Hablamos
normalmente de "perder el norte", pero yo tengo la impresión
de
haber perdido el sur.¿Cómo ha llegado a ocurrir esto? Pienso
que tenemos
TODOS unas raices tan profundas en el norte -por más que nos las
demos de
sureños, y yo me las he dado mucho- que, como muñecos imantados,
en cuanto perdemos el equilibrio, por lo que sea, nos levantamos mirando
al norte.
Porque
cambio de ciudad me vuelvo al norte; porque cambio de parroquia me
vuelvo al norte; porque mi parroquia cambia me vuelvo al norte; porque he
encontrado trabajo me vuelvo al norte; porque lo he perdido me vuelvo al
norte; porque vivo en pareja me vuelvo al norte; porque rompo con mi pareja
me vuelvo al norte; porque tengo un hijo me vuelvo al norte; porque atiendo
a mis padres, también.
Estoy
llamando norte a lo cómodo, lo común -lo que "todo el
mundo
hace"- y lo individualista. Y entonces, el sur va por lo audaz, lo
novedoso y lo comunitario. ¿Cómo es posible que opciones tan
"de Dios" como la familia, la pareja y la nueva vida, me hayan
alejado de lo audaz, lo novedoso y lo comunitario? ¿Cómo?
Así: porque nos creemos muy listos ante lo cómodo, lo común
y lo individualista. Y si no ha sido ni por mala, ni por perezosa, ni por
egoísta, que me veo con el sur perdido -aunque desde luego, ni con
el norte ganado tampoco- ha sido por TONTA.
No
está la vida para ir de "buena persona" nada más,
porque un
buen día te barre el norte. Hace falta tener los pies muy clavados
en lo que hemos descubierto, en lo comunitario, y desde luego, fuera de
mí misma y de mis rollos. Que como dice el dicho: "de buenas
intenciones..." Que lo de "granito de arena" es un cuento.
Para seguir subiendo al sur, tiene que ser TODOS poniendo TODO. Que afilemos,
que afinemos...pidámosle al espíritu que hoy nos reúna,
un montón de sabiduría. Sabiduría individual, sabiduría
comunitaria. No pequemos de ingenuos ni de bienintencionados ya más
de lo que lo hemos hecho.
Os hecho de menos más de lo que cabe aquí. Hoy por cierto,
día 28,
he salido de cuentas. Así que cada uno a su labor y al gozo que le
trae el momento. Disfrutad de la noche, y yo con vosotros porque somos uno.