1. CREO
EN DIOS, que es el Autor de toda la Creación. Creo que
trasciende en mí, que me elige y que cuenta conmigo, increíble
y trascendentemente - más allá de mi capacidad y deseos
humanos.
2. CREO
EN DIOS PADRE, que nos quiere felices a todos, construyendo y
viviendo Su Reino en la tierra.
3. CREO
EN DIOS HIJO, hecho hombre para hacer la voluntad de Su Padre,
y por tanto, creo en el abajamiento y la confianza en el Padre, como
el mayor y mejor medio utilizado por Dios en Jesús, Su Hijo,
para devolver al hombre la conciencia de su divinidad. Por ello, CREO
EN LA CRUZ, que tiene su poder en la debilidad, como la única
herramienta capaz de acercarnos al dolor del mundo, y hacernos
comprender la esencia familiar que contiene el Mensaje de
Jesús de Nazareth. Creo que en la debilidad de la cruz está
la fuerza de Dios. Por lo tanto, cada vez que la rechazo, aparto de
mí el poder que Dios me da para construir Su Reino. Y CONFIESO
que es un aguijón permanente que no quiero, que a pesar de creer
en la cruz, mi yo humano la rechaza.
4. CREO
EN DIOS ESPÍRITU SANTO, trabajando, alentando y acompañando
incesantemente la humanidad de todos los tiempos.
5.
CREO EN DIOS TRINIDAD, actuando en todos
los hombres, según cada una de las TRES PERSONAS.
6. CREO
EN DIOS ENMANUEL, DIOS-CON-SU-PUEBLO, DIOS-CON-NOSOTROS, DIOS-EN-CADA-UNO,
que nos quiere Perfectos y en Libertad, para construir Su
Reino, fraterno, sin acepción ni privilegio.
7. CREO
EN EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, construido por el hombre aquí
en esta tierra; y creo que la Justicia de Dios se dará cuando
sea para el cristiano más importante que el dinero, el ropaje,
la comida, o la casa en la que vivir. Y pienso que de no ser así
me debería preguntar, ¿en qué justicia creo?
8. CREO
EN LA IGLESIA, como constructora
oficial del Reino de Dios cuando ésta se plantea vivir
teniendo como centro el Mensaje de Jesús, porque confía
en el Espíritu Santo. Creo en la Iglesia cuando pone todas sus
fuerzas ininterrumpida, insistente y renovadamente cada día
en ser expresión total del Reino de Dios y su Justicia,
en clave profunda y única de Padre Nuestro.
9. CREO
EN LA GRACIA, por la que toda obra
o pensamiento que surja en el Nombre de Dios en el hombre, ha de nacer
en lo más íntimo, encarnado y asumido por él, desde
su Libertad. Creo que se manifiesta en aquellos a los que Dios llama
y quieren responderle. Creo que cualquier gesto o pensamiento, por pequeño
que sea, si contiene y lo mueve la presencia profunda de la Creación
Total, conlleva el deseo y la complacencia de ÉL en nosotros,
personal y comunitariamente.
10. Y
CREO QUE NUNCA PODRÉ DECIR QUE CREO EN DIOS en tanto mi
existencia viva ajena e insensible a cualquier acontecimiento
gozoso o doloroso, comprensible o no y no lo sienta mío,
de mi misma carne y mi misma sangre. Creo que todos los seres fueron
creados por Dios, por el mismo Dios que a mí me creó.
Por lo tanto, CREO EN DIOS, VIVO EN MÍ, que me llama a ser signo
y sacramento en medio del mundo, como regalo recibido de Dios
para construir todos juntos la Nueva Humanidad.