Queridos amigos
y amigas de la NAO:
En esta noche en
que el Arte y la Oración entrelazan sus manos para hacerse Canto
y Alabanza, Servicio y Compromiso, desde nuestra comunidad contemplativa,
aquí, en un monasterio perdido en Madrid, en el barrio de Carabanchel,
queremos hacernos presentes entre vosotros, especialmente a través
de nuestra oración. Una oración que se abre a acoger vuestras
vidas y presentarlas al Señor de la Vida, al Dios del Amor y de la
Paz, al Dios Uno y a la vez, al Dios Comunidad...
Porque de eso se
trata, de ser Comunidad, de vivir la unidad en la diversidad, en la pluralidad,
aportando cada uno y cada una desde nuestra vida, desde nuestros dones personales,
desde nuestros carismas, también desde la humildad de nuestro ser
pobre y limitado, una pequeña parte para reconstruir el Rostro de
Cristo, el Rostro de Dios, y desde ahí, dejar que la Humanidad sea
trasformada por la novedad, la frescura y la transparencia del Amor...
Ante el tema de
esta noche: "Confusión. Comunión". Abrimos la palabra
de Dios, y escuchamos su mensaje a través de las palabras del apóstol:
"Cuando uno dice: 'Yo estoy por Pablo y otro: yo por Apolo', ¿no
os quedáis en puros hombres? ¿Quién es Apolo? ¿Quién
es Pablo? Ministros de nuestra fe, cada uno según el don de Dios.
Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer.
Así que ni el que planta cuenta, ni el que riega, sino Dios que hace
crecer. El que planta y el que riega trabajan en lo mismo; cada uno recibirá
su salario según su trabajo."
(1ª Cor 3, 4-8)
Y nuevamente. Ante
el tema de esta noche: "Confusión. Comunión". Escuchamos
la realidad en la que vivimos, de división en nosotros mismos, en
nuestras familias, en nuestras comunidades, en la Iglesia... ¿Qué
nos pasa? ¿por qué nos quedarnos tantas veces en lo superficial,
si yo soy de este o aquél grupo, encerrados en lo nuestro, sin atrevernos
a descalzarnos ante el don de Dios que hay en los demás, sin valorar
las semillas de Reino que hay en los otros, también en los no creyentes,
sin aceptar con alegría que no basta con plantar, que no es suficiente
regar, que todo es importante, todo es necesario para que la buena noticia
del Evangelio llegue de verdad a los confines del mundo? ¿Por qué
no aunar esfuerzos, apoyar iniciativas, respetar las diferencias para construir
la unidad en el Pueblo de Dios, en el Cuerpo de Cristo, y que el mundo crea?
¿Por qué no vivir así, sencillamente, reconociendo
que en definitiva el importante es Dios, que hace crecer?
Sería bonito
soñar que vivimos a fondo con ese talante abierto a los otros, con
sus características propias, con la certeza de que ellos y nosotros,
de que todos trabajamos en lo mismo: que el encuentro con Dios a rostro
descubierto, que el encuentro con Dios a corazón abierto nos ha tocado
la vida, y nos moviliza hacia el compromiso . Cada uno y cada una, desde
la llamada de Dios única e irrepetible, desde su huella en nosotros...
Cada uno y cada una desde nuestra opción, desde nuestro camino de
seguimiento... ¿qué más da sacerdote que laico, religioso
o casado? misionero, o misionera, Obispo o Papa, vida entregada a los pobres,
a los enfermos, a los ancianos, marginados... o vida dedicada a la oración
y al acompañamiento de los caminos del Espíritu? Niño,
joven, anciano... hombre, mujer... de aquí, de allá... de
un grupo o de una parroquia, de un movimiento o asociación, de una
familia o comunidad religiosa...
¿CONFUSIÓN?
¡NO! ¡COMUNIÓN!
Comunión en
el Espíritu... porque... no somos de Apolo, ni de Pablo...
¡¡¡SOMOS
DE CRISTO!!!
En esta noche, queridos
amigos, estamos ahí, con vosotros, participando del Arte, y en oración...
dado gracias a Dios por la diversidad de dones, de carismas, desde los que
hacéis posible esta celebración. Esta vez, nos hacemos presentes
con el lenguaje del silencio, Silencio que quiere expresar la Belleza de
Dios, un SILENCIO DE COMUNIÓN, con todos vosotros, con toda la Humanidad
que grita, que anhela la COMUNIÓN.
Desde este pequeño
rincón... desde este monasterio de Carabanchel, desde esta comunidad
contemplativa,, intentando anunciar con nuestra vida, deseando ser un pequeño
signo del AMOR-COMUNIÓN de Dios... estamos con vosotros.
Vuestras hermanas
Redentoristas.