En
el curso de una Liturgia de la Palabra, en la sede del Consejo Pontificio
para los Laicos, presidido por el arzobispo Stanislaw Rylko, se entregó
el decreto de reconocimiento a este organismo mundial.
Participaron
en el acto los responsables de los cuatro grupos internacionales del movimiento,
así como obispos de varios países.
Los
Cursillos de Cristiandad son un movimiento apostólico presente en
unos 60 países, en más de 800 diócesis, con unos 5
millones de adherentes.
La
idea-base de su camino espiritual es el cursillo: un retiro de tres días
en el que se invita a quienes están en búsqueda de Dios para
anunciarles las verdades fundamentales de la fe cristiana.
El
primer cursillo de cristiandad se celebró del 7 al 10 de enero de
1949 en la isla de Mallorca, España; como fruto del compromiso de
jóvenes de la Acción Católica que habían realizado
una peregrinación a Santiago de Compostela, en el Año Mariano
de 1948.
Los
cursillos se extendieron tan rápidamente por España, el resto
de Europa y América, que cinco años más tarde, se celebraban
cursillos en todos los continentes del mundo.
En
varias ocasiones Juan Pablo II se ha reunido con los representantes de este
movimiento, una de las últimas ocasiones en mayo de 2002, para apoyar
su camino y alentar el proceso de discernimiento que ha llevado a este reconocimiento.
Monseñor
Juan García Santacruz Ortiz, obispo de Guadix, quien estuvo presente
en la ceremonia de entrega del reconocimiento, considera que los Cursillos
de Cristiandad «es un don del Espíritu Santo a la Iglesia,
al igual que otros movimientos».