No ser y estar en comunión
sería un fracaso para el cristiano
La
comunión no es algo subjetivo, reinventado: es la esencia del cristianismo.
Existimos en comunión, porque separados los sarmientos mueren.
La
mayor prueba de Amor es la Cruz, y ahí llega Jesús al extremo.
Su único propósito es generar la comunión entre los
hombres. Y los hombres comulgamos para llegar a ser aquello que recibimos:
ser Eucaristía en cada lugar, en cada hogar, entre amigos o enemigos:
todos son mis hermanos.
En
el hombre no suele haber malicia, pero sí mucha ignorancia ("Padre,
perdónalos porque no saben lo que hace..."). No sabremos jamás
lo que nos pide Jesús si no nos transformamos en Eucaristía.
No es solo congregarnos y reunirnos. Tenemos que conseguir que el Señor
consiga su objetivo: consagrarnos y hacernos eucaristía. Nuestro
cuerpo tiene una meta, reproducir al Cristo Crucificado.
Si
no somos UNO, si no estamos en comunión universal, con todos
los hombres, morimos y somos causa de la muerte de muchos.