nao IV
documentos mesa redonda


Carlos Saura
Responsable Nacional Movimiento Focolar.
2 de marzo 2002


¿En qué medida la Iglesia es profecía del Reino desde los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades?


Cuando me puse a pensar sobre lo que podía responder a esta pregunta, lo primero que me vino a la mente es que está claro que esta es la vocación de la Iglesia: Ser profecía del Reino de Dios, una maqueta de lo que la humanidad podría ser si todos viviesen el mensaje de Jesús. Ya sólo esto da para un largo y profundo examen de conciencia.

El Espíritu Santo, a lo largo de la Historia ha ido suscitando carismas y provocando acontecimientos, que son como faros de luz que ayudan a orientarnos en el camino de nuestra vocación y a descubrir aspectos de ésta, que hasta ahora no se habían puesto de relieve. En este momento yo me quiero referir a dos acontecimientos muy especiales de los últimos cuatro años:

· Pentecostés '98
· Novo Millennio Ineunte (6, enero, 2000)


Pentecostés '98 supuso una etapa fundamental en nuestra vida como Movimientos

El 30 de mayo de 1998, vigilia de Pentecostés, el Papa Juan Pablo II, convocó en la plaza de San Pedro a todos los Movimientos y Comunidades eclesiales. Deseaba presentarlos a la Iglesia Universal como "Significativa expresión del aspecto carismático de la Iglesia", esas fueron sus palabras.

Éramos más de 500.000 miembros de 60 realidades eclesiales.

Juan Pablo II puso de relieve la importancia de iniciar una nueva etapa de maduración de los Movimientos y nuevas Comunidades, centrada en dos aspectos fundamentales:

· La humilde inserción en las iglesias locales, seguros de la cálida acogida de los obispos en las distintas diócesis.

· Abrirnos más los demás Movimientos, agradecidos y deseosos de conocer el don que suponen los otros carismas y activos en la colaboración conjunta.

Aquel encuentro de Pentecostés '98 marcó un antes y un después en la vida de nuestro Movimiento y de muchos otros. Surgió una corriente de amor recíproco y de comunión entre los diferentes Movimientos, que algunos han definido como el inicio de una nueva primavera de la Iglesia.

Durante estos cuatro años se han hecho más de 200 jornadas multitudinarias con el deseo de que en todos los miembros de los Movimientos cale profundamente esta exigencia de comunión.

Entre varios Movimientos, Comunidades y Asociaciones de España, ha empezado a darse un acercamiento mayor, más conocimiento y una colaboración cada vez más estrecha.

El año pasado entre miembros de 8 Movimientos organizaron una jornada para sensibilizar sobre la problemática que sufren los inmigrantes.

En la diócesis de Madrid, la delegación de juventud ha empezado a reunirse con representantes de los jóvenes de más de 50 Movimientos y Asociaciones para afrontar juntos la pastoral juvenil, de hecho, el proximo día 9 hacen una Jornada abierta para realizar una reflexión común y fomentar el conocimiento recíproco.

En Murcia han organizado una "Semana para fomentar el conocimiento recíproco entre los Movimientos, Comunidades y Asociaciones". Al final de la semana, entre las impresiones significativas, destacaba la de un participante que decía: "Me avergüenzo de haber vivido hasta ahora con tantos prejuicios hacia los otros Movimientos".

Todavía es muy poco lo que se hace, pero creo que varios de los que estamos aquí, podemos decir que algunas cosas empiezan a moverse en nuestras comunidades. De la misma manera que una mano lava a la otra, a medida que nos acercamos y nos conocemos, la sensibilidad y el testimonio de cada comunidad llama a cada uno de los demás Movimientos a la reflexión y a mejorar algunos aspectos de nuestra vida. Empezamos a salir cada vez más de nuestras comunidades para integrarnos más en la pastoral de la Iglesia local, conscientes de que en la medida que nos abramos nos enriqueceremos.


La Novo Millennio Ineunte

En la carta apostólica Novo Millennio Ineunte, El Papa retoma el discurso de Pentecostés 98 y pone de relieve la necesidad de que la Iglesia entera viva una espiritualidad de Comunión, que la ayude a realizar su vocación de ser profecía del Reino. Os leo algunos artículos que ayuden a reflexionar en este sentido y puedan fomentar después el diálogo:

16. "Queremos ver a Jesús" (Jn 12,21). Esta petición hecha al apóstol Felipe por algunos griegos que habían acudido a Jerusalén para la peregrinación pascual, ha resonado también espiritualmente en nuestros oídos en este Año Jubilar. Como aquellos peregrinos de hace dos mil años, los hombres de nuestro tiempo, quizás no siempre conscientes, piden a los creyentes de hoy no sólo "hablar" de Cristo, sino en cierto modo hacérselo "ver". ¿Y no es quizá cometido de la Iglesia reflejar la luz de Cristo en cada época de la historia y hacer resplandecer también su rostro ante las generaciones del nuevo milenio?


42. "En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os teneis amor los unos a los otros" (Jn 13,35). Si verdaderamente hemos contemplado el rosto de Cristo, queridos hermanos y hermanas, nuestra programación pastoral se inspirará en el "mandamiento nuevo" que él nos dio: "Que como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13,34).........La comunión es el fruto y la manifestación de aquel amor que, surgiendo del amor del eterno Padre, se derrama en nosotros a través del Espíritu que Jesús nos da (cf. Rom 5,5), para hacer de nosotros "un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32). Realizando esta comunión de amor, la Iglesia se manifiesta como "sacramento", o sea, "signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano".

43. Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: este es el gran desafio que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo.

Esta nueva etapa de maduración que estamos viviendo los Movimientos y Nuevas Comunidades, cada uno con su carisma y con su trabajo específico, nos hace recordar la primera experiencia de Pentecostés: Los apóstoles habían recibido el Espíritu Santo, hablaban lenguas distintas pero hablaban de lo mismo y eran un solo corazón y una sola alma; los frutos fueron muy abundantes.

Las Palabras de San Pablo cuando habla de la caridad nos indican algo que es más importante que nuestra especificidad: La caridad, sin la cual nada vale. La caridad entre nosotros da un alma a todo lo que hacemos y es el humus de la unidad. La unidad es la que hace que el mundo crea.

Nuestra experiencia como Movimiento de los Focolares

El Movimiento de los Focolares, con respecto a esta experiencia de comunión, para ser profecía del Reino, un día descubrió a través de Chiara Lubich y sus primeros compañeros y compañeras aquella frase del Testamento de Jesús: "Qué todos sean uno" y sintieron que habían nacido para contribuir a la realización de aquellas palabras.

Además de la experiencia de comunión que hacemos con los demás Movimientos y Comunidades, ya desde sus comienzos, a medida que el Movimiento se iba extendiendo por toda Europa, nos hemos conocido muchas personas de otras denominaciones cristianas. Acogiendo como un don aquel aspecto del evangelio que ellos subrayan y que nosotros podemos acoger como católicos, no subrayando tanto los aspectos doctrinales que nos separan; muchos miembros de otras iglesias han encontrado que esta espiritualidad les ayuda a ser mejores cristianos, sin perder su propia identidad y ser a la vez constructores de la unidad de los cristianos, formando juntos un pueblo de personas que se aman recíprocamente, a pesar de lo que nos separa.

En su extensión por los otros continentes, el Movimiento ha encontrado muchos miembros de otras religiones. En el contacto con ellos hemos tratado de poner de relieve las Semillas del Verbo que el Concilio Vaticano reconoce en esas religiones y sobretodo la Regla de Oro, que en todas las religiones se encuentra escrita de distintas maneras: "Haz a los demás lo que te gustaría que te hiciesen a ti, no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti". Muchos decían: Nosotros somos musulmanes, judíos, hindúes, pero nos gustaría trabajar con vosotros por un mundo unido.

También hemos conocido a muchas personas de buena voluntad, que no tienen un punto de referencia religioso en sus vidas, pero que han manifestado el deseo de trabajar con nosotros para difundir todos los valores que tenemos en común: la Ecología, la Solidaridad, la Paz y la Unidad. Con ellos sobretodo llevamos adelante muchas acciones sociales. Entre las distintas iniciativas de la vida concreta de los miembros del movimiento destacamos la Economía de Comunión: Teoría económica nacida de la necesidad de justicia social en el mundo. Más de 700 empresas en todo el mundo se comprometen a vivir un nuevo estilo de economía en la que la persona y su dignidad son el centro. Dinero, habilidades, tiempo… puestos a disposición para la creación de empresas en las que un tercio de los beneficios se ponen en común para eliminar la pobreza.

Gracias por vuestra atención y contad con nosotros, con todo nuestro empeño en vivir cada vez más unidos para ser juntos profecía del Reino.

Carlos Saura (Responsable Nacional del Movimiento de los Focolares)