Al presentar la situación de luces y sombras sobre la situación
de la fe eucarística en Oceanía, el arzobispo de Perth (Australia),
Monseñor Barry J. Hickey, ha hecho un análisis de la diversidad
de culturas que componen este continente, señalando esta realidad
como un reto y una esperanza para la fe católica.
En
Oceanía, dijo, las pautas culturales y tradicionales de las poblaciones
aborígenes se han visto influidas en ocasiones, muy profundamente,
por las sucesivas olas de pueblos provenientes de Europa y de otros países.
En Oceanía lo viejo coexiste con lo nuevo, lo tradicional con lo
moderno, las economías de subsistencia a base de caza y pesca con
las economías tecnológicas del primer mundo.
En
esta situación compleja es donde el Evangelio de Jesucristo ha sido
transmitido por valientes misioneros y ha producido fruto en tierra buena,
agregó el arzobispo de Perth, quien señaló que «no
sólo las inmensas aguas del Océano Pacífico nos unen,
sino también nuestra fe en Jesucristo».
«Esta
fe que compartimos como hermanos es la que nos reúne aquí
hoy, para proclamar nuestro profundo amor a nuestro Salvador Jesucristo,
presente entre nosotros como nuestro Señor Eucarístico»,
añadió.
El
tema central del Sínodo de Oceanía celebrado en Roma en 1998
continúa inspirándonos a «caminar su Camino, a proclamar
su Verdad y a vivir su Vida», confirmó Monseñor Hickey,
quien perfiló el futuro de la fe católica de este continente
con estas palabras: caminar con Cristo, proclamar su verdad y vivir su vida,
en un esfuerzo misionero, «para entrar de lleno en la nueva Evangelización,
unidos con el Santo Padre».
Para
finalizar su exposición, la más breve de la presentaciones
realizadas por las delegaciones continentales que asisten al Congreso Eucarístico
de Guadalajara, el arzobispo Hickey citó un pasaje de la exhortación
apostólica de Juan Pablo II «Ecclesia in Oceania» en
la que recoge las conclusiones del primer Sínodo de obispos de ese
continente así como uno de los sentimientos más profundos
de sus católicos.
«Al
aceptar los pueblos de Oceanía la plenitud de la Redención
en Jesucristo, encontraron un impresionante símbolo en el cielo nocturno:
la Cruz del Sur, que preside el firmamento como signo luminoso de la gracia
y bendición de Dios», recordó el prelado citando el
número 13 del documento pontificio.
«La
generación cristiana actual, está llamada y es enviada a llevar
a cabo una Nueva Evangelización entre los pueblos de Oceanía,
como una proclamación fresca de la verdad eterna, evocada por el
símbolo de la Cruz del Sur», concluyó.