rep V
ecos tras la rep

 

 

 

Nuria

REP V: ¿Unidad o Comunión?
Madrid-Atazar, 22-24 de noviembre de 2002.
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Hola a todos,

Quería compartir con vosotros un poquito de lo que ha sido el encuentro sobre la Reflexión Eclesial Plural del fin de semana. Y digo un poquito porque aún no me ha dado tiempo a masticarlo, ha sido intenso, ilusionante, vivo, tan vivo. Dios nos da la vida, pero VIDA, con mayúsculas.

Éramos unas ochenta personas, de diferentes edades, de toda España, con diferentes vocaciones y estados: laicos, familias, consagrados, sacerdotes, misioneros, párrocos, laicos, y más laicos, comunidades, gente cristiana implicada con su mundo, cada uno desde su carisma, y su lugar.
Desde una profe manifestándose contra la Ley de Calidad de la enseñanza, hasta la presencia callada de las hermanitas de Foucauld que trabajan en el campo para estar enmedio de los pobres. Desde un redentorista colombiano denunciando la situación de comunidades cuya vida corre peligro, y de la presencia de personas con ellas que las acompañan, arriesgando también la vida propia... hasta una diversidad rica de proyectos de comunidades de laicos, que viven juntos y se insertan mediante su trabajo, que viven juntos y trabajan juntos por los inmigrantes, que se reunen a orar todas las mañanas con las lecturas de cada día, que se reunen a orar enmedio de la semana...

Enmedio de todas estas realidades un sueño común, el de caminar todos juntos, como iglesia, todos uno. "Padre, que seamos todos uno, para que el mundo crea". El sueño, y realidad, de una iglesia que construye el reino, con los pasitos de miles, millones de hormiguitas, en todo el mundo, que permiten al Espíritu soñar dentro de ellos, y moverse hacia fuera.

"Porque la creación misma espera ahelante a que se manifiesten los hijos de Dios" (Rom 8,19). Padre, que vivamos con la conciencia de que como niños tuyos, nos proteges, nos amas, nos das fuerza, fortaleza, esperanza, para acometer cualquier proyecto que nos envíes. En tus manos, Padre.

Que vivamos con el corazón abierto, con el Espíritu abierto a tu Palabra, que intuyamos nuestra misión, la de cada día, y la del mañana. En horizonte de esperanza, de cara al sol que ilumina con sus primeros rayos de luz el mundo que
despierta cada mañana.

Bueno, sólo quería compartir con vosotros la esperanza, una esperanza a raudales, y que entre todos contagiamos. Y animarnos a abrirnos a conocer la diversidad y riqueza que el Espíritu anima en nuestra iglesia.

Como reflexionábamos, para unirse hay que amarse, para amarse hay que comprenderse, para comprenderse hay que conocerse, para conocerse hay que encontrarse, y para encontrarse hay que buscarse.

Feliz día en el Señor
Un abrazo
Nuria