Desde la Iglesia de la Palabra
Lo
que hoy sembramos y recogemos, visto a la Luz de la Palabra de Dios y los
documentos del Magisterio.
"¿Qué
unidad y qué comunión eclesial se desprende de la Palabra
de Dios? ¿Qué unidad y qué comunión necesita
urgentemente hoy nuestra Iglesia, para desarrollar con fidelidad el papel
que Jesús le encomendó?"
¿UNIDAD o COMUNIÓN?
· Desde los documentos de la Iglesia,
· Desde la Palabra de Dios.
Comenzamos nuestra reflexión apoyándonos en "lo último
oficial", que tanta influencia y fuerte impacto ha tenido en toda la
Iglesia. Nos referimos a la Novo Millenium Ineunte, y más concretamente
aún, en el punto 43 de la Carta Apostólica de Juan Pablo II.
Dicho punto, de forma directa, nos dice:
"Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste
es el gran desafío que tenems ante nosotros en el milenio que comienza,
si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a
las profundas esperanzas del mundo.
¿Qué significa todo esto en concreto? También aquí
la reflexión podría hacerse enseguida operativa, pero sería
equivocado dejarse llevar por ese primer impulso. Antes de programar iniciativas
concretas, hace falta promover una espiritualidad de comunión, proponiéndola
como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y
el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas
y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades.
Espiritualidad de comunión significa ante todo una mirada al corazón
sobre todo hacia el misterio de la trinidad que habita en nosotros, y cuya
luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que
están a nuestro lado. Espiritualidad de comunión significa,
además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda
del Cuerpo místico, y por tanto, como "uno que me pertenece"
para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir
sus deseos y atender sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda
amistad. Espiritualidad de la comunión es también capacidad
de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo
como regalo de Dios: Un don para mí, además de ser un don
para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad
de comunión es saber "dar espacio" al hermano, llevando
mutuamente la carga de os otros Gal. 6, 2, y rechazando las tentaciones
egoístas que continuamente nos acechan y engendran competitividad,
ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos ilusiones:
sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos
de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras
de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento".
· Medios sin alma,
· Máscaras de comunión...
· La Iglesia ha de presentarse y ser una Escuela y una Casa para
la Comunión. Más bien, para la Comunión que da razón
y manifiesta la VIDA.
· La Vida del Verbo,
· La Vida que no muere,
· La Vida Resucitada más allá de todas las muertes
que suponen las inconsciencias, los aparcamientos, las inhibiciones, las
des-encarnaciones, los despistes acumulados históricamente, que no
permiten enfrentarse con el "renacimiento" de lo que jamás
debió ausentarse de los esquemas de seguimiento a la Palabra, al
Verbo, a Jesús de Nazareth, Hijo de Dios hecho carne para alimentar
el hambre de Dios de todos los hombres, el Único que es la Vida.
Espiritualidad de Comunión... ¡Cuánta reflexión,
cuánta Oración, cuánto sufrimiento por parte de Juan
pablo II hasta decidir manifestar a toda la Iglesia - viva y operante exclusivamente
para ser presencia del Reinado de Dios - que no se trataba de nuevos métodos,
nuevo ardor, nuevas expresiones e impulsos sino que, para que se dé
una Nueva Evangelización, lo que hoy necesitamos es UNA ESPIRITUALIDAD
DE COMUNIÓN. Espíritu de Comunión de los que nos debemos
a esta tarea, y que por lo que nos manifiesta tal expresión, todos
cuidaremos mantener los distintos carismas según al que cada uno
se debe, pero manifestando la comunión como primicia en cuantas distintas
expresiones y revelaciones hagamos en favor de la misma.
Decía Helder Cámara, "No nos condenes, Señor,
a estar solos, a pesar de estar juntos. Permítenos estar juntos,
a pesar de estar solos".-
Según la esencia de lo que manifiesta el pensamiento de Dom Helder
Cámara, "Ningún hombre, en nombre del Evangelio, puede
utilizar, y menos abusar de nadie. Hemos nacido para la Libertad y estamos,
llamados para ser Libres, y solo desde ahí hemos de servirnos, hasta
hacernos esclavos unos de otros, por Amor Gal. . Solo así lograremos
crear una verdadera Comunión Trinitaria entre todos".
Y con Juan pablo II, nos cuestionamos, ¿Cuál es esa espiritualidad
de la comunión? El Papa nos manifiesta en qué consiste:
· "Una mirada al corazón desde el misterio trinitario
que habita en nosotros.
· Reconocer su luz en el rostro de los hermanos.
· Sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo Místico,
como alguien que me pertenece.
· Atender sus necesidades y ofrecerle una profunda amistad.
· Ver lo que hay de positivo en el otro.
· Valorarlo como don de Dios para mí.
· Llevar mutuamente las cargas.
· Rechazar tentaciones egoístas que engendran competitividad,
desconfianzas y envidias.
¿Es que todo lo que nos manifiesta Juan Pablo II no está la
Palabra de Dios y la Vida de Jesús? ¿Es que acaso la Palabra
de Dios no nos invita a todos a comulgar-nos, a ser comida y bebida como
ÉL lo hizo y como lo sigue haciendo cada día? ¿En qué
medida pensamos en ello, qué nos dice personalmente y adonde nos
lleva referir esta expresión? ¿Acaso no debiéramos
pensar en que dicha expresión nos cuestiona, nos reta, intenta movernos
en lo más hondo de cada uno para revisar qué es lo que hemos
entendido del Mensaje de Jesús y a qué Espíritu es
al que queremos seguir, si lo que hacemos está verdaderamente en
la clave y sumergido en lo que la Vida de Jesús nos transmitió?
Más bien, ¿no debiéramos contemplar y entender que
a lo que se nos llama es a revisar en qué medida nuestros presupuestos
y los espíritus que los mueven están bajo el mismo Espíritu,
se comulgan, dan razón de estar todos dentro de la línea esencial
manifestada y vivida pos Jesús de Nazareth, que no vino a hacer su
voluntad, sino la de Su Padre, que era la que le alimentaba para reconocer
el Plan de Dios que debía mostrar a todos los hombres, sobre todos,
a los que estuviesen dispuestos - en Su Nombre - a llevarlo a cabo.
Creo que la Carta Apostólica de Juan Pablo II, finalmente y en definitiva,
nos denuncia a todos a que examinemos y contemplemos nuestra lejanía
del Proyecto y de la Palabra, que con tanta transparencia y sin doblez nos
manifiesta Is. 55, 8 y Rom. 12, 1 - 2.
La espiritualidad de comunión - que existe desde siempre - la sentiremos
en el alma tras una conversión del pensamiento propio al pensamiento
de Dios. Hablar de ella sin que cada uno nos enfrentemos ante la Palabra
en Libertad y por decisión propia no nos llevará más
que a mantener las máscaras de comunión de la que nos habla
en la N.M.I.
Junto a todo lo que podamos tener como conocimiento comprobado según
el espíritu evangélico, damos razones y Palabra de Dios que
nos ayuden a comprobar - desde sí mismo y los razonamientos que queramos
darnos cada uno hasta sabernos dentro de esa espiritualidad - si nuestra
concepción sobre la misma está suficientemente fundamentada.
1. UNIDAD, desde su concepción estricta, y de la que Jesús
nos da su raíz y sus consecuencias. Jn 17, 1 - 21.
2. UNIDAD, desde el sentido de la TOTALIDAD en la que tiene razón
de ser y encuentran complementariedad todas las parcelas, miembros, carismas
que la construyen. 1Co 12.
3. UNIDAD, sobrevenida desde el darse a comer de Jesús, como alimento
para todos, y que de forma física pide a sus discípulos hacerlo
como ÉL lo hizo. Todos sus seguidores comulgándonos unos a
otros, y desde la COMUNIÓN DE TODOS CON TODOS, ser alimento de Dios
- en Espíritu y en Verdad - para toda la humanidad. En esto reside
el alimento del Reino y el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva aquí en
esta tierra de los hombres.
Vicente Morales