En Guadalajara la Iglesia redescubre la grandeza de la Eucaristía.
El moderador del Congreso hace un primer balance
El
Simposio Teológico Pastoral que este viernes concluía en preparación
del Congreso Eucarístico Internacional ha suscitado el «estupor»
y la «admiración» de la Iglesia por la Eucaristía,
explica su moderador general.
El
cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio
Consejo para la Pastoral de la Salud, respondió a algunas de las
interrogantes planteadas por Zenit-El Observador sobre los temas que han
ocupado a los mil teólogos del mundo, reunidos en Guadalajara durante
estos tres días. Participarán también el en Congreso
Eucarístico, que comienza el domingo.
ZENIT
--¿Cuál es el objetivo que ha perseguido este Simposio y el
Congreso Eucarístico?
--Cardenal
Lozano Barragán: Este simposio ha querido tomar
la fe del pueblo de Dios, lo que significa la Iglesia, lo que significa
ser cristiano hoy. Todo lo que estamos haciendo, con este acopio de teólogos
de todo el mundo, es que pongan su inteligencia, su pensamiento al servicio
de la fe en nuestra actual realidad. De la fe en la Eucaristía que
resume todas las maneras de ser cristiano.
ZENIT
--¿Cuál ha sido la metodología?
--Cardenal
Lozano Barragán:
Partimos de la constatación de cómo se vive la Eucaristía
en los cinco continentes. Luego tomamos como base la Encíclica del
Papa que dice que la Iglesia nace de la Eucaristía con seis temas:
la fe, la edificación de la Iglesia, la apostolicidad, la comunión,
el decoro en la celebración y la Virgen María. Los conferencistas
y los teólogos hemos tratado de profundizar en este Misterio. No
venimos a perder el tiempo: necesitamos reflexión para que la Iglesia
progrese en el mundo, para que se vea que Cristo está presente en
el mundo en el año 2004, en el Tercer Milenio y más allá.
ZENIT
--¿La Eucaristía puede ser el punto de partida de esta nueva
proyección de la Iglesia?
--Cardenal
Lozano Barragán: El
reto es cómo la Santísima Trinidad, cómo la Encarnación
del Verbo Cristo Nuestro Señor, su muerte y su resurrección,
se hacen presentes en el evento eucarístico y cómo lo deleznable,
lo no aparente, lo pobrísimo de un pedazo de pan y de un poco de
vino, lleva un misterio insondable. Ahí está el significado
concreto de la Iglesia en el mundo, desde sus inicios hasta el fin del tiempo.
ZENIT
--¿Se trata de volver a generar el estupor, la admiración
que provocaba la Eucaristía en los orígenes de la Iglesia?
--Cardenal
Lozano Barragán: Este
simposio es una maravilla. Es un calidoscopio donde nos damos cuenta, de
diversas maneras, de qué manera es sublime lo que nosotros pensamos
y creemos como católicos; que eso no es algo de sacristía,
o algo para gente «piadosa», «mística»...
La Eucaristía es la plena realización del hombre en y para
la comunidad.
ZENIT
--¿Existe un común denominador sobre los aspectos negativos
de la vivencia de la fe en la Eucaristía en los cinco continentes?
--Cardenal
Lozano Barragán: Sí,
creo que la amenaza a la fe católica en el mundo es doble. Por un
lado el secularismo y, por el otro, el fundamentalismo. Por secularismo
entiendo la globalización exclusiva de la economía. Por fundamentalismo
entiendo la estructura de funcionamiento de las sectas, que consiste en
negar la apostolicidad de la Iglesia y el vaciamiento del sentido divino
de los sacramentos.