rep V
mesa redonda

 

 

 

Juan Antonio Collado
Prrco. Villafranca de los Caballeros, Toledo.

REP V: ¿Unidad o Comunión?
Madrid-Atazar, 22-24 de noviembre de 2002.
. org

 

¿UNIDAD ó COMUNIÓN?

Desde el campo de las parroquias es algo 'como muy complicado'. Sobre todo por la 'gran cantidad de tipos de parroquias', de pastorales parroquiales, de experiencias parroquiales, etc.,etc... quizás, por desgracia, tantas como párrocos existen. En frase de un compañero, "mientras los curas no dejemos de mirarnos al ombligo no se solucionará este problema".

De ahí lo complicado del tema. Pero lo que se nos pide en este momento es poner sobre la mesa una pequeña introducción sobre este planteamiento para dialogar y reflexionar juntos. Miradlo desde ahí, simplemente.

Y os queremos presentar dos puntos:

1. Nuestra parroquia en concreto de Villafranca, ¿qué respuesta da con sus planteamientos, con sus criterios, con sus acciones, a esta pregunta que nos convoca?

2. ¿Qué piensan 12 párrocos sobre esta misma cuestión? Más que algo que pueda opinar o desear yo personalmente, creo que es muy ilustrativo que lo que yo presente sea algo surgido de un grupo de párrocos.

 

I.- ¿UNIDAD ó COMUNIÓN en nuestra Parroquia de Villafranca?

En cuanto a planteamientos, criterios pastorales y acciones, vemos que en nuestra Parroquia de Villafranca los dos pastores que en ella estamos sí estamos poniendo mucho empeño por intentar ser ese fermento de unidad.
Podemos, desde el primer momento, decir que no consideramos suficiente la "comunión", sino que debemos caminar hacia la 'unidad'. De hecho, hay muchos signos concretos en nuestra comunidad que 'huelen' a sentirnos 'todos uno', a sentirnos 'uno' y no "juntos". Por ejemplo: misa dominical 'en familia'(padres, niños, jóvenes, ancianos...), espacios concretos donde pueden confluir 'todos'(oración de la mañana, casa de la comunidad, equipo parroquial de música), formación abierta a 'todas' las edades sin ningún tipo de <nombre>, la figura del Centinela del Pueblo, etc. Procuramos buscar momentos y espacios donde confluyan gentes de cualquier edad y condición, de cualquier grupo o equipo de trabajo parroquial, los Consejos Parroquiales de Pastoral y Económico funcionan muy bien (siendo no sólo de hecho consejos decisorios más que consultivos), etc. Ciertamente que hay en el pueblo muchísima gente, incluso de los <practicantes> y <grupos devocionales o hermandades>, que son indiferentes (contrarios, en ocasiones) a estas motivaciones y acciones, pero no es menos cierto que, tanto los pastores como los creyentes que llevan el peso de la pastoral en la comunidad, tenemos claro y queremos caminar hacia esa unidad, procurando 'un solo corazón y alma'; eso sin duda.

Y dicho sentido de 'unidad' no sólo en nuestra comunidad, sino con una conciencia de que nosotros, la Parroquia de Villafranca de los Caballeros (Toledo) no es un grupo <aparte>, sino que es 'uno' con su comunidad diocesana, es 'uno' con toda la Iglesia de Jesucristo y, ¡cómo no!, es 'uno' con toda la humanidad que puebla la tierra. O dicho de otra forma, sin perder la clave de la universalidad. La verdad es que, no sólo con campañas anuales y acciones puntuales, sino por ejemplo hace un mes hemos empezado un hermanamiento fuerte en la fe con una comunidad parroquial en Ciudad Guayana (Venezuela); un hermanamiento que, ante todo queremos que sea un caminar juntos en el seguimiento de Jesús de Nazaret, intentando sembrar en los miembros de las dos comunidades una viva preocupación por el 'todo', más que por "mi parte", "mi/s problema", etc. He de decir, y así me lo han confirmado al preparar todo esto que estoy compartiendo con vosotros, que esta 'clave de totalidad y universalidad' no se ha asumido vivencialmente en cada uno de nosotros, que aún nos falta muchísimo, y que seguimos preocupándonos más de nosotros mismos y de lo que nos rodea.

A nivel de nuestro propio arciprestazgo, estamos insistiendo en que no sólo seamos los curas los que vamos marcando la vida, sino que vayamos sintiéndonos unidos en una misma tarea; pero es muy difícil. De hecho, al comenzar este curso pastoral, hemos ofrecido la posibilidad de un 'espacio mensual donde sacerdotes, religiosas, seglares de grupos y movimientos, cualquier creyente que quisiera nos fuésemos encontrando en uno de los dos conventos contemplativos del arciprestazgo: ¡pues no se ha visto operativo!

II.- ¿UNIDAD ó COMUNIÓN en las parroquias?

La presente reflexión pretende ser el resumen de lo 'reflexionado' personalmente por doce sacerdotes párrocos, naturales todos de la diócesis de Toledo, aunque tres de ellos ejercen su ministerio en otras diócesis: 7 párrocos de pueblos rurales grandes y pequeños (entre ellos un servidor), 1 párroco en misiones, 1 párroco de una congregación religiosa, un párroco jubilado, y dos párrocos en parroquias de polígonos industriales.

El análisis, para evitar la dispersión de ideas, se ha realizado a partir de unas preguntas concretas. Preguntas que yo mismo voy a seguir para así garantizar lo más posible la fidelidad de los reflexionado por estos 12 párrocos.

1.- ¿Somos los pastores de la Iglesia hoy auténticos fermentos de la comunidad y de la unidad querida por Jesús?

Contestar rotundamente que no sería demasiado catastrofista. Es mejor decir que no somos lo suficientemente auténticos ni santos. ¿Causas?: la educación recibida, el excesivo clericalismo que provoca una muy fuerte desigualdad entre los miembros de la comunidad, visiones distintas de la Iglesia, la gran cantidad de carismas y espiritualidades, el miedo a que nos "quiten el poder",... Resumiendo, no caminamos por la misma cañada ni conducimos hacia los mismos pastos.

Sin embargo, también hay "semillas" de esperanza: al menos se descubre esa inquietud en algunos pastores y tienen claro su caminar hacia esa meta. En general, para hacer posible esa esperanza, es importantísimo crecer en la contemplación del misterio de Dios y en la unión personal con Jesucristo, en un mayor diálogo y encuentro mutuo, y una mayor aceptación, como algo mío y de todos, de la diversidad de cada uno de nosotros.

2.- Teniendo como referencia a Juan 17, 21, ¿piensas que es 'suficiente' la comunión entre los grupos y realidades eclesiales, o hemos de caminar hacia la unidad?

Es éste un tema más que controvertido, 'no planteado' -en general- entre los curas. Nos han hablado tanto y tanto de que la "unidad" es la 'comunión' que, ahora, al plantearte realmente la cuestión, andamos un poco perdidos.
Dicho esto, al plantear la cuestión en su raíz, la mayoría pensamos que "no es suficiente" la comunión. Ciertamente que no es algo 'negativo', pero no es suficiente, porque la realidad es que 'con la comunión' estamos juntos y revueltos, pero no somos Uno y unidos en un mismo sentir y pensar. Quien se "tranquilice" con el "suficiente" se está engañando y está engañando a la Palabra.

Precisamente, en el caminar hacia la unidad es donde se encuentra una de las esencias de la vida de la Iglesia. Pero a dos niveles: el personal, es decir el de las relaciones entre creyentes sin más, y el de los grupos, esto es, que entre los grupos desaparezcan esos muros que hay y que dan la sensación de pertenecer más al grupo concreto que a la Iglesia de Jesús.

3.- ¿Qué signos de unidad encontramos en nuestras comunidades parroquiales? ¿Es cierto aquello de que 'cada grupo' va a lo suyo, a 'sus' planteamientos, etc.?

La cuestión no es fácil, porque ¿a quién englobamos a la hora de hablar de "comunidad parroquial"? ¿A todos los que se circunscriben en un término y se autodenominan "cristianos"? Pensamos que en este sentido bien pocos signos de unidad seríamos capaces de encontrar: sin duda que cada uno va a lo suyo, y de descubre la Parroquia como un gran supermercado, al cual me acerco únicamente cuando preciso algo de él, cuando me interesa o me toca.
Si hablamos de comunidad como ese grupo de personas que en verdad se sienten cristianos y responsables de la comunidad, creo que sí hay una cierta unidad, se siente la cercanía, la preocupación y la ayuda que se prestan, se quieren entre ellos. Es cierto que en los últimos años está habiendo un sentimiento mayor de comunidad, que quizás la cosa empiece por ahí, que la fe no es una realidad que se vive de manera personalista, y que cada vez es más necesario vivir esa fe enmarcada dentro de una comunidad.

Aún así, se deja claro, tampoco es para 'tirar cohetes'; se sacan las cosas adelante, ciertamente, pero adolecemos de un proyecto común, de comunidad. Y en gran medida los responsables de ello somos los pastores, los párrocos principalmente.

4.- ¿Y qué signos de uniformidad encontramos en nuestras parroquias?

Decir desde el primer momento que la uniformidad es una pseudo-unidad, porque bajo el epígrafe de "unidad" se engloban un montón de realidades que huelen más a uniformidad que 'unidad en la diversidad'. Por ejemplo: un montón de detalles relacionados con las celebraciones litúrgicas, rituales y sacramentales, con las tradiciones religiosas populares y sus elementos folklóricos/religiosos, con los actos frios y diplomáticos de la caridad y la evangelización.

Y, ciertamente, la uniformidad, la pseudo-unidad, suele llevar aneja una cierta inmadurez y superficialidad. Muchos de nuestros ritos litúrgicos, caritativos y catequísticos no dicen nada a nuestro pueblo, y provocan una rutinaria vivencia de la fe.

5.- ¿En qué medida nuestras parroquias siembran semillas de Totalidad y Cuerpo porque viven en clave de universalidad?

En primer lugar hacer una consideración: parece no entenderse bien esta cuestión, entre los propios párrocos.
Y es que, en verdad, en verdad, somos bastantes deficitarios en esta dimensión. Nuestras parroquias van estando a la "última" en tantos medios técnicos "tan universales", pero lejos de la auténtica motivación de mirar antes el 'todo' que 'mi parte'. Estamos, pues, potenciando una genuina imagen de universalidad, centrados más bien en acciones y campañas puntuales de solidaridad y ayuda. Pero nuestras parroquias, nuestros grupos, nuestros creyentes, no viven con esta mirada siempre puesta en el 'Cuerpo'. Sin duda, esa es una de las más profundas razones para pensar que nos falta muchísimo aún para llegar a la unidad.

6.- Tal y como planteamos y vivimos nuestra pastoral parroquial, ¿podríamos hablar que entre los grupos, movimientos, equipos de trabajo de dichas parroquias, etc., se vive "con un solo corazón y una sola alma"?

"Ya nos gustaría", comenta uno de los párrocos preguntados. Nos unen muchas cosas, acciones, encuentros, fiestas,... pero habría que buscar más en el fondo y allí, en el fondo, no somos 'uno' porque nos sigue separando nuestro común enemigo: el egoísmo, en sus distintas formas de pereza, materialismo, envidias, complejidades, individualismo,...

De todas formas, está habiendo también experiencias muy positivas en esta línea: en muchas parroquias está habiendo semillas de "amigos en el Señor", gestos y signos en esta línea. Sin duda que para reflexionar sobre este tema en concreto, es importante que el Señor nos conceda el don de saber mirar para poder ver y descubrir estos signos que, nuestro propio egoísmo, nos oculta.

7.- ¿Tenemos en nuestras parroquias espacios donde dialogan y se encuentran los jóvenes y mayores, catequistas y equipo de limpieza, grupos - movimientos - comunidades... 'todos juntos' como una única familia? ¿O apoyamos una pastoral sectorizada?

Sobre este tema hay mucha diversidad de respuestas: Sí, No, Menos de lo necesario....
Aunque la pastoral necesariamente a veces es sectorizada y así abunda en nuestras parroquias, existen momentos, circunstancias y lugares donde esos espacios 'abiertos' se llevan a cabo y donde cada día intenta explicarse que uno no puede caminar a gusto si el otro se queda parado. En este tema tiene una gran labor e importancia el Consejo Pastoral Parroquial (ó Equipo Parroquial de Animación Pastoral en algunos lugares), tanto por su estructura interna 'representativa' como por la vida que de él se puede generar. Ciertas misiones de la comunidad hacen muy posible también estos 'espacios abiertos'.

8.- ¿Existen en nuestras Parroquias de hoy, razones para pensar que se están dando motivos y resultados conjuntos que manifiesten el trabajo a favor de la UNIDAD del cuerpo eclesial?

Más bien no. En la mayoría de nuestras estructuras eclesiásticas prevalece la institución por encima del carisma... Hay "demasiado orden y programación desde arriba", muchos mandamientos y leyes, liturgias, costumbres, ritos, organigramas, ropas, puestos de posición, títulos de monseñores, roles, ....que ya de por sí están consolidando las diferencias en la misma Iglesia, provocando el efecto contrario a lo que se pretende.

Sí es cierto, por otra parte, que se está dando mucha inquietud por una mayor unidad, aunque aún es pequeña y a veces confundida más con un deseo de que los otros vengan a mi grupo, que de coordinar y sumar los esfuerzos de todos en una tarea común. Y es que si no hay ambiente de hermanos es muy difícil hablar de unidad.

9.- El arciprestazgo es un cauce básico de comunión entre las parroquias. ¿Qué se da más: comunión en criterios, objetivos, horizontes a seguir, o acciones conjuntas puntuales?

Señalar que prácticamente la totalidad de los sacerdotes preguntados afirman que el arciprestazgo, pudiendo ser un cauce de coordinación inmejorable, sin embargo se utiliza en la mayoría de los casos para acciones puntuales y, por lo general, sacramentales, devocionales, espirituales.
Es de justicia poner sobre esta mesa también la experiencia de dos de los párrocos consultados: en esos dos casos (de los 12) la experiencia -aunque incipiente en algún punto- es que para una parroquia el arciprestazgo no es 'un' cauce, sino 'el cauce más cercano y primero' entre las parroquias entre sí. Muchas de las opciones parroquiales son de todo el arciprestazgo, y todo ello provoca una riqueza tremenda y las gentes lo captan y se enriquecen, ya que signos vivos para ello de lo que en realidad tiene que ser la Iglesia.

10.- ¿Hemos detectado entre las gentes de nuestras parroquias algún tipo de dolor, sufrimiento, desánimo, escándalo, por el hecho de la división que existe en nuestra iglesia entre grupos, instituciones, congregaciones, pastores, movimientos, etc.?

Hay muchos que ni se plantean esta cuestión de la unidad, en general pasan de toda esta situación, pero también es verdad que hay un sector de gente cercana a las parroquias que se hacen preguntas, que sufren porque ven que la iglesia no va a una, porque ven claramente un solo barco, con un montón de remeros pero remando cada uno a su aire, sin sentido y sin aunar esfuerzos, criterios, manos y corazones. No llegan a escandalizarse, pero sí sienten desconcierto y confusión. Un caso práctico, por ejemplo, es cuando el párroco es de un color pastoral o espiritual concreto y se produce un cambio de pastor, y llega a la parroquia alguien de 'otro' color pastoral o espiritual.

¿Quién sufre más la situación? La gente de las parroquias más cercana, porque la gran masa 'pasa' de todo.
Y termino preguntándome y preguntándonos: a nosotros, ¿nos duele algo esta falta de unidad en la iglesia? Y me vais a permitir que termine este planteamiento y esta pregunta con las palabras de uno de los sacerdotes amigo que he consultado:

"Lo que duele es que tenemos una Iglesia que no está siendo signo, no es una buena nueva para los pobres. Porque se alió con los de siempre. Cuando vayamos haciendo reconciliación y justicia, participación y fraternidad en el seno del pueblo, entonces es que podremos pensar y hablar de esa unión en la iglesia. No podemos seguir haciendo dos mundos. Y hoy nuestra iglesia no ha echado la suerte con los pobres de la vida. Estos siguen siendo manipulados, siguen echados al borde del camino. Y muchos de nosotros eclesiásticos seguimos pasando de largo, porque vamos con prisa al templo".