DESDE EL ARTE
"Algo
nuevo está naciendo...¿no lo notáis?
(Is 43,19)
Al
preparar mi participación en este encuentro todo me ha conducido
a dar razón de mi esperanza (1P 3, 15) porque esa es la raíz
que alimenta mi caminar y con cuya savia mi vida queda configurada tal y
como es hoy.
Descubrí
el evangelio de pequeña y, la primera vez que me asomé a la
Biblia sola, algo llamó mi atención: Dios es alegría.
La lectura de las bienaventuranzas dejó en mi corazón una
huella que dura hasta hoy y que espero nunca se borre. La palabra "Dichosos"
repetida una y otra vez, la invitación a la alegría, a la
esperanza contra toda esperanza, enamoró mi corazón y, con
la fe de una niña decidí que si esas palabras estaban escritas
allí, tenía que ser verdad. Así pues, me creí
que Dios tenía el poder de hacerme feliz con una felicidad que radicaba
en la confianza en Él, en la determinada determinación de
creer en su Palabra viva y eficaz y que podía hacer felices a todos
los que se acercan a Él. Pues bien, a mis 35 años puedo y
debo decir que Dios me ha hecho feliz, ni un minuto de mi vida ha dejado
de otorgarme el don de la felicidad. ¿Irreal? ¿No será
que vivo en una nube? La vida nos trae tantos problemas, dolores propios,
ajenos, dramas de todo tipo...¿Cómo hablar de alegría,
cómo proclamarla en tiempos de dolor, de confusión, de injusticia...?
"En
el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos
y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios
aleteaba por encima de las aguas." (Gn 1, 1-2)
Este es el gran anuncio con el que se abre la cascada de bellas palabras
de la Biblia. Es impresionante asomarse a estas sencillas palabras y pensar
que hace tantos siglos alguien experimentó que, allí donde
las personas sólo vemos caos, ausencia de sentido, de orden, Dios
gesta el cosmos, el orden, la completez. El espíritu de Dios revoloteaba
por sobre el caos, preñándolo de posibilidades, la "ruáh"
divina, ese principio que tanto tiene que ver con lo femenino, acariciaba
lo caótico llevándolo a su forma más hermosa. Y, continuando
con el relato del génesis, la palabra de Dios pronunciada con potencia
cósmica confiere realidad, forma, color, olor, sabor, textura a cada
cosa, a cada ser, hasta llegar a la obra maestra: el hombre y la mujer,
el icono de Dios capaz de pronunciar, a su vez, una palabra.
Contemplar esta escena supone asistir al nacimiento del Arte. La creación
toda es una obra de arte perfecta. Mucho más tarde, Pablo de Tarso
sintió que esa creación gime con dolores de parto aguardando
la plena manifestación de los hijos e hijas de Dios. Por eso los
artistas, los creadores, ayudan en ese parto, son comadronas del nacimiento
de lo nuevo, son custodes de la genialidad divina, co-creadores y co-creadoras
con el único Creador acuya imagen y semejanza hemos sido creados.
Descubrir que todo tiene sentido, que todo está bien, o como dijo
Jesús a Juliana de Norwich, que "todo acabará bien"
, es el mayor regalo, es la raíz de la felicidad. Para mí
en esto consiste la bienaventuranza de la pobreza, en abandonarse de tal
manera en brazos del Padre/Madre, que todo pueda fluir. "Señor,
mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros, sino que acallo
y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre" (Salmo
131). Y una persona sólo se abandona cuando anida en su corazón
la certeza de que puede confiar porque hay motivos para ello.
Del
arte de creer al arte de crear
Y fue así, de la mano de Dios, que se ha ido manifestando en tantas
personas, en tantos acontecimientos de mi vida, como comencé a cantar,
a escribir, a pintar y, últimamente, a danzar.
Los primeros acordes de mi guitarra recién estrenada, sonaron para
proclamar con María el Magnificat, para musicar el mensaje de los
primeros libros que me marcaron, para compartir con otros la experiencia
inicial de Dios. Mis primeros poemas a Él se los dediqué y
de su paso por mi vida nacieron y nacen hoy. Y, cuanto más daba,
más se me daba. Dios fue y es para mí Aquel que me pone en
trance de creación. Pasé del arte de creer en la Palabra,
en las promesas divinas, al arte de crear música y palabras que lo
expresaran para consolarme y consolar a otros, para alegrarme y alegrar
a otros, para dejarme adentrar en Él y adentrar a otros: "Gratis
lo recibiste, dalo gratis" y "Grita desde los terrados lo que
te ha sido dicho al oído"
En ese torrente sin fin de pequeñas creaciones, Dios es el Maestro
que me enseña la belleza oculta en todas las cosas, hasta en las
aparentemente desagradables. ¡Cómo no buscar la forma de llevar
a otros, especialmente a los adolescentes y jóvenes, a ese desvelamiento
del sentido profundo de todas las cosas, a la contemplación de la
Belleza! Aquí es donde radica el trabajo que actualmente llevo a
cabo en un colegio de Barcelona.
Los
talleres de interioridad: abrir los sentidos para encontrarse con Dios
Hace cinco años, con una palabra de Dios quemándome adentro,
me instalé en Barcelona. Esa palabra que, desde el año 98
se me clavaba muy dentro era del profeta Isaías: "Algo nuevo
está naciendo...¿no lo notáis? (Is 43,19) Esa palabra
me llevó incluso a hacer un cambio de vida radical. Pero...¿qué
era eso nuevo que nace? ¿qué se me pedía hacer o no
hacer? Todo se me mostró a su tiempo, en el tiempo de Dios y todo
se confabuló para dar nacimiento a los Talleres de Interioridad,
una nueva forma de hacer pastoral con adolescentes y jóvenes partiendo
de la realidad de Barcelona.
¿Qué
son lo TI? Me resulta difícil resumirlo en pocas palabras. A mí
me gusta definirlos como un espacio de libertad en el que propiciamos el
encuentro de los chavales con su interior para poderse abrirse a una nueva
forma de relación con los otros, con la naturaleza y con Dios.
La
clave de los talleres es que no pretenden enseñar sino acompañar,
ofrecer herramientas que tomamos de todas las tradiciones religiosas, pero
especialmente de la tradición mística cristiana, para ayudar
a levantar el edificio humano desde el redescubrimiento del interior humano
en el que mora Dios.
Los
TI nacieron primero en el ámbito del diálogo y la experiencia
de oración de un grupo de jóvenes de Barcelona. Poco después,
en un encuentro de jóvenes de la diócesis de Tarragona, esa
teoría se concretó en una práctica que ha ido evolucionando
en los últimos tres años. Por "casualidades" que
sólo Dios puede crear, la dirección del colegio en el que
trabajo, me ofreció coordinar la Pastoral del centro. Así
comenzó mi aventura de adaptar esos talleres que hacíamos
algunos sábados, al contexto escolar. He de decir que el colegio
Mare de Déu del Roser, de las Religiosas Adoratrices, cuenta con
una gran ventaja: existe una asignatura complementaria de la Religión
que se llama TAR (Talller de Actividades Religiosas), es en esa hora semanal
que cada clase tiene de TAR donde he ido introduciendo la forma de trabajar
la interioridad de los TI. Este es el tercer año de su puesta en
funcionamiento y la respuesta de los chavales no deja de sorprenderme.
Habría
tantas cosas que explicar, tantas anécdotas que contar... Sólo
os diré que estos adolescentes tienen sed y buscamos la forma de
darles agua. Tienen sed de ser escuchados, sed de hacer experiencias profundas,
pero no prefabricadas. Se trata de provocar preguntas generando experiencias
humanas que nos llevan a lo divino, porque nada hay que sea verdaderamente
humano que no sea verdaderamente divino. Como Jesús caminando junto
a los discípulos de Emaús, escuchamos sus quejas, sus miedos,
sus decepciones, sus sentimientos y, después, con la fuerza del Espíritu
Santo, hacemos arder sus corazones pero con pocas palabras, partiendo para
ellos el pan de la experiencia.
Los
adolescentes con los que comparto este camino están huérfanos
de símbolos significativos para describir su mundo interior. En cada
clase de TAR intento abrir nuevos canales de comunicación consigo
mismos y con el mundo desvelando para ellos esa belleza que a mí
me ha sido desvelada.
La
realidad de mi colegio es, además, la de un centro con 24 nacionalidades
presentes, por lo tanto diferentes culturas y diferentes religiones, además
de una mayoría del alumnado desvinculada totalmente de la práctica
religiosa. Personalmente este dato me ha asomado al abismo de encontrar
un lenguaje universal para hablar de Dios, un lenguaje que puedan entender
los no creyentes, los musulmanes, los judíos, los budistas. Sí,
todas estas tradiciones religiosas están ante mí en las clases.
Esta
desnudez de palabra me ha situado a mí en trance de ser desnudada
de conceptos no significativos para ellos, de imágenes preconcebidas
de Dios, además de asumir un proceso sin más objetivo que
el proceso mismo. No es nuestro objetivo que al final de curso la mayoría
de alumnos asistan a las eucaristías del colegio, ni que se declaren
cristianos. Nuestro único objetivo es estar junto a estos adolescentes
para que, en el momento en el que surge la pregunta sobre Dios, podamos
dar una respuesta desde la experiencia, jamás teórica. Es
el "Ven y verás" de Jesús.
Si
tuviera que hacer balance de estos tres años, cosa que no me gusta
nada, sólo puedo decir que este es el camino, que llega el momento
de una nueva pastoral para estos tiempos radicalmente nuevos, " odres
nuevos para vinos nuevos".
Y,
quizá os preguntéis, ¿qué tiene todo esto que
ver con el arte? Pues primero de todo ya es todo un arte aventurarse a hacer
algo así, pero, además, en la misma metodología de
los TI, tanto fuera del colegio como dentro de él, la expresión
artística tiene un lugar importantísimo: trabajo corporal
a través de tablas de Chi-Kun, desinhibición de los sentimientos
a través de la danza, técnicas musicoterapeúticas que
incluyen el trabajo de la voz para desbloquear el interior, relajaciones
y visualizaciones, además de dinámicas llenas de símbolos,
hacen que el ambiente del trabajo sea el de un universo estético
desconocido para los adolescentes.
Si
para muchos de los que hoy estamos aquí, escuchar una canción
de Brotes de Olivo o de Migueli o de Kairoi en las eucaristías u
oraciones suponía todo un descubrimiento estético y espiritual,
para estos adolescentes el impacto viene por otros cauces que, después,
pueden cargar de significado aquello que siempre es válido.
En
la época de los ordenadores, de la realidad virtual, en la época
en la que nuestros adolescentes se zambullen en el universo visual de "Matrix"
o de "el Señor de los anillos" o de "Star Wars"
y pasan horas sentados jugando con la "Play Station", nuestra
propuesta debe ser arriesgada, no por cuestión de moda, no para atraerlos,
sino para orientarlos, para hablarles en un lenguaje que ellos entienden
y con el que disfrutan. Para nosotros fueron las diapositivas y las transparencias,
para ellos el "Power Point" y el CD.
Esto
es, para mí, lo nuevo que está naciendo, que ya ha nacido
y crece sin parar porque ellos, los adolescentes, cada vez piden más.
Detrás de todo ello debe situarse una vida abierta al Dios que se
manifiesta en el caos de las iglesias vacías de jóvenes, de
unos adolescentes que parece ya no hablan nuestro mismo idioma. Por eso
regreso a la afirmación por la que comencé: Dios es alegría,
la alegría de ver que el Espíritu continúa fecundando
la faz de la tierra. Ya no es cuestión de números, no importa
si somos muchos o pocos en la Iglesia, importa que anunciemos lo que hemos
visto y oído, lo que nuestra manos han tocado y nuestros oídos
han escuchado, lo demás, pertenece a la misteriosa actuación
de Dios en cada corazón, en la cueva interior.
Y
para terminar un rosario de peticiones
¿Qué
te pido, madre eklessia?
·
Que no indiques dónde está Dios, sino que acompañes
a las personas en la búsqueda del Padre/Madre haciendo arder el corazón.
· Que no actúes desde el conocer sino desde el re-conocer
que abre a la sorpresa y pone en camino cada día.
· Que no prohíbas a mis hermanos teólogos y teólogas,
artistas, hijos e hijas de Dios, hablar, exponer, manifestar sus ideas,
vivencias, sentimientos, sino que busques con ellos y ellas el camino de
la auténtica comunión caminando a su lado con el amor de una
madre.
· Que no congregues en torno a ti con actos multitudinarios, sino
que invites de uno en uno a tu mesa, atrayendo como Dios lo hace: "con
lazos de Amor".
· Que no enuncies dogmas sino que cantes salmos, himnos y cánticos
inspirados siendo como María poetisa que proclama su Magníficat.
· Que no cierres las puertas que abrió Jesús, la verdadera
Puerta por la que entran las ovejas tranquilas, relajadas, confiadas porque
se sienten amadas.
· Que no hables de pobreza, sino que seas cada vez más pobre,
que no te preocupe si no te salen las cuentas de tus diócesis a final
de mes si al final del mundo te cuadran las cuentas del Amor.
· Que no juzgues el amor de la alcoba nupcial, sino que vivas tú
el éxtasis del cantar de los cantares.
· Que no seas pesada losa atada al cuello de los pequeños,
de los débiles, sino ala delta que los eleve a la dignidad absoluta
de los Hijos e hijas de Dios.
· En definitiva, que seas icono de Dios en tus hombres y mujeres,
plural, abierta en canal como el costado de Cristo del que dices nacer.
Vulnerable casa, no inexpugnable fortaleza, fermento en la sociedad y no
pan duro de obligada ingestión.
Y,
si sientes que no alcanzas a ser todo esto, alégrate porque eres,
como yo, de los pobres que necesitan de Dios.