rep VI
ponencia

 

 

 

Elena Andrés
Maestra de Educación musical y Religión. Compositora y poetisa
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REP VI
Fieles ¿A quién?
Madrid-Atazar, 21-23 de noviembre de 2003.


DESDE EL ARTE

"Algo nuevo está naciendo...¿no lo notáis?
(Is 43,19)

Al preparar mi participación en este encuentro todo me ha conducido a dar razón de mi esperanza (1P 3, 15) porque esa es la raíz que alimenta mi caminar y con cuya savia mi vida queda configurada tal y como es hoy.

Descubrí el evangelio de pequeña y, la primera vez que me asomé a la Biblia sola, algo llamó mi atención: Dios es alegría. La lectura de las bienaventuranzas dejó en mi corazón una huella que dura hasta hoy y que espero nunca se borre. La palabra "Dichosos" repetida una y otra vez, la invitación a la alegría, a la esperanza contra toda esperanza, enamoró mi corazón y, con la fe de una niña decidí que si esas palabras estaban escritas allí, tenía que ser verdad. Así pues, me creí que Dios tenía el poder de hacerme feliz con una felicidad que radicaba en la confianza en Él, en la determinada determinación de creer en su Palabra viva y eficaz y que podía hacer felices a todos los que se acercan a Él. Pues bien, a mis 35 años puedo y debo decir que Dios me ha hecho feliz, ni un minuto de mi vida ha dejado de otorgarme el don de la felicidad. ¿Irreal? ¿No será que vivo en una nube? La vida nos trae tantos problemas, dolores propios, ajenos, dramas de todo tipo...¿Cómo hablar de alegría, cómo proclamarla en tiempos de dolor, de confusión, de injusticia...?

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas." (Gn 1, 1-2)

Este es el gran anuncio con el que se abre la cascada de bellas palabras de la Biblia. Es impresionante asomarse a estas sencillas palabras y pensar que hace tantos siglos alguien experimentó que, allí donde las personas sólo vemos caos, ausencia de sentido, de orden, Dios gesta el cosmos, el orden, la completez. El espíritu de Dios revoloteaba por sobre el caos, preñándolo de posibilidades, la "ruáh" divina, ese principio que tanto tiene que ver con lo femenino, acariciaba lo caótico llevándolo a su forma más hermosa. Y, continuando con el relato del génesis, la palabra de Dios pronunciada con potencia cósmica confiere realidad, forma, color, olor, sabor, textura a cada cosa, a cada ser, hasta llegar a la obra maestra: el hombre y la mujer, el icono de Dios capaz de pronunciar, a su vez, una palabra.

Contemplar esta escena supone asistir al nacimiento del Arte. La creación toda es una obra de arte perfecta. Mucho más tarde, Pablo de Tarso sintió que esa creación gime con dolores de parto aguardando la plena manifestación de los hijos e hijas de Dios. Por eso los artistas, los creadores, ayudan en ese parto, son comadronas del nacimiento de lo nuevo, son custodes de la genialidad divina, co-creadores y co-creadoras con el único Creador acuya imagen y semejanza hemos sido creados.

Descubrir que todo tiene sentido, que todo está bien, o como dijo Jesús a Juliana de Norwich, que "todo acabará bien" , es el mayor regalo, es la raíz de la felicidad. Para mí en esto consiste la bienaventuranza de la pobreza, en abandonarse de tal manera en brazos del Padre/Madre, que todo pueda fluir. "Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros, sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre" (Salmo 131). Y una persona sólo se abandona cuando anida en su corazón la certeza de que puede confiar porque hay motivos para ello.

Del arte de creer al arte de crear

Y fue así, de la mano de Dios, que se ha ido manifestando en tantas personas, en tantos acontecimientos de mi vida, como comencé a cantar, a escribir, a pintar y, últimamente, a danzar.

Los primeros acordes de mi guitarra recién estrenada, sonaron para proclamar con María el Magnificat, para musicar el mensaje de los primeros libros que me marcaron, para compartir con otros la experiencia inicial de Dios. Mis primeros poemas a Él se los dediqué y de su paso por mi vida nacieron y nacen hoy. Y, cuanto más daba, más se me daba. Dios fue y es para mí Aquel que me pone en trance de creación. Pasé del arte de creer en la Palabra, en las promesas divinas, al arte de crear música y palabras que lo expresaran para consolarme y consolar a otros, para alegrarme y alegrar a otros, para dejarme adentrar en Él y adentrar a otros: "Gratis lo recibiste, dalo gratis" y "Grita desde los terrados lo que te ha sido dicho al oído"

En ese torrente sin fin de pequeñas creaciones, Dios es el Maestro que me enseña la belleza oculta en todas las cosas, hasta en las aparentemente desagradables. ¡Cómo no buscar la forma de llevar a otros, especialmente a los adolescentes y jóvenes, a ese desvelamiento del sentido profundo de todas las cosas, a la contemplación de la Belleza! Aquí es donde radica el trabajo que actualmente llevo a cabo en un colegio de Barcelona.

Los talleres de interioridad: abrir los sentidos para encontrarse con Dios

Hace cinco años, con una palabra de Dios quemándome adentro, me instalé en Barcelona. Esa palabra que, desde el año 98 se me clavaba muy dentro era del profeta Isaías: "Algo nuevo está naciendo...¿no lo notáis? (Is 43,19) Esa palabra me llevó incluso a hacer un cambio de vida radical. Pero...¿qué era eso nuevo que nace? ¿qué se me pedía hacer o no hacer? Todo se me mostró a su tiempo, en el tiempo de Dios y todo se confabuló para dar nacimiento a los Talleres de Interioridad, una nueva forma de hacer pastoral con adolescentes y jóvenes partiendo de la realidad de Barcelona.

¿Qué son lo TI? Me resulta difícil resumirlo en pocas palabras. A mí me gusta definirlos como un espacio de libertad en el que propiciamos el encuentro de los chavales con su interior para poderse abrirse a una nueva forma de relación con los otros, con la naturaleza y con Dios.

La clave de los talleres es que no pretenden enseñar sino acompañar, ofrecer herramientas que tomamos de todas las tradiciones religiosas, pero especialmente de la tradición mística cristiana, para ayudar a levantar el edificio humano desde el redescubrimiento del interior humano en el que mora Dios.

Los TI nacieron primero en el ámbito del diálogo y la experiencia de oración de un grupo de jóvenes de Barcelona. Poco después, en un encuentro de jóvenes de la diócesis de Tarragona, esa teoría se concretó en una práctica que ha ido evolucionando en los últimos tres años. Por "casualidades" que sólo Dios puede crear, la dirección del colegio en el que trabajo, me ofreció coordinar la Pastoral del centro. Así comenzó mi aventura de adaptar esos talleres que hacíamos algunos sábados, al contexto escolar. He de decir que el colegio Mare de Déu del Roser, de las Religiosas Adoratrices, cuenta con una gran ventaja: existe una asignatura complementaria de la Religión que se llama TAR (Talller de Actividades Religiosas), es en esa hora semanal que cada clase tiene de TAR donde he ido introduciendo la forma de trabajar la interioridad de los TI. Este es el tercer año de su puesta en funcionamiento y la respuesta de los chavales no deja de sorprenderme.

Habría tantas cosas que explicar, tantas anécdotas que contar... Sólo os diré que estos adolescentes tienen sed y buscamos la forma de darles agua. Tienen sed de ser escuchados, sed de hacer experiencias profundas, pero no prefabricadas. Se trata de provocar preguntas generando experiencias humanas que nos llevan a lo divino, porque nada hay que sea verdaderamente humano que no sea verdaderamente divino. Como Jesús caminando junto a los discípulos de Emaús, escuchamos sus quejas, sus miedos, sus decepciones, sus sentimientos y, después, con la fuerza del Espíritu Santo, hacemos arder sus corazones pero con pocas palabras, partiendo para ellos el pan de la experiencia.

Los adolescentes con los que comparto este camino están huérfanos de símbolos significativos para describir su mundo interior. En cada clase de TAR intento abrir nuevos canales de comunicación consigo mismos y con el mundo desvelando para ellos esa belleza que a mí me ha sido desvelada.

La realidad de mi colegio es, además, la de un centro con 24 nacionalidades presentes, por lo tanto diferentes culturas y diferentes religiones, además de una mayoría del alumnado desvinculada totalmente de la práctica religiosa. Personalmente este dato me ha asomado al abismo de encontrar un lenguaje universal para hablar de Dios, un lenguaje que puedan entender los no creyentes, los musulmanes, los judíos, los budistas. Sí, todas estas tradiciones religiosas están ante mí en las clases.

Esta desnudez de palabra me ha situado a mí en trance de ser desnudada de conceptos no significativos para ellos, de imágenes preconcebidas de Dios, además de asumir un proceso sin más objetivo que el proceso mismo. No es nuestro objetivo que al final de curso la mayoría de alumnos asistan a las eucaristías del colegio, ni que se declaren cristianos. Nuestro único objetivo es estar junto a estos adolescentes para que, en el momento en el que surge la pregunta sobre Dios, podamos dar una respuesta desde la experiencia, jamás teórica. Es el "Ven y verás" de Jesús.

Si tuviera que hacer balance de estos tres años, cosa que no me gusta nada, sólo puedo decir que este es el camino, que llega el momento de una nueva pastoral para estos tiempos radicalmente nuevos, " odres nuevos para vinos nuevos".

Y, quizá os preguntéis, ¿qué tiene todo esto que ver con el arte? Pues primero de todo ya es todo un arte aventurarse a hacer algo así, pero, además, en la misma metodología de los TI, tanto fuera del colegio como dentro de él, la expresión artística tiene un lugar importantísimo: trabajo corporal a través de tablas de Chi-Kun, desinhibición de los sentimientos a través de la danza, técnicas musicoterapeúticas que incluyen el trabajo de la voz para desbloquear el interior, relajaciones y visualizaciones, además de dinámicas llenas de símbolos, hacen que el ambiente del trabajo sea el de un universo estético desconocido para los adolescentes.

Si para muchos de los que hoy estamos aquí, escuchar una canción de Brotes de Olivo o de Migueli o de Kairoi en las eucaristías u oraciones suponía todo un descubrimiento estético y espiritual, para estos adolescentes el impacto viene por otros cauces que, después, pueden cargar de significado aquello que siempre es válido.

En la época de los ordenadores, de la realidad virtual, en la época en la que nuestros adolescentes se zambullen en el universo visual de "Matrix" o de "el Señor de los anillos" o de "Star Wars" y pasan horas sentados jugando con la "Play Station", nuestra propuesta debe ser arriesgada, no por cuestión de moda, no para atraerlos, sino para orientarlos, para hablarles en un lenguaje que ellos entienden y con el que disfrutan. Para nosotros fueron las diapositivas y las transparencias, para ellos el "Power Point" y el CD.

Esto es, para mí, lo nuevo que está naciendo, que ya ha nacido y crece sin parar porque ellos, los adolescentes, cada vez piden más. Detrás de todo ello debe situarse una vida abierta al Dios que se manifiesta en el caos de las iglesias vacías de jóvenes, de unos adolescentes que parece ya no hablan nuestro mismo idioma. Por eso regreso a la afirmación por la que comencé: Dios es alegría, la alegría de ver que el Espíritu continúa fecundando la faz de la tierra. Ya no es cuestión de números, no importa si somos muchos o pocos en la Iglesia, importa que anunciemos lo que hemos visto y oído, lo que nuestra manos han tocado y nuestros oídos han escuchado, lo demás, pertenece a la misteriosa actuación de Dios en cada corazón, en la cueva interior.

Y para terminar un rosario de peticiones

¿Qué te pido, madre eklessia?

· Que no indiques dónde está Dios, sino que acompañes a las personas en la búsqueda del Padre/Madre haciendo arder el corazón.
· Que no actúes desde el conocer sino desde el re-conocer que abre a la sorpresa y pone en camino cada día.
· Que no prohíbas a mis hermanos teólogos y teólogas, artistas, hijos e hijas de Dios, hablar, exponer, manifestar sus ideas, vivencias, sentimientos, sino que busques con ellos y ellas el camino de la auténtica comunión caminando a su lado con el amor de una madre.
· Que no congregues en torno a ti con actos multitudinarios, sino que invites de uno en uno a tu mesa, atrayendo como Dios lo hace: "con lazos de Amor".
· Que no enuncies dogmas sino que cantes salmos, himnos y cánticos inspirados siendo como María poetisa que proclama su Magníficat.
· Que no cierres las puertas que abrió Jesús, la verdadera Puerta por la que entran las ovejas tranquilas, relajadas, confiadas porque se sienten amadas.
· Que no hables de pobreza, sino que seas cada vez más pobre, que no te preocupe si no te salen las cuentas de tus diócesis a final de mes si al final del mundo te cuadran las cuentas del Amor.
· Que no juzgues el amor de la alcoba nupcial, sino que vivas tú el éxtasis del cantar de los cantares.
· Que no seas pesada losa atada al cuello de los pequeños, de los débiles, sino ala delta que los eleve a la dignidad absoluta de los Hijos e hijas de Dios.
· En definitiva, que seas icono de Dios en tus hombres y mujeres, plural, abierta en canal como el costado de Cristo del que dices nacer. Vulnerable casa, no inexpugnable fortaleza, fermento en la sociedad y no pan duro de obligada ingestión.

Y, si sientes que no alcanzas a ser todo esto, alégrate porque eres, como yo, de los pobres que necesitan de Dios.