En un mundo globalizado, multicultural, el diálogo entre las religiones
se ha convertido en el punto más candente para la teología",
reconocía el cardenal Joseph Ratzinger en su última visita
a España, hablando desde la Universidad Católica San Antonio,
de Murcia. En el nuevo contexto, se ha extendido la opinión, según
la cual, todas las religiones no son más que variaciones de un único
e idéntico tema, que asume formas diferentes según la cultura
y la historia. Surge entonces la pregunta: ¿es posible proponer hoy
el cristianismo como verdad, como camino de salvación? ¿No
constituye un gesto de arrogancia intolerante? Las religiones, ¿son
todas iguales?
Quienes
conocen al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe,
su espíritu inquieto y su disponibilidad para afrontar sin tapujos
los interrogantes que afectan más de lleno a nuestros contemporáneos,
han visto en su último libro su contribución personal y lógica
al debate.
En realidad Fe, verdad, tolerancia - El cristianismo y las religiones del
mundo, volumen de algo menos de 300 páginas, que acaba de publicarse
en italiano (Fede, verità, tolleranza - Il cristianesimo e le religioni
del mondo, editorial Cantagalli), es una colección reeditada de conferencias
que el cardenal bávaro ha ido pronunciando sobre el argumento en
la última década. Con una excepción: la primera contribución
constituye un artículo publicado en 1964, en el que, tras hacer un
estudio fenomenológico de las religiones, presenta con un lenguaje
sorprendentemente actual la diferencia específica del cristianismo.
Fe,
verdad, tolerancia, según el cardenal Ratzinger
Pasaje de la introducción del nuevo libro del purpurado alemán
Publicamos
la traducción de un pasaje de la presentación que el prefecto
de la Congregación para la Doctrina de la Fe hace en el libro del
debate, así como las pistas que propone para afrontarlo, y que después
desarrolla a lo largo de los capítulos del volumen.
"En
un mundo que se está haciendo cada vez más "pequeño",
la cuestión del encuentro entre las religiones y las culturas se
ha convertido en un tema urgente, que afecta no sólo a la teología.
El problema de la compatibilidad de las culturas y de la paz entre las religiones
se ha convertido también un tema político de primer orden.
Pero, ante todo, son las religiones las que se tienen que preguntarse si
están en paz la una con la otra y si son capaces de ofrecer su contribución
a la "educación en la paz del género humano". La
fe cristiana está particularmente interesada por esta problemática,
pues, en virtud de su origen y naturaleza, dice conocer y anunciar al único
y auténtico Dios, el único Salvador de todos los hombres.
"Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el
que nosotros debamos salvarnos" (Hechos 4, 12), dijo Pedro a los jefes
y ancianos del pueblo de Israel.
Esta
pretensión de absolutez, ¿puede mantenerse todavía
hoy? ¿Cómo se relaciona con la búsqueda de la paz entre
las religiones y las culturas?
Cuando
la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó en 2000
la declaración "Dominus Iesus, sobre la unicidad y la universalidad
salvífica de Jesucristo y de la Iglesia", un grito de indignación
se esparció por nuestra sociedad, e incluso entre grandes culturas
no cristianas, como la de la India: es un documento de una intolerancia
y de una arrogancia religiosa que ya no deberían tener espacio en
el mundo de hoy, se dijo. Un católico sólo hubiera podido
plantear con toda humildad la pregunta que Martin Buber presentó
en una ocasión a un ateo: "¿Y si fuera verdad?".
Como
se puede ver, detrás de los diferentes problemas, el auténtico
problema es el de la verdad. ¿Se puede conocer la verdad? O, ¿el
problema de la verdad en el ámbito de la religión y de la
fe es mera y simplemente inapropiado? Pero, entonces, ¿qué
significa la fe, qué significa positivamente la religión,
si no puede entrar en relación con la verdad?
Poco
a poco a poco, debería tratarse de entender qué es la cultura
y cómo pueden relacionarse las culturas entre sí. Después,
se debería tomar en consideración el fenómeno de la
religión en cuanto tal, evitando basarse en una masa indistinta de
"religiones". Antes de formular juicios se debería tratar
de comprender a las religiones en sí mismas, en su desarrollo histórico,
en sus estructuras y tipologías esenciales, en su posible solidaridad
así como en su amenazadora hostilidad. Se debería plantear,
además, la cuestión de fondo del hombre, de qué es,
cómo puede convertirse en sí mismo o, por el contrario, perderse.
Por último, sería indispensable cimentarse con el interrogante
sobre si el hombre ha sido creado para la verdad y de qué manera
puede, y debe, plantearse el problema de la verdad".
[Traducción
del italiano realizada por Zenit]