"El
Espíritu de Dios me ha enviado a liberar a los oprimidos,
a dar vista a los ciegos, libertad a los cautivos,
a anunciar el año de la vida plena de Dios"
Este texto del evangelio de Lucas nos sugiere que la situación por
la que está atravesando actualmente el Vicariato del Darién
está urgida de la Palabra de Dios.
+ Los asesinatos de indígenas a manos de paramilitares colombianos
en Paya y Púcuru, en enero.
+ La repatriación forzosa de hermanos y hermanas colombianos desde
Punusa, en abril pasado.
+ La lucha de los indígenas embera y waunan por vivir donde han vivido
desde hace siglos y que ahora se les quiere impedir.
+ Los ataques insensatos y desorientados por parte de algunas autoridades,
a la labor de la Iglesia Católica en el Vicariato.
Estos
hechos han llevado a la principal autoridad del Vicariato, P. Vicente Sidera,
cmf, con el apoyo de misioneras y misioneros, a rechazar ataques, denunciar
injusticias, aclarar infundios, desmentir injurias, deshacer falacias, proponer
caminos justos de solución.
La
Coordinadora Nacional de Pastoral Indígena (CoNaPI), que representa
a agentes de pastoral de la Iglesia Católica que trabajamos en áreas
indígenas y con indígenas en el resto del país, apoyamos
decididamente la labor que realizan los misioneros y misioneras del Vicariato
del Darién a favor de una convivencia fraterna, de equidad, sin injusticias,
con el Evangelio de Jesucristo en la mano.
Denunciamos todas las falsedades que, con lujo de propaganda, algunas autoridades
están esparciendo para promover el odio entre los panameños.
Reiteramos
nuestra fe en el Dios de Jesucristo, que es el Dios que da Vida en abundancia
y que quiere el bienestar de todos y a todos da su Amor.
