Juan Pablo
II ha convocado un Sínodo de Obispos del mundo del 2 al 29 de octubre
de 2005 sobre el tema de la Eucaristía.
Un
comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede especifica este jueves
que el tema de la undécima asamblea general ordinaria del Sínodo
de los Obispos tendrá por tema «La Eucaristía fuente
y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia».
A
la Eucaristía, Juan Pablo II ha dedicado su última encíclica
Ecclesia de Eucharistia (17 de abril de 2003).
El
número 10 de esa encíclica explica la importancia del tema
con estas palabras: si bien la «reforma litúrgica del Concilio
ha tenido grandes ventajas para una participación más consciente,
activa y fructuosa de los fieles en el Santo Sacrificio del altar»,
«desgraciadamente, junto a estas luces, no faltan sombras».
«En
efecto --advierte--, hay sitios donde se constata un abandono casi total
del culto de adoración eucarística. A esto se añaden,
en diversos contextos eclesiales, ciertos abusos que contribuyen a oscurecer
la recta fe y la doctrina católica sobre este admirable Sacramento».
«La
Eucaristía --concluye el obispo de Roma-- es un don demasiado grande
para admitir ambigüedades y reducciones».
Muestran
su interés y preocupación sobre la participación de
los fieles y su relación con este sacramento su última carta
apostólica Spiritus et Sponsa (4 de diciembre de 2003), en el XL
aniversario de la constitución «Sacrosanctum Concilium»
sobre la sagrada liturgia (4 de diciembre de 2003) y amplios pasajes de
la carta apostólica Novo Millennio Ineunte (6 de enero de 2001).
El
Papa escoge el tema de asambleas sinodales como ésta después
de haber consultado a patriarcas, conferencias episcopales, jefes de organismos
de la Curia romana y la Unión de Superiores Generales.
El
encargado de la preparación del Sínodo será el arzobispo
croata Nikola Eterovic, hasta ahora nuncio apostólico en Ucrania,
a quien Juan Pablo II nombró este miércoles secretario general
del Sínodo de los Obispos, en sustitución del cardenal belga
Jan Pieter Schotte, quien presentó su renuncia por razones de edad.
Estas
asambleas del Sínodo de los Obispos, de carácter consultivo,
fueron introducidas por el Papa Pablo VI en respuesta a los deseos de los
participantes en el Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu
nacido de la experiencia conciliar.
Al
Consejo de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos
corresponde ahora preparar las líneas principales para presentar
y desarrollar el tema sinodal en un documento llamado «Lineamenta»
(«líneas de orientación»), que será enviado
a los obispos de todo el mundo con el fin de promover a nivel local el estudio,
el debate y la oración por el Sínodo.
Aunque
los primeros y autorizados destinatarios de los «Lineamenta»
sean, obviamente, los obispos y sus conferencias episcopales, tienen plena
libertad de ampliar su base de consulta. Después de haber reunido
y sumariado sugerencias, reacciones y respuestas a los varios aspectos del
tema de los «Lineamenta», los obispos preparan una comunicación
que enviarán luego a la Secretaría General del Sínodo
antes de una fecha determinada.
Con
ese material, el Consejo de la Secretaría General, con la ayuda de
expertos, redactará otro documento llamado «Instrumentum laboris»
(«Documento de trabajo»), que servirá como base y punto
de referencia para los debates en el Sínodo en Roma.
Las
conclusiones que surgirán del Sínodo serán recogidas
por los obispos en una serie de «proposiciones» que serán
entregadas al Papa para que las considere a la hora de escribir la exhortación
apostólica postsinodal.
La
última asamblea general del Sínodo había tenido lugar
del 26 de septiembre al 25 de octubre de 2001 sobre la figura del obispo.
Concluía una serie de asambleas sinodales sobre las diferentes vocaciones
y estados de vida en la Iglesia, a la luz del Concilio Vaticano II.
En
1995, había tenido lugar el Sínodo sobre la vida consagrada;
en 1991 sobre la formación de los sacerdotes, en 1987 sobre los laicos.
En
el año 1983 el Sínodo, como el próximo, estuvo dedicado
a un sacramento, la reconciliación y la penitencia, mientras que
el primer sínodo celebrado en el pontificado de Juan Pablo II, el
de 1980, tuvo por argumento la familia.