Las Misiones, ¿espacio profético?
Lo común: el primer mundo "va de misión" al tercero.
¿En qué medida la acción de la vida de los misioneros
se siente en el corazón de la Palabra? ¿En qué medida
el misionero es "uno más", sin distinción, según
lo que se dio por llamar "inculturización"? ¿Es
verdad que la evangelización en el tercer mundo produce "comunidades
cristianas reales" según los sumarios de los Hechos de los apóstoles?
¿No es más bien la "bondad natural", sin necesidad
del conocimiento de la Palabra, la que les hace vivir así, o la inconsciencia
y precariedad de medios en la que viven? ¿qué resultados de
familia universal en el Espíritu producen "los esfuerzos de
"tanta misión y tanto misionero"?
Amparo
Alonso presenta a Pablo Tos Real, misionero diocesano en Cuba.
Amparo Alonso nos dio breves pinceladas de su estancia en Kenia durante
año y medio. Nos contaba que Yon, un niño de 10 años,
le contaba que un avión se estancó en el aire. El piloto pidió
a los pasajeros - niños de 10 años - que lo empujasen. Al
hacerlo, el avión se fue, y los niños, para no quedarse allí,
de sus ropas hicieron paracaídas. En las calles de Nairobi existen
150.000 niños en la calle.
De
Kenia y esos países se busca la noticia, lo negativo, el dolor, asimilarlo
a los jinetes del Apocalipsis.
Yo
he sentido miedo cuando he visto enfrentarse dos tribus en las que he convivido.
Lo de las "Torres Gemelas" lo he vivido con dolor, pero yo he
vivido algo peor, que no sale en la T.V.
Y
Amparo nos cantó, nos ayudó a orar y hacernos más sensibles
ante tantos problemas como quedan olvidados:
Donde
falten las palabras y el silencio inunde lo que falta.
Donde TÚ quieras ir y llevarme, solo te digo,
"Llévame contigo, llévame".
PABLO
TOS REAL.
La Palabra Misión, tal y como la entendemos, va en contra de nosotros
mismos. La misión es de todos y para todos. Y al hacerlo, no hacemos
nada de extraordinario. Es consecuencia de nuestro Ser Iglesia. Yo no he
ido de Misión a Cuba, he ido a estar con mis hermanos de allá.
En el mundo, la más pequeña parte del pastel es para el mayor
número de personas. En la Iglesia, los que más tenemos, damos
lo que nos sobra para los más necesitados.
Decir
la Iglesia del tercer mundo, ¿cómo nosotros, la Iglesia, podemos
llamarnos "Madre" de hijos como los que viven allá? Mi
madre me dice, "Para qué te vas allá tan lejos, hijo,
con lo que hay que hacer por aquí".
En
la parroquia en la que estoy se han llevado 42 años sin curas.
Cuesta
mucho hacerse UNO con el resto.
¿Soy
profeta en Cuba? Es muy complicado. La Iglesia allí es la misma.
Ser profeta es difícil en cualquier lugar. ¿Cómo hacerlo
realmente, cómo anunciar que todos somos una única familia
realmente y que todos los entendamos?
La
gente no es feliz en Cuba. Y no de forma puntual. Sufre. No se le da opción
a ser persona libre. Son cultos, pero no se les permite progresar. No piensan
ellos, piensan por ellos... No son personas. Se puede no ser persona, o
porque no tienen nada o porque tienen demasiado.
El
Profeta denuncia y muestra caminos, abre caminos al pueblo. Si alguno no
sufre, está en camino de sufrir, y necesita Palabra de Vida... Nosotros
intentamos dársela.
Lo
de Dios no hay que pensarlo mucho para entenderlo. Es cuestión de
encontrarse con lo que fundamenta nuestro ser persona.