rep IV
ponencias

 

 

 

Pablo Tos Real
Misionero diocesano -Valencia- en Cuba,

REP IV: Profetismo ¿en ruinas?
Madrid-Atazar, 16-18 de noviembre de 2001.
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Las Misiones, ¿espacio profético?

Lo común: el primer mundo "va de misión" al tercero. ¿En qué medida la acción de la vida de los misioneros se siente en el corazón de la Palabra? ¿En qué medida el misionero es "uno más", sin distinción, según lo que se dio por llamar "inculturización"? ¿Es verdad que la evangelización en el tercer mundo produce "comunidades cristianas reales" según los sumarios de los Hechos de los apóstoles? ¿No es más bien la "bondad natural", sin necesidad del conocimiento de la Palabra, la que les hace vivir así, o la inconsciencia y precariedad de medios en la que viven? ¿qué resultados de familia universal en el Espíritu producen "los esfuerzos de "tanta misión y tanto misionero"?

Amparo Alonso presenta a Pablo Tos Real, misionero diocesano en Cuba.


Amparo Alonso nos dio breves pinceladas de su estancia en Kenia durante año y medio. Nos contaba que Yon, un niño de 10 años, le contaba que un avión se estancó en el aire. El piloto pidió a los pasajeros - niños de 10 años - que lo empujasen. Al hacerlo, el avión se fue, y los niños, para no quedarse allí, de sus ropas hicieron paracaídas. En las calles de Nairobi existen 150.000 niños en la calle.

De Kenia y esos países se busca la noticia, lo negativo, el dolor, asimilarlo a los jinetes del Apocalipsis.

Yo he sentido miedo cuando he visto enfrentarse dos tribus en las que he convivido. Lo de las "Torres Gemelas" lo he vivido con dolor, pero yo he vivido algo peor, que no sale en la T.V.

Y Amparo nos cantó, nos ayudó a orar y hacernos más sensibles ante tantos problemas como quedan olvidados:

Donde falten las palabras y el silencio inunde lo que falta.
Donde TÚ quieras ir y llevarme, solo te digo,
"Llévame contigo, llévame".

PABLO TOS REAL.
La Palabra Misión, tal y como la entendemos, va en contra de nosotros mismos. La misión es de todos y para todos. Y al hacerlo, no hacemos nada de extraordinario. Es consecuencia de nuestro Ser Iglesia. Yo no he ido de Misión a Cuba, he ido a estar con mis hermanos de allá.
En el mundo, la más pequeña parte del pastel es para el mayor número de personas. En la Iglesia, los que más tenemos, damos lo que nos sobra para los más necesitados.

Decir la Iglesia del tercer mundo, ¿cómo nosotros, la Iglesia, podemos llamarnos "Madre" de hijos como los que viven allá? Mi madre me dice, "Para qué te vas allá tan lejos, hijo, con lo que hay que hacer por aquí".

En la parroquia en la que estoy se han llevado 42 años sin curas.

Cuesta mucho hacerse UNO con el resto.

¿Soy profeta en Cuba? Es muy complicado. La Iglesia allí es la misma. Ser profeta es difícil en cualquier lugar. ¿Cómo hacerlo realmente, cómo anunciar que todos somos una única familia realmente y que todos los entendamos?

La gente no es feliz en Cuba. Y no de forma puntual. Sufre. No se le da opción a ser persona libre. Son cultos, pero no se les permite progresar. No piensan ellos, piensan por ellos... No son personas. Se puede no ser persona, o porque no tienen nada o porque tienen demasiado.

El Profeta denuncia y muestra caminos, abre caminos al pueblo. Si alguno no sufre, está en camino de sufrir, y necesita Palabra de Vida... Nosotros intentamos dársela.

Lo de Dios no hay que pensarlo mucho para entenderlo. Es cuestión de encontrarse con lo que fundamenta nuestro ser persona.