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¿En qué sentido construyen las Comunidades Eclesiales
la Iglesia?
Contesto a la pregunta con otra pregunta, con lo cual pienso como
afirmativo la idea de que, efectivamente, las comunidades construyen
la Iglesia.
Hoy por hoy nos enfrentamos a diversos conceptos de Iglesia. Todos
ellos surgen, naturalmente de distintos conceptos cristológicos
y pneumatológocos. Esto es:
--una reproducción más o menos exacta, de una concepción
de Jesús Dios antes que hombre y que expone una doctrina. Aquí
el Espíritu estaría ausente.
--Otra que parte de la experiencia de Pentecostés y que entiende
a Jesús como camino y constructor del Reino en el que los cristianos
colaboran desde su identidad.
Las comunidades cristianas de laicos aportan la dignidad de hijos
y seguidores de Jesús tratando de aportar una visión
nueva de la Iglesia más conforme a aquella intuición
de los Hch 2,42ss. Tropezamos con la grave dificultad de una eclesiología
jerarquica y monárquica que, sustentada por responsables y
laicos, reproduce más bien un modelo judío que cristiano.
Acorde con los tiempos y con la Palabra encarnada, tratando de ser
luz en este tiempo de la gran intuición del Nazareno, queremos
aportar un nuevo tipo de relaciones humanas basada en el amor de hermanos,
desde posturas de diálogo y corresponsabilidad, asumiendo como
propia la evangelización total y no parcial, entendiendo que
nuestro servicio va a donde nosotros vayamos y no circunscritos a
determinados ámbitos de la iglesia o el mundo, consagrados
totalmente como bautizados, desde estructuras de austeridad y pobreza
testimonial enfrente de un mundo y una iglesia poco solidaria y pobre,
en ambiente de colaboración allí donde se nos pida que
vayamos, en el pueblo y desde el pueblo pero como una luz...
Nuestra situación resulta incomoda por cuanto queremos aportar
algo que no está regulado, y no se si nos hace falta. Máxime
cuando nuestra disponibilidad y amor a la Palabra, acompañada
de gestos explícitos, manifiesta una diferencia notable con
los que normalmente son considerados "personal fijo"...No
somos santos, pero sí aspiramos a ella. No somos perfectos,
pero Jesús Señor nos invita a ello. Reconocemos nuestros
defectos y a ello nos ayuda nuestra situación comunitaria y
nuestra precariedad eclesial. Abiertos al Espíritu, nuestras
esctructuras internas deben ser lo provisionales que deban, para no
molestar a la evangelización. Solidarios con los pobres, debemos
estar abiertos a vivir como ellos y a estar entre ellos. También
denunciar las situaciones de injusticia y trabajar de firme para erradicar,
en la medida de nuestras las injusticias, como pecados estructurales,
que nos encontramos. Siempre desde el servicio, siempre desde el servicio.
Comunidad
Tierra Esperanza
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La
pregunta, aparentemente, es fácil de contestar en la teoría.
Claro que las diferentes agrupaciones eclesiales construyen una Iglesia
única y plural, porque todos y todas somos Iglesia.
Pero
después de esta afirmación lo que no queda del todo
claro es la "legitimación" real de esas diferentes
agrupaciones por parte del "ministerio apostólico".
Sabemos de comunidades, movimientos, asociaciones de personas de Iglesia
con madurez y años de compromiso que, en cuanto han sido críticos
con algún aspecto de la organización de la Iglesia (no
de dogmas y doctrinas fundamentales) se les ha dejado de "nombrar",
se les ha quitado de en medio, se les ha dicho que están dejando
de ser Iglesia
Sabemos también de comunidades, movimientos,
asociaciones de personas de Iglesia que dicen sí a todo y que
han sido privilegiados, reconocidos, primados
Quizá
sería conveniente preguntarse antes si de verdad somos Iglesia,
somos creyentes, cristianos, católicos, con capacidad real
de sacerdotes, profetas y reyes, en diálogo permanente, unos/as
con otros/as (laicos/as, clérigos, relgiosos/as). Entonces
sí que podremos afirmar que las diferentes agrupaciones eclesiales
construyen una Iglesia única y plural, porque todos y todas
somos Iglesia en la teoría y en la práctica.
Atentamente
César y Cristi, Zaragoza
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