Ante la Palabra
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En este día que comienza, la vida nos empuja a tomar un sinfín de senderos y caminos por los que transitar. Algunos son pedregosos y otros más cómodos. Pero como por todos tenemos que pasar, os invitamos a que mientras los recorremos, seamos capaces de no perder el sentido único de cada sendero que tomemos. Para ello, no hay cosa mejor que alimentanos de La Palabra. Nos ayudará a no perdernos en la maraña de caminos que no nos llevan a ninguna parte. Disfrutémosla y ojalá, al final de cada camino, nos encontremos TODOS JUNTOS y junto a ÉL. ¡Que aproveche!
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Fuente: Lecturas de Misa en archimadrid.org y ACI Prensa – Calendario Litúrgico
1,502 Comentarios en “Ante la Palabra”
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Cecilia, 17 Mayo 2012 a las 18:18
No estamos del lado de los entristecidos por la partida, estamos del lado de los alegres porque hemos recibido el Espíritu…
Es verdad que vamos en camino y que muchas veces nos despistamos, y harto que nos despistamos, pero esa alegría no pasa…
En comunidad, paso a paso, a veces cayendo y luego levantándonos… viendo más, viendo menos, pero siempre confiados en la acción del Espíritu… que de algún modo nos da a entender, el querer del Padre para todos.
Besos…
Héctor, 17 Mayo 2012 a las 13:24
Juan 16, 16-20
Lo que no podemos negar de este pasaje es que Jesús les está hablando a los suyos de su inminente muerte y de lo que ello les va a suponer.
En ese sentido, el presente pasaje puede que no llegue a tener mucha importancia para nosotros, porque nosotros ya nos sabemos de memoria la historia, todo lo que pasó e, incluso, lo que vino luego, tanto para los discípulos como a través de la historia hasta hoy.
Me gustaría, no obstante, resaltar, algo que hasta el día de hoy ni he caído yo ni han caído muchísimas de tal cantidad de traducciones del evangelio que ha habido a lo largo de la historia. Hemos llegado a poner en boca de Jesús la expresión “dejaréis de verme y volveréis a verme”. Pero hay un detalle de aparente poca importancia al que creo que hay que dársela. Los verbos que en el original griego pone el evangelista en boca de Jesús son totalmente distintos para dejaréis de “verme” y volveréis a “verme”. Porque el primero, lo entendemos todos y, además, está dicho con ese sentido. Les hablaba a los suyos de que tras su inminente pasión y muerte, ya no lo “verían” más en esta vida. Es ver con los ojos de la cara.
Sin embargo, el segundo verbo tendríamos que traducirlo, quizás, como “me veréis aparecer”, en donde ya no se habla de ojos físicos sino de esa experiencia trascendente e inexplicable que llegaron a tener los discípulos de la resurrección de Jesús y que no sabemos cómo y en qué consistió, pero que, de hecho, es la misma, repito, la misma experiencia que tendríamos que tener también todos los que nos decimos cristianos.
Cada uno sabe el trecho que lleva ya andado, y más en estos temas “espirituales” que tanto atañen a la vida de cada uno y de este mundo en general. Pero lo que sí puedo asegurar es que el camino que nos queda por delante, con respecto al conocimiento de Jesús, su Mensaje y plasmación vital para este mundo, es prácticamente infinito, como infinito es el propio Dios.
Me sería muy fácil (aunque feo) acabar con el famoso refrán de “camarón que se duerme…”, pero prefiero dejar unas palabras de aliento para que sigamos y profundicemos, personal y comunitariamente, cada día más, en un Mensaje, el de Jesús de Nazaret, que es el único que puede hacernos cumplir el sueño de Dios para este mundo, el Reino de Dios y, con ello, la plenitud y realización total, según su voluntad de todos los tiempos, para todos y cada uno de nosotros.