TRAS
LA CHARLA TODOS UNO CON D. IGNACIO EN EL OBISPADO
Fue
en Huelva, el miércoles 19 / 12 / 2.001, a las cinco de la tarde.
Tras
lo que ocurrió en dicha reunión, de lo que damos cuenta en
otro escrito, intentamos hacer un reconocimiento hasta donde nuestra propia
realidad nos lo permite, sobre lo que entendemos como el espíritu
esencial de la tarea a la que se nos llama.
1º ESPÍRITU DEL PLAN DE TRABAJO
Para
realizarlo, lo primero que hemos de plantear es un serio y consciente Plan
de Trabajo en cuanto a:
1.
Conciencia de lo que supone la tarea que se viene gestando.
2.
Razones y esencia que constituye la tarea.
3.
Conciencia de lo que supone "estar reconocidos por la Iglesia",
en cuanto a tarea y envío a la realización de la misma.
4.
Peligros que esto incluye, por los que dicha tarea no se dé en la
clave de Espíritu que se ha recibido.
5.
Conocimiento de la problemática de conjunción y complementariedad
de cuanto se propone, precisamente por no ser una tarea eclesial usual y
común trabajado conjuntamente desde un Único Espíritu.
Pensamos que tomando conciencia de esto, nos hará descubrir los muchos
pensamientos "no acordes" existentes.
2º
TIPO DE CONCIENCIA QUE HEMOS DE BUSCAR
Como
conclusión a cuanto comentamos, hablamos de una conciencia sobre:
1.
No hemos de buscar garantías humanas preconcebidas. Se trata de estar
abierto a todo aquello capaz de garantizar que lo que hacemos obedece a
la acción del Espíritu.
2.
La tarea permanente que hemos de desarrollar miembros y grupos es la de
"Servicio en clave de Ultimidad y Abajamiento" Is 53. Fil. 2,
1 - 11.
3.
Para que esto se dé, hemos de "salir permanentemente de la tierra
de lo establecido" Gen 12, 1 - 2, aparcar todos aquellos conceptos
que no son Palabra de Dios, y que por no ser razones del Espíritu
Santo para todos los tiempos, acabe produciendo desunión entre aquellos
que se entregan a la tarea.
4.
Ello implica "Remar Mar adentro" N.M.I., y arriesgarse al "Mar
de Lo Nuevo y verdadero" Ap. 21, 5, con todas las consecuencias.
5.
Servir de fermento de comunión, que no se ve porque desaparece en
la misión, para descubrir y hacer crecer la Iglesia/Reino, que refleje
la Nueva Humanidad.
6.
Somos cauces, mensajeros, siervos inútiles, que hicimos lo que teníamos
que hacer, desde y en
7.
Libertad. La que nace y opera desde la adultez, la generosidad, la oblación
como víctima santa y agradable a Dios. De no ser así, aún
teniendo "buenos resultados" nunca podremos decir que son "Resultados
de Dios".
Y
sabedores de lo difícil que es la tarea de Comunión, precisamente
porque:
3º
REALIDADES PERSONALES Y COMUNES A CONSIDERAR
·
cada uno tenemos nuestra visión de la misma,
· Porque todos hablamos de SER UNO, pero sabemos de las dificultades
que ello encierra, porque todos pretendemos que los demás sean "uno
a nuestra manera"
· Porque aunque la Unidad es la obsesión de Jesús,
sin embargo, el trabajo consciente y responsable nos cuesta mucho llevarlo
a cabo, dada "la falta de costumbre" en planteamientos genuinos
según la Palabra,
· Porque para nosotros, el envío del Señor Obispo,
nos tiene que dar el gozo de sabernos enviados pero que la única
garantía por nosotros mismos, está fundamentada y mantiene
fidelidad cuando nos sabemos servidores inútiles, cauces, mensajeros,
cacharros de barro, que en continuo podemos equivocarnos. Según esto,
hemos de ver si "nuestras fuentes" íntimas beben de:
4º
DECÁLOGO DEL ESPÍRITU DEL EVANGELIZADOR
1.
Somos mensajeros; simplemente cauces 2Co 4, 5.
2. Como tal,"cacharros de barro" 2Co 4, 7, "siervos inútiles"
Lc 17, 10.
3. A pesar de ello y lo que encierra, nos sabemos administradores de los
misterios de Dios, y al administrador lo único que se le exige es
fidelidad 1Co 4, 1 - 2.
4. Nuestra intervención y aportación tiene razón de
ser exclusivamente en aquello que esté confirmado por la Palabra
y en clave de Unidad de la Iglesia Ef. 4, 2 - 6; Heb 4, 12 - 13.
5.
Los carismas son la fuerza y el poder de los miembros o partes, dados exclusivamente
a favor del Cuerpo Total de Cristo, la Iglesia de Jesús, sin buscar
en ningún momento servirse a sí mismo. 1Co 12, 4 - 11.
6. Cuanto se haga y predique ha de ser desde el pasaje de Jesús "La
Vid y los sarmientos". Jn 15, 1 - 5.
7. La participación será siempre desde la Libertad Gloriosa
de los hijos de Dios. Rom 8, 21.
8. Cualquier proposición en favor de la Unidad, que no nazca en clave
de Libertad, no ha lugar en esta tarea.
9. Los anunciadores de la Palabra desde este espacio "Todos Uno"
han de prestarse en todo momento a cualquier observación que se les
haga sobre posibles errores o inconsciencias, falsos planteamientos, falsa
utilización de los datos en los que basen su tarea, para dejarse
corregir en lo que saben de las dificultades y desconocimientos que entraña.
10. Todo lo que pudiera convertirse en algún "proselitismo"
que destruya o ponga en peligro la Unidad a la que se deben y por la que
están enviados desde la Diócesis, ha de ser anulado "por
espíritu y por definición".
1. Conciencia de lo que supone la tarea que se viene
gestando.
Estamos
ante una ocupación en la que intervenimos distintos grupos de Iglesia.
En ella participamos miembros de Parroquias, movimientos, congregaciones,
comunidades... sacerdotes, religiosas/os... que tratan de constituir en
esencia un núcleo evangélico eclesial permanente, abierto
siempre a acercarse cada vez más a lo que pretende. De ahí
su denominación TODOS UNO. Busca e intenta encontrar con ahínco
la nueva y verdadera conciencia de Cuerpo de Jesucristo - Iglesia / Reino.
Que en todo momento y sin que haya que recordarlo, dé razón
permanente de aquel "Que todos sean UNO, Padre, como Tú y Yo,
somos UNO, para que el mundo crea" Jn 17, 21.
2. Razones y esencia que constituye la tarea.
Nace
como consecuencia de la urgente necesidad de un diálogo incondicional
permanente entre los grupos de Evangelio, en el que cada persona, grupo
o parcela de Iglesia, aporte libre y gozosamente lo que es y lo que tiene,
su experiencia y su servicio dentro de la Iglesia; de esta forma, al mismo
tiempo en que todos acaban conociendo la pluralidad que encierra el conjunto,
se enriquecen en su complementariedad, en la que todos participan y a la
que todos se deben particularmente, como gozo y exigencia de la vocación
universal que encierra la llamada de Jesús de Nazareth. Como consecuencia,
se produce un clima de
permanente
evolución y renovación, a través de lo que entre todos
se descubre. Esta labor exclusiva a favor de la Unidad de la Iglesia se
construye y enriquece desde la "objetividad conjunta en razón
de la "Espiritualidad de Comunión", que evidentemente repercutirá
en cada parte o miembro, ya que nace desde la percepción y aportación
de lo que son, como auténtica necesidad de construir entre todos
lo que en sí mismo es exigencia de la Palabra, Ef. 4, 1 - 6. Al mismo
tiempo se produce y manifiesta una realidad de complemento y fusión,
que por ser anunciada y querida por Jesús de Nazareth, es la única
capaz de producir la fe en quienes no creen, y acercar y enamorar con la
vida a todos Hec. 2, 47. Aquí se produce el milagro por el que no
son las palabras las que enamoran, sino la vida de Dios que se refleja en
aquellos que le buscan "en Espíritu y en Verdad. Ef. 4, 1 -
6. Por ello, la tarea adquiere dimensiones de "Fermento de Comunión
y Visión de Conjunto", en la que entre todos se advierte y se
entiende la preferencia por el abajamiento que tienen quienes buscan y se
entregan, para alcanzar la Unidad Trinitaria desde la más absoluta
gratuidad de cada miembro o parcela de Iglesia. Por ello y simplemente,
este hecho adquiere realidad profética en su intención, dado
el deseo y la urgencia - real y permanente - de responder a la petición
de Jesús al Padre, "Que todos sean UNO, Padre, como Tú
y Yo, somos UNO, para que el mundo crea" Jn 17, 21.
3 Conciencia de lo que supone "estar reconocidos
por la Iglesia", en cuanto a ser enviados a la realización de
la misma.
El
reconocimiento por parte de la "oficialidad de la Iglesia", en
caso alguno puede darnos garantía de sabernos un "Grupo fiel
a la Palabra, constructor de la Iglesia / Reino de Jesús". Digamos
más bien que ello nos obliga a examinarnos cada vez más para
testificar de si aquello a lo que nos entregamos es el tesoro de nuestro
corazón Mt. Cada día, el proceso de entrega al descubrimiento
y servicio de lo que la Palabra pide y la Iglesia y el mundo nos urge, nos
obliga a preguntarnos si nos disponemos a ofrecernos como víctimas
santas y agradables, cambiando el pensamiento Rom 12, 1 - 2, y el corazón
Ez. 36, 26que ha producido en nosotros el tiempo y las circunstancias, y
sabernos "mujeres y hombres en el mundo, pero sin ser del mundo"
Jn 17, 14 - 16. Y esto, siempre, nacido desde el conocimiento de lo que
implica y significa, de la madurez que produce la Palabra de Dios en cada
ser, y de la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
4 Peligros que incluye el que la tarea no se dé
en la clave de Espíritu que se ha recibido.
Incluye
los peligros propios de la pérdida del Espíritu que lo inicia,
lo guía y ha de producir frutos permanentes y abundantes Jn 15, 16.
Aunque sea en una mínima cuantía o tiempo, la
no-consideración
de la esencia constituyente capaz de producir la Unidad anhelada, sería
la rendija por la que "el espíritu embalsado gracias a los trabajos
de otros durante muchos siglos", lo perdiésemos. De igual manera,
quedarnos en lo sabido sería como construir aljibes agrietados, que
acabarían pudriendo las aguas vivas que se nos dio para llevar a
la práctica tan preciosa y urgente tarea.
5 Conocimiento de la problemática de conjunción
y complementariedad de cuanto se nos propone, a sabiendas de que, por permanente,
no es una tarea eclesial común buscando juntos "el Único
Espíritu". Esto nos hará descubrir los muchos pensamientos
"no acordes" existentes.
Es
aquí donde encontramos la razón por la que hemos entendido
todo lo anterior que hemos manifestado. Somos muchos los que decididamente
hemos entregado la vida a Dios con mayor o menor generosidad, pero en general
vemos con dolor y estupor cómo no se produce esa realidad nueva en
el mundo. Aquí no podemos hablar de que es ÉL el que produce
el fruto y la continuidad, sino que Jesús nos manifiesta que ÉL
nos ha elegido para que demos frutos en abundancia y que permanezcan. En
este aspecto todos tenemos posibilidad de una reflexión y discernir
hasta qué punto nuestro pensamiento al respecto es "por conformismo",
echándole la carga a Dios de que sea ÉL quien los haga producir,
o de nosotros que, porque nos duele el hombre total, razón exclusiva
de la llamada, somos "unos permanentes inconformistas" ante los
precarios resultados que obtienen los que de una u otra forma, están
lejos del Reino y de la Justicia que Dios quiere para todos.
Y
precisamente porque la razón universal de esta tarea es la Unidad,
y constatamos que no se recogen los frutos que quisiéramos, para
los cuales entregamos la vida, hemos de preguntarnos todos, ¿no será
porque quienes nos damos a la Causa del Reino y del Amor, no hemos sabido
comprender el cómo saber llegar a conseguirlo? ¿No estará
la raíz del problema en no saber complementar y conjugar todo aquello
que se nos ha dado, y no es cuestión de uno o unos cuantos, sino
de todos? ¿No puede residir aquí la "gran Profecía
Misericordiosa" que necesitamos todos los cristianos para sabernos
en el Espíritu y la Verdad de la Palabra?
Por
todas estas razones es por lo que hablamos de problemática de complementariedad
y de conjunción de talentos. Hemos de instarnos y prepararnos para
ver
·
En qué medida nos tenemos todos en cuenta, y sabemos que en los otros
también actúa Dios y no solo en nosotros, porque en todos
vive Dios.
· Y saber que somos miembros a los que se nos pide exclusivamente
desarrollar y prestar servicio del miembro que somos.
· Que al igual que los demás necesitan de mí, yo necesito
de los demás.
·
Que no somos "francotiradores por libre", sino que nuestro servicio
encuentra todo su aval evangélico en el sabernos miembros del cuerpo,
enviados por todo el cuerpo.
· Y que la razón de no encontrar frutos para "la totalidad
del Cuerpo", lo es precisamente porque inconscientemente los buscamos
para nuestra misión específica según el carisma al
que "parcialmente" nos debemos.
Como
conclusión, y según todo lo que hemos comentado, cuanto apuntamos
todo va encaminado a la creación y constatación permanente
de una conciencia evangélica en la que
·
Buscamos el Espíritu, y no formas que lo garanticen. Se trata de
estar abierto a todo aquello capaz de avalar que lo que hacemos obedece
a la acción de dicho Espíritu.
Y
es que no puede ser de otra forma. Si quienes tratamos de decir SI a la
llamada que sentimos "nacida y venida de Dios" lo hubiésemos
comprendido en su raíz más genuina, sabríamos que cada
día hemos de ratificar nuestra vocación 2Pe, 1, 10, renovar
nuestro compromiso ante cada tarea, de forma que sea un compromiso nacido
permanentemente del Amor 1Co 13, 1 - 3, y no de "un compromiso anterior"
que envejeció la capacidad de reconocer cada día el deseo
de Dios para con todos sus hijos Mt. 6, 9 - 13. Y esto es posible solo y
exclusivamente poniéndonos en manos del Espíritu y la Providencia
de Dios Mt. 6, 24 - 34.
·
La tarea permanente que hemos de desarrollar miembros y grupos es la de
"Servicio en clave de Ultimidad y Abajamiento" Is 53. Fil. 2,
1 - 11.
¿Se
puede hablar con un hambriento, al nivel en el que vive y siente hambre,
desde estómagos perfecta y continuamente alimentados? Es necesario
"abajarse", entrar en espacios donde no seamos lo que la sociedad
nos ha hechos ser, no tengamos respuesta convencida y prepotente para todo
y todos... ¿No fue eso lo que hizo el Hijo de Dios? ¿No se
nos predijo desde muchísimos años antes de su nacimiento a
esta tierra? Este apartado nos mueve a sincerarnos con nosotros mismos si,
al menos en la intención primera y con un mínimo convencimiento,
estamos dispuestos a ello.
·
Para que esto se dé, hemos de "salir permanentemente de la tierra
de lo establecido" Gen 12, 1 - 2. Hemos de aparcar todos aquellos conceptos
que no son Palabra de Dios. Lo que no nace de la esencia del Espíritu
Santo, acaba produciendo desunión entre aquellos que se entregan
a la tarea.
Sin
direcciones y horarios anticipados, sin planos orientativos, sin más
garantía que "la no garantía" y la confianza abandonada
en la Providencia de Dios. Siendo así seremos, para quienes buscan
a Dios, "Nación grande y bendición para muchos".
Más, para que esto ocurra, hemos de examinarnos en cuantas cosas,
acciones y motivaciones de nuestra vida de entrega están afianzados
conceptos que no son Palabra de Dios, y que en su ejercicio y fidelidad,
no nos damos cuenta que olvidamos mucho de lo fundamental del Evangelio;
hacemos acepción de pueblos, personas, comunidades, Iglesias; nos
ensimismamos en "nuestra causa personal", y nos hace sentirnos
mejores, más generosos y mejores constructores de la Causa Evangélica.
· Ello implica "Remar Mar adentro" N.M.I., y arriesgarse
al "Mar de Lo Nuevo y verdadero" Ap. 21, 5, con todas las consecuencias.
Perder
pie en nuestras seguridades, lanzarnos a donde nunca nos lanzamos, aventurarnos
en "Una Aventura de Todos y con todos", en la que olvidarnos ya
está en contra del genuino Plan de Dios... Gen 4, 9. Dios tiene preparado
para todos desde el principio de los tiempos "Un Cielo Nuevo y una
Tierra Nueva", no para el más allá, sino para esta tierra
a la que nacemos y pisamos, y cuya construcción depende exclusivamente
de aquellos que lo sientan "en su plenitud de gozoso compromiso".
De no ser así, ¿para qué Dios hecho Carne entre nosotros,
para qué un Mensaje tan difícil e imposible de entender que
enfrenta a la familia de la carne, precisamente para que nada pueda impedir
la construcción de la Familia Universal, para qué el Hombre
Nuevo, la conversión, la muerte en cruz, si no es para algo que sea
totalmente de Dios?
·
Servir de fermento de comunión, que desaparece en la misión,
para descubrir y hacer crecer la Iglesia/Reino, la que refleja la Nueva
Humanidad.
Es
la raíz de la que nace todos los "absurdos" que Dios y
la Palabra nos proponen. Ser "fermentos conjuntamente" para que
lo que nazca sea verdaderamente de Dios y no de "una traducción
humana parcial o personal" de lo que Él quiere para todos. Estamos
llamados a desaparecer en "el hacer desapercibido de Dios", para
generar Vida desde la oblación oculta de la Iglesia, que no será
la de Jesús si no se propone ser Reino Visible ante todos y para
todos. Iglesia en la que se ama al enemigo, se reza por quienes la persiguen,
se entrega por todos sin acepción, y no se justifica ante nadie,
ni espera que nadie se justifique ante Ella, ama a todos porque todos son
imagen y semejanza distinta de Dios.
· Somos cauces, mensajeros, siervos inútiles, que hicimos
lo que teníamos que hacer, desde y en Libertad, la que nace y opera
desde la adultez, la generosidad, la oblación como víctima
santa y agradable a Dios. De no ser así, aún teniendo "buenos
resultados" nunca podremos decir que son "Resultados de Dios".
Somos,
en la pequeñez, humildad, mansedumbre... cauces por el que Dios se
manifiesta, mensajeros vivos del Mensaje del Amor de Dios, siervos inútiles
sin los que Dios no puede hacer nada... Y nada de eso será tal cual
Dios quiere si no nace desde la opción libre y liberadora de la Libertad,
que es "nuestra primera vocación" Gal. 5, 13. Por ello,
toda acción o compromiso que no sea consecuencia inmediata de dicha
opción "renovada permanentemente" y sin presión
ni impulso externo, anterior o puntual, no es válido, según
la permisividad de Dios a todos, que a su vez es "la causante"
del retraso del Reino. Hasta ahí es "absurdo e infinitamente
inentendible" el Amor y la permisividad de SU Proyecto, en el que nos
muestra su ilimitada paciencia, con tal que el Reino llegue desde la madurez
y conciencia de Libertad de todos sus hijos.
La
reflexión profunda y consciente de lo que está sobreviniendo,
nos plantea cada vez más horizontes, universalidad eclesial, profundidades
teológicas entendidas desde el Mensaje de la Palabra, filtrada bajo
claves de fraternidad Enmanuel, DIOS-CON-NOSOTROS:
1º
Depender de la Vicaría de Pastoral indica e implica partir de la
concepción Pastoral que entiende y propone la Diócesis. Bajo
ese marco y desde la razón contenido y cometido de la Palabra de
Dios, entramos en la dimensión que dicha Palabra nos mueve a "evangelizar
y haced discípulos míos a todas las criaturas". Mt 28,
19 - 20.
2º
"Empezando por Jerusalén". Lc 24, 47.
3º
Siempre bajo los cuidados del Pastor, discernir en dimensiones de Cuerpo
y "Que todos sean UNO" Jn 17, 21, cual es la realidad de la Diócesis
al respecto, de sus estamentos "curas, religiosos, movimientos, congregaciones,
nuevas comunidades...
4º
Rescatar la vocación cristiana en plenitud Mt 4, 18 - 22, bajo la
clave de llamada inmediata e integral para cuidar y atender la mucha mies,
previo a la "parcialización carismática" 1Co 12.
Ésta irá detrás del conocimiento de la vocación
universal.
5º Desde esta dimensión universal (que incluye lo clerical y
laico), y en la medida que el Pastor lo entienda y lo estime oportuno, darlo
a conocer, concienciar desde su espíritu evangélico, integrarlo
si construye Iglesia, en la marcha y proceso de los pastores en vías
de acceder al sacerdocio.
6º
De igual manera, con los formandos para el diaconado permanente, en la línea,
sector y consecuencias que proceda, y les ayude a ser y estar más
cercano a su verdadero por qué, entre laico y clero.
7º
Potenciar la cercanía física, el diálogo, los servicios...
de todo aquello constituyente en cada sector. En este proceso - en la medida
que lo quieran - sentirán la caricia, el incentivo, el aguijón,
la puesta en marcha que nos traerán los distintos sectores de Iglesia
que se vayan incorporando y lo que de nuevo nos traigan. También
sucederá que muchos tendrán dificultades en comprender lo
que sucede, más allá de lo que saben y a lo que se deben.
Todos serán una razón de discernimiento, razones nuevas para
incorporar a lo plural eclesial que se busca, y cuestionarnos cada vez más
el nivel y esencia de la Unidad que queremos construir, en la que han de
caber todos.
8º
El entendimiento de esto conlleva la construcción de un nido de "vocaciones
diocesanas", de cristianos bautizados "en Espíritu, en
Verdad y en conciencia", en clave de donación y Providencia
para toda la Diócesis.
9º
Se nos irá mostrando de forma contundente y significativamente evangélica,
todo "lo nuevo eclesial / Reino". Esto motivará una nueva
actitud y disposición ante la tarea, por la que inevitablemente nos
llevará a un cambio de mentalidad, y como consecuencia, a "consagrar
la vida a lo descubierto en el TODO nuclear de la Palabra de Dios, consagrados
al TODO POR LA COMUNIÓN, a la "COMUNIÓN del TODO".
10º
El espacio diocesano en el que se sumerge esta labor que iniciamos con intenciones
de ir a la raíz, debe tener su punto de confirmación en la
necesidad personal de "consagración al TODO de la Iglesia".
Ésta alcanza su plenitud en el Espíritu a través del
"Bautismo de Agua y Fuego del Espíritu Santo". Con esta
realidad interiorizada y asumida para disponer la vida con conciencia de
Cuerpo, saldrán "nuevas vocaciones", no por invento de
nadie según lo que se puede entender como necesidades de la actualidad,
sino como rescate de lo genuinamente nuevo permanente, siempre en camino
de "lo perfecto". Alcanzada esta conciencia mínima sobre
el espacio "Todos Uno", deberán posibilitarse pautas de
parón y proclamación de la conciencia que encierra, en cuanto
a la condición de sabernos - como bautizados -
·
Sacerdotes puentes entre el cielo y la tierra (en el mundo sin ser del mundo),
· Profetas, discípulos humildes dedicados a proclamar que
el Reino está ya en medio de nosotros, y gracias a dicho planteamiento,
se constata externamente su presencia, y
· Reyes, porque ante Dios, nuestro único propósito
es "ser de ÉL lo que de ÉL somos", y ahí
somos reyes.
5º TEMARIOS A TRABAJAR DURANTE TODOS LOS DÍAS
DE LA SEMANA
·
Vocación: A partir de la Libertad. Ésta no es verdadera si
no acaba haciéndose "esclava por Amor", lo cual es imposible
sin el Espíritu Santo, en constante apertura. Tal vocación
es falsa, si no produce Unidad Trinitaria, Frutos de Padre Nuestro "en
la tierra como en el cielo".
· Cuerpo Místico: Cuerpo y miembros; Todo y Partes; Espíritu
y Carismas.
· Historia y motivaciones que han determinado el modo de entender
la vocación, hoy.
· ¿Cómo manifestar la Iglesia/Reino que soñó
y nos manifestó Jesús?
· Fuente, Mensaje, " Manual". La siembra de la esencia
evangelizadora.
· Llamada, ¿Una, Muchas? ¿Qué hay en la concepción
de la misma, que nos puede haber despistado históricamente? ¿Se
puede responder en espíritu y verdad sin consagrarnos al gozo, responsabilidad
y trascendencia que implica la llamada? ¿Qué cosas han ocurrido
para que las respuestas a la llamada - sea cual fuere y por difícil
que fueren las circunstancias del "llamado", finalmente, éste
digo convencido, ¡Señor, ¡Envíame!
¿Existe cielo? ¿Dejaríamos de actuar como lo hacemos,
si no fuesen las cosas como nos la han transmitido y se nos han manifestado
como esencia de nuestra Fe?
Esto
que hablamos de Bautismo del Espíritu con conciencia lo podríamos
conectar con cuento venimos hablando de la historia dividida en tres, y
la tercera es precisamente la correspondiente al Espíritu Santo.
A esto lo podríamos denominar "Conciencia Global Indiscriminatoria".
EN
NUESTRO DESEO DE SERVIR A LA IGLESIA, ¿TRABAJAMOS SEGÚN LA
REALIDAD QUE VIVE NUESTRA IGLESIA HOY?
Ante todo lo que estamos tratando, traemos una consulta que hicimos a D.
Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal, en Guadalajara.
Le
hacemos un breve pero intenso recorrido de la historia, y todo lo que ha
ido aconteciendo a lo largo de la misma, en la que la inconsciencia, la
no programación y el deseo de búsqueda desde la libertad total,
son las pautas que la han constituido. Ante ello y las múltiples
vicisitudes, encuentros, sorpresas sobre la marcha, perseverancia... D.
Ángel se pronunció como apuntamos. Posteriormente, rezando
cuanto nos dijo, fuimos intentando explicar y casar todo lo concerniente
a cuanto hemos vivido. Esto fue lo que D. Ángel nos dijo:
Lo
que me has presentado conlleva y manifiesta el "Código de autenticidad,
señal de contraste de Dios". Son un conjunto progresivo de "Datos
extraños, paradójicos, imposibles de casar desde la razón
humana..."
Tiene
mucho que ver con la experiencia transmitida, el don que ha supuesto el
Concilio Vaticano II. Todo habla de la comunión, más allá
de donde tenemos entendido y por tanto, en la clave abierta, incontrolada,
conque Dios lo plantea, y a vosotros se os ha presentado.
Esa
realidad difícil de casar se debe al combate histórico del
carisma, que de alguna forma, lo quedamos ensimismado y no se le identifica
en su verdadero papel - por la razón que sea - con el Todo del Espíritu
.
Vosotros queréis "Ser Iglesia y en la Iglesia" sin más
apellido, viviendo el "Don de la Parte", pero no parcialmente.
Eso manifiesta haber entendido el verdadero "Don de la Iglesia"
como Parte, que para nada y en circunstancia alguna, se desgaja, ni se inhibe,
ni puede sentirse al margen del resto de las Partes, con las que constituye
el Todo.
Estamos
acostumbrados a subsistir, partiendo de la "reglamentación",
sintiéndonos obligados a estructurar la forma de vivir en la Iglesia.
Esto nos
hace tomar un camino que al final, para no tener rupturas eclesiales, acabamos
tomando un apellido.
Cualquier
carisma , se da para disolverse, y por supuesto no tiene por qué
permanecer siempre. De las muchas congregaciones nacidas a lo largo de la
historia de la Iglesia, solo permanecen unas pocas de las más antiguas.
Los carismas no tienen por qué continuar; pasado el momento en que
cumplieron lo que tenían que hacer como tarea en su tiempo histórico
, ya cumplieron su función.
Por
como se entiende este asunto, intuyo que a la Comunidad le obligarán
a tener sus estatutos, para tomar como viabilidad la estructura diocesana,
y allí quedar "como colgada en una percha".
Este
"no ser nada" no se entiende. Todos somos "Pueblo de Dios",
sin necesidad de ser asociación, congregación... Pero esto
no se entiende, no cuadra, porque sigue vigente la forma histórica
de verlo.
El
pálpito que tienes lo necesita la Iglesia en su misterio. Es evidente
que ha de darse y desarrollarse dentro de la Iglesia, pero por como se entiende,
estáis excluidos.
Sospecho,
de nuevo, que os pedirán apellidos. Lo más importante es que
seáis fieles... Yo no quise estructuras cuando me sentí en
una realidad parecida a la vuestra... Ni tampoco me quise sentir ser "un
poverello" .
Lo
vuestro, entendido como "sacramento", no haría falta más.
El sacramento es el Amor derramado por Dios para "Toda la Iglesia".
Pero la Iglesia y el mundo dice, "Tenéis que formar una sociedad".
A partir de aquí, "Pueblo de Dios en la Iglesia local",
sin estructuras ni apellidos, ¿cómo?
Recordemos
siempre que las mediaciones somos los hombres. Lo que Dios quiere para ti
no lo puedes interpretar fuera de la historia y el momento que vive la Iglesia..
No se puede pedir a la Iglesia "ser sin ser", ¿cómo
tener entidad en la Iglesia sin como ella lo vive en este momento histórico?.
La
principal obediencia es a la propia conciencia.
O
no existe "un nombre" - "Pueblo de Dios", y de existir
se entiende como una coincidencia íntima espiritual, o de existir,
hay que aceptar una forma que ofrece y pide la mediación del Espíritu
Santo, hoy.
Cuando
la comunión aparece, lo es con pertenencia espiritual a algo.
No querer ser parte y ser solo Iglesia es pura Lumen Gentium, en el momento
que queráis vivirlo.
Es
un momento de escucha del Espíritu. Hay que ser coherente y consecuente
con lo que se va viendo la historia particular dentro del momento histórico
eclesial.
O
se tiene o no se tiene apellido. No tener apellido, teniéndolo, es
imposible.
Los
últimos 50/60 años se reconocen como la "generación
herida" en cuanto a la lucha por romper con la relación piramidal.
Ha habido un aplastamiento de las conciencias. Como consecuencia aparecen
frases nacidas en lo más íntimo... ¡Abajo
los
maestros!... que como consecuencia traen concepciones "Ácrata,
acéfalo, autónomo..." Ha sido lo propio de este momento
histórico. Puede ser liberador, pero la gente de hoy que no pertenece
a la anterior generación referida, que no sabe de los sufrimientos
vividos y el parto del VTII, no sabe vivir profundamente si no es desde
la pertenencia. Y piden referencias que no tienen, modelos de vida que no
acaban de manifestárseles, y por lo tanto, acompañamiento...
Decir hoy "la Iglesia de Dios", no es posible.
Todos
quieren refundar, emerger del fuego de sus cenizas, y eso es permanecer
en la estructura. En cualquier caso, se buscan rescoldos anteriores, lanas
que buscan abrigo, carismas de los que nacieron, buscados más en
las circunstancias que sufren que en el sentido profundo que deben intentar
resolver...
De
ahí nacen tantos "No me comprenden", "No los comprendemos".
Llega el momento en el que todos hemos de reinterpretar por qué no
sabemos leer lo de Dios en los demás, aunque esto, el hacerlo, nos
pueda llevar a reflexiones que nos parecen contrarias a aquello que vemos
y queremos desde lo que no se comprende. No se puede ir al antojo de lo
que creemos. Puede que, precisamente ahí, estemos perdiendo la posible
solución a lo que no vemos... Reinterpretar
El
contraste y tranquilidad últimos hemos de encontrarlo en situaciones
que obedezcan a saber que: "Aquí estoy porque me has llamado",
o reconocer que estamos en algún lugar porque allí "me
han enviado". Ahí está y reside el respaldo, la objetividad
del contraste de la obediencia. "Los llamó para estar con ÉL",
los envió para predicar.
La pluralidad es legítima cuando está articulada en el misterio
de la Iglesia.
Lo
más importante es ser fiel a sí mismo. En el subconsciente
siempre ha de estar el "Aquí estoy porque me has llamado, a
pesar mío", con todo lo que de lucha y guerra interior encierra.
Todo es un itinerario, un proceso, que acabará encontrando la Luz.
Y en continuo, tener actitud y conciencia de "Saber Esperar".
La
comunión es vinculante a la vocación . El que otros no vean
no deja de ser vinculante para aquel que busca. En el no ver de otros puede
estar la posibilidad de discernimiento dentro del proceso. No se trata de
buscar "no molestar, o que vean bien lo que hacemos"... Hay que
decir cuanto nos pida nuestro interior y las circunstancias, tras la actitud
en constante oración y diálogo con ÉL. Y siempre, pedir
perdón, insistir en que es algo que está muy por encima de
lo que vemos y queremos, pero insistir en lo que se ve...
La
sociedad de hoy necesita tres tipo de personajes: Gobernantes, profetas
y médicos. ¿Cómo ser hoy un cristiano capaz de dar
razón ante sí mismo, de ser "gobernante de lo mejor de
sí", "profeta de Dios, allí donde no está
Dios" y médico del alma de tantos como sufren?
LA
PASIÓN POR EL TODO
Conclusiones
tras una consulta a José Cristo Rey García Paredes
"¿No
vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?
¿No valéis vosotros más que las aves? Pues si Dios
viste así a la hierba, que hoy está e el campo y mañana
se quema en el horno, ¿acaso no os vestirá con más
razón a vosotros, hombres de poca fe? No estéis pues, preocupados,
preguntándoos, ¿qué vamos a comer, o qué vamos
a beber? O ¿con qué vamos a vestirnos? Los que no conocen
a Dios están preocupados por todas esas cosas, pero vosotros tenéis
un Padre Celestial que ya sabe que las necesitáis. Por lo tanto,
vosotros, buscad primero el Reino de Dios y el hacer lo ordenado por ÉL,
y todas esas cosas se os darán por añadidura. A cada día
basta con sus propios problemas" Mt 6, 25, 34
ESTA
ES LA RAZÓN DEL REINO, LA PRIMICIA DE JESÚS, EL NÚCLEO,
LA ESENCIA QUE DA RAZÓN A SU LLAMADA. LO DEMÁS SON CIRCUNSTANCIAS,
ACCIDENTES, COSAS DEL DÍA A DÍA, OTRA COSA. ES NO HABER ENTENDIDO,
DEFRAUDAR, PROSTITUIR... IMPEDIRLO.
Y
solo desde ahí se puede entender, reconocer y saber que:
· Si no hay sabor de Dios en la tierra ...
· Si hay sombras y cada vez más oscuridad, más falta
de luz en el mundo...
· Si existe y aumenta vez el ateismo entre los hombres, y los seguidores
de Jesús no son UNO como el Padre y el Hijo...
· Si el pensamiento del seguidor de Jesús está según
"el pensar del mundo"..., y se olvida de la distancia existente
entre el suyo y el pensamiento de Dios...
· Si el rebaño no tiene modelos "a la manera de Dios"...
· Si no damos importancia, si se nos olvida que dar sepultura, despedirse
de la familia, asuntos propios - trabajo, familia, mujer, hijos por "
importantísimos" que los consideremos - jamás pueden
estar por delante del Reino...
· Si creemos que nos quitan la vida, sin convencernos que la hemos
de dar...
· Si no entendimos que ÉL vino a servir y no a ser servido...
· Si nos parece "locura de hombres iluminados y fuera de este
tiempo", que en continuo hemos de recordar que quien quiera permanecer
en Él ha de vivir como vivió ÉL...
· Si en nuestra intención no está la santa intención
de amarnos como ÉL nos amó..
· Que la cruz es necedad y locura para el que no cree...
· Que en la debilidad está la fuerza de Dios, y es en la debilidad
y en esa confianza es donde únicamente puede actuar...
· Que somos siervos inútiles llamados a ser perfectos...
· Que no es el cristiano el que se fijó en Jesús para
seguirle según creyese más conveniente según el momento,
sino que es ÉL quién llama, más allá del tiempo,
la cultura, la situación, ser niño o viejo, estar casado o
soltero, rico o pobre...
· Que el Reino es lo verdaderamente importante en el espíritu
del Proyecto de Dios, que hay que descubrir y vivir en libertad. Esa es
la vocación. Por ello, todo lo que aparque, distraiga, ponga el acento
en otra visión o pensamiento, es "OTRA COSA DISTINTA" de
lo que Dios pide y para lo que Dios llama...
· Si no se cumple su voluntad y no se vive en la tierra como en el
cielo...
· Que no somos dignos, pero que UNA SOLA PALABRA SUYA nos salva...