hablamos con ...
mª jesús moreno


 

¿Qué son los GOT?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mª Jesús Moreno
Responsable de los GOT
(
Grupos de Oración Teresiana)


: Mª Jesús, ¿Cómo te dio a ti por comenzar un camino de oración? ¿Desde cuándo tienes conciencia de orante?

En un momento de mi vida empezó a despertarse en mí una inquietud grandísima. Al principio, ese deseo no tenía nombre: podía ser deseo de Verdad, de Plenitud, búsqueda de sentido etc. Más tarde le puse nombre a ese anhelo. De manera clara supe que era sed de Dios.

Esa búsqueda no podía continuar en solitario, de manera que decidí unirme a otras personas que tuvieran la misma inquietud. Intuí que la oración podía ser un camino. En uno de los momentos más intensos de esa búsqueda oí anunciar en una iglesia de Carmelitas Descalzos un grupo de oración, y allí que me fui... y hasta ahora.

En aquel momento en que entré en el grupo tomé la conciencia de iniciar un camino. tenía entonces 19 años, a punto de cumplir 20. Pero ahora me doy cuenta de que ese momento más consciente y decisivo fue precedido de otros que si no eran tan conscientes, no por ello fueron menos importantes. Así, ese simple “deseo de Dios” que latía en mí desde hacía tiempo era ya una oración. (Del deseo habla bellamente el hermano Roger de Taizé). También recuerdo mi oración de niña, llena de ingenuidad y frescura a la vez.

: Desde tu experiencia, ¿qué es para ti la oración? ¿Qué papel juega en tu vida cristiana?

Cualquiera de las maneras con que otros muchos orantes han tratado de definirla me serviría, pero se me ocurre decir que para mí la oración es un 2espacio” donde se crece en la verdad, en la libertad y en el amor.

“Atalaya donde se ven verdades”, dice Santa Teresa. En la oración me conozco a mí misma y me voy acercando a la Verdad. (Con mayúsculas)

La oración, si es auténticamente oración nos despoja de lo accesorio, y nos lleva a nuestro centro; ahí nos crecen alas para volar... Y la oración es sobre todo el lugar del amor.

La oración ocupa un lugar esencial en mi vida. Es como la columna vertebral. Centraliza toda mi existencia. De ahí emana todo. Toda la vida auténtica que brota en mí, nace de Ahí... y todo lo que una va viviendo, vuelve Ahí... Bueno, una no siempre está abierta. Muchas veces hay cerrazón, pero en fin, estamos en camino...

: En este mundo tan agitado... ¿tienes realmente tiempo para orar? ¿Cómo oras?

Se tiene generalmente tiempo para lo que se quiere. Bueno casi... hay muchas cosas buenas a las que hemos de renunciar por falta de tiempo; no podemos vivirlo todo... pero es cuestión de prioridades. La oración es una cuestión de amor, y cuando se quiere a Alguien, siempre se saca tiempo.

¿Qué cómo oro? Pues no sé si oro de muchas maneras o al final todo se reduce a lo mismo. Puedo orar en el metro, o en la calle; más difícilmente en una iglesia (casi siempre están cerradas si no es para el culto), pero el lugar que más me gusta para orar es mi cuarto. Prefiero la mañana y la noche. Le dedico más tiempo por la noche, cuando ya no hay ruidos ni prisas.

A veces le cuento al Señor muchas cosas, como a un amigo, pero las más de las veces es una oración silenciosa. No digo nada, o muy poco. Simplemente digo: “aquí estoy” o “aquí estamos” o “aquí la tienes o los tienes” (cuando intercedo por alguien). También suelo repetir un versículo de algún salmo que acabo de leer o una frase evangélica... para que cale...

En mi oración están también presentes rostros y nombres. Me encanta repetir hasta el infinito el nombre de Jesús, o “ven Espíritu”. Me ayudan los cantos de Taizé, tipo mantra. En general es una oración más de miradas que de palabras.

También oro con el cuerpo. Es un instrumento estupendo, porque es la persona entera la que ora. Me gusta abrir las manos o postrarme... y a veces, danzo para Él.

Procuro llevar a la oración toda la vida: la vida propia y la de aquell@s que están cerca o lejos de mí. La vida de la Iglesia y de los hombres y mujeres de nuestro mundo con sus sufrimientos y esperanzas. Y esta vida, como decía antes, no siempre la formulo en abundantes palabras, puede ser una simple mirada, o mejor un poner, ponernos ante Su mirada.

: Y ahora, háblanos de algo muy querido para ti. ¿Puedes contarnos qué son los G.O.T? ¿Cómo funcionan? ¿Cuánto tiempo llevas en ellos? ¿Qué es lo que más te aportan? ¿Puedes contarnos alguna experiencia vivida en ellos?

Los G.O.T tienen su origen dentro de la familia del Carmelo Teresiano del que forman parte. Son los Grupos de Oración Teresiana. Sus siglas expresan su identidad.

Somos Grupos: animados por las palabras evangélicas “donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”, y por los reiterados consejos de Santa Teresa: “gran mal es un alma sola”, “procuren amistad y trato con personas que traten de lo mismo...” etc, nos juntamos para orar. Y lo hacemos animados por el magisterio de Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y la espiritualidad de ellos heredada.

El adjetivo “teresiana” nos lleva a concebir la oración como un trato de amistad. Y para entender la amistad con Dios creemos que es importante vivir y cuidar la amistad humana, por ello tratamos de fomentar un clima de acogida, fraternidad y sencillez en nuestros grupos.

La oración teresiana es además cristocéntrica: Cristo está en el centro. Es una oración de recogimiento: algunas palabras que nos ponen en la pista de este estilo de oración serían: “estar”, “entrar”, “mirar” o “dejarse mirar”... El silencio es por tanto importantísimo. El silencio nos permite también acoger con hondura la Palabra.

Pero en nuestros momentos orantes no todo es silencio. Hay también un tiempo para compartir en voz alta: alabar, dar gracias, bendecir, interceder etc.

Como hij@s de Teresa procuramos también que el espíritu eclesial esté muy vivo. nuestra oración se sitúa dentro de la Iglesia, al servicio de la Iglesia y es ayudada por la Iglesia para caminar en la verdad.

Además de los momentos orantes dedicamos un tiempo a la formación. Es lo que llamamos “Escuela de oración”. La oración también necesita preparación, de ahí la importancia de asimilar aspectos teológicos, espirituales, antropológicos y pedagógicos fundamentales, así como recursos teórico-prácticos que nos ayuden. Claro está, sin perder de vista que la oración es sobre todo don.

La oración tiene también su proyección apostólica y un apostolado propio de los G.O.T sería promover la pastoral de la oración en los distintos ámbitos.

En los G.O.T nos reunimos normalmente con una frecuencia semanal. Algunos que tienen más dificultad en juntarse lo hacen cada quince días, pero entendemos que formar parte de un G.O.T es algo más que juntarnos semanalmente. Es una forma de ser Iglesia. Es querer ser grandes amigos y amigas de Dios. Es desear ser contemplativos en la vida...

No sé qué podría decir de lo que para mí significan los G.O.T, pues significan mucho. Es el camino en el que me ha puesto el Señor para buscarle... siempre en comunión con toda la familia del Carmelo: laicos, frailes, monjas.... a la que siento como verdadera familia; como mi familia espiritual, y en comunión con toda la Iglesia y toda la Humanidad.

: Desde tu “pasión por la oración” ¿te parece importante que los laicos dediquen un tiempo explícito para orar? ¿Qué les pedirías a l@s consagrad@s y a l@s contemplativ@s en la Iglesia?

Creo que la oración es clave en la vida de tod@ cristian@ y por tanto también en l@s laic@s. Un laico debería también adecuar sus tiempos de oración a su ritmo de vida y a sus obligaciones en el mundo. Si la oración da profundidad a la vida, toda la vida que sea pasada por la oración ganará también hondura, en entrega, en autenticidad y transparencia...

También creo que hay laic@s especialmente vocacionad@s a orar. Ciertamente esa oración la vivirán de manera diferente que una persona que habita en un monasterio, pero no por ello con menor intensidad.

¿Qué les pediría a l@s consagrad@s y a l@s contemplativ@s? Pues como la cosa va de oración, les pediría que beban de la Fuente, porque sólo de ahí puede brotar el verdadero apostolado y la más auténtica y gratuita entrega.

También les pediría que dialoguen con este mundo nuestro. Que escuchen y dialoguen con esta sociedad en la que a pesar de su secularización, o mejor que, en medio de ella, y a veces gracias a ella, está presente el Espíritu de Dios actuando de una forma sorprendente.

Es necesario abrir los ojos y descubrir tanta belleza oculta y tanta vida nueva que no necesariamente ha de pasar por los “tradicionales moldes religiosos”. Que escuchen también el clamor a veces manifiesto y otras tantas silenciado...

: Brevemente: tus modelos de oración: ¿Qué es lo que más te atrae de ellos?

No puedo por menos de hablar de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.

De Teresa de Jesús destaco su corazón apasionado por Cristo. De ahí que Cristo sea el centro de su oración. De ella he aprendido que la oración consiste tanto en discernir con el entendimiento cuanto mirar a Cristo, o mejor, dejarte mirar por Él. la oración, dirá ella, no consiste en pensar mucho, sino en amar mucho...

De Juan de la Cruz me llama la atención el hombre unificado, de mirada centrada en su único Amor, el hombre libre. San Juan, igual que Santa Teresa, es un enamorado. Aunque no habla tanto ni tan explícitamente de oración como Santa Teresa, es evidente que el camino teologal que nos propone pasa por la oración. Así nos invita a poner los ojos sólo en Él... “pon los ojos en Él y hallarás ocultísimos misterios...”

También hablaría de cuánto me atrae la oración de Santa Teresa de Lisieux o de la beata Isabel de la Trinidad, pero lo dejaremos para otro momento.

Por último sí me gustaría citar a un testigo orante contemporáneo nuestro el hermano Roger, de Taizé, con el que he tenido la suerte de orar en muchas ocasiones. Su oración, como la de aquel que es totalmente de Dios, tiene la sencillez del niño. Es el hombre de la “confianza del corazón”. Sobre oración habla mucho. Citaré sólo algunas de sus palabras al respecto:

“La oración no pide esfuerzos sobrehumanos. Como un débil suspiro, como una oración de niño, nos mantiene alerta”.

“En una oración en silencio, descansamos en Dios, en cuerpo, alma y espíritu”.

“La oración nos abre a una comunión sin límites...”

Estos son sólo unos ejemplos, pero citaría muchos otros modelos para mí, empezando por las personas con las que oro, que tengo a mi lado... físicamente o con el corazón...