"En la Iglesia la NAO de Pedro"
Queridos
amigos, en el Arte y la Palabra. Desde la Parroquia de la Encarnación
del Señor, y dentro de esta Misión Popular de Evangelización
que estamos viviendo, SED BIENVENIDOS". A vosotros, que ponéis
vuestros talentos y dones al servicio de Dios y de la transmisión
del Mensaje Evangélico, gracias infinitas por venir y hacer oración
con todo el pueblo.
Gracias a Dios y a vuestra generosidad, en esta noche, ante el altar de
Dios y en presencia de su pueblo se dan cita la danza, el canto, el mimo,
la música, la imagen, técnicos de sonido, cámaras...
el arte manual, el teatro, sketch diversos, la poesía, la prosa,
los testimonios... Religiosos, seglares, mayores, niños, todo el
pueblo de Dios; profesionales consagrados y personas que comienzan a darle
todo a Dios desde que despiertan a la Vida, porque se han encontrado con
Dios, hecho Palabra en la Biblia y en la historia de los hombres.
A continuación os manifestamos las pautas y clima que, sin planteamientos
previos se ha ido creando. Saborearlo en la Oración, y celebrarlo
y transmitirlo a través de la vida y el Arte, dará razón
de la Unidad, Libertad y Conciencia que supone. Ojalá repercuta en
la Iglesia y en el mundo. Será una respùesta fiel al mandato
de Jesús, conseguido por todos.
Creemos que ésta es una ocasión regalada por Dios, que bien
pudiera servir como "escuela preparatoria" para el "Encuentro
Universal con el Espíritu de Dios", en los distintos caracteres
íntimo, comunitario, parroquial, eclesial, de unidad en todo y con
todos, según la Palabra de Dios.
Se nos brinda una posibilidad de "Unidad en la Oración",
en la que cada uno descubra su función como "PARTE", dentro
del "TODO", en lo que de importancia y valor encierra en su servicio
al "CUERPO" y a la Unidad evangélica y evangelizadora.
Al describir esto, podemos comprender la amplitud y profundidad que encierra
y significa; de inmediato nos percatamos que como tal "PARTE"
hay momentos en los que hemos de aparcarnos, incluso anularnos - personal
o grupalmente - para erradicar la más mínima posibilidad de
caer en el error de valorarnos y considerarnos "parcialmente"
por encima de la Unidad. Esto ensombrece o confunde lo que ha de ser la
acción visible, transparente, transmisora y total de un cristiano
o de cualquier grupo de Iglesia en favor del Cuerpo Místico de Jesús
de Nazaret y del Mensaje del Evangelio. Cuando alguien cae en la tentación
de anteponerse a la Unidad, cuando nos sentimos alejados o distanciándonos
del otro, y no hacemos lo imposible por solventarlo, estamos actuando contra
la llamada urgente de Jesús a sentirnos UNO.
Creemos que a lo largo de esta noche, Dios nos ofrece un intento y posibilidad
más para tratar de captar la trascendencia que supone no caer en
la absolutización del trabajo personal o grupal, de lo puntual, lo
circunstancial, la forma o el apellido que sin darnos cuenta desune, nos
desvía de la esencia evangélica, sin posibilidad alguna de
darnos cuenta del error evangélico que significa. Y de todo lo apuntado,
estamos ante la inmejorable ocasión de sumergirnos - grupos y personas
- en el contexto enriquecedor de transmisión y conjunción
de los dones, talentos, arte, enalteciéndolos todos, para que todos,
en lo que somos y tenemos, lo ofrezcamos juntos a Dios.
Parece como si se nos posibilitara la preparación necesaria y urgente
de una "ESCUELA DE CONCIENCIA" de nuestro ser interior para conectar
con el Espíritu de Dios, y estar en actitud permanente de apertura
a la Vida. Se nos pide no olvidar, ni menospreciar, ni dejar de tener en
cuenta nada de lo que ocurre a nuestro alrededor. Nada en la vida de alguien
que se siente vivo y tras la huella de Jesús de Nazaret puede resultarle
ajeno o circunstancial. Ha de poner la Vida de Dios que echa en falta, e
incentivar y alentar la que no se percibe, la que se suscita tímidamente,
la que vive y no se siente... Se trata de sabernos bajo claves de "siembra
consciente", de lo que es y significa en sí mismo el trabajo
personal, en cuanto a lo que el Arte y la Oración inciden en la humanidad
cuando, desde nuestra vida, todo lo hacemos en Nombre de Dios y como EL
quiere.
Tenemos ante nosotros un momento, una forma y una tarea íntima más
de interiorizar y escudriñar cómo sabernos en la confianza
de estar tras la huella de Dios, como cada uno - en Libertad - pone su generosidad,
sus talentos, su búsqueda y su servicio en las manos, conciencia
y favor de los hombres.
Y también, la ocasión de tomarnos el pulso de nuestra consciencia,
de sabernos trabajando - en y desde el espíritu y la verdad evangélicos
- para la transmisión y puesta a punto de la Palabra, desde la raíz
primera y única de la esencia de Dios, más allá de
las interpretaciones personales, tradicionales, sin que ello quite al arte
y nuestra forma de ser y hacer concretos como signo personal perseverante
en el tiempo, para dar a conocer el mensaje de Dios.
Y de cuestionarnos, ¿cuantas veces, el arte nace como verdadera expresión
convencida, nacida de lo que realmente significa sentirnos enviados por
la Iglesia, por el grupo de comprometidos en tan magna tarea, y que la asumen
en todo el gozo y compromiso universal que supone, así como de lo
que al final va a perderse en lo que de mensajero encierra, hasta el punto
de no ensombrecer en absoluto lo que Dios pretende al hacernos la llamada
para "su causa"?
La Noche tiene como desapercibidos a los que haciendo Arte ayuden a Orar
a los demás. El Único Protagonista será el Señor,
en el altar - vivo y sacramentado - y frente a EL - en todo el templo -los
Templos Vivos que son cada criatura que acuda a vivir unas horas en las
que la Noche y el Arte se hacen Oración.
La noche está planteada en cuatro fases:
La primera, de 8 de la tarde a la medianoche, estará dedicada a la
creación del clima orante que queremos vivir. En esta fase intervendrán
los más pequeños, los que por alguna causa no puedan estar
durante toda la noche. En ellos recae esa función inicial gozosa
de prepararnos la noche para que sea "de Dios".
La segunda fase, de cero horas a las tres de la madrugada, todo será
en torno a la vida y formas de oración que tuvieron quienes nos precedieron
en la "Historia de la Salvación". Así, Abrahám,
Pedro, Francisco de Asís o Carlos de Foucauld, Martín Lutero
King o Oscar Romero...
La tercera parte la dedicaremos a la "Oración de la cruz",
rezar por el dolor del mundo, la indignificación, marginación
e insolidaridad de los hombres con los propios hombres,antagonismo del mensaje
evangélico para todos.
La cuarta fase estará dedicada a culminar donde todo debe culminar:
la Esperanza, el gozo de la Resurrección, la vuelta del hombre a
su única raíz, camino y fin: EL DIOS VIVO, el DIOS CON NOSOTROS,
ENMANUEL de siempre, donde todos los hombres de todos los tiempos SOMOS
TODOS UNO.
Oremos TODOS JUNTOS
por la Vida y el Hombre Universal,
advirtamos el gozo que supone
ser hermanos, nada menos ni más.
Oremos, desterremos las distancias,
las diferencias y daños de atrás;
quede todo como algo que pasó,
y que no volverá nunca jamás.
HACER PENSAR, SIN QUE LOS PENSAMIENTOS CONDICIONEN NI ESTÉN CONDICIONADOS.
Y
de cuestionarnos, ¿cuantas veces, el arte como verdadera expresión
evangélica y eclesial, nace como un fruto de lo que rebosa el corazón
lo canta la boca, lo pinta la mano,....?