¿En qué medida la Iglesia es profecía del Reino desde
los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades?
Cuando me puse a pensar sobre lo que podía responder a esta pregunta,
lo primero que me vino a la mente es que está claro que esta es la
vocación de la Iglesia: Ser profecía del Reino de Dios, una
maqueta de lo que la humanidad podría ser si todos viviesen el mensaje
de Jesús. Ya sólo esto da para un largo y profundo examen
de conciencia.
El
Espíritu Santo, a lo largo de la Historia ha ido suscitando carismas
y provocando acontecimientos, que son como faros de luz que ayudan a orientarnos
en el camino de nuestra vocación y a descubrir aspectos de ésta,
que hasta ahora no se habían puesto de relieve. En este momento yo
me quiero referir a dos acontecimientos muy especiales de los últimos
cuatro años:
·
Pentecostés '98
· Novo Millennio Ineunte (6, enero, 2000)
Pentecostés '98 supuso una etapa fundamental en nuestra vida como
Movimientos
El
30 de mayo de 1998, vigilia de Pentecostés, el Papa Juan Pablo II,
convocó en la plaza de San Pedro a todos los Movimientos y Comunidades
eclesiales. Deseaba presentarlos a la Iglesia Universal como "Significativa
expresión del aspecto carismático de la Iglesia", esas
fueron sus palabras.
Éramos
más de 500.000 miembros de 60 realidades eclesiales.
Juan
Pablo II puso de relieve la importancia de iniciar una nueva etapa de maduración
de los Movimientos y nuevas Comunidades, centrada en dos aspectos fundamentales:
·
La humilde inserción en las iglesias locales, seguros de la cálida
acogida de los obispos en las distintas diócesis.
·
Abrirnos más los demás Movimientos, agradecidos y deseosos
de conocer el don que suponen los otros carismas y activos en la colaboración
conjunta.
Aquel
encuentro de Pentecostés '98 marcó un antes y un después
en la vida de nuestro Movimiento y de muchos otros. Surgió una corriente
de amor recíproco y de comunión entre los diferentes Movimientos,
que algunos han definido como el inicio de una nueva primavera de la Iglesia.
Durante
estos cuatro años se han hecho más de 200 jornadas multitudinarias
con el deseo de que en todos los miembros de los Movimientos cale profundamente
esta exigencia de comunión.
Entre
varios Movimientos, Comunidades y Asociaciones de España, ha empezado
a darse un acercamiento mayor, más conocimiento y una colaboración
cada vez más estrecha.
El
año pasado entre miembros de 8 Movimientos organizaron una jornada
para sensibilizar sobre la problemática que sufren los inmigrantes.
En
la diócesis de Madrid, la delegación de juventud ha empezado
a reunirse con representantes de los jóvenes de más de 50
Movimientos y Asociaciones para afrontar juntos la pastoral juvenil, de
hecho, el proximo día 9 hacen una Jornada abierta para realizar una
reflexión común y fomentar el conocimiento recíproco.
En
Murcia han organizado una "Semana para fomentar el conocimiento recíproco
entre los Movimientos, Comunidades y Asociaciones". Al final de la
semana, entre las impresiones significativas, destacaba la de un participante
que decía: "Me avergüenzo de haber vivido hasta ahora con
tantos prejuicios hacia los otros Movimientos".
Todavía
es muy poco lo que se hace, pero creo que varios de los que estamos aquí,
podemos decir que algunas cosas empiezan a moverse en nuestras comunidades.
De la misma manera que una mano lava a la otra, a medida que nos acercamos
y nos conocemos, la sensibilidad y el testimonio de cada comunidad llama
a cada uno de los demás Movimientos a la reflexión y a mejorar
algunos aspectos de nuestra vida. Empezamos a salir cada vez más
de nuestras comunidades para integrarnos más en la pastoral de la
Iglesia local, conscientes de que en la medida que nos abramos nos enriqueceremos.
La Novo Millennio Ineunte
En
la carta apostólica Novo Millennio Ineunte, El Papa retoma el discurso
de Pentecostés 98 y pone de relieve la necesidad de que la Iglesia
entera viva una espiritualidad de Comunión, que la ayude a realizar
su vocación de ser profecía del Reino. Os leo algunos artículos
que ayuden a reflexionar en este sentido y puedan fomentar después
el diálogo:
16.
"Queremos ver a Jesús" (Jn 12,21). Esta petición
hecha al apóstol Felipe por algunos griegos que habían acudido
a Jerusalén para la peregrinación pascual, ha resonado también
espiritualmente en nuestros oídos en este Año Jubilar. Como
aquellos peregrinos de hace dos mil años, los hombres de nuestro
tiempo, quizás no siempre conscientes, piden a los creyentes de hoy
no sólo "hablar" de Cristo, sino en cierto modo hacérselo
"ver". ¿Y no es quizá cometido de la Iglesia reflejar
la luz de Cristo en cada época de la historia y hacer resplandecer
también su rostro ante las generaciones del nuevo milenio?
42. "En esto conocerán todos que sois discípulos míos:
si os teneis amor los unos a los otros" (Jn 13,35). Si verdaderamente
hemos contemplado el rosto de Cristo, queridos hermanos y hermanas, nuestra
programación pastoral se inspirará en el "mandamiento
nuevo" que él nos dio: "Que como yo os he amado, así
os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13,34).........La
comunión es el fruto y la manifestación de aquel amor que,
surgiendo del amor del eterno Padre, se derrama en nosotros a través
del Espíritu que Jesús nos da (cf. Rom 5,5), para hacer de
nosotros "un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32).
Realizando esta comunión de amor, la Iglesia se manifiesta como "sacramento",
o sea, "signo e instrumento de la íntima unión con Dios
y de la unidad del género humano".
43.
Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: este es
el gran desafio que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si
queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las
profundas esperanzas del mundo.
Esta
nueva etapa de maduración que estamos viviendo los Movimientos y
Nuevas Comunidades, cada uno con su carisma y con su trabajo específico,
nos hace recordar la primera experiencia de Pentecostés: Los apóstoles
habían recibido el Espíritu Santo, hablaban lenguas distintas
pero hablaban de lo mismo y eran un solo corazón y una sola alma;
los frutos fueron muy abundantes.
Las
Palabras de San Pablo cuando habla de la caridad nos indican algo que es
más importante que nuestra especificidad: La caridad, sin la cual
nada vale. La caridad entre nosotros da un alma a todo lo que hacemos y
es el humus de la unidad. La unidad es la que hace que el mundo crea.
Nuestra
experiencia como Movimiento de los Focolares
El
Movimiento de los Focolares, con respecto a esta experiencia de comunión,
para ser profecía del Reino, un día descubrió a través
de Chiara Lubich y sus primeros compañeros y compañeras aquella
frase del Testamento de Jesús: "Qué todos sean uno"
y sintieron que habían nacido para contribuir a la realización
de aquellas palabras.
Además
de la experiencia de comunión que hacemos con los demás Movimientos
y Comunidades, ya desde sus comienzos, a medida que el Movimiento se iba
extendiendo por toda Europa, nos hemos conocido muchas personas de otras
denominaciones cristianas. Acogiendo como un don aquel aspecto del evangelio
que ellos subrayan y que nosotros podemos acoger como católicos,
no subrayando tanto los aspectos doctrinales que nos separan; muchos miembros
de otras iglesias han encontrado que esta espiritualidad les ayuda a ser
mejores cristianos, sin perder su propia identidad y ser a la vez constructores
de la unidad de los cristianos, formando juntos un pueblo de personas que
se aman recíprocamente, a pesar de lo que nos separa.
En
su extensión por los otros continentes, el Movimiento ha encontrado
muchos miembros de otras religiones. En el contacto con ellos hemos tratado
de poner de relieve las Semillas del Verbo que el Concilio Vaticano reconoce
en esas religiones y sobretodo la Regla de Oro, que en todas las religiones
se encuentra escrita de distintas maneras: "Haz a los demás
lo que te gustaría que te hiciesen a ti, no hagas a los demás
lo que no te gustaría que te hiciesen a ti". Muchos decían:
Nosotros somos musulmanes, judíos, hindúes, pero nos gustaría
trabajar con vosotros por un mundo unido.
También
hemos conocido a muchas personas de buena voluntad, que no tienen un punto
de referencia religioso en sus vidas, pero que han manifestado el deseo
de trabajar con nosotros para difundir todos los valores que tenemos en
común: la Ecología, la Solidaridad, la Paz y la Unidad. Con
ellos sobretodo llevamos adelante muchas acciones sociales. Entre las distintas
iniciativas de la vida concreta de los miembros del movimiento destacamos
la Economía de Comunión: Teoría económica nacida
de la necesidad de justicia social en el mundo. Más de 700 empresas
en todo el mundo se comprometen a vivir un nuevo estilo de economía
en la que la persona y su dignidad son el centro. Dinero, habilidades, tiempo
puestos a disposición para la creación de empresas en las
que un tercio de los beneficios se ponen en común para eliminar la
pobreza.
Gracias
por vuestra atención y contad con nosotros, con todo nuestro empeño
en vivir cada vez más unidos para ser juntos profecía del
Reino.
Carlos
Saura (Responsable Nacional del Movimiento de los Focolares)