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¿Cuáles son sus primeras impresiones, una vez que conoció
la noticia de que el Papa había decidido elegirlo para el ministerio
episcopal?
- La primera impresión es de profundo agradecimiento; en primer lugar
a todas aquellas personas que han confiado en mi, en particular el Santo
Padre, lógicamente a través de mediaciones. También
estoy experimentando una gran gratitud a todos los que se están alegrando
por mi nombramiento: los sacerdotes y los fieles en general que me lo hacen
llegar.
- ¿Qué proyectos tiene?
- Planes y proyectos no tengo ni debo tener porque los planes y los proyectos
en la Iglesia siempre se hacen en comunión y son comunitarios porque
la Iglesia es comunidad. Eso no quiere decir que no tenga iniciativas, que
las tendré, lógicamente, cuando llegue su momento, una vez
que pise la realidad.
El Sínodo de Plasencia
- Una de las primeras tareas con las que se encontrará
será el Sínodo que se lleva a cabo en la diócesis placentina.
- Sí. Todo el mundo sabe que yo tengo experiencia en este terreno,
pues viví en primera línea nuestro sínodo diocesano
de 1992. Pienso que los sínodos constituyen una experiencia extraordinaria
por muchas razones, pero sobre todo porque es la que más impulsa
la renovación de las iglesias locales, porque crea mucha comunión,
mucho sentido de Iglesia diocesana, muchos lazos de unión entre todos
los miembros del pueblo de Dios y sobre todo porque se recoge y estructura
el aliento pastoral y doctrinal de la Iglesia universal y las enseñanzas
del Papa.
Hay muchas razones por las que un Sínodo es importante. En este sentido
agradezco mucho la iniciativa de mi antecesor, de don Carlos López,
que desde el primer momento hago mía y a la que me voy a entregar.
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La diócesis de Plasencia es conocida, querida, cercana...
- Efectivamente. En este momento me produce una enorme emoción. Cada
vez que pienso en Plasencia me imagino ya sus pueblos, mi presencia entre
sus gentes. Una vez que me vaya allí seré de allí con
todas las consecuencias.
- La realidad placentina, sus problemas, sus inquietudes,
la forma de ver la vida y la Iglesia deben ser muy parecidas a las que existen
aquí.
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Yo creo que en lo eclesial estamos muy cercanos, en esto nos parecemos mucho.
Tenemos cosas en común, somos de la misma tierra, aunque yo no olvido
en modo alguno que la diócesis de Plasencia se abre al norte por
Salamanca, a la región de Castilla y León y, naturalmente,
siempre tendré en cuenta esa diversidad que entiendo que para la
diócesis de Plasencia es riqueza. Que no duden los fieles de la comarca
de Béjar que siempre serán entendidos y queridos desde su
propia identidad local y regional.
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Eso en lo referido a su labor intraeclesial. Pero hay que mirar también
a la extraeclesial. Usted tiene mucha experiencia en el terreno de la negociación
con la administración autonómica desde su puesto como Secretario
General de la Provincia Eclesiástica. ¿Ello facilitará
el avance en determinados temas vinculados a la enseñanza, patrimonio,
bienestar social...?
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Llevo muchos años manteniendo una relación directa con distintas
instituciones: la Junta, Diputación, ayuntamientos, etc. Me precio
de tener muy buenos amigos y de que todos sean mis amigos, aunque en algunas
ocasiones, naturalmente, hayamos tenidos diferencias propias de nuestros
puntos de vista. Pienso mantener la misma línea de relación
porque uno no cambia porque pase de ser sacerdote a obispo.
Mi talante será de cercanía a las personas y de diálogo
institucional, que unas veces será desde posturas afines y otras
desde el disenso, si hubiera lugar a ello, pero intentando encontrar siempre
soluciones a los temas que se planteen.
Obispo
catequeta
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Otro 'frente' que se abre ahora es la Conferencia Episcopal. Allí
existen una serie de comisiones. Usted es experto en catequética
¿Hacia donde apunta su posible trabajo allí?
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En principio ya me llamó el Presidente de la Subcomisión de
Catequesis para decir que cuentan conmigo para la Subcomisión, que
es parte de la Comisión de Enseñanza y Catequesis. Entiendo
que es en este momento mi lugar idóneo, donde mejor puedo servir,
pues no abundan mucho los obispos catequetas y yo lo soy. También
acaba de ofrecerme el señor Obispo de León formar parte de
la de Liturgia, proponiéndome que haga "doblete". Estoy
al servicio de la Iglesia.
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Para terminar, permítame que hablemos de nosotros. Ha sido colaborador
de 'Iglesia en camino' desde su inicio y no todos los días hacen
obispos a los colaboradores de nuestra publicación.
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He sido colaborador desde el comienzo, desde hace 10 años, semana
a semana. Un artículo semanal a veces es un sacrificio, unas veces
está uno más acertado, otras menos, pero también tengo
que decir que es una de las cosas de las que más orgulloso me siento,
más que nada porque he podido experimentar permanentemente el calor
y el afecto de los lectores. Pocas semanas ha habido que no me haya llegado
el eco de quien me leía en forma de alabanza o de disensión,
menos en esta última, pero también en alguna ocasión
como es lógico.