nao IV
documentos


Belén & Benito
Encuentro previo.
Talavera de la Reina, 24-1-2002


Queridos amigos:

Nos hubiera gustado estar presente en esta reunión que pretende profundizar en lo que la NAO está siendo en la Iglesia y en las personas que han participación o se han implicado n su realización. Tal vez aún podamos acercarnos, pero por si ello no fuera posible os dejamos estas palabras que sólo quieren ser clarificadoras, desde lo que vemos y entendemos.


Todo lo que nace del Espíritu es Espíritu, y sólo esto lo es. Sabemos que es algo obvio, por su origen evangélico, pero ha de ser el criterio de la referencia a cuanto se proponga, de cara a presentar una propuesta de oración y expresión de unidad y pluralidad. Con frecuencia se hacen cosas porque parecen responder a fines en apariencia buenos, o porque parecen dar respuesta a ciertas inquietudes, o por muchas razones que pueden calificarse de aceptables. Pero pocas veces se profundiza en la razón de ser de un compromiso de un algo abierto a todos. Por eso, compartir lo que nos ha llevado en años pasados a la NAO, lo que nos dice ahora, lo que hemos oído por otros, todo esto ha de ser traído y meditado.


Queremos fijarnos en algunas de las palabras que la carta de invitación a esta reunión contenían:

"Espacio abierto, incondicional, permanente"

De entre estas palabras se ha subrayado una: "permanente". ¿Por qué? ¿es la NAO un proyecto de permanencia? ¿invita a hacer surgir de ella, aunque con sus adaptaciones, una realidad de continuidad y estabilidad? Nosotros no estamos seguros, no lo sabemos, y aunque hemos participado en todas ellas, aún lo sentimos como un momento especial en el año, como un encuentro de grupos y personas que viven cada cual su realidad, pero que han comprendido que hay momentos para los que son llamados a encontrarse. Es como un "concilio del arte y la fe", para llevar a él la mejor expresión posible del artista que Dios ha puesto en cada uno de nosotros, y desde él sugerir nuevas formas y propuestas. Tal vez la permanencia le quite su frescura, no lo sabremos hasta ponerlo a prueba. Si así fuera debería contar con una aportación muy plural en las personas llamadas a dinamizarlo y mantenerlo despierto.

Abierto: Nave de todos. Ese es uno de los signos más importantes que le hacen ser valioso. Aunque surgida en el seno de la Iglesia, está llamada a dar cobijo a cuantos se suban a ella, aunque incordien, desentonen o no sean del todo agraciados en su presencia y forma de ser, siempre que haya un mínimo de respeto a la esencial dignidad de la persona. Esto es tan difícil como necesario.

Incondicional: La tensión entre libertad y compromiso que todo reto contiene dentro de sí tiene un claro desenlace; la coexistencia, no siempre pacífica, de ambas realidades en el corazón de cada hombre y mujer; como coexisten, aunque sea a niveles puramente didácticos, el corazón y la mente, el deseo y el deber, la luz y la oscuridad.


Lo que empieza siendo permanente termina resultando estático. Parece ser una ley del quehacer humanos, tal vez, porque a las personas nos resulta enormemente difícil resistirnos a la tentación de dejar una huella perenne de nuestro paso por el mundo. Hoy todo dura muy poco, la atención de las personas se completa con el instante presente, todo está gravado con el estigma de lo efímero, la moda volátil, al hombre le cuesta aceptar las cosas nacidas con vocación de permanencia. Por ellos mismo esta propuesta de continuidad sea de difícil realización pero a la vez puede ser un signo de contradicción.

Tal vez no sea de gran ayuda cuanto hemos dicho aquí, pero hemos querido dejar huella de nuestra inquietud por el tema y, sobre todo, de nuestra presencia fraterna entre vosotros. A fin de cuentas en el mundo quedará lo que antes quedó grabado en nuestro corazón.

Un abrazo.