rep IV
ponencias

 

 

 

Julia Gavira
Responsable"Misioneros de la Esperanza" -MIES-

REP IV: Profetismo ¿en ruinas?
Madrid-Atazar, 16-18 de noviembre de 2001.

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Los Movimientos, ¿son proféticos?

¿Son proféticos en cuanto al cambio de vida de quienes se incorporan y a la fe que producen en quienes los observan?

El mundo al que se entregan, ¿es más justo y encarnado hoy gracias a la intervención de los "Nuevos Movimientos"? ¿No ha podido ocurrir que, aún sin cerrarse en sí mismoS, se ha producido "cierto elitismo" y una esperanza que no se ha visto correspondida en la realidad? ¿Hasta dónde los movimientos están transformando el orden temporal del que nos habla el CVII? ¿En qué grado y medida está respondiendo a todo lo que nos transmite en Rom 10 ?

Yoly, joven del Movimiento de Acción Cristiana - M.A.C - de Málaga, presenta a July Gavira, Responsable General de Misioneros de la Esperanza.

La Profecía de Isaías nos dice, "Te he llamado para la Justicia, para ser alianza de los pueblos, luz de las naciones... Antes de que suceda YO te lo comunico". ¿Cumplen los movimientos esta labor profética en la Iglesia?

Haré una auto - crítica, solo del Movimiento al que pertenezco, que es el que conozco. Nacen como necesidad de la iglesia, en nuestro caso, para atender a niños y jóvenes. Para éstos, ellos son los mejores apóstoles. Surgió en Sevilla hace aproximadamente 50 años, pero floreció en Málaga.

A los niños les anunciamos el Mensaje, crecen, se integran en comunidades.

Queremos ser contemplativos en el mundo, laicos inmersos entre la gente. La mayoría casados. Nuestro ideal es que la vida se enfoque y organice desde la misión de apóstol.

Los consagrados tienen tres votos, pobreza, obediencia y voto testimonial para los casados. Si cumpliéramos esto seríamos profetas Somos dedos de un cuerpo.

Nos dedicamos a los niños pobres, pero la falta de catequistas en las parroquias ha hecho que nos quedemos ahí.

El profeta se siente llamado por Dios, ÉL nos engancha. Pero nos asaltan las dudas, cosas extrañas, y al final nos quedamos en un sitio...

La fuerza y la debilidad es la Palabra. Se nos pide ser mujeres y hombres de Dios... y desìés acabamos no dando nada, nos entretenemos... Muchas veces no transmitimos a Dios, sino a nosotros mismos. La Palabra, la llamada, es dura. Él no nos deja instalarnos, te hace hablar, y el hablar quema...

Renovamos la vinculación cada año. Los que han estado en el pecado hablan con propiedad del pecado.

El Señor nos dice, "Ocúpate de mis cosas que YO me ocuparé de las tuyas". Muchas veces somos candil en casa ajena y la nuestra está a obscuras. Por ÉL, hemos de poner toda la carne en el asador.

La vida del laico conlleva una esquizofrenia... Trabajo, casa, familia, centros de evangelización.. Hemos de sentirnos niños en brazos del Padre, ponerlo todo en sus manos, tener confianza...

Hay que ser más gente de Dios que gente preparada. Tener el corazón firme y joven.

El profeta es un ser público, hombre amenazado. No se pertenece. No importa la edad, la salud, las circunstancias... Los cercanos son quienes más los amenazan...

La gente no sabemos lo que Dios nos pide a través de Su proyecto. La familia no siempre entiende la llamada. Ha y que renunciar a requerimientos muy legítimos, marido, mujer, hijos, padres, ocios, empleos... La Iglesia tampoco lo acepta, a las parroquias les provocamos jaleos... No los quieren. Y es que la llamada de Dios rompe todas las barreras...

Hay que denunciar la idolatría, los rivales del Amor: el poder, el dinero, el trabajo, el prestigio. Y en vez de atajarlo, a Dios lo manipulamos.

Muchas veces buscamos comunidades estufas.

No se puede ir "por libre", al margen de la Iglesia. Solo desde ahí se anuncia al Verdadero Dios, que ha hecho su labor con nosotros. De no ser así, todo se convierte en vacío, que no presenta al Dios de la Historia que es el que contagia...

Todos estamos llamados a ser felices. Y los que lo somos a dar la vida por los que no saben qué es la felicidad de la Vida.

Hemos de huir de ser falsos profetas, ambiguos, antitestimonios, vivir como los del mundo... ¿Cuándo daremos el Mensaje Puro? Que no caigamos en la tentación del número. Y que siempre pensemos que no tan de Dios como creemos.