Van pasando los años y cada vez más, nos sentimos asaltados
por realidades que creíamos conocidas; cuando nos hacemos conscientes
del paso del tiempo nos vamos dando cuenta de que lo que pasó tan
solo eran intuiciones, que nos ayudaron a descubrir cosas sobre conceptos
y temas que se fueron tratando a lo largo de muchos años. Ha sido
en el tiempo y conocimiento pasados, cuando hemos ido percibiendo y constatando
que de lo que creíamos saber mucho, no sabíamos prácticamente
casi nada. Desde esto que ahora sentimos, podemos dar mejor razón
a frases oídas no pocas veces como: "cuanto más claro
lo veo más obscuro lo tengo". Esta ha sido reproducida últimamente
por otra análoga que nos hacía ver que "a medida que
siento acercarme a "lo de Dios", más compruebo lo lejano
que estaba, lo poco que sabía y sé, y lo muy lejano que me
siento personalmente, de lo que creo ir conociendo y de su realización".
Pero ¡ahí están la Esperanza y la Confianza!. "Lo
que es imposible para el hombre es posible para Dios", y de esto, o
nos fiamos o abandonamos. Al menos estamos en el convencimiento de que,
lo que apuntamos, no es algo sino mucho, nos abre gozosamente el horizonte,
y nos dispone para saber superar los muchos problemas que se nos presentan.
Comenzamos a tener una visión distinta de la conciencia, algo tan
tocado anteriormente, y que a pesar de haber hablado tanto de ello, hoy
nos damos cuenta de que no teníamos más que la leve insinuación
de una intuición que no sabía apoyarse más que en eso:
en la intuición.
Vemos cómo los años vividos y experimentados en Su Nombre,
cada día van dando más razones de ser EL quien ha estado siempre
a nuestro lado, el que ha ido por delante a prepararnos un lugar del que
no teníamos ni la más leve idea de lo que suponía.
Junto a esto, que ya es tanto, aparecen en primerísima línea
y al mismo tiempo - en un camino paralelo e íntimamente ligado -
nombres de la Historia de la Iglesia, que en mayor o menor cuantía,
se han ido manifestando en nuestra pequeña parcela histórica
dentro de la Iglesia a la que nos debemos. Y lo vemos a toro pasado, cuando
tras ocurrir realidades en nosotros de las que éramos ignorantes
e inconscientes, podemos ver que fueron los máximos representantes
en los momentos más significativos, delicados y coyunturales de la
Iglesia. Ellos, como todo lo que se ha ido produciendo en los caminos de
Dios, fueron ignorantes de lo que les pasaba, de lo que se les avecinaba,
de cómo Dios los quería "usar" para dar a conocer
cosas que habían estado ocultas a los hombres desde el principio
de los tiempos, y en ellos, se iba a revelar. Hay mucha Palabra de Dios
que nos lo reproduce fielmente:
-
"No hay nada oculto que no se vaya a conocer en los tejados" Mt
4, 22.
-
"Al Dios que tiene poder para consolidar en la fe según el evangelio
que yo anuncio y según la proclamación que hago de Cristo
Jesús; al Dios que ha revelado el misterio mantenido en secreto desde
la eternidad" Ro 16, 25;
-
"De lo que hablamos es de una sabiduría divina, misteriosa,
escondida; una sabiduría que Dios destinó para nuestra gloria
antes de los siglos" 1Co 2, 7; "Es decir, el plan secreto que
Dios ha tenido escondido durante siglos y generaciones y que ahora ha revelado
a los que creen en EL" Col 1, 26.
Todo
este tiempo último de Betel se ha significado por la aparición
permanente de libros, artículos, escritos, que se han ido sucediendo
de forma sorprendente. Así, tenemos espacios dedicados muy especialmente
a Francisco de Asís, en lo que supuso su rescate de la Hermana Naturaleza,
así como el tratar de generar comunidades que se fiaran de la Palabra.
A Carlos de Foucauld, en su confianza sin límites en Dios, como Padre,
pensando y queriendo ver en él que "todo lo que le ocurre es
bueno". De todo y en todo aprende y ve la Voluntad de Dios.
A
Ignacio de Loyola, en su sumisión a la jerarquía, a la cabeza
visible de la Iglesia, por encima de todo, en su voto de obediencia total
a la misma. A Juan de la Cruz, en un misticismo total de pedir el Espíritu
y hacerse UNO con la Palabra, hasta saber que quien lo pida al Padre con
toda la confianza, el Padre y el Hijo vendrán a él, y harán
morada en él... precisamente el Santo que habla y basa toda su experiencia
"en el algo y en el todo"... Han sido realidades y cuestionamientos
que han aparecido de forma natural y en la que los planteamientos que nos
hacían lo eran fundamentalmente para hacer más asequibles
todos sus sentimientos, pensamientos, decisiones, sin que en ello viéramos
cosas fuera del alcance y el planteamiento de cualquier criatura que quiere
sentirse en el camino de Dios con una cierta madurez y coherencia.
Así,
sin aspavientos, sin necesidad de sentirse en cotas altísimas de
visiones escatológicas, ni proféticas fueras de lugar, ni
misticismos especialísimos... todo se ha ido manifestando, como reproduciendo
en un cortísimo espacio de tiempo (como es el nuestro) para ver en
ellos grandes momentos que - todos juntos - nos podían poner en el
túnel del tiempo, de la forma más natural, para que se viera
todo de la forma más espontánea y fácilmente entendible
y reproducible por cualquiera que - por las realidades en las que se encuentra
y quiere de verdad rescatar lo sencillo de Dios - se introduce libremente
en esa hermosa historia de Dios, de Amor, de Ternura, de quietud y de Misericordia.
MODO
PARA VENIR AL TODO
Para venir a lo que no sabes has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no gustas has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no posees has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres has de ir por donde no eres.
MODO DE TENER AL TODO
Para venir a saberlo todo no quieras saber algo en nada.
Para venir a gustarlo todo no quieras gustar algo en nada.
Para venir a poseerlo todo no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo no quieras ser algo en nada.
MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO
Cuando reparas en algo dejas de arrojarte al todo.
Porque para venir de todo al todo has de dejar del todo a todo.
Y cuando lo vengas todo a tener has de tenerlo sin nada querer.
Porque si quieres tener algo en todo no tienes puro en Dios tu tesoro.
INDICIO
DE QUE SE TIENE TODO
En esta desnudez halla el espíritu quietud y descanso,
porque como nada codicia, nada le impele hacia arriba y nada le oprime hacia
abajo. Que está en el centro de su humildad, que cuando algo codicia
en eso mismo se fatiga.
SAN JUAN DE LA CRUZ
CONCLUSIÓN
DESDE LO VISTO Y OÍDO A LO LARGO DE NUESTRA HISTORIA
Para
sentirnos en el Todo, hemos de partir de la parte sin que nos paremos en
dicha parte, porque nos sabemos en camino hacia el Todo. Y nos sabremos
verdaderamente camino del Todo, cuando siendo consecuente total con la Parte,
en nada nos sentimos debernos a la Parte, porque solo encontramos la razón
de la Parte, sabiéndonos del Todo, y en deuda permanente con el Todo.