Reunidos, el Obispo, los Sacerdotes, Religiosos, Religiosas, Laicas y Laicos
de la Diócesis de Trujillo, hemos conocido y reflexionado sobre el
contenido de los Tratados de Libre Comercio que en los últimos años
se están promoviendo e incorporando en la economía del país
ante lo cual hacemos publica nuestra posición de condena y rechazo.
El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y los países de
Centroamérica, que actualmente esta siendo negociado por los gobiernos,
no constituye una respuesta ante la realidad de pobreza y exclusión
que viven millones de seres humanos en esta región centroamericana,
a la que nos llevado la condenable Deuda Externa y las políticas
del injusto comercio mundial.
Descubrimos que dichos Tratados encierran todo un plan de dominación
económica, política, social y cultural sobre nuestros pueblos,
que se propone con un lenguaje que llama a la prosperidad y el desarrollo,
pero que desplazan al ser humano, poniendo en su lugar, a las relaciones
económicas, trastocando las bases de una sociedad que esta sedienta
de justicia, paz, desarrollo en igualdad de oportunidades y promoción
de la democracia. Estos Tratados someten la vida de estos pueblos, quebrantando
su soberanía y el derecho a la autodeterminación.
La entrada en vigencia de estos Tratados de Comercio se traducirá
para las comunidades en la privatización de los servicios de salud,
educación, agua, mas impuestos, menos poder adquisitivo de la moneda,
mayor emigración del campo a la ciudad, menos oportunidades de trabajo
lo que se reflejara en graves efectos sociales como el aumento de la delincuencia,
drogadicción, desintegración familiar y mayor pobreza.
No menos difícil será el panorama para los pequeños
y medianos productores, comerciantes, así como para algunos industriales
y la población de las ciudades. A estos grupos, les excitamos para
que cuestionen la actual posición del gobierno, en función
de tomar las mejores decisiones para el futuro de la nación.
En tal sentido, nos sentimos urgidos a hacer un llamado a las organizaciones
de la sociedad civil, las instituciones que trabajan con las comunidades,
Iglesias y pueblo en general para que frente a estas iniciativas de muerte,
nos informemos, reflexionemos y desarrollemos acciones conjuntas para definir
estrategias de denuncia y resistencia.
Demandamos al Gobierno y los Diputados que se hable con la verdad, sobre
los contenidos e impactos que se derivan de la firma de Tratados de Comercio.
De la misma manera, les excitamos a gobernar en función de las mayorías
empobrecidas, los pequeños grupos de productores, asalariados y no
en función de una elite de agro exportadores, que sobreponen sus
intereses al de las mayorías.
Por ultimo, en este difícil camino, como Iglesia, que nos sentimos
parte de este pueblo, nos comprometemos a seguir acompañando a las
comunidades en sus iniciativas de resistencia y en la promoción de
la esperanza que nace desde el Cristo resucitado, que nos envía a
promover la Vida y Vida en abundancia.
"¡Ay de aquellos que aun en sus sueños siguen planeando
maldades, y que al llegar el día la llevan a cabo, porque tienen
el poder en sus manos!..." Miqueas (2,1-5).