desde la raíz
el cristiano, ser humano en plenitud


"El cristiano, pues, opta por vivir una comunidad de hombres y mujeres que eligen ser pobres y últimos, que obedecen libremente la voluntad de Dios Padre, poniéndose al servicio de los demás, y que, sin casarse con nada de lo descubierto, están siempre en búsqueda del infinito Espíritu Santo de Dios".

Hector Pérez de los Santos
Comunidad Pueblo de Dios.
hectorpueblo@yahoo.es


La realidad es que, queramos o no, hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26). Por eso hemos de procurar adecuarnos en lo posible, a esa esencia de Dios, trino y uno, que nos creó y se nos manifestó en Jesús de Nazaret.

"Trino y Uno", distintos y en unidad... Si a esto es a lo que estamos llamados, convendría detenernos y reflexionar sobre lo que significan Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo en nuestras vidas, en la vida de la Iglesia y cuáles son las opciones que todo cristiano debe asumir para poder llegar a la plenitud de su ser humano.

I. DIOS PADRE

Jesús comienza su predicación (Mt 5,3) diciendo que su programa está en clave de felicidad, pero sólo para los que "opten por ser pobres", porque ésos tienen a Dios por Rey. Y a continuación explica qué es eso de ser pobres (6,19-34). Sencillamente, que el Padre nuestro del cielo nos da lo necesario para la vida, porque valemos más que los pájaros y los lirios del campo.
El cristiano opta por ser pobre, por ser el último, por esperarlo todo de Dios, un Dios que nos ama como Padre y Madre y de quien recibimos el pan cotidiano.

II. DIOS HIJO

El mismo Jesús. Él es "el salvador", "el libertador". Y para ser verdaderamente libres como Él, nos deja un solo mandamiento (Jn 13,34-35): que nos amemos unos a otros "como Yo os he amado", con amor total y absoluto, en plena libertad. Amor de pastor, de maestro, de quien deja su categoría de Dios para hacerse último (Fil 2, 6-7) y ponerse a los pies de los demás (Jn 13, 14-15).
El cristiano opta por el Amor, un amor libre que obedece sólo a la voluntad de Dios y que, por lo tanto, le hace ocupar el último lugar y ponerse al servicio de los otros. (Gál 5,13)

III. DIOS ESPÍRITU SANTO

Es el Dios infinito que nos ha de ir mostrando y recordando todo lo que nos dijo Jesús (Jn 14,26). Nos irá aclarando su mensaje para así conocer su Verdad (Jn 8,32).
Pero al ser el Espíritu "infinito" nunca podremos abarcarlo o aprehenderlo. Es mucho más de lo que sabemos, vivimos y conocemos; de ahí que tengamos que estar en continua búsqueda del Espíritu Santo de Dios que es quien, definitivamente, guía nuestras vidas.
El cristiano opta por estar siempre en búsqueda del Espíritu; no puede casarse ni quedarse en nada de lo descubierto de él porque es un Espíritu que no se deja atrapar ni encasillar y que nos llevará a la Verdad que nos hará libres.

IV. TRINO Y UNO

Somos llamados, desde la personalidad de cada uno, a vivir en COMUNIDAD; y, desde las tres claves anteriores, hacer realidad la Unidad de Dios.
Así es como creerá el mundo: cuando vean la unidad de los cristianos, en cuanto al espíritu y modo de vida: pobres (porque tienen a Dios como Padre), obedientes a la voluntad de Dios (conscientes de que ahí está la plenitud de la libertad y su ser humano, desde ponerse al servicio los unos de los otros, como el Hijo, el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre), y que no se casan con nada de lo descubierto del Espíritu (porque todo lo ponen en duda (Is 55,8) y están siempre en búsqueda del Espíritu infinito de Dios). Los cristianos saben que, desde estas tres premisas, vividas en comunidad, el mundo verá a Dios.
Un Dios que es "trino" (cristiano que personalmente hace visible y real en su vida, los mismos rasgos del Padre, Hijo y Espíritu), y "uno", porque entre todos así lo hacemos, somos uno, formamos la misma unidad de Dios, su esencia (sintiéndonos y siendo "uno" en comunidad que vive y hace visible, igualmente, los mismos rasgos citados del Padre, Hijo y Espíritu).

El cristiano, pues, opta por vivir

· en una comunidad donde, personal y comunitariamente, se vivan los mismos rasgos que hacen visible y creíble, ante le mundo, la realidad de un Dios que es "trino y uno"
· una comunidad que, con su vida, de todos y cada uno, es testigo del amor que Dios tiene al mundo
· una comunidad de hombres y mujeres que optan por ser pobres y últimos, que obedecen libremente la voluntad de Dios Padre, poniéndose al servicio de los demás, y que, sin casarse con nada de lo descubierto, están siempre en búsqueda del infinito Espíritu Santo de Dios.

... Y de esta manera se realizan, y es el único y definitivo modo en que todo ser humano puede realizarse, como hombres y mujeres en plenitud.

Quien no conozca a ese Dios que le ha creado y es el objeto de su plenitud, sí podrá llegar a la plenitud humana en cuanto viva, en clave de humanidad una y toda, los mismos valores de que el absoluto no es ni puede ser nunca el dinero, ni el tener, ni el ser el primero, ni el poder más que nadie, sino, buscando la libertad total posible a todo ser humano, ponerse, siempre, en el último lugar, en actitud de servicio y de búsqueda continua e incesante de lo siempre nuevo que nunca acaba de descubrir.