Lecturas
de la primera parte
Mateo
5,8
"Dichosos los que tienen un corazón limpio, porque ellos verán
a Dios."
Mateo
25,37
"Entonces le responderán los justos: Señor, ¿cuándo
te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos de beber?
Juan
3,ll
"Yo te aseguro que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de
lo que hemos visto; pero vosotros rechazáis nuestro testimonio."
Exodo
3,7-lO
"El Señor siguió diciendo: He visto la aflicción
de mi pueblo en Egipto, he oído el clamor que le arrancan sus opresores
y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo del poder de los egipcios.
Lo sacaré de este país y lo llevaré a una tierra nueva
y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, a la tierra de los cananeos,
hititas, amorreos, pereceos, jeveos y jebuseos. El clamor de los israelitas
ha llegado hasta mí. He visto también la opresión a
que los egipcios los someten. Ve, pues; yo te envío al faraón
para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas."
Hechos
22,l5
"Porque has de ser testigo suyo ante todos los hombres de lo que has
visto y oído."
Isaías
65,l7
"Pues voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva ; lo pasado no
se recordará, ni se volverá a pensar en ello."
Apocalipsis
2l,l-2
"Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Habían desaparecido
el primer cielo y la primera tierra y el mar ya no existía. Vi también
bajar del cielo, de junto a Dios, a la ciudad santa la nueva Jerusalén,
ataviada como una novia que se adorna para su esposo."
Mateo
ll,3-4
"¿Eres tú el que tenía que venir, o tenemos que
esperar a otro? Jesús les respondió: Id a contar a Juan lo
que estáis viendo y oyendo."
Mateo
2O,29-3º
"Al salir ellos de Jericó, le siguió mucha gente. Y dos
ciegos, que estaban sentados junto al camino, al oír que Jesús
pasaba, gritaron: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión
de nosotros!"
Lecturas de la segunda parte
Ezequiel
l2,2
"Hijo de hombre, tú vives en medio de un pueblo rebelde. Tienen
ojos para ver, y no ven; oídos para oír y no oyen; son un
pueblo rebelde."
Isaías
55,3
"Prestad atención, venid a mí; escuchadme y viviréis.
Sellaré con vosotros una alianza perpetua, seré fiel a mi
amor por David."
Romanos
lO,l3-l8
"En una palabra, todo el que invoque el nombre del Señor se
salvará. Ahora bien, ¿cómo van a invocar a aquel en
quien no creen? ¿Y cómo van a creer en El si no les ha sido
anunciado? ¿Y cómo va a ser anunciado, si nadie es enviado?
Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermosos son los pies de los
que anuncian buenas noticias! Pero no todos han aceptado la buena nueva.
Isaías lo dice: Señor ¿quién ha dado crédito
a nuestro mensaje? En definitiva, la fe surge de la proclamación,
y la proclamación se verifica mediante la palabra de Cristo. Y digo
yo: ¿es que no han oído? ¡Todo lo contrario! A toda
la tierra ha llegado la voz de los mensajeros y hasta los confines del mundo
sus palabras."
Santiago
l,l9-24
"Sabéis, mis queridos hermanos, que todo hombre ha de ser diligente
para escuchar, parco en hablary lento a la cólera, pues el hombre
encolerizado no hace lo que Dios quiere. Por eso, abandonad todo exceso
vicioso, y acoged con mansedumbre la palabra que, injertada en vosotros,
tiene poder para salvaros. Poned, pues, en práctica la palabra y
no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros
mismos. El que la oye y no la cumple se parece al hombre que contempla su
rostro en el espejo y después de mirarse, se marcha, olvidándose
al punto de cómo era."
lReyes
l9,ll-l4a
"Yavé le dijo: Sal y quédate de pie en la montaña
ante la presencia de Yavé. Y he aquí que Yavé pasó.
Sopló un viento fuerte e impetuoso que descuajaba los montes y quebraba
las peñas delante de Yavé; pero Yavé no estaba en el
viento. Después del viento, un terremoto; pero Yavé no estaba
en el terremoto. Tras el terremoto, un fuego; pero Yavé no estaba
en el fuego, Y al fuego siguió un ligero susurro de aire. Al oírlo
Elías, se cubrió el rostro con su capa y, saliendo fuera,
se quedó en pie a la entrada de la gruta. Y he aquí que una
voz le preguntó: ¿Qué haces aquí, Elías?
Respondió: Me he abrasado en celo por Yavé Sebaot, porque
los hijos de Israel han abandonado tu Alianza, han destruido tus altares,
han pasado a espada a tus profetas. Yo solo he quedado y me buscan para
quitarme la vida."
Salmo
78(77), l-7
"Escucha mi enseñanza, pueblo mío, tiende el oído
a las palabras de mi boca. Abriré mi boca con parábolas, conocerás
los misterios del pasado. Las cosas que escuchamos y sabemos, las que nuestros
padres nos contaron, no las ocultaremos a sus hijos, a la edad por venir
las contaremos: las glorias de Yavé y su potencia, las maravillas
que hizo. Pues un precepto estableció en Jacob, y promulgó
una ley en Israel: Que aquello que mandara a nuestros padres se lo notificaran
a sus hijos, que la generación siguiente lo supiese, los hijos que
habían de nacer, y que éstos vayan y se lo cuenten a sus hijos,
para que pongan en Dios su confianza, y no olviden los portentos de Dios,
y observen sus mandatos."
Mateo lO, 26a-27
"No hay nada oculto que no haya de manifestarse, ni secreto que no
haya de saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz; y lo
que oís al oído predicadlo sobre las terrazas."
Marcos
7,3l-37
"Saliendo del territorio de Tiro, fue por Sidón, atravesando
la Decápolis, hacia el lago de Galilea. Le llevaron un sordo y tartamudo,
y le rogaron que le impusieran sus manos. Lo tomó Jesús aparte
de la multitud, le metió los dedos en los oídos, con su saliva
le tocó la lenguam y alzó los ojos al cielo, suspiró
y le dijo: !epheta!, que quiere decir ¡ábrete!, y al punto
se le abrieros los oídos y se le soltó la lengua, de modo
que hablaba claramente. Les encargó que no lo dijeran a nadie, pero
cuanto más se lo ordenaba, más lo proclamaban. Y en el colmo
de la admiración, decían: "todo lo ha hecho bien, hasta
a los sordos hace oír y a los mudos hablar."
Lecturas
de la tercera parte
Marcos
lO,l3-l6
"Le llevaron unos niños para que les impusiera las manos, y
los discípulos reñían a los que los presentaban. Pero
Jesús, al advertirlo, se indignó y les dijo: Dejad que los
niños se acerque a mí, no se lo estorbéis, porque de
los que son como ellos es el Reino de Dios. En verdad os digo que el que
no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.
Y abrazando z los niños los bendijo imponiéndoles las manos."
Marcos
6,56
"A donde entraba, aldeas, ciudades, o alquerías, colocaban a
los enfermos en las plazasm y le pedían que les dejase tocar al menos
la orla de su manto, y todos los que lo tocaban quedaban curados."
Mateo
27,22b-24
"Dijo Pilato: ¿Qué haré entonces con Jesús
el llamado Cristo? Dijeron todos: ¡Sea crucificado! Replicó
él: Pues ¿qué mal ha hecho? Ellos gritaron más
fuerte: Sea crucificado". Sea crucificado. Viendo Pilato que nada conseguía,
sino que aumentaba el alboroto, tomó agua y se lavó las manos
ante el pueblo, diciendo: soy inocente de esta sangre. ¡Vosotros veréis!"
Lucas
23,44-46
"Y les dijo: Os he dicho estas cosas, estando todavía con vosotros:
Era necesario que se cumpliera todo lo que está escrito acerca de
mí, en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.
Entonces les abrió la inteligencia para que entendieran las Escrituras.
Y les dijo: Así está escrito que el Cristo sufriera y resucitase
de entre los muertos al tercer día."
Lucas
8,43-48
"Y una mujer que padecía flujo de sangre hacía doce años,
y que había estado gastando en médicos todo su haber, sin
que ninguno pudiera curarla, acercándose por detrás, le tocó
la orla de su manto, e inmediatamente cesó el flujo de su sangre.
Y dijo Jesús: ¿Quién me ha tocado? Como todos lo negaran,
dijeron Pedro y sus compañeros: Maestro, es la gente que te rodea
y te oprime. Mas Jesús les contestó: Alguien me ha tocado
porque yo he sentido que de mí ha salido una fuerza. La mujer, viéndose
descubierta, se acercó toda temblando, se postró a sus pies
y contó ante todo el pueblo por qué lo había tocado
y cómo había curado al instante. El le dijo: Hija, tu fe te
ha salvado; vete en paz."
Juan 20,26-28
"Ocho días después, estaban nuevamente allí dentro
los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús,
estando cerradas las puertas, se puso en medio y les dijo: ¡Paz a
vosotros! Luego dijo a Tomás: trae tu dedo aquí mira mis manos,
trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo,
sino creyente. Contestó Tomás: ¡Señor mío
y Dios mío! "
Lecturas de la cuarta parte
Salmo
34(33),9-ll
"Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el hombre
que a El se acoge . Temed a Yavé, vosotros, santos suyos, nada les
falta a aquellos que le temen. Los ricos quedan despojados y hambrientos;
mas quienes buscan a Yavé de ningún bien carecen.
Génesis
2,7
"Entonces Yavé Dios formó al hombre del polvo de la tierra,
le insufló en sus narices un hálito de vida y así llegó
a ser el hombre un ser viviente."
lPedro
2,2-3
"Como niños recién nacidos anhelad la leche espiritual
no adulterada para que alimentados con ella crezcáis en orden a la
salvación si es que gustáis cuán bueno es el Señor."
2Corintios
2,l4-l6
"Gracias sean dadas a Dios que siempre nos hace triunfar en Cristo,
y y descubre en todo lugar, mediante nosotros, la fragancia de su conocimiento.
Porque somos para Dios el perfume de Cristo, tanto para los que se salvan,
como para los que se pierden: Para estos, olor de muerte para muerte; para
aquellos olor de vida para vida."
Juan
l2,l-3
"Y Jesús seis días antes de la Pascua, fue a Betania,
donde estaba Lázaro, al que había resucitado de entre los
muertos. Allí le ofrecieron una cena, Marta servía y Lázaro
era uno de los comensales. María por su parte, tomó una libra
de perfume de nardo puro, de gran precio, y ungió los pies de Jesús,
enjugándolos luego con sus cabellos; por lo que la casa se llenó
del olor del perfume. "
Salmo
ll5,5-7
"Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, orejas tienen y no
oyen, tienen nariz pero no huelen. Manos tienen y no palpan, tienen pies
y no caminan, no emite sonido su garganta."
Isaías
55,l-3ª
"!Oh, todos los que estáis sedientos, acudid a las aguas, aunque
no tengáis dinero! Venid, comprad grano y comed, sin dinero, y sin
pagar, vino y leche. ¿Por qué gastáis dinero en cosa
que no es pan, y vuestro salario en cosa que no da hartura? Escuchadme bien
y se deleitará vuestra alma con manjares exquisitos. Prestad oído
y venid a mí, escuchad y vivirá vuestra alma."
Jeremías
l5,l6
"Cuando se presentaban tus palabras yo las devoraba, tu verbo era mi
delicia, la alegría de mi corazón, pues tu nombre se invocaba
sobre mí, oh Yavé Dios Sebaot."
Mateo 26,26-28
"Durante la cena Jesús tomó un pan, lo bendijo, lo partió,
y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomad y comed. Este es mi cuerpo.
Y tomando un cáliz dio gracias, y se lo dio diciendo: bebed todos
de él, que ésta es mi sangre del nuevo testamento, que será
derramada por muchos para el perdón de los pecados."