«Yo prefiero empuñar un báculo de palo o hierro que
yo, tan pobre como mis sacerdotes, me compre, a lucir un báculo de
oro que me compren a costa de sus necesidades. El báculo rico me
quemaría la mano y la cara de vergüenza, y el báculo
pobre tendría a mis ojos el gran valor simbólico de la pobreza
de Jesús dignamente llevada por toda la familia sacerdotal».
«Como me figuro que a estas horas estará repartida la circular
y quizá reunidos algunos dineros, yo les pido con todo encarecimiento
que devuelvan lo recibido y hagan saber a todos por medio de esta carta
reproducida mi determinación que repito es irrevocable y los motivos
de ella... Quiero que se conozca una vez más que soy ‘pastor
non percussor’ de mis hermanos sacerdotes».
D. Manuel González García