Veinticuatro horas después de que la Santa Sede reconociera oficialmente
los Estatutos del Camino Neocatecumenal, la pasión por Cristo que
caracteriza a Kiko A rgüello parecía más desbordante
todavía. "En una sociedad, como la europea, que se en -camina
hacia la apostasía -explica en esta entrevista concedida a Alfa y
Omega-, Juan Pablo II con este gesto, está ofreciendo a los obispos
una ayuda para que los cristianos redescubran la gracia del bautismo".
Por primera vez en sus más de dos mil años, la Iglesia ha
reconocido un "catecumenado post-baustismal".
Jesús
Colina:
Kiko,
¿qué significa este reconocimiento?
Kiko
Argüello: Es
algo muy importante. Significa que la Santa Sede reconoce el trabajo que
hemos realizado durante tantos años. Pero lo que me parece más
importante es que ha definido el camino como un c a -tecumenado post-bautismal.
Siempre he dicho que, durante tres si-glos, la Iglesia tuvo un catecumenado
serio. Los catecúmenos te-nían que demostrar antes de ser
bautizados que tenían fe, que Cristo resucitado estaba dentro de
ellos. Aquellos cristianos no tenían templos, no tenían iglesias,
pero tenían vida, y así convir-tieron al Imperio Romano.
Hoy
nos encontramos ante retos como los de los primeros cris-tianos. En el contexto
de la globalización, estamos constatando, por ejemplo, la apostasía
de Europa. La cuestión consiste, por tanto, en formar al hombre celeste.
Jesús
Colina:
¿Lo
estamos logrando? ¿Que cambia para el Camino después de la
aprobación de sus Estatutos?
Kiko
Argüello:
No cambia nada. Esperamos que los obispos tengan menos re-ticencias. El
gran reto consiste en la nueva evangelización. Te n e-mos que reevangelizar
España.
Jesús
Colina:¿Qué
le dirías a un obispo que es reticente a acoger en su diócesis
a comunidades neocatecumenales?
Kiko
Argüello:
Que escuche a Pedro. Que no tenga miedo. Estamos recons-truyendo familias.
El demonio ataca a la sociedad hoy día ata-cando a las familias.
En nuestras comunidades, las familias vi-ven en unidad.
Jesús
Colina:El
Camino es precisamente un camino. Ahora con el reco-nocimiento oficial de
estos Estatutos, ¿no se corre el riesgo depetrificar este caminar?
Kiko
Argüello: Este
problema se ha evitado, pues los Estatutos son muy sen-cillos y esenciales.
Gracias a Dios la Santa Sede nos ha respetado mucho. No hay juridicismos.
Alos Estatutos se les añadirá un Directorio que son treinta
años de catequesis, que la Santa Sede está revisando. Ypor
el momento nos han felicitado por la ortodoxia y, sobre todo, por la antropología
profunda que reflejan. Ob-viamente, habrá que hacer también
algún retoque. Nosotros hemos respetado y hemos obedecido a todo
lo que nos han pedido. Hemos visto en la Iglesia que es una madre. La Santa
Sede se da cuenta de la necesidad que hoy tienen los obispos de contar con
un instru-mento para ayudar a los obispos.
Jesús
Colina:¿Qué
es el Camino para Juan Pablo II?
Kiko
Argüello: La
primera vez que fuimos a ver al Papa, en Castel Gandolfo, el 5 de septiembre
de 1979, nos invitó a Misa y, al final, nos dijo que, al pensar en
nosotros, había visto ante sí tres palabras: ateís-mo,
bautismo, catecumenado.
Hoy, después de tantos años, vemos qué significaba
esto. El Papa había comprendido qué era el ateísmo
europeo, el ateísmo moderno, mientras que los bautizados se contentaban
con ir a mi-sa el domingo; hacía falta un refuerzo. "¿Dónde
estaba la fuerza de la Iglesia primitiva?", preguntó una vez
en una parroquia al encontrarse con algunas comunidades neocatecumenales.
"¿Dón-de estaba la fuerza de los primeros cristianos
ante el paganismo? Y, ¿dónde está la debilidad hoy?"
En aquella ocasión, dijo: "Vo-sotros habéis encontrado
la respuesta en el catecumenado". Esto es lo que ahora reconoce la
Iglesia, y creo que es la base de estos Estatutos, pues es la primera vez
que la Iglesia en sus dos mil años reconoce un catecumenado para
después del bautismo (post-bautismal) ofrecido a los obispos. Por
eso, no somos una asocia-ción, un movimiento o una congregación,
sino un instrumento al servicio de los obispos.
Jesús
Colina:¿Cuál
es el auténtico desafío del cristianismo en estos mo-mentos?
Kiko
Argüello: Tenemos
que demostrar al mundo la Buena Nueva Cristo cru-cificado, las bienaventuranzas:
dar de comer al hambriento, perdonar al enemigo.... La Iglesia primitiva
lo logró. Dios puso a los pri-meros cristianos en el candelero, el
candelero de la persecución. Hoy nos encontramos en una situación
parecida. Estaremos rodeados de mezquitas y templos budistas. ¿Sabes
cuántos miles de italianos se están convirtiendo al budismo?
Los cristianos hoy tienen que amar al mundo "como Yo os he amado".
Dios sufrió por nuestra propia salvación. En este amor, el
mundo creerá, pero para llegar a este amor hace falta un camino de
fe, no sólo la misa del domingo. Se-gún los estudios de los
sociólogos, la gente ve cuatro horas de te-levisión al día.
Ésta es la c a t e q u e s i s que recibe hoy la gente. Y, en buena
parte, son contenidos anticristianos.