Según los participantes en el Simposio que ha preparado el Congreso
Eucarístico Internacional. Con
una llamada a recuperar dentro de la Iglesia el coraje misionero para evangelizar
el mundo proponiendo la Eucaristía como luz y vida del nuevo milenio,
se desarrolla esta semana de celebración, actos culturales, romerías
y adoración del Santísimo Sacramento, el Congreso Eucarístico
Internacional en esta ciudad del Occidente de México.
Los
cardenales, obispos, sacerdotes y teólogos reunidos en la fase previa,
la fase reflexiva y teológica que concluyó el pasado viernes
8 de octubre, enumeraron tanto los retos como las esperanzas de la fe en
la Eucaristía en el umbral del Tercer Milenio.
Los
participantes en el Congreso han definido como uno de los retos esenciales
la promoción de las vocaciones religiosas y sacerdotales.
De
acuerdo con el obispo de Ratisbona (Regensburg, Alemania) Gerhard Ludwig
Müller, «no faltan vocaciones; Cristo llama siempre suficientes
jóvenes para que sean ordenados sacerdotes». Lo que falta,
dijo, «es nuestra confianza; es nuestro pecado que no tengamos suficientes
sacerdotes».
El
mismo obispo Müller afirmó: «Nuestra respuesta a la falta
de sacerdotes no pueden ser algunas soluciones, sino preocuparnos para ser
nosotros mismos buenos sacerdotes, que sean ejemplos vivos de la vocación
de los jóvenes».
En
otro de los retos destacados en las conclusiones del Simposio Teológico
Pastoral del Congreso, se subraya la necesidad imperiosa de fortalecer la
unión entre todos los cristianos bajo la consigna de nuestro Señor
Jesucristo: «Que todos sean uno».
Tal
fue el sentido de las palabras del cardenal Walter Kasper quien subrayó
que la Iglesia, a través de la Eucaristía, propicia la paz
del mundo y que el ecumenismo es el diálogo al que nos ha mandado
Cristo desde la noche de la Pasión.
El
objetivo --estimaron los prelados-- es arraigar la fe en la Eucaristía
a través de una sólida catequesis, para que ante el fenómeno
de la globalización económica el mercado no se convierta en
la nueva deidad a venerar.
En
este sentido se ha pronunciado en repetidas ocasiones el cardenal mexicano
Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la
Pastoral de la Salud, quien dijo a Zenit-El Observador que los dos grandes
enemigos de la fe en la Eucaristía son la secularización y
el fanatismo.
«Ahora
--expresó el cardenal Lozano Barragán-- se globaliza todo:
hasta los virus; es tiempo de comenzar la tarea de globalizar la solidaridad».
El
punto final del Simposio Teológico Pastoral y el de arranque de la
etapa de celebración y fiesta del Congreso Eucarístico Internacional,
lo marcó el cardenal Jozef Tomko, presidente del Comité Pontificio
para los Congresos Eucarísticos Internacionales y legado papal al
actual Congreso.
El
purpurado eslovaco ha aclarado que la dirección de la barca de la
Iglesia católica que conduce con mano firme y sabia el Papa Juan
Pablo II es la Eucaristía, el misterio de la fe, que exige a todos
los creyentes el sentido y la práctica de la unidad.