"Paz a los seres de la tierra que tanto ama el Señor"
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Tiene que ver mucho con el sentido eterno de la Navidad. El Hijo del Hombre viene a la tierra. Nace humilde, como esa misma tierra. Se comporta en su vida tan sencillo como la tierra. La Parroquia es ese pequeño pueblo que entre modernismos y antigüedades, clasismos y revoluciones modernas, hacen del conjunto una acampada de ideas, de sinsabores, de noticias gozosas, y que unidos, viven y trabajan junto al fuego de la solidaridad, del compartir, del amarse con lo que tienen y con lo que son.

La casa de mi amigo no era grande, su casa era pequeña. En casa de mi amigo había alegría, y flores en la puerta. A todos ayudaba en sus trabajos, sus obras eran rectas. Mi amigo nunca quiso mal a nadie, llevaba nuestras penas.

Mi amigo no nunca tuvo nada suyo, sus cosas eran nuestras. La tienda de mi amigo era la vida, Amor era su hacienda. Algunos no quisieron a mi amigo, le echaron de la tierra. Su ausencia la lloraron los humildes, penosa fue su ausencia.

La casa de mi amigo se hizo grande, y entraba gente en ella. En casa de mi amigo, entraron leyes, normas y condenas. La casa se llenó de comediantes, de gente de la feria. La casa se llenó de negociantes, corrieron las monedas.
R. Cantalapiedra

Ha de ser la Parroquia una patera
que a ser tienda de Dios está llamada,
con una gran y siempre franca entrada
sin haber para nadie una barrera.

De amor a todo el mundo, una cantera,
de últimos y pobres, bien poblada,
donde la libertad es tan sagrada
que el poder y el tener nunca la altera.

A enemigos eternos reconcilia,
causa una nueva vida al moribundo,

simplemente comparte, mas no auxilia,
donde después de Dios, todo es segundo,

debe ser como el Padre de familia,
con misión de ser sal y luz del mundo.