, lo digo cada día con la boca más
chica.
Hay que beber de la única fuente, que es la Palabra. Igual que perdemos
un tiempo en mil cosas, en mil circunstancias, vamos a pararnos y vamos
a, todos los días, tener un encuentro con la Palabra, no tanto para
interpretarla, para pensar lo que a mí me dice la Palabra, como para
dejar que Ella hable. Que es que no sirve para otra cosa.
Será desde este encuentro con la Palabra cuando la unidad se dé.
No la vamos a hacer nosotros. Aquí no pone "los hacedores de
la Unidad", ni los "tres en uno", que podríamos llamarnos
también (aunque esto a lo mejor tiene copyright).
En realidad, ¿qué pretenden ser los espacios Todos Uno? ¿Cuál
es el sueño de las casas para la comunión y la vida? (A veces
se nos olvidan los sueños, se nos convierten en pesadillas: que mal
que lo hace la Iglesia, tenemos la verdad, tenemos a Dios y no hacemos nada
Estamos llamados a soñar. El evangelio es un sueño. Un hermoso
sueño. Porque viene la gente y se pregunta si lo que presentamos
es el Reino de Dios, por nuestra esperanza. "El Señor es alegría",
decimos sin ninguna alegría. Soñemos y reflexionemos todos
los días ¿sigo soñando? ¿o mis sueños
se quedaron en la adolescencia? Quedémonos dormidos en presencia
de Dios y nos encontraremos con Él, y encontrémonos con nuestra
inocencia perdida de cuando éramos pequeños y no sabíamos
tanto y preguntábamos: papá, y esto ¿cómo se
hace?.)
·
La unidad que perseguimos desde estos espacios es, ante todo, una unidad
trinitaria. Nacida de la misma esencia de Dios, uno y trino, uno y diverso,
uno y plural.
·
Queremos llegar a la verdadera espiritualidad de comunión. (ef 4)
(LMI 43). Auténtica y constante.
·
Una comunión que se viva en todo momento y en todo lugar.
·
Es una tarea global, desde todos y para todos, siempre haciéndose,
nunca descubierta. Los espacios todos uno sólo son el instrumento,
no van a solucionar la historia. Deberían pasar totalmente desapercibidos.
Que se vean nuestras obras, nuestros frutos, y que lleven directamente al
Creador.
·
Que sea desde todos. Sin "iluminados" que muestren el camino.
Sin protagonismos de parcialidad o de miembros.
·
Es un concilio y una consulta permanente. Un Pentecostés continuo.
Si no viene el Espíritu poco tenemos que hacer. Pero el Espíritu
Santo, no el que cada uno se monte. No atribuir al Espíritu nuestros
mecanismos de defensa, nuestras tradiciones, lo sabido, lo que nos dijeron.
·
Trata de ser un aguijón de lo "sabido", que acaba haciéndonos
olvidar la esencia. El aguijón pincha. Jesús pasó por
el mundo creando conflictos, siendo aguijón, diciendo verdades, pero
con misericordia. Y ahí está el misterio, ahí está
el reto: cómo ir diciendo la verdad, cómo ir buscando la verdad,
cómo ir descubriendo la verdad, cómo ir creciendo en fidelidad
y teniendo en claro la fidelidad a quien. Y todo eso con misericordia y
con amor. Con el Señor lo podemos todo, Él es nuestra fuerza.
·
Un buscador de lo nuevo, de lo bueno y de lo eterno de Dios. Lo bueno del
Génesis, lo nuevo del Apocalipsis, lo eterno de todos los tiempos.
·
Su raíz es Emmanuel, Dios-con-nosotros, Dios-con-todos. A veces no
nos creemos egoístas porque ya no decimos "yo", sino "nosotros",
pero nos hemos quedado en el egoísmo del "nosotros"; vamos
a hablar de "todos".
·
Un detector de lo que es la Verdadera Sabiduría y de lo que no construye
la unidad plural. La Verdadera Sabiduría que viene de la Palabra.
Por medio de la oración tenemos que ir viendo cuántas cosas
hacemos a lo largo del día, sentimos a lo largo del día que
no están creando unidad plural. Cosas que están creando división.
·
Trata de ser una puerta estrecha para cada miembro, para entrar todos juntos
en el camino de la salvación. Por la puerta estrecha tiene que entrar
cada uno cuando lo vea, sin forzar a nadie, sin pegarnos empujones unos
a otros; pero sin escudarnos en el "todos". Todos no asumen la
responsabilidad. La responsabilidad la asume cada uno. Hay que dar una respuesta
personal a la llamada del Señor. Asumir desde lo más profundo
de nuestro corazón el "Hágase en mí, Señor",
para luego estar todos en el camino que hay detrás de la puerta.
·
Un descubridor de la ultimidad que significa el gozo y plenitud de la auto-expropiación.
Ser último. Desprendernos de nuestras cosas, de nuestras ideas. No
ser último por serlo, sino ser último para servir. Considerar
al otro más que yo. Es cuando uno se siente uno con el otro; es cuando
el otro nota que eres uno con él; es cuando el mundo cree. Cuando
se cumple la Palabra de Dios.