"Seguid con confianza el camino que habéis emprendido"
Juan
Pablo II ofreció su aliento al servicio que ofrecen los Cursillos
de Cristiandad, nuevo movimiento eclesial presente en 60 países de
todos los continentes y en 800 diócesis.
"La
pequeña semilla arrojada en España hace más de cincuenta
años se ha convertido en un gran árbol rico de frutos del
Espíritu", reconoció el pontífice aludiendo a
los orígenes de esta experiencia eclesial.
La
idea-base de su camino espiritual es el cursillo: un retiro de tres días
en el que se invita a quienes están en búsqueda de Dios para
anunciarles las verdades fundamentales de la fe cristiana. Una idea experimentada
por primera vez en 1948 con una peregrinación de jóvenes a
Santiago de Compostela.
La
experiencia se ha propagado por todos los continentes, y hoy día
ha sido vivida por más de ocho millones de personas en todo el mundo.
Juan
Pablo II recordó junto a los representantes del movimiento la reflexión
que lanzó al reunirse con los nuevos movimientos en Pentecostés
de 1998: la necesidad de "crecer en la conciencia y en la identidad
eclesial".
En
esta perspectiva, los Cursillos de Cristiandad han dado recientemente un
paso importante: la petición del reconocimiento canónico y
de la aprobación de los propios estatutos por parte de la Santa Sede.
Juan
Pablo II recordó en el encuentro de esta sábado otra importante
etapa que vivió este movimiento en el año 2000: la tercera
"Ultreya" mundial, encuentro mundial de sus representantes que
saca su nombre del grito (significa "adelante") que animaba a
los peregrinos que iban a Santiago.
Ante
el sorprendente crecimiento de esta realidad eclesial, el obispo de Roma
invitó a sus miembros a ser "testigos valientes de la "diaconía
de la verdad" y a actuar con la "fuerza de la comunión"".
Indicó
que el anuncio kerigmático que constituye el corazón del movimiento
no es otra cosa que "fijar la mirada en el rostro de Cristo" como
ha invitado él mismo en la carta apostólica "Novo Millennio
Ineunte".
Y
recordó que esta mirada comporta "fiarse del primado de la gracia
para emprender un camino de catequesis y de oración, de conversión
y de santidad de vida", cuyos frutos serán "un sólido
sentido de pertenencia a la Iglesia y un renovado impulso de evangelización
en los ambientes de la vida y la actividad cotidiana".
"¡Queridísimos
cursillistas! --concluyó--. Seguid con confianza el camino de formación
y de vida cristiana que habéis emprendido con tanta generosidad.
¡Duc in altum!".