Debes amar la arcilla que va en tus manos,
Debes amar su arena hasta la locura,
Y si no, no la emprendas que será en vano.
Sólo el Amor alumbra lo que perdura,
Sólo el Amor convierte en milagro el barro.
Sólo el Amor alumbra lo que perdura,
Sólo el Amor convierte en milagro el barro.




Silvio Rodríguez


En este mundo nuestro, cada vez más dividido interiormente, el hombre necesita reencontrarse a sí mismo, reencontrar el orden y la paz de su vida, así como esos momentos de soledad en los que poder dejarse envolver conscientemente por la presencia del Absoluto, Dios, para que esa misma presencia transforme su propio ser.

Orar es un estado de conciencia,
que hace posible entrar en sintonía,
con todo sufrimiento y alegría,
y en Dios manifestar nuestra presencia.

Orar es ir al fondo, ir a la esencia,
sin que nadie lo sepa, ser vigía,
ofreciéndole a Dios tal mercancía
que al mundo haga mostrar su providencia.

Orar es hambre y sed siempre insaciable,
de un Dios Amor y Padre Universal,

de un Hijo que es un hombre, que es palpable,
y del que el mismo Amor es personal,

es hacer a la Iglesia responsable
de hacer un nuevo mundo aquí, eternal.