MONICIÓN
A LA ORACIÓN
Sucedió
una vez a un hombre. Encontró en un campo un tesoro y, de la alegría
que le produjo, escondió de nuevo el tesoro y corrió a vender
todo cuanto poseía para comprar aquel campo. De seguro que en adelante
nada sería igual para él: ¿cómo no iba a quedar
señalado por aquella experiencia para el resto de sus días?
[...]
De
igual manera ocurrió con los seguidores de Jesús: aquel, un
pescador; el otro, recaudador de impuestos; ella, una prostituta; éste,
un verdadero israelita en quien no había engaño; y, en fin,
cada quien, distinto y en circunstancias distintas, de inmediato, dejándolo
todo, le siguieron movidos por no sabemos qué hambre interior. Caminaron
entre sorpresas, dudas, sueños, inseguridades, expectativas y rivalidades.
Más el maestro, aun consciente de la generosidad extrema de sus discípulos,
en muchas ocasiones se dolió de la testarudez y torpeza de éstos
para entender y acoger la Verdad de la que Él daba testimonio, Verdad
que le poseía y hacía de Él la misma y única
Verdad. Y así, al final de sus días entre ellos, pudo comprobar
cómo eran dispersados por el miedo y se deshacía en ellos
la casa interior que debiera albergar ya una nueva vida.
Algo
semejante nos sucede a nosotros. Tras ese acontecimiento que fue capaz de
fundar el comienzo de una posible vida nueva, empezamos a estructurar la
propia realidad queriendo e intentando dar razón a dicha experiencia
tan íntima y personalísima, siempre con la máxima fidelidad
que entendimos y pudimos ofrecer, con carretones de esfuerzo y buena voluntad.
Y en este camino de claridades e inconciencias, de aciertos y limitaciones,
de gozos y fracasos, ..., fuimos construyendo nuestra particular verdad
de fe que sostiene el edificio que ahora somos.
Cada
uno acaba viviendo su “propia verdad”. Cada uno cree tener razones
fundamentales para vivir lo que vive. Cada uno necesita tener un conjunto
de razones que avalen su vida y le den seguridad. Nos cuesta poner en crisis,
con profundidad, estas razones por miedo a perder la estabilidad que nos
proporcionan. Esta “verdad particular” necesita defensa frente
a los que no son de “nuestra verdad” o la atacan simplemente
poniéndola en cuestión porque ni siquiera nuestra vida se
parece a la “verdad parcial” que defendemos. Algunos hablamos
incluso de “unir verdades”, otros de que “su verdad”
es la unidad de “esas verdades”. Y al fin, estando justificadas
tales posturas por no saber lo que hacemos, apagamos la Verdad contenida
en la proclamación de nuestra fe. Entonces, ¿quién
creerá nuestro anuncio?
Parece
que lo que hace de estas “verdades” increíbles no es
el fragmento de verdad que contienen, sino la parcialidad que las limita.
Si estamos llamados a trasmitir una verdad que es la única Verdad
a todos los rincones de la tierra, de padres a hijos, para que a todos llegue
su rumor, ¿cómo hacerlo en una clave cada vez más universal?
Tal vez nuestra primera tarea no comience por la transmisión de un
contenido, sino por la formación de un continente, un espacio, un
hueco, un vientre que geste en todos la criatura nueva, el fruto que se
espera: Dios-con-nosotros (ENMANUEL). Este espacio y vientre es la Iglesia:
que para ser creíble ha de ofrecer el testimonio de la comunión.
Para ello, la CASA PARA LA COMUNIÓN Y LA VIDA quiere ser una realidad
que congregue, convoque, una, ...para que de forma conjunta lleguemos a
la verdad de verdades desde una pluralidad de pluralidades conciente de
su profunda y necesaria comunión. Como aquel Pentecostés,
donde los discípulos, una vez superada aquella frustración
de la propia limitación y torpeza, y como un Odre Nuevo (que es todo
el cuerpo de la Iglesia), acojamos y nos sintamos todos poseídos
por el Espíritu de la Verdad, y en Espíritu y en Verdad podamos
anunciar a toda criatura sobre la faz de la tierra un solo Señor,
una sola Fe y un solo Bautismo, y en la evidencia de ser TODOS UNO, el mundo
crea en la Verdad que en Jesús se nos ha revelado.
Una
Casa que es de todos porque en ella ninguna verdad es despreciable por su
parcialidad, más bien antes quiere rescatar de ellas la Verdad de
Dios que en las “pequeñas verdades” se encierra. Un espacio
donde reconocer el vacío de cada particularidad y la necesidad para
llenarlo de comulgarnos, desde la vida, unos a otros, y en la Comunión
sea alcanzada la Verdad Total, al dejarnos comulgar y abrirnos a la vulnerabilidad
que permite que penetre en todos los rincones de la casa que somos la Vida
que de Dios todos contienen.
Casa, que es familia de Dios.
Para la Comunión, buscando ser Uno.
Y la Vida, para dar fruto en abundancia.
Un
regalo de Dios para ser construido, impulsado y gozado por todos.
La Iglesia: aquí tienes tu casa para cuando quieras
PALABRAS
DE D. IGNACIO
Amigos,
sabéis que nuestro propósito, el de la Diócesis al
celebrar el cincuentenario ha sido múltiple, pero sobre todo ha querido
ser un tiempo de gracia, de conversión, de alegría, de reflexión…
Si solamente hacemos de nuestra celebración un puro acto externo,
será bonito, se recordará con alegría incluso, pero
no es lo que pretendemos.
Pretendemos
que en el Cincuentenario de la Diócesis, cada uno de los cristianos,
de los creyentes comprometidos, se formen mejor de su fe cristiana y la
pongan al servicio de la Iglesia Diocesana.
Desempolvar
significa recordar lo bueno que sabemos Desempolvar significa poner en primer
plano lo que quedó posiblemente olvidado, pero al mismo tiempo, desempolvar
también es conocer más profundamente la verdad, para poder
enamorarse más de ella y para poder transmitirla con más autenticidad;
por eso los actos del Cincuentenario de nuestra Diócesis tendrán
siempre un carácter formativo, estimulando en cada uno lo mejor que
hay en él. Porque somos conscientes, como ya se ha dicho aquí,
de que el Señor eligió a quien quiso y para lo que quiso.
Posiblemente
cuando nos miramos a nosotros mismos nos damos cuenta de que lo que eligió
el Señor valía poco, pero valía, porque el Señor
quería hacer la obra. Solamente quiso contar con nosotros y que fuéramos
instrumentos fáciles y consagrados. Y para eso hay saber, para poder
vivir, y hay que vivir para poder entregar. Este tiempo de formación
permanente quiere ser exactamente eso “gotas de agua”, “gotas
de rocío celestial de gracia de Dios y del Espíritu Santo”
que forman nuestros corazones, recordando lo mejor que sabíamos y
completando aquello que nuestra debilidad u olvido, o sencillamente no se
preocupo de aprenderlo.
La
Iglesia Diocesana es el lugar de todos, el lugar del trabajo donde Cristo
se manifiesta a cada uno, y a la comunidad, y esto solamente es posible
con la colaboración de todos, porque la Iglesia, bien lo sabéis,
somos todos, y la colaboración hace unidad, y la unidad hace presencia
de Cristo “que seáis uno como Yo con el Padre somos uno”,
y esa unidad es testimonial ante el mundo, y esa unidad de vida, de fe de
sacramentos. Esa unidad definitivamente del “bautismo” que convierte,
va convirtiendo poco a poco a nosotros mismos desde nuestra pobreza y a
los que nos rodean, desde nuestra predicación, precisamente la eficacia
de esa predicación no está tanto en nosotros, que debemos
ser instrumentos suficientes y hábiles, que está en que aceptemos
con humildad, pero con generosidad, la presencia salvadora del Espíritu,
para que nuestro contacto, nuestra vida pastoral, nuestra Iglesia, que tiene
como misión primera la evangelización, sea eficaz en el mundo
de hoy, en este mundo de Huelva, en este mundo de los cincuenta años
de nuestra existencia como Diócesis.
Y
como no son más que los primeros cincuenta años, hay que preparar
a partir de ahora los que quiera Dios regalarnos en nuestra vida.
Hoy
necesita, cuenta con nosotros. Mañana necesitará y contará
con aquellos que con nuestro ejemplo, nuestra predicación y nuestra
vida hallamos puesto en camino de conversión en las manos del Señor
para seguir su tarea en la misma Iglesia Diocesana de Huelva.
PRESENTACIÓN
Es
doctor en Sociología y Teología. Estudió en la Universidad
de Deusto (Bilbao) y de Tübingen (Alemania). Ha sido profesor (1976-83)
en las Facultades de Teología de la Universidad de Deusto (Escatología),
y de Sociología (Sociología del Conocimiento y de la Religión,
Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales), posteriormente
(1983-1986) en la Universidad del País Vasco (Filosofía y
Metodología de las Ciencias Sociales). Desde 1986 trabaja como investigador
en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) de Madrid en las áreas de Filosofía
Política y de la Religión.
Ha
sido profesor en la New School de Nueva York (1989) y profesor invitado
en la UCA de El Salvador (1990), Iberoamericana de México y Puebla
(1993, 95 y 97), Universidad Nacional y Universidad de Costa Rica (1995),
Santo Tomás de Bogotá (1997), ITESM de Monterrey (1997, 98
y 99), Buenos Aires (1999), Montevideo (1999), Universidad Autónoma
de Chiapas (2000), etc.
Sus
centros de atención giran en torno a la Teoría Critica de
la Escuela de Frankfurt y los problemas de las relaciones religión
y cultura.
Dirige
con José Gómez Caffarena el Seminario de Filosofía
de la Religión del Instituto de Filosofía CSIC.
PUBLICACIONES
PRINCIPALES
Dialéctica
Y Sociedad Irracional. La Teoría Critica de M. Horkeimer, Teología
e Ideología, Sociedad Moderna y Cristianismo, Las Raíces Sociales
del Ateísmo Moderno, Razón Comunicativa y Teoría Critica,
Postmodernidad y Cristianismo, El Desafío del Fragmento, Capitalismo
y Religión, La Religión Política Neoconservadora, Postmodernidad
y Neoconservadurismo.
Editor
con J. Gómez Caffarena de la serie Materiales para una Filosofía
de la Religión, Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales.
Materiales para una fundación científica, Fe y política.
El compromiso político de los cristianos en un tiempo de desencanto.
Las nuevas formas de la religión. La reconfiguración postcristiana
de la religión. Análisis de la sociedad y fe cristiana. ¿Adónde
va la religión?. Cristianismo y religiosidad en nuestro tiempo. Nuevos
movimientos. Desafíos para recrear la Escuela. Neoliberalismo y religión.
El discurso religioso de la modernidad. Habermas y la religión. Fundamentalismos.
Síntomas de un retorno. La religión en el pensamiento actual.
El retorno del mito. La racionalidad mito-sombólica. El umbral del
mañana El cristianismo del futuro.
PONENCIA
1ª
Parte: El contexto dentro del cual tenemos que evangelizar.
2ª Parte: Propuestas o grandes
líneas para un tiempo como el que actualmente tenemos delante.
I
PARTE: “CONTEXTO ACTUAL DE LA TRANSMISIÓN DE LA FE”.
1.
Esto es, cómo preguntarnos que tipo de sociedad tenemos, que tipo
de cultura. Los sociólogos los tratan de mirar, pues algunas veces
tenemos unas manías que son ver a dónde van esas corrientes
del mundo como fundamentales, que al final explican lo que sucede en Huelva,
Madrid, Santander, o donde sea.
Hoy se habla y se lee mucho de globalización, incluso de globalización
neoliberal. Esto es algo así como modas y como palabras claves que
se van repitiendo, pero ¿qué es lo que queremos decir cuando
hablamos de globalización, o de pos modernidad o de lo que sea?.
No le tengamos miedo a las palabras, pero tampoco hagamos fetiches de ellas.
Lo que queremos decir es que estamos en una globalización: 1º
económica o tecno-economica.
Lo
primero que queremos decir con globalización es que estamos viviendo
en un momento en el que no se puede mirar a otra parte, porque ya no hay
otra parte, ¿dónde miramos?. A cualquier sitio que miremos,
estamos mirando ya nuestro mundo y prácticamente lo que se quiere
decir es que todo nos está afectando y conviniendo a todos. Es decir,
que estamos ante la mundialización. El mundo hoy es prácticamente
una unidad, sobre todo mirado desde el punto de vista de las tecnociencias
del tipo que diríamos de cachivaches, por los cuales estamos funcionando,
pues cada vez más están inundando nuestro mundo y están
configurando un tipo de mundo. Claro que hay un tipo de naciones subdesarrolladas,
pero también a ellas está llegando.
Entonces eso parece un dinamismo imparable, también desde el punto
de vista económico cada vez más se puede decir, aunque no
todo es igual, hay continentes prácticamente olvidados como puede
ser Africa; pero sin embargo todo el mundo es una unidad, o un todo, o todo
diríamos se compra o se vende, todo es una especie de mercado único.
Estamos viviendo un momento en el cual somos realmente o empezamos a ser,
con desigualdades, pero empezamos a ser algo así como miembros del
mismo mundo. Esto tiene una serie de repercusiones, porque en primer lugar,
en los periódicos, y con razón, se habla de que esta globalización
tecnoeconomica, es decir, la economía impulsada por el desarrollo
científico y técnico, está como unido, no se puede
separar. La ciencia y la técnica tienen un dinamismo creciente, cada
día se están descubriendo cosas y aplicando, pero además
cada vez está teniendo una repercusión más inmediata,
más rápida dentro del mundo de la producción de cachivaches,
materiales, etc. Esto es lo que solemos decir con esa palabra tecnoeconomia.
Si
uno empieza a pensar despacio y empieza a decir, bueno si este es el mundo
en el que estamos, es un mundo cada vez más lleno de cachivaches
especiales, y cada vez más un mundo donde el elemento comercial de
la compra, de la venta, de la oferta, de la rebaja, de todo esto que cada
vez tiene muchisima importancia en todo el mundo, diríamos, de lo
económico, etc., entonces en lo que hay que pensar es que hay unas
practicas sociales, que hay unos modos de vivir en esta sociedad que nos
están afectando, que la sociedad actual está configurada justamente
por este tipo de practicas tecnoeconomicas. Es como decir que los rasgos
de la cara de esta sociedad están marcados y están hechos
por la técnica y la economía en gran parte.
Miren,
por ejemplo: el cambio que ha habido entre pasarse de la fuerza animal de
las mulas o bueyes a la del tractor, pues muchísimo, al final ese
cambio cambia más la mentalidad y cambia más las actitudes,
y finalmente, el modo de ver la viabilidad, más que todas las predicaciones
que estemos echando.. ¿Por qué? Pues porque cuando se paraban
las mulas, a lo mejor se blasfemaba, pero cuando se para el tractor tienes
físicamente que detenerte, tienes que pensar y tienes que estar diciendo,
bueno me falla el aceite, me ha fallado tal, el filtro…. Tengo que
estar pensando funcionalmente dónde está la causa. Eso es
lo que nos está ocurriendo permanentemente desde que damos a un interruptor
y funciona o no funciona cualquier cosa de nuestra vida. Finalmente están
comprendiendo como se nos está configurando un tipo de modo de pensar,
de mente.
Como
los chicos actuales, que nos llaman la atención como manipulan las
maquinitas, los móviles, Internet, que parece como que surge del
ambiente, del clima, como accidental, de eso se trata, hay como una especie
de clima ambiental que está hecha sencillamente por el tipo de sociedad,
de practicas sociales, de relaciones que tenemos con las cosas, que finalmente
nos va cambiando y no solamente en nuestras habilidades, eso se ve, sino
también el modo como pensamos, no es igual como pensaba cualquiera
de nuestros abuelos en el mundo rural con un tipo de practicas sociales,
como decimos, que estaban asociadas a la fuerza animal, que la de sus nietos
o biznietos, pues sencillamente se los tiene que ver continuamente con el
coche o el tractor o con lo que sea, pues está en un mundo distinto,
con una mirada distinta.
Resumiendo,
entramos en un mundo donde lo funcional es importante y donde la funcionalidad,
lo útil, lo que rentable, lo pragmático, sé esta traduciendo
en valores y estos son los valores de nuestro mundo. Estamos en un mundo
de la funcionalidad, en un mundo de lo instrumental, ¿quién
lo predica? Lo predica la configuración social misma. Esto es algo
así como una especie de mecanismo de fondo, de dinámica de
fondo, a partir de la cual funciona nuestra sociedad. Hay que entender entonces,
que sencillamente es el mundo que vamos haciendo aquel que va educándonos,
¡también a nuestros hijos!. ¿Qué repercusión
tiene esto para nuestro mundo religioso?.
Estamos en un mundo funcional, un mundo que valora lo útil, lo pragmático,
lo rentable, lo eficaz, etc., es un mundo que a veces choca frontalmente
con el mundo de la religión, o sencillamente con el mundo…
¿Para qué vas a un grupo de oración? ¿Qué
sacas tu de ir a la Iglesia?. En un mundo funcional, utilitarista, con criterios
comerciales, instrumentales de eficacia, rentabilidad inmediata, pues seguramente,
ni un curso, ni otras charlas, ni el dedicarte a la catequesis, ni el dedicarte
a la oración, ni nada de esto tiene mucho sentido. Hoy se tiende
a rentabilizar las cosas. Hay grupos, que a veces, claro que tienen una
cierta rentabilidad, desde ese punto de vista “me da sentido a la
vida y se por donde voy”, pues ya es desde otro punto de vista. Pero
cuando uno va analizando las cosas, va viendo como llegan las repercusiones
hasta el mundo de la religión.
Un
mundo funcional es un mundo que no favorece demasiado, pues sencillamente,
eso que denominamos la comprensión de lo gratuito. El símbolo
es muy importante, ¿qué significa, cuando decimos el símbolo?
Pues por ejemplo: cuando miramos una imagen, no miramos a la imagen, sino
más allá de la imagen. Miramos lo que significa la imagen,
por más que uno pueda decir ¡hay que carita tiene!. Puede ser
hasta excesos, pero olvidamos que hasta el devoto más sencillo, detrás
de una virgen, o detrás de una imagen, lo que ve es precisamente
un símbolo que el está recibiendo hacia la realidad misma
de la Virgen Maria, de Jesús, de Dios, etc.
Nuestro mundo esta sometido a todo el influjo de lo cientifico-tecnico,
de lo económico, pues hay un tipo de ceguera. Nos volvemos un poco
mas viejos, lo instrumental, lo funcional hace que sencillamente nos quedemos
un poco presos, ¿de qué? De que esto sirve para contener,
de que esto funciona; pero no tanto para la evocación, para la sugerencia,
hay que tener como una especie de pequeño espíritu poético
para lanzarse a eso que denominamos la “trascendencia”, aquello
que cae detrás de las cosas. Entonces no se extrañen de que
el lenguaje religioso, que por otra parte habría que renovar, y por
otra parte hay que hacer creativo, y por otra parte habría que hacer
que resuene en nuestro momento, pero si además vivimos en un mundo
con este tipo de cultura predominante, por así decirlo, que tanto
ciega a los elementos de sugerencia hacia otra cosa, aquí no crece
ni la poesía ni la religión, incluso hay una ceguera hacia
la profundidad de la realidad. Podemos ser gente en nuestro mundo que no
tiene sensibilidad para ir profundizando hacia los temas, hacia las preguntas
del mundo, las preguntas del sentido, las preguntas de la vida. Esta especie
de imposibilidad ante las preguntas de profundidad de la vida, la existencia
de la realidad.
Por otra parte, lo que es l a paradoja, estando las cosas así comprendemos
que en un tipo de sociedad que predominantemente es tecno-economica, halla
una predisposición a lo que podríamos denominarla increencia.
Un tipo de sociedad muy funcionalista, es un tipo de sociedad que presenta
como puntos ciegos, respecto a lo religioso y respecto a los planteamientos
de profundidad general. La paradoja es que en un mundo muy funcional, como
puede ser el que procede de este mundo tecnoeconomico, es un mundo que finalmente
si que deseca mucho la realidad, la deja como seca respecto al sentido,
la sugerencia… Como las tierras muy secas, que están resquebrajadas
y que finalmente hay como una enorme sed de agua, porque están como
agrietadas, algo así también podemos decir que sucede en nuestro
mundo. Nuestro mundo tiene una enorme sequedad a través de este tipo
de análisis, pero esa misma sequedad agrieta a la gente y la hace,
en ultimo termino, sedienta también de búsqueda: de la gotita
de agua, de la frescura, de algo de sentido, de algo de orientación,
de algo que, en el último termino, venga a calmar un poco la sed
que parece tiene el corazón humano. En unos se ve mas que en otros.
CONCLUSIÓN:
En nuestro mundo hay unas tendencias de fondo que explicarían, por
qué nuestra sociedad y nuestra cultura tienden hacia la indiferencia
o hacia la no creencia, pero al mismo tiempo, en el fondo mismo de ellas,
se crea como una especie de necesidad que tiende también hacia búsquedas
de respuestas, que no digo que sean exclusivamente religiosas, y menos religioso
- institucionales el tipo de nuestra Iglesia Católica. Nuestro mundo
tiene quizás sed de misterio, pero no necesariamente lo va a buscar
dentro de las iglesias, algunas veces lo busca a través de todos
esos lugares, pero hay que estar. Los catequistas, los educadores, etc.,
tienen que estar un poco alerta, y el Pastor tiene que saber y ver por donde
soplan los vientos.
2.
Un rasgo cultural es que nuestro mundo es mundialmente homogéneo
o cada vez más rico, lo entenderemos más fácilmente
mirando: las modas, los gustos, los divos, el mundo del deporte, el mundo
de la canción, del cine y en cualquier parte vemos las modas femeninas.
Esto de las modas se mundializa, se globaliza igual que el mundo del deporte.
Cada vez el mundo está más unificado, aparentemente trivial,
enormemente consumista. Estos rasgos tiene esta cultura Y además
una cultura que tiene enormes variaciones, donde una cosa sustituye a otra.
Este es un mundo que afecta mucho a los jóvenes, y no tan jóvenes,
cada vez más; pero sobre todo, al mundo joven, que es un mundo enormemente
influenciado precisamente por toda esta cultura, que podríamos decir
mediatica, es decir, la cultura de la moda, el gusto, etc. Es lo que algunos
han denominado una macdonalización de la cultura, los Macdonals que
están en todas las esquinas. Justo esta penetración mundial
de este tipo de cultura, que es muy sajona, muy norteamericana, que va muy
unida a toda una tendencia mercantil, también, es una cultura que
mueve miles de millones, entonces todo esto esta unido con lo anterior,
nunca separado, separemos las cosas para analizarlas, pero de hecho, después
de estar separadas esta unido a lo que anteriormente decía de tecnoeconomia,
que quizás es la corriente más profunda que está por
aquí abajo. Pero lo que nos interesa a nosotros cuando miramos desde
ojos educadores o de pastoral, es ver otra vez el dinamismo de fondo de
esto, ¿hacia dónde va este tipo de cultura?.
Estamos
continuamente bajo las sensaciones, entre la televisión, Internet,
las ofertas que hay de lo que sea, de divos, de deportes….¡Nos
entretienen tanto! ¡Nos ocupan tanto! Que finalmente viviríamos
únicamente con esto. Está ocurriendo en nuestra cultura, que
se puede dar la sensación de que podemos vivir ante una especie de
novedad permanente. El joven vive en una especie de novedad permanente,
y seguramente que nosotros también. Una gran ciudad: entre conferencias,
exposiciones, presentaciones, eventos deportivos, musicales, etc. no tienes
tiempo, ni dinero para ocupar todo lo que te ofrece una sociedad de estas.
Este tipo de ámbito, al final, configura un tipo de persona y sobre
todo, afecta a los jóvenes, pero también a los mayores, porque
es la cultura del entretenimiento. Ocupa y entretiene tanto que realmente
la vida se te va o se puede ir, al final, sencillamente, te han hurtado
el tiempo, te han robado la capacidad de reflexión.Esta realidad
tan cambiante a ritmo de vídeo clip, una cosa y otra…Es un
consumo de sensaciones, una degustación de sensaciones y además
está hecha a propósito, que no cambie el paladar, que golpee
continuamente las pupilas gustativas y que finalmente no nos canse, variaciones
aunque sea de lo mismo. Finalmente, no hay tiempo para pararse, para detenerse,
para asimilar con que me quedo.
Este
es un tipo de cultura radicalmente intrascendente, y diríamos así
sin malicia, que este tipo de cultura no ofrece una especie de paso otra
cosa, sino todo queda en el juego del consumo de sensaciones de lo que estamos
viviendo o teniendo. ¡Entretiene tanto! Que se nos pasa la vida ahí.
Estamos en este mundo, y el educador, catequista, pastor, tiene que tener
un poco de ojo, y tiene que ayudar a las personas, los chicos, para que
tengan capacidad: de detenerse, de reflexionar, de asimilar, de tener un
poco más de espíritu critico o de tener tiempo para plantearse
otras cosas, y todo eso sábenos que no es fácil. Hay que dedicar
tiempo, esfuerzo, etc. Estamos ante un tipo de clímax y practicas
sociales, que realmente, no son directamente, nada diríamos, que
conduzca a una especie de duda hacia nuestro tema.
Hay una cierta tribialización que no deja suficiente lleno el corazón,
por lo menos hay que procurar que algo de esto se palpe, se crea o se vea.
3.
Desde el punto de vista del tipo de persona o de individuo que estamos haciendo,
ya lo repetimos muchísimo, es muy individualista. Esta es una historia
larga donde está el cristianismo de fondo. Occidente es un mundo
que descubre la libertad, que descubre la persona y esto nos es ajeno al
cristianismo, tampoco al mundo griego, por supuesto, pero como todo el mundo
de la ciencia y de la técnica, está ajeno al cristianismo.
Dominar el mundo, someterlo y en último termino, ver e investigar
las leyes del mundo, esto es muy occidental. Esto no es una casualidad,
y ¿ Por qué ha surgido dentro del occidental y el mundo cristiano?
Entre otras cosas, porque queda muy claro desde el primer capitulo de la
Biblia que Dios no es el mundo, es el creador del mundo. Esto tiene unas
consecuencias tan tremendas que a partir de entonces el mundo es otra cosa
y Dios otra, nunca se han confundido, aunque siempre estemos en peligro
de confundirlo. El mundo es mundo y está a nuestra disposición,
entonces el mundo es ni más ni menos, ese campo donde los seres humanos
ejercitamos hasta lo que somos, la libertad humana total, incluso dando
un paso más, como dieron ya, hasta algunos protestantes, etc.
Este mundo es un reflejo, y sus leyes es un reflejo de Dios, y buscar y
analizar ese mundo como hicieron Newton, Boile, etc. Era el último
termino de acercarse a la sabiduría de Dios. En el fondo de todo
individuo, sobre todo, los creyentes que investigaban, estaba el afán
por conocer lo que Dios mismo se reflejaba en las leyes de la creación.
En el fondo estamos en un mundo que lleva la marca “cristiano”,
desde luego Europa es cristiana, eso no lo discute nadie desde el punto
de vista cultural.
Dentro de la ambigüedad de la historia se escapan las cosas, desde
su ambigüedad todo lo humano es ambiguo, entonces tenemos que estar
vigilantes respecto a lo mismo que estamos produciendo. En el fondo de esto
mismo hay un enorme impulso hacia el descubrimiento de la persona, del individuo,
de la libertad y que después pongan El Renacimiento, La Reforma,
La Ilustración, y pongan lo que quieran, pero finalmente es todo
un dinamismo que después culturalmente se va fortaleciendo por una
serie de hechos, por lo menos en la cultura occidental, que finalmente ha
desembocado en lo que tenemos actualmente.
Actualmente se dice: queda un mito, ¿saben cuál es el mito?
El mito de hoy es sé tu mismo, se tan único, tan original
y escribe una biografía única. Esto se nos manda, o se nos
incita desde la publicidad ¡tú te lo mereces!. Se nos predica
tanto ese tu,tu,tu, se original, se tan único, etc. En un mundo que
después esta enormemente condicionado desde el punto de vista institucional,
esta es la paradoja. En los análisis siempre hay que ser de ida y
vuelta varias veces, nunca sean de una sola dirección. El individualismo
que tenemos es un individualismo muy institucionalizado, por una parte se
nos insta a que seamos muy nosotros y por otra parte estamos condicionados
desde que nos levantamos, por todo lo que hemos dicho anteriormente, desde
los cachivaches, las modas, hasta el modo de cómo tenemos que orientar
toda la educación, la familia, etc. El individuo persigue esta realización,
este es un poco el clímax dentro del cual estamos viviendo, sin otro
limite prácticamente que aquello que ya está prohibido por
el otro. Estamos ante ese mito que desde el punto de vista moral tiene muchas
consecuencias, ¿por qué? Porque lleva en el fondo la moral
de la autenticidad, que tiene su parte importante y bonita. ¡Yo no
hago eso ni porque lo mande la Iglesia, ni porque lo mande el Papa, ni lo
mande nadie, sino porque me gusta, me apetece, etc.! El criterio que juzga
lo importante o no importante no está en la repercusión tal
o tal, sino está en lo que me apetece o no me apetece. Hay una parte
interesante y es que para la misma fe, muchos grupos de jóvenes apelan
a decir: esto no es la Iglesia, esto es doctrina, esto está en el
catecismo, esto es dogma y les trae sin cuidado. Esto lo tiene que saber
el catequista. Hay eterodoxia que tenemos que soportar o que hay que, hasta
cierto punto, tolerar en la evangelización y a lo mejor poco a poco,
lentamente, ir llevando e ir haciendo comprender, no por la propia imposición.
Estamos desafiados a personalizar más la fe, seguramente, que acompañar
más a ser más tolerantes, a tener más capacidad de
soportar esa especie de eterodoxia, no ponerse nervioso. Este individualismo
lleva consigo, con esta moral de la autenticidad, toda una serie de sensibilidad
o de comportamiento, frente a este hecho.
4.
Grandes rasgos del clima religioso.
Religión y realidad están unidas. La religión no cae
del cielo, decía un libro hace unos años, la religión
brota de aquí, y es nuestro modo de entender y de vivir justamente
las relaciones o la trascendencia. ¡Y esto está! Y desde el
cristianismo no es todo, pero visto desde aquí, para la evangelización
es muy importante no perder de vista el mundo que tenemos, a quién
tenemos que educar, cómo lo tenemos que educar.
Este tipo de sociedad y de cultura, que decíamos que era funcional,
que desea el sentido, que deja un ansia de sensaciones, que lleva a un enorme
individualismo de autorrealización, del descubrimiento del yo verdadero,
etc. Entonces se explica también como en este tipo de mundo todos
los elementos de la interioridad se han vuelto interesantes, no todo es
contrario a la evangelización; otra cosa son las dificultades reales
del trato a cada cual, a cada mundo, pero una de las cosas que ha ocurrido,
o que está ocurriendo dentro de nuestro mundo es que descubres que
el yo es interesante, que la interioridad es como un mundo fascinante. Los
jóvenes más sensibles tienen un cierto gusto por el silencio,
oración o por los cultivos de la interioridad de la oración.
Descubrimos que tenemos un mundo interno fascinante, interesante; a veces
negro, abismante, etc. Además de una cultura de sensaciones de elemento
emocional, muy importante el elemento experiencial, un mundo no solamente
de lo doctrinal, lo teológico, etc. Si no es el mundo de la experiencia,
hábleme de lo que usted sabe, pero no de lo que aprendió en
Alemania, sino de lo que sabe desde dentro, desde el corazón, desde
su relación con Dios, etc. Algo de esto parece que nos dice el joven
de hoy, y hasta le gente de hoy. No me hable de que usted sabe muchísimo,
dígame como vive a Dios, dígame como lo siente…
Quizás habría que tomar nota y empujar hacia la experiencia
de que Dios está cerca, que nos envuelve, que está ahí,
que hay una presencia. La realidad demanda búsqueda de experiencia,
ayudémosles a tener esa experiencia, no solo hablar de Dios, sino
a mostrar como se puede avanzar en el camino de la experiencia de Dios.
Es una religiosidad muy centrada en el individuo, en su interioridad, en
su emocionalidad, en su subjetividad, la espiritualidad que no pasa por
el corazón. Todo eso deja un margen a lo doctrinal, lo intelectual,
eso es peligroso, y hay determinados grupos que hasta lo cultivan un poco,
eso ya es más grave, porque todo esto está ocurriendo en nuestra
Iglesia, al menos el cristianismo occidental no le ha tenido miedo a la
razón. Durante 2000 años hemos estado luchando a brazo partido
y sin tenerle miedo. Todos estos vientos, sobre todo si se hacen ya una
especie de clima que no tengan atención a lo doctrinal, pues no son
una buena noticia, y es un peligro. Hay tantas o más herejías
del corazón que de la cabeza, ya saben lo que ha ocurrido. La pregunta
es ¿cultivamos grupos de oración? ¿Hacemos una sacramentoligía
acartonada o sugerente? ¿Unas misas que dicen algo o disuasorias?.
Unas misas sin música, sin nada sugerente. ¡ Claro que esto
no atrae a nadie! Lo repetimos una y otra vez. Y me imagino que aquí
en el sur más pecado mortal que en otras parte. ¡Pues claro!
Todo esto ¿A quien atrae?
Creo
que todo esto lo tenemos que andar, esta, diríamos, socialización
de la educación que ha perdido mucho del contexto, no lo olviden,
por toda la primera parte ya dicha, y también hablar que todo esto
ha entrado en crisis, la familia, el rol de la mujer que ha cambiado, que
ya ha dejado de ser la catequista o la transmisora de los valores tradicionales.
Todo eso hace que halla una socialización realmente educativa floja,
que prácticamente se calcula que un 12% o 15% tienen una educación
o socialización religiosa que pudiéramos denominar fuerte;
que un tercio ya de nuestra juventud española no ha sido socializada,
que desconocen a Jesús, y el resto tiene una socialización
débil mezclada con muchisimas cosas que es ahora, en el mundo que
les he descrito, en el mundo enorme de la cultura de la globalización,
de la cultura de sensaciones.
¿Cuál es la tarea nuestra hoy? No hacer un cristianismo que
ya se ha acabado, el cristianismo de cristiandad que hemos tenido en España
hasta hace poco, este ya no sirve. Estamos en un momento que podemos denominar
de transición hacia otra cosa, y ustedes son muy importantes, porque
real mente ¿quiénes son los que seguirán? Y ¿Cómo
seguirán? Y ¿Cómo seguirá ese cristianismo con
la relevancia o no que tenga? Eso va a depender de nuestro trabajo de este
momento, por supuesto que ya no van a ser todos y tantos. ¿Cómo
hacer para que volvamos…? ¡Ya no hay vuelta! Ya estamos en una
sociedad, en una cultura, en un tipo de iglesia que ya no tiene vuelta,
en un tipo de cristianismo que ya no va ha ser de cristiandad, que va a
ser otra cosa poco más relevante.
II PARTE: ¿CÓMO DEBERÍA SER UN CRISTIANISMO QUE TENGA
FUTURO HOY Y MAÑANA?
1.EXPERIENCIA
Un
cristianismo de futuro tiene que tener experiencia, y si no, pues creo que
no hay ni cristianismo ni futuro para el cristianismo. Tiene que tener cultivo
de la experiencia de Dios. de cara al futuro, por eso que estamos diciendo
de que estamos viviendo un mundo en el cuál hay toda esa serie de
elementos, diríamos de contraindicación frente a la experiencia
religiosa, y por otra parte, veíamos que se genera una especie de
sed de misterio, de necesidad de tener experiencia y que cada vez más
estamos viendo que desde luego un cristianismo que no tenga experiencia
personal, difícilmente va a tener continuidad. En otro momento era
más fácil tener un cristianismo más sociológico,
amparado en un cierto paraguas pues de la creencia de alrededor, este ha
sido el catolicismo español.
El catolicismo español en gran parte ha tenido mucho de catolicismo
sociológico, del
catolicismo que en el último termino como todavía se declara
el 81%, pero únicamente el 56% de esos que se declaran católicos
se dicen que son religiosos, es distinto y llama mucho la atención
que justamente el 44% de la gente que se dice católica, cuando después
le preguntan ¿Qué sensación tiene? ¿Cómo
lo vive? Desde el punto de vista religioso diga: “que no se siente
religioso”. La pregunta es ¿Qué catolicismo tenemos?
¿Cómo se siente católica esa persona? ¿Qué
significa ser católico para él? Pues a lo mejor significa
un elemento de herencia, un elemento de identidad último cultural,
o que no se siente religioso desde el punto de vista de las practicas. Pero
aquí hay un dato importante, si no nos equivocamos en el análisis
de detectar, cómo en el clima ambiental parece que está la
necesidad de descubrir la interioridad y de cultivarla, pues entonces estamos
ante ni más ni menos lo que parece que es una tarea de siembra, y
no estoy diciendo nada nuevo, estoy recordando algo que es fundamentalisimo
de todo cristiano siempre, pero que quizá en este momento, todavía
bajo las circunstancia en las que estamos, digamos que hay una urgencia
mayor en cultivar expresamente en la experiencia de Dios. A las catequistas,
educadores, monjas y hasta los mismos curas, no se trata solo de hablar
de Dios, se trata de ver si somos capaces de llevar hacia la experiencia
de Dios, que es algo un poco distinto. Lo que la gente está demandando
ahora es esto, aunque también hay que hablar, pero hay que intentar
transmitir cuál es nuestra experiencia personal. Eso tiene un desafío
personal. Es un reto que el Espíritu nos lanza desde la realidad,
desde ahí nos habla Dios, no nos habla a la oreja, nos habla la realidad
que está ocurriendo, también el corazón.
El cristianismo que acabamos de celebrar en la Navidad es una espiritualidad
encarnada, Dios se manifiesta en lo humano, lo profundamente humano es lo
divino, esto es muy evangélico y muy teológico. Lo profundamente
humano no nos tenemos que desdecir nada, Dios se hizo carne, acampó
entre nosotros, se hizo humano, apareció ahí, se manifiesta
ahí. Se manifiesta en la realidad, nos habla desde la realidad, de
mí realidad, la realidad del mundo, ¿Qué está
pasando? ¿Qué está ocurriendo? Ahí está
el clamor de Dios, ¿Qué nos está diciendo? Hay necesidad
de experiencia, y la primera a la que tenemos que llamar es a nosotros mismos,
cada uno de nosotros tenemos que tener una experiencia personal de Dios,
no podemos hablar de lo que no sabemos. Hay una llamada a recuperar una
dimensión de experiencia de Dios clara, y a partir de ahí
podemos transmitir a los demás. Hay un cierto eco, al menos dentro
de los grupos juveniles y mayores, de lo que denominamos convivencias, retiros,
silencios, oración, etc., ¡ Pues hay que hacer cosas de estas!
A lo mejor hay que tener un pequeño oratorio en cada parroquia, al
mismo tiempo que hacemos otros gastos, pues tener una salita, una moqueta,
cojines... ¡Esto es así! ¿Cómo quieren sino hacer
grupos juveniles? No se puede predicar a palo seco, incluso a la gente mayor.
Hay por ahí grupos en herbolarios, y aunque no se digan cristianos,
haciendo meditación, enseñando a la gente a hacerla. Y podemos
hacerlo cualquiera de nosotros, las catequistas, religiosas, pueden cultivar
un poco de esto, y si no quién va ha enseñar como relajarse,
como hacer silencio, respirar, etc. ¿Por qué no hemos educado
en estas cosas? ¿Por qué no educar a la gente joven? Esto
es lo que estamos diciendo, pedagogía concreta, llevar hacia el camino
de la experiencia de Dios concreta, no solamente ¡hay que orar! Claro
que hay que orar, pero hay que dar unas pequeñas técnicas.
Estas pequeñas cosas gustan y ayudan a interiorizar en un mundo que
va deprisa y que necesita detenerse un momento, hacer un poco de silencio
interior. Por aquí tiene que ir lo que hagan, hay cursillos por ahí,
¡les desafío a que lo hagan!. Es una lastima que dejemos espacios
enormes sin cultivar dentro de nuestra Iglesia, y dentro de la formación
espiritual. Sin la experiencia personal, sin una pequeña conmoción
personal, realmente tienen razón determinados grupos evangélicos,
carismáticos, pentecostales, etc. , que les dan mucha importancia,
no solamente hay que hablar del espíritu, hay que experimentarlo.
Creo que o tenemos experiencia y damos experiencia personal de Dios o no
tenemos futuro en el cristianismo. Hay que hacer una recuperación
fuerte del elemento interior, sabiendo que el cristianismo es mística
de los ojos abiertos, mística de la encarnación, después
cada familia le puede dar el sello que quiera, pero el cristianismo del
evangelio es el del Dios encarnado, lo que no nos podemos quitar de encima
es que esta es una espiritualidad encarnada, que descubre que Dios está
en la misma realidad humana y que ahí te puedes ir educando en los
ojos, en la interpelación de lo suficiente, de lo doliente, etc.,
todo esto es clamor de Dios que tiene que llegar a mí y tengo que
sintonizar con todo esto.
Se necesitan: Pastores que acompañen esta experiencia, religioso/as
que acompañen esta experiencia, seglares, laicos que acompañen
esta experiencia, y que la hagan, que la hagamos, ahí tenemos una
primera gran línea, una gran tarea, un enorme desafío. Tenemos
una riqueza en esta Iglesia y en ese sentido creo que hay que continuar
y profundizar.
2.
COMPASIÓN EFECTIVA.
Solidaridad, ya casi no se puede decir justicia, por que suena muy fuerte,
pero claro que sí, justicia. En un mundo como tenemos con todo lo
que estabamos diciendo en la globalización, que solamente he insinuado,
pero que esta globalización del capitalismo neoliberal produce lo
que se suele denominar, desde el punto social, “la exclusión
social”, este es el problema social. Antes se hablaba del problema
obrero, ahora exclusión se llama a los que en este mundo no tienen
acceso al pastel, porque no tienen trabajo, o porque no encuentran sitio,
etc. ¿Quiénes son?. Mucha gente joven y mayor, no se mueren
de hambre entre nosotros, pero no participan del todo del pastel, porque
si no tienes trabajo no tienes lugar social, y si no tienes lugar social
no tienes lugar y estas excluido.
Hay un porcentaje bastante alto, y si eso no le interesa al Reino de Dios,
si no pasa por el Evangelio, entonces esto no es cristiano, será
otra cosa, será usted my religioso, pero cristiano desde luego que
no. Porque el cristianismo tiene esa versión que hemos dicho encarnada
y tiene esta versión de que le importa el ser humano, el dolor del
ser humano y el clamor desde ahí. Realmente un evangelio, un cristianismo,
tiene sentido hoy y mañana si realmente responde a este hecho. Sencillamente
aquí tenemos otro desafío, tener las cosas claras, después
sabemos que tendremos que luchar con una realidad dura, el consumismo. Pero
también vale decirles a nuestros chicos, a nuestros hijos, nuestra
gente, ¿Sabes que de mil quinientos millones o dos mil viven con
lo que nosotros hacemos en los descansos? Con lo que nos cuesta un café
es con lo que viven. Lo que es un escándalo y nuestro Papa lo está
diciendo, es que un cristianismo de este genero conviva con un mundo que
tiene estas diferencias tan abismales. Esto habrá que traducirlo
desde abajo, desde la catequesis de niños hasta arriba, nos interpela
a una compasión efectiva, no solamente de sentimientos. Hay una pedagogía
del ver, de enseñar a ver la realidad, educar los ojos que es muy
importante, no quitarles que vean realidades duras, que hay mucha pedagogía
de esta del sentimentalismo que quiere evitar el dolor, que es malísima.
Claro que tiene que ver el chico, que hay dolor, que hay diferencias y que
otros no tienen todo esto. Sin solidaridad y justicia, realmente, no tendremos
credibilidad, además no es evangélica. El segundo mandamiento
que es igual al primero, pues está ahí. Claro que hay una
sensibilidad creciente hasta en las cofradías, pero a veces de tipo
asistencial, de compasión primera, que es lo que nos mueve más
al que está tirado. Esta bien, pero lo que en nuestro mundo está
pasando y a nuestra altura, un cristiano un poquitin lucido, un poquitin
inteligente, no puede desconocer, porque es un escándalo, si lo hace
es que no cree que detrás de todos esos problemas, hay un problema
político, estructural, de cambio de sociedad. Finalmente el fracaso
escolar, la drogadicción, los trabajos temporales, cuando uno lo
analiza un poco, descubre que es un tipo de sociedad la que habría
que cambiar. Esto es lo que tenemos que descubrir, no podemos ser tan individualistas,
tan ingenuos que digamos ¿la fe tiene dimensión política?.
¡Claro que la tiene!. ¿Por qué?. Por que le importan
las leyes y todas estas condicionantes que afectan a millones de personas.
Si a Dios le importa el que yo le diga a uno y lo insulte, o no lo insulte,
pues estamos en la caridad interpersonal, como no le va a interesar lo que
el concilio denomina la caridad política.
Esto para nosotros, pero también para nuestra formación y
orientación, pedirlo como cristiano, es decir, todo este trabajo
cuando ustedes estén en Caritas, Manos Unidas o en cualquier ONG,
o donde estén, ¡véanlo y vívanlo!. Yo estoy apostando,
estoy luchando, y cuando estoy compartiendo, cuando estoy desde mi catequesis
diciendo que hay un estilo de vida cristiana, y hay un modo de no ser consumista
y de tener una cierta austeridad en pro de compartir un poco más,
cuando estoy haciendo ver que en la realidad hay tal y tales problemas,
y que eso nos está interpelando, estoy entonces educando, estoy haciendo
gente sensible, que además no tiene un cristianismo evasivo.
3º
CRISTIANISMO FRATERNO
Creo que estamos en un mundo que tiene cierta dureza, un desvalimiento,
un anonimato. Una gran ciudad como Madrid, Barcelona, etc. Son ciudades
inhóspitas, no Huelva; pero en Madrid puedes ver la soledad en la
multitud, estas sólo, rodeado de multitud solitaria. Si no tienes
amigos o hay unos pocos ¿Dónde estás? ¿A quien
acudes? Y al mismo tiempo estas rodeado de gente, en el metro, en la calle,
en todas partes, y ¿A quien te diriges? A nadie, estas en la perfecta
soledad, en el perfecto anonimato. Esto es muy de nuestras ciudades, de
nuestro mundo.
Esto de la fraternidad hay que vivirlo en los pequeños grupos, las
pequeñas células. Una parroquia siendo un elemento, como la
definían ya hace tiempo, comunidad de comunidades, pero claro en
su elemento masivo no puede ser una comunidad, por más que estemos
cumpliendo la palabra, la comunidad de diócesis de Huelva, vale desde
un punto de vista muy general, pero ¿desde dónde comparto
yo mi fe?, pues desde unos pocos, con unos cuantos, etc. Hay que hacer esta
especie de células. El cristianismo pentecostal que es el más
agresivo y expansivo en este momento en este mundo, en Latinoamérica,
en Africa y hasta en Oriente, un cristianismo que se está expandiendo
de esta forma, hay que imitarlo, pero tomemos nota de lo que esta pasando.
Hay una serie de grupos que también lo hacen bien en este sentido,
y además a todo el mundo no le va igual, pero en si mismo es un valor
cristiano. La fraternidad “mirad como se aman”, pero al mismo
tiempo es también un elemento necesario en un mundo en que es duro.
Creyente solitario en esta sociedad y cultura, yo creo que no subsiste.
Se viene abajo, ¿sabe superarlo sólo? Al final le entra el
desmayo ¡tiene que ser acompañado!. Tienes malos días,
pero el otro tiene buen día y tu compensas así, el otro tiene
altas, pero bueno vas al grupo parece que no tienes ganas, pero finalmente
si tienes un poquito de vitalidad acabas queriendo, también es un
elemento que te está ayudando a revitalizarte, a vivir. Por pobre
que sea una parroquia tiene que tener una serie de grupos y de células,
y si no la tiene más que pobre, ¡ pobrísima! Y no tiene
futuro. Pero es que además, en el fondo, saquen las consecuencias,
si no ¿qué vitalidad tiene eso? Al final estamos viendo que
se nos hunde este catolicismo.
El cristianismo tendrá que tener una cierta revitalidad, por ahí
hay que formar unos grupos que vivan la fe, que tengan una cierta calidad
y calidez entre ellos. ¿Qué se puede hacer entre ellos? Pues
un poco de oración, de ánimos, de acompañamientos,
etc. Además el Evangelio puede ser un gran héroe, desde mi
propia experiencia, más que teología se debe enseñar
un poquito el Evangelio. ¡Sacerdotes y otros! Qué lastima ¡utilícenlo!
¡Prepárense! Ahí hay una mina para uno mismo, para su
propia espiritualidad y para enseñar a otros, para hacer grupos que
empiezan a descubrir lo bonito que es entender un poco más el Evangelio,
descubrir que
Jesús está ahí en el fondo.
Tengan cuidado de que finalmente los grupos no asfixien a las personas,
porque hay algunos grupos tan cálidos que infantilizan, acompañan
tanto que al final no dejan a las personas crecer, les dan tanto calor,
que los asfixian. No se trata de eso, se trata de grupos que respeten a
la persona, a su propia responsabilidad, que la haga más adulta,
etc. ¡Claro que todo esto dentro de una parroquia necesita animarse
y necesita gente que colabore con el cura!, que el pobre no puede hacer
todo esto, es natural y es que todo hay que prepararlo. Diréis eso
ya es conocido, pero ¡tradúzcanlo y háganlo! Porque
algunas veces no somos tan consecuentes después en las estrategias
pastorales, y en formar gente, en dinamizar y en hacer todo esto, por que
realmente creo que sin los curas no se puede hacer. Se hará con ustedes
y para eso también necesitan que se formen.
4º
PROMOVER UN CRISTIANISMO LUCIDO Y FORMADO.
Les decía antes que el cristianismo no le había tenido miedo
a la razón, a la inteligencia, les decía incluso que, la religión
es peligrosa porque es importante. Lo que no es importante no es peligroso,
es banal, pero la religión si decimos que es importante es porque
puede tocar elementos fundamentales del ser humano, y claro que puede llevar
a tonterías, y estamos en un mundo donde es evidente y donde después
todo sirve para que algunos digan: ¡miren lo que mejor pasa con la
religión o debería pasar es liquidarla!. Prescindir de ella,
eso es otra barbaridad, porque también el amor es peligroso y también
lleva mucha tontería, por eso decimos ¡liquidemos el amor!.
¡No! Lo que pasa es que todo lo humano e importante es así
de ambiguo. A estas alturas ya creo que estamos convencidos de que los seres
humanos tenemos la capacidad de tergiversar, y realmente hasta corromper
lo más santo.
¡Claro que la religión no es sólo religión! Nunca
la religión es un fenómeno tan puro. En la religión
va todo ese elemento que está ahí de fondo: elemento ideológico,
todo elemento de resentimiento, reivindicación, de esperanza, tantas
cosas y finalmente, claro la promesa. Hoy no hay más que abrir el
periódico y realmente darse cuenta de que la religión es un
material explosivo, menos mal que el cristianismo tiene años de depuración,
y toda esa critica de la religión nos ha venido muy bien, porque
ya somos bastantes menos cristianos, y en algunos casos hay que darles la
razón a los que nos critican de los peligros que tiene la religión.
¿Cómo se puede hacer una religión? Una religión
presentable, respetable, una religión que sea visible y humanizable,
que sea lúcida, que sea critica, que sea formada. Hoy ya no se puede
ser creyente por que sí, eso de, “ni la fe del carpintero”.
Cada cual que tenga la fe lo más lúcida que pueda. En este
momento diría que es una obligación. El Espíritu habla
también desde aquí, en el último termino, Dios estará
diciendo “no crean tonterías de mí, háganme respetable
y presentable en público” Esta es una obligación cristiana,
hacer respetable a Dios, porque el Concilio también lo dijo, hay
datos que tienen su origen en la propia forma de presentar el cristianismo,
a mi me dice determinadas cosas algunas personas, que lo primero que digo
es que tampoco creo eso. Hay imagines de Dios realmente intratables. Creo
que hay un deber y una necesidad de hacer una presentación de Dios
que sea realmente respetuosa, presentable y huamanizable, o que nos ayude
a humanizar.
Desde las homilías hasta la catequesis, la teología mística
es un desafío para todos, aquí no nos escapamos nadie. ¡Claro
que a mi también me afecta! ¿ Cómo hablo yo de Dios?
Y por supuesto el Sr. Obispo, y los curas que están aquí,
los religiosos y los catequistas. ¿Qué Dios presentamos?.
En este momento hay dos autenticas tendencias que se ven en nuestro mundo,
y que están contaminando nuestro cristianismo y que la batalla no
está ganada. Esto de un Espíritu lúcido dentro de la
fe, por una parte están todas estas tendencias fundamentalistas,
¡Esta es la verdad! Pero ¿ Qué es la verdad? ¿La
tiene alguno en el bolsillo? Tengamos más autocrítica, así
podemos decir esos fundamentalistas de fuera y de nuestro fundamentalismo,
que algunos lo tienen muy claro, tan claro, que no necesitan plantearse
nada. Si dices que Dios es esto, es justamente lo que no es, porque lo has
reducido a una dimensión humana imposible.
Tenemos como tarea personal, también de espiritualidad, que matar
a nuestros propios dioses, para encontrar a Dios; por que tenemos dioses,
es nuestro dios hecho a medida y lo que uno descubre es que uno tiene que
ir purificando su propia imagen de Dios.
Otra tendencia es la religiosidad difusa que está recorriendo nuestra
sociedad, es una especie de muchas cosas, donde uno mezcla un poco la psicología
personal con el último paradigma científico, con esoterismo
y finalmente, se hace todo un revuelto, pues eso tampoco.
El 39% de las encuestas españolas de los que se dicen católicos
se reconocen reencarnacionistas, que quiere decir, seguro que ni ellos lo
saben, pero ya es un síntoma que, de los que se dicen católicos
que sin ningún problema se dicen reencarnacionistas. Si esto se analiza
a fondo indicara un problema respecto a nuestro imaginario del más
allá, a la crisis que esto tiene, a lo mal que se hace y se predica
de ese más allá de la escatología, de la necesidad
de cambiar de imágenes, hay muchísimos problemas aquí
de fondo. Pero también indica en esta especie de clepticismo fácil
que vivimos en nuestra cultura, en la que todo vale ¡Pues todo no
vale! ¿Se pueden mezclas las cosas? Pues tampoco. Estamos en un momento
de esos donde parece que finalmente, a veces, hay un relativismo subjetivista
muy grande, donde parece que cada uno opina de una manera. ¡Eso no
es hacer justicia ni a la inteligencia, ni a la razón, ni a nada!.
Esta es una tarea que nos está desafiando a todos, hacer un cristianismo
presentable en publico, y utilicen más el Evangelio. Un Evangelio
un poco pasado hoy por la Ilustración, por la critica, todos los
estudios que hay, no se puede andar diciendo “caminaba sobre las aguas”
¡Esto es milagrería!. Así algunos después dicen
ese cristianismo guárdeselo usted. Además, lo deshumanizamos,
pues parece un cristianismo milagrero, tan divino que a golpe de milagro
estaba todo el tiempo, eso no era así, ¡Qué Jesús
era bien humano!, ¡Qué tampoco vió!, ¡Qué
también tuvo que discernir! Que la crisis de Galilea es real, que
también Getsemaní que también hubo un silencio de Dios,
o si no que hacemos con eso en el evangelio. ¡Léanlo bien!.
Tenemos un Cristo realmente humano en todo como nosotros, excepto en el
pecado. Esto es mucho más humano y más divino finalmente,
pues tenemos ese gran desafío, que además es el gran libro
por encima de todos los libros.
5.
RECUPERAR LA DIMENSIÓN FESTIVA Y CELEBRATIVA.
Como les decía antes, hay una revolución expresiva, está
todo ese consumo de sensaciones y de la estetización de la vida,
y de la enorme importancia que tiene la música, por ejemplo en el
mundo juvenil. Desde determinados auditorios más que la palabra dice
la sensación. Algunos dicen que la palabra ha sido y es muy importante
en nuestra iglesia, pero también es unilateral, porque solo con palabras
no les llegamos del todo a los jóvenes. En un mundo que es mucho
más musical, Internet, imagen, de la sensación más
bien visual; pues esta es una iglesia más bien atada al argumento,
a la palabra. ¡Mensaje! Que utilicemos más la música.
Una reunión de jóvenes si no hay guitarra, sino hay música…
Hay que tocar las fibras morales y hay que llegar por ese lado, sino son
unos sacramentos acartonados, unas eucarísticas “disuasorias”,
para no volver. En las misas de niños yo estoy encontrando que hasta
los mismos sacerdotes son mucho más creativos, más flexibles,
hacen una serie de gestos, hay hasta un tipo de leer, y es que después
veo que otros van y les gusta, está hasta el evangelio leído
de una forma que es un poco dramatizada y entonces resulta más impactante.
Y digo, ¿Por qué no hacemos que las misas de niños
sean un poco el modelo litúrgico? Un poco así, más
creativo, festivo, más de normalidad. Ya se que algunos señores
y señoras muy rigurosos a lo mejor no le gusta, pero la inmensa mayoría
saldría ganando.
Se habla hoy de que, realmente, por ahí necesita nuestra iglesia
una gran reforma, el Concilio hizo una muy importante, pero realmente se
ha quedado corto, hay que recuperar mucho y educar en la parte de los símbolos,
etc. Dentro de la seriedad, que todo esto debe tener, pero al mismo tiempo
también creatividad. Si no hay un cristianismo un poco más
festivo, celebrativo, esto no dice nada. ¡No hay que decir! ¡Hay
que vivir! ¡Hay que practicarlo! Cuando uno está en una gran
fiesta se lo pasa bomba. Creo que este es el clima religioso y por ahí
se puede recuperar a la generación difícil. La generación
difícil se suele decir que es la de los veintitantos a los cuarenta
y tantos, que muchos han dejado de asistir y atreves de los hijos vuelven
y si vuelven y encuentran un tipo de celebraciones de estas, muchas veces
recuperamos a mucha de esta gente.
PALABRAS FINALES:
La religiosidad, y aquí está más vivo, todo esto despierta
matizaciones de que primero es una religión que persiste, lo cual
da mucho que pensar. En las encuestas aparece un 72% de españoles
de esta religiosidad popular, también con matices y también
merecidos, pero ahí hay hasta un cierto punto un potencial, que parece,
que ha resistido mejor a esta avalancha que nos ha venido del mundo de lo
funcional, de la modernidad, de la secularización. Como hay defensores
y detractores de todo esto pues yo aquí escucharía mucho.
El año pasado me invitaron a Sevilla a “echar” un pregón
en una cofradía ante el Cristo yacente, una meditación. Realmente
para mí fue un destino. Entonces empecé hasta a valorar más,
porque era una iglesia que estaba llena. Me dije esto no es una broma, esto
es una escenificación, pero una escenificación que te pones
ante el Cristo muerto y yacente y tú haces una meditación
en voz alta. Vi que el clima era interesante para empezar la semana santa,
y después hablando con el hermano mayor, lo que percibí y
ellos me decían que de mil y pico hermanos que habían sintonizan
con algunas cosas que ellos les proponen pues trescientos o quinientos.
Pero yo veo que ahí hay un potencial, que hacen retiros, charlas,
que también tenían un sentido social. Yo se que todo esto
es un mundo variopinto, difícil, por lo que me dicen algunos sacerdotes,
pero me parece que aprovechar este humus, revitalizaría. Me parece
que ustedes tienen ahí algo, será difícil, pero también
hay un desafío, cristianizar eso, utilizarlo, purificarlo y aprovecharlo
para quizás potenciar algo que necesitamos para pasar de este cristianismo
al cristianismo que tenga futuro, que ya no va a poder ser igual que el
de antes.
Sobre todo, que pongamos empeño y nos empeñemos de la manera
que podamos, porque creo que nos jugamos algo muy importante.
ACLARACIONES:
El cristianismo de cristiandad es el cristianismo vivido. Fotografía
de la realidad en las encuestas españolas. En este momento tenemos
un 28-29% de practicantes con una concepción muy amplia, donde practicante
ya no es el que va una vez a la semana, sino dos veces al mes, con lo cual
hemos rebajamos el concepto mucho. Si bajamos a semanalmente, andaríamos
por el 12%. Al mismo tiempo, hay otro, diríamos, tercio menos, porque
son festivos o estacionales, es decir, cristianos que de vez en cuando,
cuando hay la fiesta del pueblo, el patrón, se casa alguien, pues
van. Los demás son en gran parte otro tercio más. El 42% son
de alejados duros, que no van ni una vez al año, estos se dicen católicos,
este es el cristianismo de cristiandad. Si se analiza un poquito, estamos
viendo que recientemente está apareciendo una categoría de
indiferentes que es un 20% ya, y que da que pensar, que las grandes ciudades
como Madrid y Barcelona es de un 30%, que va usted por la calle y puede
traducir que de tres personas que ve, a una no le interesa la religión.
Hay que tener mucho cuidado, porque dentro de esos el 11% dice que es religioso.
Estas son las cosas que tiene la complejidad de lo religioso, pero al menos
habrá que entender que no le interesa la religión oficialmente
institucionalizada tal como ha predominado en España, esto es lo
que habrá que pensar con un mínimo de realismo, al interpretar
los datos.
Este es el cristianismo que se nos está desmoronando. Dentro de 10
años a la vista de lo que tenemos aquí, a la vista de los
sacerdotes, y la media de los religiosos, etc., que andan ya por 68-70 años
de media, ¿Qué cristianismo podemos esperar? Este es el cristianismo
que ya se nos está hundiendo delante, sino tomamos nota de esto.
A corto plazo no vemos que la dinámica pueda cambiar, no vamos a
hacer profecías que nos equivocamos todos, pero esto es lo mínimo
que podemos decir, hay un cristianismo que no tiene recuperación,
ni vuelta de hoja, estamos crecientemente hacia un cristianismo de otro
genero, sí encima toman nota y preguntan ¿Y hacia el futuro?
Pues mire, hacia el futuro todavía más oscuro, porque si mira
los datos sobre la juventud, pues todavía más duros, el 62%
se reconoce cristiano, en Francia ya solo el 44%, “nosotros estamos
mejor” , pero de esos solo el 12% practica, que algunos alargan hasta
el 30%, porque van de vez en cuando.
Del 12% al 15% socializados, ¡un poco fuerte! Un 30% o un tercio sin
socialización religiosa. ¡Y esto es muy serio! El resto socialización
débil, dígame que podemos esperar, ¿Qué cristianismo
visualizan ustedes a través de esto?. ¿Hacia que cristianismo
vamos?. Pues hacia un cristianismo más minoritario, hacia un cristianismo
seguramente que con muchos menos agentes pastorales, un cristianismo donde
el laicado que tenemos aquí, y otros muchos se tomen esto en serio
o si no... Si no tienen una relevancia de cristianismo y les digo modestamente,
que tienen que caminar por las líneas que les decía, o hay
un cristianismo con más experiencia que se hace presente allí
donde hay clamores y sensibilidades, que se pueda presentar en publico,
donde también tenga vitalidad y ayuda mutua, donde también
sea festivo y celebrativo, o si no, no le veo futuro, y al mismo tiempo
esto, es muy evangélico.