A
lo largo de los siglos, la Iglesia se ha significado siempre como vanguardia
de la cultura y el arte. Ante la creciente secularización de nuestra
sociedad, y más concretamente de la música, resulta cada vez
más necesario despertar la imaginación para recuperar parte
del terreno perdido, y hacer presentes los valores evangélicos en
la música de nuestros días.
Aunque por desgracia no somos muchos los artistas que entendemos la música
desde los pilares de la fe, los que somos, nos vemos muchas veces como francotiradores
en un mundo que, cada vez más, mediante potentes maquinarias propagandísticas,
trata de imponer un modelo de cultura, que pone el arte al servicio de la
fama y el éxito económico.
En este camino de hacer de la música no sólo un disfrute estético,
sino también una fuente de trasmisión de ideología,
todos somos pioneros. No hay una sola manera de actuar, no hay unos patrones
infalibles en cuanto a planteamientos, no tenemos todos las mismas prioridades,
ni siquiera las mismas necesidades... A veces ni siquiera nos esforzamos
por comprender desde donde nacen algunos proyectos que surgen a nuestro
alrededor, y nos limitamos a dinamitarlos con criticas explosivas que generan
un clima de caótica CONFUSIÓN, sobre todo en aquellos que
comienzan a sentir cierta curiosidad por hacer del arte un vehículo
de conocimiento de los valores evangélicos, y buscan modelos en los
que reflejarse.
Por otro lado, es de justicia hacerse eco de la otra cara de la moneda,
es decir, del esfuerzo realizado desde hace mucho tiempo por encontrar un
marco común, donde todas las vertientes artísticas que nacen
desde la fe tengan su hueco. Iniciativas como la Noche de Arte y Oración,
los Encuentros de Artistas Cristianos, los diferentes multifestivales, SOMA,Trovador
y demás foros que invitan al encuentro, la COMUNIÓN y el diálogo
sobre el camino a seguir, abren una puerta de esperanza para confiar en
el futuro. Un futuro en el que el arte contribuya a difundir nuestro más
preciado tesoro: la fe.
TORMENTA
DE CONFUSIÓN
Aunque no hace mas de seis años que comencé a participar de
actividades que podríamos considerar del colectivo de artistas cristianos,
en este tiempo he encontrado algunos "tópicos" que creo
pueden producir un grado de confusión bastante considerable. A veces,
y siempre disfrazados de buena intención, se convierten en lobos
con piel de cordero que terminan por volverse contra nosotros.
"Lo importante es el mensaje".- Sin duda, esta es la frase que
más he escuchado en este tiempo, y que en ocasiones genera una sensación
un tanto ambigua. Por un lado, es cierto que lo más importante es
lo que se quiere trasmitir, la carga ideológica, pero por otro lado,
esta máxima no puede servir como justificación, para faltarle
al respeto al medio que estamos utilizando ( en este caso la música).
Igual que alguien que no conoce los fundamentos arquitectónicos no
debería construir un edificio, alguien que no conoce los fundamentos
musicales debería pensarlo dos veces antes de escribir una canción.
"La
gratuidad".- Otro de los conceptos que mas manejamos en nuestra jerga
particular es el de la gratuidad. Sin duda para mi, es el que más
quebraderos de cabeza me ha supuesto, y el que creo que tiene más
puntos por resolver. El hecho de ofrecer gratuitamente las manifestaciones
artísticas es algo muy admirable, pero difícilmente sostenible
si no existe otra fuente de ingresos ( bien sea un trabajo como Dios manda,
bien sea una comunidad) que te permita subsistir en medio de una sociedad
capitalista como es la que nosotros vivimos.
Para mí, que la música no es sólo una afición
sino una profesión, a veces resulta un elemento conflictivo donde
se pone la barrera de la gratuidad. En muchas ocasiones, me planteo si no
será más lícito tener un proyecto artístico
que sirva para ganarme la vida y a la vez comunique valores evangélicos,
que estar grabando anuncios de Coca Cola y con el tiempo que me sobra hacer
un disco de precio libre...
En algunas ocasiones y buscando un referente bíblico me da por pensar:
¿cobraría San José los muebles que hacía como
carpintero?
Cuestiones para reflexionar
En
una canción ¿qué es el mensaje? (sólo las palabras,
la música también...):
Consideras la música una profesión del mismo rango que la
de ingeniero, abogado ó médico?
¿qué condiciones debería cumplir un disco para considerarlo
de "precio libre"?
BÁLSAMO
DE COMUNIÓN
"En
una misma dirección".- Es algo reconfortante ver que a pesar
de las diferentes y en ocasiones tan dispares formas de hacer las cosas,
se percibe por debajo del manto de nuestras imperfecciones, una voluntad
utópica e inquebrantable por convertir la música en el motor
que cambie las cosas del mundo que nos hacen sentir vergüenza. Las
iniciativas que hacen de la música una corriente de denuncia y solidaridad
son cada vez más y hacen más ruido del que nosotros somos
capaces de percibir.
"Sangre
nueva".- Otro elemento de esperanza es el hecho de que a raíz
de proyectos ya realizados, nazcan otros nuevos en los que los protagonistas
son generaciones más jóvenes, que poco a poco se van atreviendo
a tomar el testigo y que, a su vez, no se sienten tan solos pues alguien
antes ya ha realizado una iniciativa parecida. Nosotros desde el estudio
de grabación vemos como unos proyectos animan a que se realicen otros,
compartiendo filosofía, como es el caso de los discos de precio libre,
pues la existencia de proyectos anteriores ha resultado tan atractiva para
nuevos artistas que han decidido seguir el mismo camino.
Cuestiones
para reflexionar
¿tenemos
prejuicios respecto a la manera de proceder de otros artistas?
¿crees que la oferta de arte cristiano es atractiva?
¿Es posible una unidad de criterios a la hora de concebir el arte
desde la fe?