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¿Qué
se puede hacer en las parroquias para que vayan surgiendo comunidades
adultas con peso real en la evangelización, en las decisiones
y en la creación de un espacio realmente evangélico?
José
Manuel:
Es
necesario decirnos las cosas si no como son, como intuimos que son,
al menos, sin miedo y con infinita misericordia. Mirar en que momento
del camino estamos y sin asustarse, darnos la mano y seguir caminando.
Y el que abandone, no pasa nada, tal vez lo vuelva a descubrir más
tarde, pero al menos tendrá un referente, saber a dónde
puedes acudir cuando lo necesitas, para lo bueno y lo malo. Y está
claro que si Jesús está en medio, el fin hacia donde se
conduce la comunidad es hacia el Reino de Dios, y continuamente exclama:
"¡Aquí estamos, Señor, para hacer tu voluntad!".
Parece fácil. Yo lo veo fácil. Sólo veo un inconveniente:
nosotros mismos. Se trata de echarle valor y que salga el sol por donde
quiera. ¿Qué tenemos que perder?
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Me comentabas antes que preferías ser más "portero
de la misericordia" que "guardián de la ley" ¿Qué
le dirias tú hoy a la Iglesia como portero de la misericordia?
José
Manuel:
Que sea una buena madre. Decía Erasmo de Rotterdam: "Yo
soporto a la Iglesia tal como es, porque ella me soporta a mí
como yo soy y ninguno de los dos hemos encontrado nada mejor".
Eso también es verdad. Creo que a la Iglesia le debemos mucho,
es impagable. Pero entre todos tenemos que hacerle recuperar sus entrañas
de misericordia, de madre.