nao VI
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Maite Carrillo Perú

maite_carrillo@excite.com
22-29 de febrero de 2004.
. org
 

 

¿Subir al Sur? Bajar a Él

Éste es el ejercicio que desde hace algunos años he visto claro que Dios me estaba pidiendo hacer. Y este año, más que otras veces, porque he llegado al extremo del Sur: el pueblo indígena Aguaruna, en la selva alta del Perú.

En el departamento de Amazonas, frontera con Ecuador, donde se cocinó el conflicto armado con nuestro país vecino, donde el narcotráfico tiene un terreno ancho y ajeno para hacer sus negocios, en mitad de un pueblo históricamente guerrero, como es el Jíbaro, el Señor me ha traído, para primero aprender de su paciencia, intentando entrar de a pocos, para conocer, inculturarme y comprender. Después vendrá el ir intentando aportar algo a la mejora de las condiciones de vida de estos hermanos míos, partiendo de todas las potencialidades que tienen, a través del cuidado de los recursos naturales de la zona y el manejo sostenible de los mismos, porque la Amazonía ya está muy depredada, y ahora viene la etapa en la que es necesario conservar los recursos.

Las niñas, desde pequeñitas, tienen que cuidar a sus hermanitos, ayudar a traer leña, cargar yuca… Cuando ya son adolescentes, se les buscará un hombre para que se casen y se quedarán embarazadas, si no tienen la suerte de que algunas religiosas las formen en un colegio para otra cosa y después alguna ONG les dé una beca para continuar estudios superiores.

El acceso a la zona es por río o por una pista de tierra, que cuando es época de lluvias se hace intransitable, porque las quebradas se cargan de agua y no hay puentes para pasar; dicen las instancias de los gobiernos local y regional que no hay presupuesto para mejorar el acceso, pero los pobladores siguen viendo cómo los concejales, los alcaldes y demás funcionarios públicos cobran unos sueldos exorbitantes y, además, se toman la libertad de malversar los fondos que están destinados a otros fines.

Así, y con muchas otras cosas muy positivas y otras que no lo son tanto, está la realidad en esta zona.

Siento que Jesús sigue en la cruz, sosteniendo nuestras vidas para que las entreguemos acá y en tantos lugares del mundo, siguiendo la voluntad del Padre, que quiere que todos tengamos Vida y Vida en abundancia. En la palma de sus manos y en sus pies lleva grabados todos los dolores de este pueblo abandonado, discriminado, de muchos olvidado.
Me uno a todos ustedes en un único corazón, que es el corazón de este Dios que late por nosotros, para hacer posible su sueño de fraternidad, de un mundo sin fronteras, la esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva.
Gracias, Tayta Dios (Papito Dios para mis hermanos quechuas) por esta N.A.O. y porque alguien me hizo llegar a través de internet la convocatoria; gracias porque es posible esta cadena de amor más allá del tiempo y del espacio; gracias, Señor nuestro, porque recoges nuestra pequeñez para transformarla en ofrenda para otros. En tus manos ponemos a todos los hermanos que, desde donde están, se parten y reparten como alimento de muchos, para encarnar tu amor, tu paz y tu misericordia.
Un abrazo para todos.