Salmo de quienes en el Espíritu y el silencio,
oran, desde lo desapercibido, para que la N.A.O., la nave de Cristo, en
toda singladura, llegue al puerto previsto por Dios.
Queridos hermanos
en Jesús y María:
¿Qué
hemos visto y oído?
v Que Dios es infinitamente
grande en misericordia, nos perdona todas nuestras miserias (que no son
pocas) nos llama a ser sus hijos queridos y predilectos, está siempre
atento a todas nuestras necesidades divinas y humanas, por lo que constantemente
podemos tener en nuestros labios como el salmista: "El Señor
es mi Pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar; me conduce
hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas... Aunque camine por cañadas
oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo".
v ¿Quién
no recobra fuerzas ante este salmo? Los caminos del mundo sólo los
hacemos oscuros los humanos cuando nos salimos de nuestra esfera de hijos
de Dios, de esperar en Él contra toda esperanza. ¿Qué
atleta gana el premio? El que persevera en el sacrificio, el que nunca dice
basta. El mejor ejemplo nos lo dejó el Padre en el Hijo: lo entregó,
para que creyéramos en Él y nos fiáramos de su Palabra.
v ¿Qué
hemos visto y oído de la Vida manifestada en Dios? El Amor hecho
persona, encarnado en Jesús que se ha hecho Hombre para ser visto
y Palabra para ser oído. "A fuerza de amor humano me abrazo
en Amor Divino". Creo que éste es el único camino para
ver y oír a Dios, para que su Vida se manifieste en la nuestra. Cuando
salimos de nosotros mismos y morimos a nuestro egoísmo, es cuando
nos abrasamos en el Amor Divino, cuando le vemos y oímos, le tocamos
y gustamos".
v Hemos visto y oído...
Dios nos ama, "personalmente", "gratuitamente", "entrañablemente"...
Nos ha dado a su Hijo como propiciación de nuestros pecados. Nos
uniremos a la oración y a la Vigilia y quiera Dios hacérseles
presente y lo experimenten, como Dios y como Padre.
v En nuestra oración
hemos visto y oído que se hace realidad lo que dijo Jesús:
"Todo lo que pidiereis al Padre en ni Nombre, os lo concederá".
Que vuestra Fe cada día vaya en aumento, para que este mundo tan
materializado y sin paz, emprenda un nuevo camino que le lleve a un cambio
de vida radical, amándonos todos como los primeros cristianos.
v Hemos visto y descubierto
el rostro de Dios en el hermano que se acerca, o está a mi lado.
Desde nuestro retiro, intentamos ser ese testimonio que a veces no se ve,
pero ahí está, hay que estar despiertos para ver, tocar, amar,
todo lo que nos ha dado Dios y ponerlo al servicio de la humanidad, esa
es nuestra misión.
El encuentro y cercanía
con el Señor en la oración es lo que plenifica nuestra vida
oculta para los ojos de nuestro mundo, pero pensamos que fecunda para la
Iglesia y las almas.
La oración
es la fuerza del hombre y la debilidad de Dios.
Que el Espíritu
Santo pueda obrar en todos y cada uno en particular, las obras que Él
realiza en las almas. Les pedimos por caridad que también ustedes
se acuerden de nosotras, para que correspondamos a las gracias e inspiraciones
del Espíritu y seamos muy fieles al Amor que Dios nos tiene, y que
nuestra vida sea un canto de acción de gracias, en nombre de todos
los hombres, y para que Él reine en todos los hombres y no haya más
guerra, ni divisiones entre hermanos. Somos todos hijos de Dios y hermanos
en el Hermano Jesús.
El Espíritu
Santo ilumine vuestras mentes y colme de gracias vuestros corazones para
que el ENCUENTRO sea de gran provecho espiritual para los asistentes y para
todo el Pueblo de Dios.
Que la corriente
del Espíritu que hace falta para empujar a las almas, llegue con
plenitud para que todos ayudemos al fortalecimiento de la fe.
Que esa noche feliz
de encuentro con Él no se quede sólo en el recuerdo, sino
que se haga realidad en vuestras vidas con un compromiso prolongado de una
vivencia cada día más comprometida a las inspiraciones del
Espíritu Santo.
Que el Señor
bendiga todos nuestros trabajos, tan hermosos y que todo sirva para un mayor
encuentro con el Señor. Que Jesús se haga -a través
de la oración y el arte-, cada vez más íntimo, más
cercano.
Rogamos, unidos a
vosotros, pidiendo las bendiciones del cielo para que el fruto sea abundante.
Según nos
ha dicho últimamente la santa Iglesia: "Hay una relación
íntima entre oración y difusión del Reino de Dios,
entre oración y conversión de los corazones, entre oración
y aceptación fructuosa del mensaje salvador y sublime del Evangelio".
"Lo que yo cumplo en la quietud, mi hermano lo cumple caminando: todo
lo hacemos por su amor: Él es nuestro único fin".
El Señor tenga
el corazón abierto al de los deseos e ilusiones de cuantos a Él
estamos consagrados, y que todos vibremos como el Corazón de nuestro
Padre.
Desde ahora pedimos
al Señor que os dejéis invadir por el Espíritu Santo,
como lo hizo la Virgen María, para que se realice en vuestras almas
y en vuestros corazones un encuentro personal con Cristo, que os mueva a
ser testigos de que sois verdaderos cristianos, y atraigáis muchas
personas en su seguimiento.
Todo lo grande cuesta
mucho trabajo, pero confiad en Jesús, nuestro Maestro, y Él
os ayudará siempre. Así lo prometió: "Pedid y
recibiréis".
La paz y el bien
del Señor, solamente el Espíritu del Señor puede derramarlo
en nuestros corazones. Todos unidos en la búsqueda de Dios, en la
plenitud de nuestro ser, nos encontraremos realizados en plenitud.
La contemplación
hace amigos de Dios y de los hombres. Quienes creen y quienes no aciertan
a creer ni invocar a Dios, hacen presente, desde la oración, a todos
los seres humanos que sufren hoy en el mundo, que desean la salvación,
la paz y el gozo que solo Dios puede dar.
Queridos hermanos,
siéntannos esa bendita noche, y todos los días y noches, compartiendo
con ustedes el Amor apasionado que Dios tiene a todos los hombres. Queremos
sentir en profundidad, la compasión y la ternura que Jesús
sentía por el hombre, por cada hombre, por todos los hombres.