noche y arte en oración
en lo secreto y escondido


Reflexión para la NAO III
Comunidad Contemplativas Redentoristas

Madrid. pjvceleste@hotmail.com

Queridos amigos y amigas de la NAO:

En esta noche en que el Arte y la Oración entrelazan sus manos para hacerse Canto y Alabanza, Servicio y Compromiso, desde nuestra comunidad contemplativa, aquí, en un monasterio perdido en Madrid, en el barrio de Carabanchel, queremos hacernos presentes entre vosotros, especialmente a través de nuestra oración. Una oración que se abre a acoger vuestras vidas y presentarlas al Señor de la Vida, al Dios del Amor y de la Paz, al Dios Uno y a la vez, al Dios Comunidad...

Porque de eso se trata, de ser Comunidad, de vivir la unidad en la diversidad, en la pluralidad, aportando cada uno y cada una desde nuestra vida, desde nuestros dones personales, desde nuestros carismas, también desde la humildad de nuestro ser pobre y limitado, una pequeña parte para reconstruir el Rostro de Cristo, el Rostro de Dios, y desde ahí, dejar que la Humanidad sea trasformada por la novedad, la frescura y la transparencia del Amor...

Ante el tema de esta noche: "Confusión. Comunión". Abrimos la palabra de Dios, y escuchamos su mensaje a través de las palabras del apóstol:

"Cuando uno dice: 'Yo estoy por Pablo y otro: yo por Apolo', ¿no os quedáis en puros hombres? ¿Quién es Apolo? ¿Quién es Pablo? Ministros de nuestra fe, cada uno según el don de Dios. Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer. Así que ni el que planta cuenta, ni el que riega, sino Dios que hace crecer. El que planta y el que riega trabajan en lo mismo; cada uno recibirá su salario según su trabajo."
(1ª Cor 3, 4-8)

Y nuevamente. Ante el tema de esta noche: "Confusión. Comunión". Escuchamos la realidad en la que vivimos, de división en nosotros mismos, en nuestras familias, en nuestras comunidades, en la Iglesia... ¿Qué nos pasa? ¿por qué nos quedarnos tantas veces en lo superficial, si yo soy de este o aquél grupo, encerrados en lo nuestro, sin atrevernos a descalzarnos ante el don de Dios que hay en los demás, sin valorar las semillas de Reino que hay en los otros, también en los no creyentes, sin aceptar con alegría que no basta con plantar, que no es suficiente regar, que todo es importante, todo es necesario para que la buena noticia del Evangelio llegue de verdad a los confines del mundo? ¿Por qué no aunar esfuerzos, apoyar iniciativas, respetar las diferencias para construir la unidad en el Pueblo de Dios, en el Cuerpo de Cristo, y que el mundo crea? ¿Por qué no vivir así, sencillamente, reconociendo que en definitiva el importante es Dios, que hace crecer?

Sería bonito soñar que vivimos a fondo con ese talante abierto a los otros, con sus características propias, con la certeza de que ellos y nosotros, de que todos trabajamos en lo mismo: que el encuentro con Dios a rostro descubierto, que el encuentro con Dios a corazón abierto nos ha tocado la vida, y nos moviliza hacia el compromiso . Cada uno y cada una, desde la llamada de Dios única e irrepetible, desde su huella en nosotros... Cada uno y cada una desde nuestra opción, desde nuestro camino de seguimiento... ¿qué más da sacerdote que laico, religioso o casado? misionero, o misionera, Obispo o Papa, vida entregada a los pobres, a los enfermos, a los ancianos, marginados... o vida dedicada a la oración y al acompañamiento de los caminos del Espíritu? Niño, joven, anciano... hombre, mujer... de aquí, de allá... de un grupo o de una parroquia, de un movimiento o asociación, de una familia o comunidad religiosa...

¿CONFUSIÓN? ¡NO! ¡COMUNIÓN!

Comunión en el Espíritu... porque... no somos de Apolo, ni de Pablo...

¡¡¡SOMOS DE CRISTO!!!

En esta noche, queridos amigos, estamos ahí, con vosotros, participando del Arte, y en oración... dado gracias a Dios por la diversidad de dones, de carismas, desde los que hacéis posible esta celebración. Esta vez, nos hacemos presentes con el lenguaje del silencio, Silencio que quiere expresar la Belleza de Dios, un SILENCIO DE COMUNIÓN, con todos vosotros, con toda la Humanidad que grita, que anhela la COMUNIÓN.

Desde este pequeño rincón... desde este monasterio de Carabanchel, desde esta comunidad contemplativa,, intentando anunciar con nuestra vida, deseando ser un pequeño signo del AMOR-COMUNIÓN de Dios... estamos con vosotros.

Vuestras hermanas Redentoristas.