Queridos
amigos que navegáis por esas aguas de Dios, en la que Todos Juntos
buscamos llegar a la Tierra Prometida por el Padre, en Amor y en Libertad:
La NAO III es una "esperanza que empezamos
a contemplar desde lo que hemos visto y oído", y en la que
todos nos sentimos embarcados en la medida y forma que cada persona
o grupo lo quiera. Tiene como cauce un solo afán: "LA
RECREACIÓN DE LA IGLESIA", soplar el polvo que ha
cubierto la brillantez de su vida, todo lo que pudo haber perdido de
esencia a lo largo de su larga trayectoria en el tiempo. Y todo sin
juicios, con ternura, encarnación y misericordia, desde el ofrecimiento
incondicional, en la libertad y lo desapercibido de cada uno.
Si
así ocurre estaremos dando pasos firmes hacia la Nueva Evangelización,
que no es sólo mejorar lo ya establecido, sino volver al mensaje
original que Dios Padre concibió y su Hijo nos lo mostró con
su vida.
El
año pasado vivimos la NAO II en la que los cantos, danzas, reflexiones,
las sugerencias escritas y propuestas de grupos, comunidades, movimientos,
pueblos y ciudades,... han dado razones para aumentar no sólo en
tiempo sino en amplitud y contenido esta nueva singladura. Por su carácter
universal y plural desde sus comienzos, este año la noche desea tener
un carácter ecuménico (orando al mismo Padre y por el mismo
Reino) unidos a otras iglesias hermanas para hacer más real y visible
"que todos sean uno para que el mundo crea".
No
han faltado intuiciones y realidades por las que se piensa que la NAO puede
ser en adelante un "espacio oficial de todo el pueblo de Dios"
nacido desde la Iglesia. Un pueblo unido en la puesta en práctica
real del Mensaje recibido de Jesús de Nazaret.
Compartiremos
cuanto queramos, con el único objetivo de saber que lo que ocurra
es "nacido de todos". Talentos, posibilidades, carismas, medios,
oración, experiencias, danzas, cantos, mimos, arte... con el único
afán de partir de la misma fuente y saber que en el quehacer y la
intención está el saciar a todos. Por ello, todo lo que se
realice queremos que sea abierto al Espíritu para que la NAO III
, LA BARCA DE PEDRO, se conduzca por las aguas de Dios desde el impulso
de todos.
ESPÍRITU
Y PARTES
Teniendo
como fondo el reto de la transmisión de la fe al hombre de hoy,
el lema de la III NAO se fundamentaría en las palabras de Juan
en su primera carta: " Lo que existía desde el principio,
lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que
contemplamos y palparon nuestras manos acerca de la vida, pues la Vida
se manifestó, y nosotros damos testimonio y os anunciamos la
Vida eterna, que estaba junto al Padre y que se nos manifestó
- LO QUE HEMOS VISTO Y OIDO, os lo anunciamos,.. " (1Jn 1,1-4).De
la cual se desprende el sentido y el espíritu de todos estos
días y en especial de las cuatro partes en que se dividirá
toda la noche:
1ª
parte: abre los ojos (lo que hemos contemplado)
2ª
parte: abre los oídos (lo que hemos escuchado)
3ª
parte: abre las manos (los que hemos acariciado)
4ª
parte: despierta el gusto y el olfato ( lo que hemos olido y saboreado)
Además
de nuestra oración y presencia en la NOCHE, el fin de semana ofrece
las siguientes posibilidades de participación:
EXPOSICIÓN
Y STANDS: Para contemplar desde la riqueza de la pluralidad, las distintas
formas de expresar y vivir "lo visto y oído". Pediríamos
a las distintas congregaciones, movimientos, comunidades,... que aportarais
con anticipación o en el mismo fin de semana, los materiales que
reflejen lo esencial de su carisma y misión. Montando así
distintos stands que manifiesten nuestra realidad plural, una y universal,
a la que nos debemos todos los cristianos.
"
Gritad jubilosos, como en noche de luna, que el ritmo del tambor invite
a la danza.
El Señor es para mí fuente de agua, pozo profundo, lluvia
y manantial de vida.
Él es nuestro canto y nuestra fiesta, Él es fuente y pozo,
lluvia y vida." (Anónimo)
PRESENTACIONES
DE CADA PARTE NAO III
1ª
PARTE: "Lo
que hemos visto...
(1)
Si Dios es Creador, el hombre ha de ser contemplación. Y contemplar
no es otra cosa que hacer de cada realidad un templo vivo de Dios. Contemplar
es ver en todo a Dios. A veces, nuestros ojos no contemplan (eso se
deja para los que viven la clausura), sólo miran, quedándose
en la superficie, sin llegar al corazón.
(2) A veces, nuestros ojos, aún abiertos, parecen estar cerrados,
aún viendo, no ven. Esta noche se nos invita a buscar una vida
en constante contemplación, ver con ojos nuevos lo que siempre
hemos mirado, mirar hacia donde nunca nos hemos atrevido, dejarnos seducir
y transformar por todo aquello que se graba en nuestras retinas.
(3) Mas una cosa nos falta: "sólo los limpios de corazón
verán a Dios", o lo que es lo mismo, sólo podremos
contemplar (ver con ojos nuevos) si en nuestro corazón no hay
rechazo, rencor, acepción de personas, indiferencia... Ver en
todo a Dios es tener un corazón donde nadie se queda afuera y
para todos hay un sitio. Al final de los tiempos, nosotros le preguntaremos
a Dios: ¿cuándo te vimos? Y Él nos preguntará
a nosotros: ¿y cómo es que no me viste?
EVANGELIO:
"Porque
tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber,
era emigrante y no me acogisteis, estaba desnudo y no me vestisteis,
estaba enfermo y encarcelado y no me visitasteis. Ellos replicarán:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento,
cuándo te vimos emigrante o desnudo, cuándo te vimos enfermo
o encarcelado y no te socorrimos...? Dichosos los limpios de corazón
porque ellos verán a Dios".
2ª
PARTE: "Lo que hemos oído...
(1)
Si Dios es Palabra, el hombre ha de ser escucha. Escucha en la intimidad
del alma, escucha en lo secreto de la habitación, escucha en el dolor
del otro, en la confidencia, en el más profundo silencio... Toda
palabra es pronunciada para ser oída y acogida por alguien.
(2) Pero sólo unos oídos sensibles, atentos y abiertos, podrán
percibir el susurro de Dios en la noche, podrán convertirnos en los
confidentes de la voz de Dios. Oídos que se han dejado sanar en las
manos de Jesús, abriendo paso a la comunicación entre el exterior
y el alma. Es entonces cuando la escucha se convierte en estremecimiento.
El alma se nos conmueve y nuestra vida cambia.
Pasamos
de ser confidentes a ser también voceros, el eco de Dios que llega
a todos los rincones. Nos convertimos en ondas expansivas del sonido del
Padre, que se adentran a través del oído hasta lo más
profundo de cada ser. Perdemos el miedo y nos subimos a los tejados a pregonar
con nuestra vida la Palabra de Vida. Y así, hacemos verdad aquello
de: lo que escucháis al oído, proclamadlo desde las azoteas".
3ª
PARTE: "Lo que hemos tocado...
(1)
Si Dios es Amor, el hombre ha de ser caricia. ¿Para qué, si
no, nos creó Dios sensibles al tacto? ¿Para qué nos
cubrió de piel? ¿Para qué nuestras manos? Somos hechura
de Dios, imagen y semejanza suya. Todo ha salido de sus manos, todos participamos
de su ser y en todos está la capacidad de amar sin límites.
(2) Nos convertimos en caricia de Dios cuando tocamos al otro con manos
de misericordia, cuando a través de ellas decimos, al igual que Él
a nosotros: con ternura eterna te amo. El amor transforma todo lo que roza,
da vida a lo que parece muerto, hace uno lo que estaba dividido.
(3) Nuestro Dios es un Dios que se mancha de barro: barro de alfarero del
que hizo al hombre y a la mujer, barro con el que sana las heridas, barro
en el que se encuentran los desheredados de la tierra. Las manos de Dios
son como las de los niños: siempre sucias, siempre ansiosas por mancharse
e impregnarse de aquello que tocan. Y nosotros, ¡cuántas veces
empeñados en mantener las manos limpias, bien lavadas!
4ª "Lo que hemos saboreado y olido...
(1)
Si Dios es Alimento, el hombre ha de ser necesidad. ¿Acaso con hambre
la comida no sabe mejor?, el alimento se nos convierte en dulce manjar que
saborear. Dios no se conforma con que lo conozcamos: desea que lo saboreemos,
que lo comamos, que lo experimentemos. Dios quiere deshacerse en nuestra
boca para morada en nosotros.
(2) Sólo el hambre puede realizar el milagro, puede impulsar una
búsqueda auténtica y constante tras las huellas del Padre,
tras el alimento verdadero que da vida, y vida en abundancia. Y si el hambre
por saborear es el motor de la búsqueda,
(3) la capacidad de olfatear será la guía que nos oriente.
El Espíritu de Dios sopla dónde y cuando quiere, pero siempre
deja un rastro tras de sí, una estela de olor evangélico que
nos va conduciendo hacia Él. Gustad y oled. Gustad del alimento de
Dios y oled el rastro del Espíritu. ¿Quién se apunta
a la búsqueda?"
EVANGELIO:
"¡Atención,
sedientos! Acudid por agua, también los que no tenéis dinero:
venid, comprad trigo, comed sin pagar, vino y lecha de balde. ¿Por
qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en
lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis
platos sustanciosos. Prestad oído, venid a mí, escuchadme
y viviréis".