nao VI
documentos de talleres


Creación, esperiencia de Dios y compromiso
PEDRO SOSA (Médico y Músico)
y JUANMA CONDE (Escritor y teólogo). Sevilla
22-29 de febrero de 2004.
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¿A QUIÉN, LEALTAD? ¿EN QUIÉN LA FE?


Se es leal cuando lo que preside la mente y vive en el corazón es fiel a los talentos que Dios nos dio para construir la Nueva Humanidad. Es entonces, si lo hacemos como ofrenda viva, cuando nos convertimos en signos evidentes de FE y de Reino.

¿Dónde nace nuestra esperanza?,
¿Dónde nacen los pasos que nos llevan a esperarlo todo de la vida?,
¿En que lugar de nosotros mismos se empiezan a movilizar las fuerzas necesarias para una transformación profunda del ser humano y del mundo?,

¿A quienes somos fieles cuando decimos que trabajamos por una tierra y un cielo nuevo? Decir a Dios es lo más sencillo, lo que hemos aprendido a respondernos a nosotros mismos y a los demás, sobre todo, dentro de una retórica y ambiente cristiano, pero, ¿es el primer paso?, ¿Ser fieles a Dios? Entendemos que "somos lo mejor que tenemos". Intuimos que Dios nos ha regalado todo eso que hay de bueno en nosotros. Y pensamos que siendo fieles a esa realidad positiva del ser humano, somos, de una forma más auténtica, fieles a Dios.

"El Reino de Dios está dentro de vosotros"…… ¿Somos fieles a nosotros mismos cuando decimos que queremos construir el Reino de Dios? ¿o somos fieles a lo que se espera de nosotros dentro de un ambiente determinado -social, religioso-?

¿Existe en realidad en nosotros un proceso dinámico y continuo de identificación entre los valores del Reino de Dios y nuestras aspiraciones más profundas?,
¿De que sirve un Dios que sueña con una nueva humanidad si el hombre no aspira a ella y se compromete desde lo más auténtico de sí mismo?
Para contestar a esta pregunta en primer lugar, un ser humano debe ser consciente de cuales son las aspiraciones y deseos más profundos, lo que lo conforma en esencia, los talentos que nos han sido regalados.
Pueden existir muchas formas de acceder a este yo profundo del ser humano:
§ a través de nuestras opciones vitales,
§ a través de lo que los demás ven de positivo en mí,
§ imagen q tenemos de nosotros (lo que sentimos profundamente que somos…),
§ por lo que vivimos de forma natural sin esforzarnos,

…Y ¿por que no acceder a ese lugar donde vive lo mejor de nosotros mismos a través de lo que creamos?,
¿por qué no usar el arte, la creación como forma de comenzar a vivir o de crecer en coherencia con lo que somos realmente en esencia?.

Es tan importante este aspecto en la vida del ser humano, que no sólo determina que seamos o no felices con lo que hacemos, sino que la coherencia interna es el ingrediente fundamental para que lo que compartimos con los otros transforme profundamente, desde la raíz, nuestra realidad más cercana.

La coherencia llama a la coherencia. Lo mejor de ti, cuando se expresa, remueve lo mejor del otro.

1. Hacia las fuentes de la creación. Reflexiones en torno a los procesos creativos.

La creación artística puede tener diferentes fuentes, motivaciones y procesos.
Para algunos puede ser una cuestión de supervivencia ante la frustración. Un mecanismo de defensa con el que sublimar cualquier experiencia que pueda romper por dentro. Pero no solamente vivimos del sufrimiento. También sensaciones agradables, incluso de plenitud, pueden tener cabida en nosotros y ser motivo de inspiración. La creación se convierte entonces en camino de expresión de lo inexpresable, en proceso a través del cual compartimos con los demás, aquella belleza que hemos experimentado. O bien, algo surge, una idea, una frase, algo desconocido, y ocupa un espacio en nosotros. Previamente, podemos estar recorriendo un camino de apertura al discurso creativo, en búsqueda de algo… como forma parcial de indagación que se manifiesta sin un deseo muy claro.

Tras ello, podemos dejar que la idea o el sentimiento tomen relieve en nosotros. Federico García Lorca decía que "el estado de inspiración es un estado de recogimiento, pero no de dinamismo creador. Hay que reposar la visión del concepto para que se clarifique". Podría ser otro momento en la búsqueda de la fuente: nace una sensación, una idea y ella misma lleva implícita una fuerza contemplativa que te obliga al recogimiento para poder observarla, entrar en ella, descifrarla y acogerla con su dinamismo propio.

Por consiguiente, la primera fase de la creación puede consistir, desde nuestra experiencia, en dejar que los sentimientos tomen vida, que las ideas adquieran vigor, hasta convertirse en tan conocidas que las podamos llamar por su nombre, ponerle palabras, describirlas…

Y es aquí donde comienza la segunda fase de la creación: expresar en un lenguaje creativo -música, pintura, expresión corporal, poesía…- aquello que pienso o siento. Martin Heidegger afirma que "la poesía es la fundación del ser por la palabra. Poéticamente hace el hombre su habitación en la tierra". Es decir, el proceso de poner palabras a esos sentimientos o ideas contemplados y acogidos, supone la apropiación o reconciliación en algunos casos, con aquello que vive en nuestro interior. Además, ampliamos nuestro mundo, pues somos capaces de usar o gestionar ese algo que empezamos a conocer. Es una idea acogida desde la poesía, pero ampliable a cualquier lenguaje creativo.
En la tercera fase comenzamos a pensar en la forma teniendo en cuenta el contenido. Buscamos la técnica que mejor pueda representar la materia prima que tenemos mientras comenzamos a objetivar lo subjetivo, a añadirles una carga de universalidad para que pueda conectar con el que la va a acoger. Y entre unas cosas y otras, vamos condensando la obra de forma que sugiera todo lo posible…

De cualquier forma, todo eso que se mueve dentro de nosotros para crear, puede ser lo mejor de nosotros mismos, una vía de acceso a nuestra identidad profunda y a la relación con Dios.

PREGUNTAS AL AIRE…

§ Dedica un minuto a recordar cosas que has creado -cuento, dibujo, canción, poema-: Fíjate en la actitud que tenías cuando lo creaste, en los colores, la estética musical, la forma, en cómo te sentías en aquel momento ¿de que parte de ti están hablando?¿ Identificas esa parte como propia o te parece ajena a lo que eres?
§ ¿Te vives desde lo mejor de ti en el proceso creativo?
§ El proceso de creación ¿te ayuda a reconciliarte contigo mismo y con el mundo? ¿aportas reconciliación con tu obra?
§ ¿Cuál es la finalidad de tu obra?


2. Hacia las fuentes de la trascendencia. Del norte al sur caminaré.

Hemos comenzado ciñéndonos al proceso de creación. Ahora queremos dar un paso más. Intuimos que la fuente de donde surge la creación y el lugar de encuentro con Dios son parte de un mismo espacio.
Ya anteriormente observábamos como en el proceso de creación es necesario un momento de recogimiento para poder acoger aquello nuevo que surge. Es evidente que en la oración este recogimiento también es necesario. Realizamos un camino desde la dispersión hasta la concentración para estar atentos a nuestras realidades interiores. Si bien las objetos son distintos, hay actitudes comunes en la oración contemplativa y en el proceso de interiorización para la creación: el recogimiento desde la humildad ante algo cuya novedad me sobrepasa; la apertura ante esa realidad que deseo acoger; la sensación de que es un regalo lo que acojo, la admiración casi infantil -en el mejor sentido- ante lo que recibo…
Por consiguiente, tanto en el proceso de creación como en el de oración, realizamos un camino del norte de nuestras ideas, de nuestros prejuicios, de todo aquello que se impone casi por ósmosis social y que, en el fondo, nos deja insatisfechos, hacia el sur de nuestras realidades interiores, de lo nuevo, de lo que da Vida, y vida en abundancia. Un camino, en definitiva, hacia el sur de las fuentes de nuestra humanización.
Pero también en los frutos de la creación y la oración podemos encontrar similitudes. El contacto con Dios nos llama al canto y al compromiso, a la alabanza por tanto don, y al compromiso en la construcción de una sociedad más fraterna. La creación, bien digerida, nos lleva también a uno y otro. De hecho, para el artista cristiano, lo creado es su alabanza al Dios creador, y, a través de su trabajo o a partir de él, el artista se compromete con la construcción de una realidad más bondadosa, más bella. Por otra parte, en la oración siempre se nos regala la novedad de Dios. En la creación, ¿podéis imaginar algo más novedoso que lo surgido de la nada?
Por último, entendemos que el arte es un instrumento educativo de primer orden. A través de él, podemos educar en la intuición de la trascendencia para posibilitar una apertura a la experiencia contemplativa de Dios.

la cueva del creador
donde mousse y musa
se besan
allí...
hallaré
el rincón más fresco ¿Qué intuyes?
y creativo;
el último
el tenue
rincón vital
de donde surge
la poesía

PREGUNTAS AL AIRE…
§ Te invitamos a bucear en tus recuerdos ¿te has sentido llevado alguna vez hacia Dios desde el acto de crear?
§ ¿Encuentras las mismas similitudes que nosotros entre la creación artística y la búsqueda de Dios? ¿Percibes diferencias? ¿Cuáles?
§ En la búsqueda de Dios ¿qué desasosiegos encuentras? ¿Qué alegrías profundas?
§ El encuentro con Dios ¿te ayuda a hacerte más humano, a sacar lo mejor de ti?

3. Crecer bebiendo desde el propio pozo. Y sabré, en el sur, a quién fui fiel.

Aquí nos queremos parar un poco en la relación entre la creación artística, el crecimiento como personas y el compromiso por el Reino.
La expresión que da título, original de Gustavo Gutiérrez, expresa con claridad nuestras intuiciones a este respecto. Entendemos que la creación artística, cuando surge desde nuestra identidad original, nos construye como personas, pues es una forma de ser fieles a lo que somos en profundidad. Nos sentimos invitados desde nuestro quehacer creativo, a seguir bebiendo de este pozo que Dios nos regala, el de nuestra propia identidad, para aportar lo mejor que tenemos al compromiso cristiano.

Crecer bebiendo del propio pozo supone una opción por la coherencia con lo que nos ha sido dado. Un movimiento de dentro a fuera. Desde los dones, crecemos en ellos y los ofrecemos a la sociedad. Porque cuando vas descubriendo lo mejor de ti, a la vez, también percibes que eso es lo que Jesús te propone. La búsqueda de lo mejor de uno mismo, de nuestro ser original, es el encuentro con el proyecto de Jesús.

Cuando el hombre crea desde lo mejor de si mismo, Dios habla y, por consiguiente, el arte no es sólo una herramienta de autoconstrucción personal, sino también un camino para despertar en los demás unas potencialidades que pueden estar dormidas. En la medida en que los hechos de mi vida parten de mi identidad más profunda y original, puedo poner mi grano de arena para que los otros vibren y crezcan desde sus raíces. Así, participamos en la recreación de la creación original y echamos una mano al Dios que sigue creando a través de nosotros.

De esta forma, sabremos, desde el sur de nuestra identidad profunda, a quien somos fieles…

vuelvo a las raíces de mis versos

vuelvo a las raíces de mis versos
inicio un viaje
¡ojalá que sin vuelta¡
hacia las profundidades
donde moran
lo más verdadero y viviente de mi
siempre la vuelta
siempre
y cuando la esquivo
muero poco a poco
escarchado de inanición

PREGUNTAS AL AIRE…

§ ¿Qué despierta en ti la expresión que da título a esta parte?
§ ¿Coinciden las afirmaciones que hacemos con vuestra experiencia?
§ ¿Qué te deja intuir la poesía?
§ ¿Sientes que lo que creas es una herramienta al servicio de la construcción del Reino?
El crecimiento desde lo mejor de uno mismo, ¿es el encuentro con el proyecto de Jesús?