Priscilla
Spratt de Canadá, nos habla de su encuentro con una familia mexicana
del Regnum Christi en Italia y de cómo un detalle de caridad
puede iluminar la vida.
Mi
esposo, Ave, mi hijo de seis meses, Sterling, y yo viajamos desde Canadá
a Italia en la mañana de la víspera de Año Nuevo.
Por la noche, nos encontrábamos en la Plaza de San Pedro para
la vigilia con el Santo Padre.
Hacía
mucho frío y estábamos cansados. Yo necesitaba un lugar
apropiado para dar de comer a Sterling y nos pusimos a buscarlo. En
un hotel cercano nos encontramos por primera vez con Martha Guevara
de Rodríguez y a su esposo. Era la primera vez que conocíamos
a una familia del Regnum Christi de México. Después de
una breve conversación, ellos sin más ni más nos
dejaron la llave de la habitación del hotel. Nos quedamos sorprendidos.
Nuestro plan era sólo usar la recepción del hotel. ¿Por
qué esta caridad? Porque esta familia quería vivir su
misión: Traer a Cristo al mundo.
En
la zona donde vivimos en Canadá, el Regnum Christi apenas está
empezando. Los sacerdotes legionarios y algunos consagrados van periódicamente
para dirigir ejercicios espirituales y convenciones. Nos gustaría
contar pronto con el primer centro del Regnum Christi en nuestra ciudad,
ya que después de las palabras del P. Maciel y del ejemplo de
caridad de la familia Rodríguez, hemos regresado a casa con la
determinación de pedir a nuestro Señor las gracias necesarias
para corresponderle con amor y generosidad.
Nuestra
familia es grande, seis hijos pequeños, de edades comprendidas
entre los 6 meses y los 12 años. No es común en Canadá
ni en Estados Unidos que una madre de familia cuente con ayuda. Nosotras
mismas nos encargamos de las tareas del hogar, lo cual podría
suponer un obstáculo para responder a las necesidades del apostolado.
Sin
embargo, nuestro Señor sabe que todo se puede en Él. Nosotros
esperamos corresponder al espíritu de caridad que nos ha demostrado
esta familia mexicana del Regnum Christi con el ejemplo de cómo
se puede vivir la generosidad por Cristo por medio de esta hermosa vocación
de cofundadores con el P. Marcial Maciel, L.C.
Durante
un cursillo en Cotija, al que asistí en febrero de este año,
me preguntaban cómo organizar mi tiempo para atender a mi familia
y mi vida apostólica, ya que soy responsable de equipo, guía
espiritual, coordinadora de apostolado, y colaboro con Challenge Task
Force on Chastity.
Rezo
para que este ejemplo práctico pueda ayudaros como vosotros me
habéis ayudado a mí. Es una gracia inmensa y una gran
responsabilidad haber sido elegidos por Cristo para hacer el bien a
los demás.
Que
Dios les bendiga, Priscilla Spratt